dimanche, août 19, 2012

Dieç i nuebe de agosto de MCCXXVI: "Pan para hoy"

En estos tiempos en los que todo lo relacionado con hacer cosas uno mismo está muy de moda, y que muchos de mis amigos son bastante fans de la cocina, no me cabe la menor duda de que buena parte de los que asomáis por esta humilde morada conocéis de sobra, o al menos habéis pasado alguna vez por los blogs de Ibán Yarza y Dan Lepard; "señores que hacen pan". Si no los habéis fichado hasta la fecha y el tema os interesa, os lo recomiendo más que mucho. Hablan sobre tipos de pan, sobre cómo hacer masa madre, harinas, etc.

Hace un par de meses, fisgoneando el blog de Yarza, me enteré de que tenían intención de montar un proyecto temporal nada menos que en Donosti; se trataba de una panadería donde querían hacer y vender pan artesanal, pero también querían hacer cursos, proyectos, intercambios, traer panaderos de distintos lugares para que dieran charlas... La ubicación elegida era frente a la estación del Norte, en unos contenedores. La idea es muy buena y, por lo que hemos ido viendo estos días, funciona estupendamente. Para más información, tenéis la página (aquí) donde cuentan lo que hacen y van poniendo al día el calendario de charlas y actividades de todo tipo.

Durante el mes pasado hemos estado más liados de la cuenta entre preparar el Drachen, largarnos para allá, volver, arreglar el tinglado que teníamos montado en casa... etc. así que, aunque había ganas de bajar a cotillear, hasta la fecha no habíamos tenido opción. El otro día bajamos por fin a echar un vistazo y comprar pan. Compramos un pan hecho con masa madre y harina y no podéis imaginar lo condenadamente bueno que estaba, así que nos picamos y ayer nos apuntamos los dos a uno de los cursos a cargo de Dan Lepard.

El pan que compramos el primer día, culpable de que al final fuéramos al curso. Hay que reconocer que tiene mejor pinta que los que amasamos nosotros, pero los nuestros tienen su encanto, jajaja (y están riquísimos). En cualquier caso, me temo que nos vamos a pasar unas cuantas veces más por "The Loaf" para probar más material.

Me daba un poco de yuyu la idea de apuntarme al curso de Lepard porque los da en inglés y mi inglés es un poco lamentable pero los cursos de Yarza ya no tenían plazas y, como Yazston también se animó a apuntarse y el tipo que nos vendió pan el día que fuimos me aseguró que a Dan Lepard se le entiende estupendamente, allí nos plantamos el viernes, a aprender a hacer pan con uno de los grandes.

Si la idea os suena bien, os recomiendo que os apuntéis, aprovechando que vuelve a impartir el mismo curso el día 31. Lo cierto es que a Lepard se le entiende estupendamente (o eso creo... luego probaré a poner en práctica lo aprendido en casa y fijo que la lío parda... aunque lo bueno es que Yazston se apaña en inglés bastante mejor que yo y espero que tenga las cosas más claras, jajaja), el tipo es un encanto de persona y el curso está realmente bien. Nada más llegar amasamos cada uno un par de panes con una masa que ya tenía preparada. Empezamos por el final, pero con la idea de poder llevarnos nuestros panes a casa. Una vez dejamos nuestros panes reposando antes de entrar en el horno, Dan nos estuvo explicando cómo hacer masa madre y cómo conservarla. Nos enseñó la masa madre de la que habían salido nuestros futuros panes para que apreciáramos la pinta que tiene que tener cuando está hecha (maldita sea, cuando hice yo masa madre al principio del verano, la tiré pensando que estaba mal, cuando la pobrecita tenía una pinta bastante parecida, ejem... creo que maté a mi chiquitina, habrá que volver a intentarlo), nos aconsejó sobre tipos de harina, etc. Después puso nuestros panes a hornear, nos explicó cómo hacerlo y, al ratillo, ahí estaban calentitos nuestros panes recién hechos. Cada uno nos llevamos un par de panes y un poquito de masa madre en un tupper (sí, nosotros nos hicimos con cuatro panes y dos tuppers de masa madre, pero es que somos muy mala gente) y hala, todos para casa. Como os podéis imaginar, tanto ayer como esta mañana nos hemos dado un desayuno de marqueses con los panes del viernes... Ayer ni siquiera comimos a mediodía y hoy tenemos la misma pinta.


Nuestros panes, recién sacados del horno ¡Los nuestros son los del fondo!

 Supongo que muchos habréis probado buenos panes pero cada vez es algo más complicado y más aún en ciudad, donde las mafias de las cadenas de panaderías y el pan barato de supermercado se están cargando el negocio y mantener una panadería tradicional no es precisamente sencillo. Aparte, cada vez vemos más panaderías gourmets en las que, salvo gloriosas excepciones, el pan no es lo que promete. En muchos de estos sitios aseguran hacer pan con masa madre, pero luego resulta que no es cierto. Abusan de nuestro desconocimiento para vendernos algo que ya no recordamos cómo tiene que saber, y por eso les creemos cuando lo ponen y estamos dispuestos a pagar algo más por esos panes. A veces, además, le ponen pasas, nueces, mantequilla o queso y puede saber muy rico de primeras, pero habitualmente todas esas cosas sirven para ocultar un pan mediocre al que nos tienen acostumbrados. A menudo nos lo sirven calentito, "recién hecho" (de recién nada, lo tienen congelado y lo hornean a las horas en las que viene más gente), con la corteza crujiente y la miga consistente, pero a las horas, incluso ese pan gourmet por el que nos cobran una cantidad bastante seria, está como la goma. El buen pan está rico recién hecho, pero está más rico a las horas, incluso se dice que al día siguiente.


Dan Lepard haciéndonos entrega  de nuestros propios panes y de un poquito de su masa madre para que podamos hacer más en casa. Seguiremos informando...

El pan de verdad tiene un aroma increíble, mucho sabor y un punto de acidez. Tiene un fuerte sabor a cereal y a fermento, un sabor al que no estamos acostumbrados, por no hablar de que cada pan es distinto... puede salir mejor o peor, puede estar más ácido o más sabroso, pero es imposible hacer que el pan tenga todos los días el mismo sabor y textura. Creo recordar que fue en el blog de Yarza donde leí que algunas personas que se apuntan a sus cursos de pan se sienten decepcionadas al probar el pan "de verdad", les resulta demasiado fuerte y no les gusta, al igual que suele pasar cuando uno prueba leche "de verdad", o cuajada "de verdad" y lo de más allá. Estamos demasiado acostumbrados a tomar alimentos insípidos. Sin embargo, el pan de verdad tiene un sabor impresionante. Está tan condenadamente rico que se lo puede comer uno sin nada más.

Yazston enseñando orgulloso uno de sus panes  

Sin embargo el pan de verdad es más incómodo de elaborar, hacer una masa madre cuesta unos días y no siempre sale bien, sobre todo si uno quiere que su masa madre sólo tenga harina y agua (aunque una vez hecha, con guardar un poquito de cada pan basta para hacer el del día siguiente, no es necesario repetir el proceso). El pan tiene sus tiempos: hay que amasarlo, dejar reposar, volver a amasar, dejar fermentar... pasan tiempos largos en los que uno tiene que andar pendiente del pan y eso es mucho más trabajo de lo que supone para una panadería hacer un pan precocinado. Hay ratos en los que el pan sencillamente tiene que reposar y entonces ¿qué hace el panadero? ¿se va a su casa? ¿descansa? En los tiempos en los que estamos acostumbrados a vivir no está bien visto que uno tenga que dejar su trabajo reposar para volver a hacerle caso más tarde. Al menos eso piensan en las cadenas de panaderías. Los supermercados sencillamente reciben su caja de pan precocinado, condenadamente barato para ellos, hecho con harinas de mala calidad y, según cuenta cierta leyenda popular (supongo que no será cierta, pero a saber...), con cierto producto que potencia la obsolescencia que ya tiene de por sí un pan mal hecho, que no ha respetado sus tiempos y que para colmo, se ha congelado cuando tenía que estar tranquilamente fermentando. Ese pan que se hace con máquinas, con levadura de mediocre calidad y deprisa y mal, sale muy barato. No tiene al señor panadero sentado, perdiendo el tiempo mientras su pan leuda, sino que tiene a un montón de tipos mal pagados que echan la mezcla en la máquina y controlan que todo vaya bien. Y se hace en gran cantidad.

Ricos panes que se ofertan en "The Loaf". Hay amplia variedad de pan, pastas y productos varios todos ellos de fabricación artesanal. Si lo de los cursos y las charlas no os llama, sí os recomiendo al menos pasar a comprar alguna cosilla por ahí, porque merece la pena (además, suelen tener bandejas con cosillas para probar, para valorar el producto antes de comprar... aviso que nadie sale de ahí sin su bolsa de compras)

Y este, señores, es el tiempo que nos ha tocado vivir. Sucede con el pan, con la comida y con la vida en general. Cada vez se respeta menos el trabajo del artesano, del que invierte su tiempo en hacer que las cosas salgan bien porque, no se engañen, las cosas buenas tienen su tiempo y ese tiempo se debe respetar. Se debe respetar el tiempo para hacer una buena sopa, un buen cocido (yo me sigo negando a comprar una olla exprés... si no tengo tiempo para hacer unas patatas cocidas con chorizo, me frío un filete o me hago una ensalada rápida, pero no hago cocidos en una olla, que se hace rápido, pero el caldo no sabe a lo que tiene que saber y está líquido, hoygan), se debe respetar el tiempo para escribir un condenado artículo en un periódico, aunque se desee que salga rápido, hay que respetar el tiempo para ponerse moreno (quien quiera hacer semejante cosa, que lo haga bien), para hacer una dieta equilibrada, para hacer ejercicio, hay que respetar el tiempo para conocer a una persona, para conservar a un amigo o a una pareja. Pero estamos acostumbrados a hacer todo aquí y ahora, a no invertir tiempos en cocinar ni en ponernos morenos, pero el cocido hecho en la olla no sabe igual que el que está una hora hirviendo a fuego lento, una dieta express es de todo menos sana y no tenemos ni idea de quién es buena parte de la gente que tenemos en el feisbuc, aunque comentemos sus fotos y nos hagan gracia sus actualizaciones de estado.

Y con esto me despido, que huele a pan calentito en la cocina y eso es que el desayuno está en curso. Y voy a dedicarle a mi desayuno el tiempo que se merece, hoygan.

Recomendando... comer buen pan y beber una buena cerveza natural como la almogàver que nos tomamos antes de curso. Y de música... el verano de Vivaldi bien tocado, en una versión de Trevor Pinnock o de alguien con sentido musical. Ayer nos lo destriparon en los fuegos de despedida de Semana Grande y todavía me estoy acordando de los ancestros de los que le hicieron eso a Vivaldi.

jeudi, août 02, 2012

Dos de agosto de MCCXVI: "DrachenFest 2012"

Después de muchos preparativos, echarle muchas ganas y envidiar mucho a toda esta panda de desarrapados que fueron el año pasado, por fin hemos ido (y hemos vuelto, sigh) de Alemania, de ese pedazo de evento que supone la DrachenFest. El año pasado fueron como Tercios españoles, con Elro como capitán. Este año (y los sucesivos) la intención era repetir la misma estética y plan de juego. La idea mola, pero a la vez es una forma de dar rendimiento a la inversión de tiempo y dinero que cada cual ha hecho en sus vestimentas y pertrechos.

Buena parte de la Primera Escuadra del Tercio, a órdenes del Cabo Llamazares. A la izquierda, el portaestandarte, el alférez Ancizu.

Tenemos la suerte de que el año pasado gustó mucho el juego que los españoles dieron en el Campamento Azul, campamento que tradicionalmente había sido poco o nada combatiente y que se consideraba uno de los campamentos facilones para atacar. Se quería dar un cambio a esta idea y esta panda apareció en un momento en que se buscaba gente organizada y que jugara limpiamente para las batallas. Dieron buen juego y no os podéis imaginar cómo lo valoraron los alemanes, que cuando se enteran de que uno es "de los Tercios del campamento azul" es casi recibido como héroe de guerra, por no hablar de que los Tercios ya cuentan con una escuadra de alemanes ¡y una milicia!, un grupete de chavalillos que decidieron participar como levas junto a los Tercios. Unos campeones, no os podéis imaginar.

Este año me alegra decir que hemos podido mantener la buena fama del pasado haciendo lo mismo: jugar limpiamente, respetar las normas y combatir de una manera organizada. A esto se añade el buen juego que hizo el campamento Azul (pese a que una de las primeras decisiones no nos hizo ninguna gracia y decidimos pasárnosla por el forro, nosotros y unos cuantos más... y resultó salirnos muy bien la jugada). Tuvimos suerte y buen juego en los combates, se hicieron pactos que nos dieron muy buen resultado (los tradicionales pactos con el Gris y con el Verde, pero también los Enanos y los Lansquenetes colaboraron con nosotros) y se tuvo éxito en los rituales mágicos y en varias cosas más de las que no nos enteramos gracias a nuestro nivel de alemán y a que pasan tantas cosas y hay tanta gente en los campamentos que es difícil enterarse de todo lo que sucede. Al final y, contra todo pronóstico, gracias a la suma de todas estas cosas, ganó el Campamento Azul. No íbamos al Drachen con intención de ganar ni nada parecido, pero sigue siendo un subidón haber contribuido a la primera victoria del campamento Azul. Y vaya si fue festejado...

Eneko y yo pertrechados como los hermanos Petrikorena, una panda de cazurros norteños y carlistas (al parecer veníamos de futuro, éramos Tercios de ciencia-ficción). Ains... perdí mi txapela blanca. Diré que la txapela me queda como cien patadas, pero tenía su coña que la escuadra vasca lleváramos txapela en lugar de sombrero.


 
Instrucción en el propio campamento. Aprendiendo a usar la pica como está mandado. Diré que la pica es un arma espectacular para alguien que, como yo, no tenga por costumbre coger personajes combatientes y encima sea tirando a torpe. Es fácil de manejar, da una buena distancia con respecto al enemigo y proporciona mucha jugabilidad. Lo dicho, aún no habiendo cogido una en mi vida, le saqué mucho partido y creo que di mucho más de lo que recibí, cosa que me sorprendió enormemente porque yo ya me veía pasándome el vivo en manos de los curanderos (que mi rato pasé, todo sea dicho, pero bastante menos del esperado).

De caminito a la ceremonia de clausura tras la victoria del campamento Azul. Limpitos, arreglados y bien vestidicos. Cansados por la batalla, pero con ganas de farrote. 
  
Quien no haya pisado un vivo en país extranjero no se hace a la idea de qué es el Drachen, de verdad. A nosotros nos parece una barbaridad que en un rol en vivo se junten 300 personas, no os podéis imaginar lo que suponen las 6000 aproximadas que andan por el Drachen (los rumores dicen que el año pasado fueron más de 6000 y este año menos, ni idea, no he visto datos oficiales por ningún lado y es imposible hacer cuentas). No os podéis imaginar lo que supone en cuanto a ambientación, porque al ser tanta gente y ser gestionado el evento por una empresa, el DrachenFest mueve mucho capital y eso se refleja en cientos de cosas: la ambientación de las murallas, el atrezzo, la existencia de puestos de comida, tabernas, etc... la ciudad estaba compuesta por un montón de tiendas impresionantemente ambientadas, con toda suerte de cosas, desde hidromiel a armas para rol en vivo, pasando por ropa, pieles e incluso pasamanerías, botones y demás para confeccionar ropa. Para flipar. Todo esto proporciona unas escenas imposibles de ver en ningún vivo que conozcamos: participar en una batalla con tantísima gente es impresionante

Herrería en el pueblo. Ríete de cualquier feria medieval en la que hayamos estado. La ambientación se cuida al detalle, tanto por parte de la organización como por buena parte de los jugadores que llevan pabellones. 
Tienda de hidromiel. El dependiente era un señor muy amable y muy empeñado en dar a probar todas sus variedades. Después de una pequeña cata, me hice con un hidromiel de cerezas que está de muerte. El año que viene creo que pillaré varias botellas más, jajaja.

Por otra parte, teníamos la idea de que el DrachenFest era básicamente una batalla, que los alemanes eran "muy burros" jugando, muy dados a hacer cargas y demás y que no tenían por costumbre interpretar mucho. El año pasado ya quedó claro que no podíamos estar más equivocados. Aunque nosotros vayamos de combatientes (en gran medida porque la barrera idiomática no facilita tirar por otros derroteros), hay toda suerte de tramas que no implican en absoluto participar en combates. Muchísimos de los participantes en el Drachen no son combatientes. Hay tramas para magos y además, se cuelgan quest de todo tipo en las tabernas y hay gente que simplemente va de camping... se monta un personaje, se pertrecha y se dedica a ver lo que hacen los otros, hacer guardia, pasarse por la taberna y darse una vuelta por las tiendas. De verdad que, incluso para eso, merece mucho la pena pasarse por ahí.

Gente que mola. De verdad que no os imagináis lo bien que se maquea el personal. Los orcos son lo más llamativo, pero podríamos tirarnos horas hablando de faunos, de topos artilleros, de gólems o de los lupinos que curaban heridas lamiéndolas. Impresionante.

Respecto a la interpretación... nada que ver con la idea inicial, todo lo contrario. Allí el personal se toma las cosas muchísimo más en serio que nosotros, quizá también porque, al haber tanta gente y tantas opciones de juego, cada cual se toma en serio su campo. Así, los rituales que hacen los magos están a años luz de los que nosotros hacemos por estos lares, los gremios de oficios enseñan especialidades a cada uno de sus miembros, pero lo que sí que resulta fascinante es ver cómo se lo toman en serio los curanderos, todo el paripé que organizan y lo bien que lo hacen. Y coñe, si el señor que te cura se limita a romper un papelito y decir "hala, ya estás curado" como pasa por aquí, pues te levantas y te vas. En el Drachen, la gente te lleva en volandas a la enfermería de campaña, los curanderos inspeccionan la supuesta herida, retiran la ropa que la cubre (polainas y botas incluidas si es en la pierna, por poner un ejemplo... o partes de corazas si es en otras zonas), limpian la herida, sacan "supuestas esquiras o puntas de lanza" con pinzas, "cosen" la herida (a veces haciendo una falsa herida con látex, otras veces simplemente haciendo el paripé y la cauterizan. Impresionante. Resultado: mientras el curandero hace su trabajo, el herido grita como si le fuera la vida en ello, le llama "hijo de puta", se acuerda de sus muertos y lo de más allá. Y una vez más vemos cómo, el hecho de que la gente que nos rodea se tome en serio sus personajes,  ayuda a que todos interpretemos mejor y disfrutemos más del juego.

El mago-jefe del campamento Azul, Pei Pei. También clasificable como "gente que mola mucho".

He hablado un par de veces acerca de la barrera idiomática pero he de decir que esa barrera no es tan grande en el sentido de que los alemanes están más que dispuestos a traducir todo al inglés en cuanto ven que no entendemos, pero es lo que hay... la mayoría de nosotros no hablamos un inglés muy elaborado y mucho me temo que la mayoría de los alemanes tampoco lo hacen, así que cada cual acaba hablando con quien mejor se puede entender y eso, a fin de cuentas, nos limita. Un par de las chicas que vinieron, Isa y María, se apañaban bastante bien en alemán y nos hicieron muy bien de intérpretes, así como alguno de los alemanes que estaban permanentemente con nosotros, sobre todo Jürgen (Jorge el Rubio), nos tradujeron toda clase de cosas con mucha paciencia, pero es lo que hay, no se tiene la misma libertad que tenemos en un vivo en castellano.

Ambientazo en la taberna: músicos profesionales, buena bebida y farrote continuo. Si me dicen que esta misma gente frecuentaba el Pony Pisador, me lo creo.

Agotados en la taberna. La iluminación era toda natural tanto en la taberna como en la ciudad, donde incluso fue avistado un farolero por la mañana...

Podría contar más y más cosas pero, como le ha pasado a la mayoría de la gente que hemos estado ahí, no tenemos nada claro qué fue cuándo y cómo, jajaja. Todos prescindimos de relojes y demás y nadie tenía nada claro qué hora era ni qué día. El nivel de desconexión del mundo exterior fue bastante serio. Sí que tengo que agradecer a todo el grupete que vinimos desde España el buen rollo en el campamento. Desde el Leinad que trajo jamón hasta el Ancizu bailando "esta no es mi vieja yegua gris" en la taberna. Somos gente que, en general, nos conocemos de hace muchos años, que hemos podido tener roces o diferentes posiciones en algún momento y que hemos ido con la intención principal de pasarlo bien y que el resto también lo pasen bien con nosotros. Gracias a los que nos animaron a ir el año pasado (a Elro y a Yazston, sobre todo, por lo que a mí respecta...), pero también a los que hemos hecho grupo este año. Los Tercios del Drachen 2012 hemos sido un gran grupete.

Grupete de los Tercios al completo, después de la batalla final. Triunfantes pero hechos unos trapos.

Podría hablar de muchas otras cuestiones, como reglamento, caracterización del personal o inmersión en el juego. Me gustaría, de hecho, hablar de todas estas cosas, pero la verdad es que no sé ni por dónde empezar, así que quizá vaya contando cositas poco a poco. De momento creo que las fotos se acercan bastante a transmitir lo que hemos vivido estos días, aunque lo cierto es que recomiendo a todo el mundo que se acerque a vivirlo en persona. Creo que al menos una vez en la vida puede ser una gran experiencia para cualquiera, independientemente de si ha jugado antes a rol o de su nivel de frikismo.

 Beban hidromiel, compañeros, miren qué cara de felicidad se queda. Ah, y cósanse las cosas antes de ir ahí, ajustar tirantes a bola es muy complicado y ocultar los imperdibles más aún.


Recomiendo una buena jarra de hidromiel (met) semidulce, de ese que ponían en la taberna del campamento Azul (que teóricamente no era del campamento pero, considerando que el Avatar estaba felizmente ahí instalado...) y de música lo que más cantamos en los días que estuvimos ahí, incluso inventándonos la letra, que fue "Aussatz" de Cultus Ferox, pero escúchenla cantada por Rochus der Barde, el bardo del Azul, un grande (la tipa que hace los coros sobra mil veces, pero no he encontrado una versión mejor)

dimanche, juillet 22, 2012

Domingo vint i dos de iulio de MCCXXVI: "¡Todo a punto para el Drachenfest (y lo que se tercie)!"

Después de varios meses de preparativos por fin en unas horas salimos para el Drachenfest. Para quien no sepa de qué hablamos, el tema es que vamos a plantarnos aquí para pasárnoslo como hicieron el año pasado y Yazston narraba a su vuelta por aquí. La diferencia es que el año pasado fueron veinte personas desde estas tierras y este año ya somos sesenta. Las últimas semanas han sido de locura: planificando todo lo que teníamos que llevar, cosiendo, comprando partes varias de atrezzo y útiles (como las polainas, la bota, txapelas...), y con la casa hecha un campamento de guerra. Mientras, Yazston ha metido horas intensivas en preparar unas armas que yo no había visto hasta hoy y la verdad es que son chulísimas. Pena no haber llevado la cámara o el móvil esta tarde, pero la verdad es que tiene una pintaza todo lo que tienen preparado en el local. Se ponen los pelos como escarpias de pensar que vamos a ser un buen montón los que venimos desde aquí, ataviados como tercios y armados con las picas y los arcabuces. No os quepa la menor duda de que habrá fotos en grandes cantidades.

Maleta casi a punto... ¡Nos vamos!

Por lo demás, os podéis imaginar que andamos ultimando todos los preparativos, como siempre a última hora, y héme aquí terminando de poner corchetes o cintas a varias prendas. Afortunadamente, de mejor o peor manera, he conseguido terminar todo lo que me había propuesto excepto una casaca que me hubiera gustado hacerle a Yazston. Lo gracioso es que al final la descarté, no por falta de tiempo, sino por falta de telas decentes en Donosti. La próxima vez haré más compras a telas.es, y que les zurzan a las tiendas de aquí, que son caras, sí, pero lo peor de todo ni siquiera es eso, sino que no tienen nada.

Taller de camisas en casa. "Se puede hacer este tipo de cuello, o éste que es más sencillo... y luego están las mangas que se pueden hacer de varios tipos y... joer, qué montón de camisas hemos organizado" 

Turno de camisas y pantalones. Sí, señores y señoras, tenemos la casa hecha un desastre.

Por mi parte, he constatado que quien mucho abarca, poco aprieta, porque de haber hecho menos cosas, no me cabe la menor duda de que hubiera conseguido mejores resultados. Sin embargo, para mí no tenía absolutamente nada que pudiera utilizar en esta ambientación y son cinco días, así que no me servía de mucho hacerme una camisa chulísima y una cuera ideal de la muerte... a ver qué me ponía el resto de los días. A esto se suma que me da rabia hacerme cosas para mí sola y, aunque Rober tenía una buen suministro de ropa entre la que reaprovechó el año pasado y lo que pude hacerle, he aprovechado para hacerle un par de pantalones y otra camisa. Para mí he conseguido terminar de mejor o peor manera tres camisas, un corset, una falda, una cuera y dos pantalones. Obviamente, si no hubiera estado en paro, supongo que me habría hecho las camisas, un pantalón y contenta.

 Corset y falda que me hice por puro interés investigativo en modalidad "foto tuenti": "porque todas tenemos derecho a tener nuestro momento Ana Bolena", o algo. Hoygan, que me saco fotos a mí misma porque me paso el día sola en casa mientras el Bicho anda hacieno armas ¿qué pasa? jajaja. Pensaba que no tendría mucha excusa para ponerme de largo cuando voy de soldado, pero mira, resulta que han hecho un baile de Máscaras y la que me hizo mi prima para el Makimura me va que ni hecha adrede con este traje. Mola.

Sin embargo, lo de "quien mucho abarca poco aprieta" no parece haber convencido a mi pobre máquina de coser, que se considera altamente abarcada y apretada y a día de hoy, digamos que ya no es la que fue. El viernes por la tarde-noche empezó a coser considerablemente despacio. Al menos ha cumplido con gloria y me ha permitido terminar todo lo que quería. A la vuelta, habrá que practicarle cuidados intensivos.

Y poco más, caballeros, una tiene que terminar la maleta, recoger un poquito la casa y partir hacia Alemania. Nos vemos a la vuelta.


 Recomendando un poco de música de la época, la "March pour la cérémonie des Turcs" de Lully, a cargo de Savall, como debe ser. De beber un colacao y hala, en marcha.

vendredi, juillet 13, 2012

Treçe de iulio de MCCXXVI: "Política y Suciedad"

Dice mi madre que hablo demasiado alegremente de política, que no debería poner mis opiniones por ahí, a disposición popular por internet. Es lo que hay, ella es de una época en la que hablar de política y más aún, contra el Gobierno, podía traerle a uno muchos problemas. A día de hoy uno todavía puede poner a caldo al Gobierno en privado, en público tiene que tener muchos amigos para poder permitirse decir lo que piensa. Sin embargo, cualquier día de estos, nuestros comentarios en internet nos pueden terminar por pasar factura. A fin de cuentas todo queda registrado y no sabemos cuánto va a durar esa "libertad" en la "vida privada". Pero bueno, sobre la privacidad de internet ya hablaré en otro momento.

El caso es que a mí no me gusta hablar de política, de verdad. Me pone de muy mala leche discutir con alguien que tenga opinión diferente a la mía y me pone también de muy mala leche hablar con alguien cuya opinión sea idéntica, básicamente porque está la cosa tan mal que hay que tener los nervios muy templados para no querer ahogar a alguien (con nombre y apellidos) para ir relajando tensiones.

Hasta fecha relativamente reciente, yo no hablaba habitualmente de política, ni en público ni en privado y he de decir que, hasta fecha relativamente reciente, tampoco era frecuente que la gente lo hiciera. Que la gente no hable de política no quiere decir que no piense de política. La política, a fin de cuentas, nos incumbe a todos, nos guste o no. Incluso a esos felices que dicen "no, yo de política es que no entiendo nada, no me gusta". Ya, no te gustará, no sabrás quién es el ministro de exteriores o qué hace el Senado (espera ¿esto lo sabe alguien?), pero seguramente te interesará por qué no se firma el convenio de tu empresa, qué impuestos tienes que pagar o qué te cubre la Seguridad Social.

En cualquier caso, no se hablaba tan habitualmente como se hace hoy en día y motivos no nos faltan.

Como la mayoría de la gente que usa internet, una es muy dada a utilizar el feisbúc. De vez en cuando me autopropongo un alejamiento pero ¿qué quieren que les diga? antes lo usaba porque me aburría en el trabajo y ahora que paso tantas horas en casita, por socializar un poco, tan malo no será. El caso es que al principio, cuando lo empecé a usar, se veían comentarios sobre política, pero se veían de cuando en cuando. A estas alturas, lo más habitual es que uno de cada tres (si no más) de los comentarios que una se encuentra en su feisbúc se refieren a política. Hoy había centenares de post (vídeos, comentarios indignados o incluso chistes varios) sobre la anormal ésa de la Fabra, la que nos faltaba, el vivo ejemplo de la clase política que nos dirige. Y es que el verdadero drama al que nos enfrentamos no es el de ser gobernados por malnacidos, que también, sino el de estar siendo gobernados por ignorantes, por incultos y por mediocres. La ministra de trabajo no ha trabajado en su vida, el de economía estuvo de por medio en la crisis de Lehman Brothers y el de cultura era un follonero televisivo. ¿Qué podemos esperar de esta gente? Hijos de papá, gente negada que ha crecido entre algodones y en su puñetera vida ha tenido que hacer una entrevista de trabajo, coger un autobús urbano o plantearse si se puede permitir estudiar un curso o sacarse un carnet. Este país está a reventar de gente muy preparada, que se ha dejado los cuernos por estudiar una carrera o un FP, que ha hecho prácticas, que tiene experiencia acumulada durante años y ahora está en el paro, mientras el Gobierno está plagado de mediocres con buenos amigos. Así nos va.

Manifestaciones, escritos, protestas varias, comentarios que saturan las redes sociales no sirven para nada. Tenemos un Gobierno que se ampara en una mayoría absoluta para hacer lo que les da la gana, pasándose por donde les parece todas las promesas electorales. Y mira que estamos acostumbrados a que nos mientan, pero chico, creo que no había visto semejante cambio tan rápido de lo dicho a lo hecho en mi santa vida. Y lo que nos queda por delante. Vivimos gobernados por una panda de ignorantes y malnacidos, la oposición no hace nada que merezca la pena porque a fin de cuentas, también se están beneficiando del sistema y poco mejor podemos decir del resto de los políticos que se supone que nos representan. No hablemos ya de los sindicatos, esa gente que vive cómodamente en sus despachos y que, aparte de ir vestidos "como si fueran obreros o algo" y llenarse la boca de palabras bonitas, no parece que tengan ganas de hacer algo de verdad y de hacerlo, no en el momento adecuado.

El caso es que, de no hablar de política, ahora quien más y quien menos, no calla. Las redes sociales están a reventar, en las cenas con los colegas sale el tema sí o sí y, maldita sea, hasta las señoras que te encuentras en el autobús o en haciendo la compra están escandalizadas de las medidas que se aplican. Antes no se hablaba de política y ahora se habla y cada vez más, y cada vez es menos raro que la gente hable de "al final habrá que hacer algo" o de "cómo estamos consintiendo esto" y se habla de quemar cosas, y de liarla parda, y de "si hacen oídos sordos a las protestas, tendremos que hacer algo para que les quede claro". Hasta se habla de guillotinas y francotiradores. Y lo más seguro es que al final no se haga nada y sigamos subsistiendo como podamos, con nuestros sueldos mermados, nuestro IVA subido y nuestros derechos sociales exterminados. Eso sí, como se haga algo... va a ser gordo. Y no nos apetece a nadie, de verdad... pero ¿que nos queda?

Pues nah, una tiene mucho que coser que nos queda poco más de una semanilla para el Drachen, así que les dejo con un buen té verde tropical con piña y esas cosas que refrescan, que incluso aquí arriba tenemos más calor del que nos tienen acostumbrados. Para escuchar, les recomiendo a Rockell Blake cantando "Tranquile Sommeil" del Persée de Lully. Buena música para tiempos complicados.

mardi, juillet 10, 2012

Dieç de iulio de MCCXXVI: "De los sanfermines y el respeto al prójimo"

Voz destrozada, pies hechos polvo, cansancio generalizado. Es el parte que registra una servidora después de mi breve paso por los Sanfermines 2012. Un año más me he podido asomar por ahí pero no he podido alargar la fiesta tanto como me hubiera gustado. Este año no me puedo quejar de distancia, ni de incompatiblidad laboral, y reconozco que me había planteado bastante quedarme un par de días más. Sin embargo, con el Drachenfest encima y mucho curro por delante, después de una honda reflexión, no me ha quedado otra que asumir que era mejor volver a Donosti para seguir cosiendo. Además, todo sea dicho, hay que tener buen bolsillo para aguantar la fiesta todos los Sanfermines y me gustaría reservar algo para el Drachen y para alguna escapadilla en agosto. También es cierto que cuando se va para todos los días, se suele llevar otro plan... se come más en casa de los padres o en las de colegas, se compran bocatas y bebida en sitios civilizados... esa clase de cosas. Y es que se le queda a uno buena cara de póker cuando va a pagar dos katxis de cerveza y una cocacola y le dicen que "veinte cincuenta".

En cualquier caso un año más no me he querido dejar de disfrutar un par de días por ahí. Es un asco ir en fin de semana porque todo está mucho más saturado pero, por otra parte, supone una gozada aprovechar para ver a la gentuza que anda viviendo fuera y a la que es difícil dver durante el año. Son los días de "los exiliados", como dijo aquél. Además, este año ha tocado que el día seis y el siete han sido viernes y sábado, y son los mejores días. El mismo jueves a mediodía llegué a Pamplona y nos volvimos el domingo después de comer, tras un par de días de mucha tralla.

Y es que, como suele suceder, ha habido de todo.

Lo bueno ha sido lo de siempre: por encima de todo, disfrutar de la fiesta con las personas importantes. Siempre queda en el tintero quedar con éste o con éste otro, o se echa de menos a aquél que no ha podido venir, pero este año, en concreto, he tenido la suerte de disfrutar de la compañía de mucha gente que llevaba tiempo sin ver, así como compartir la fiesta con los que sí tengo la suerte de ver habitualmente (a alguno todos los días, jajaja). Muchos nos hemos juntado y nos lo hemos pasado realmente bien: de pintxos, de farra o de desayuno, cualquier opción ha sido buena.

Ha sido tremendo, además, como decía, poder participar en los actos de los días seis y siete, que siempre son los mejores. Desde el almuerzo sanferminero hasta la procesión del día siete, pasando por el txupinazo, las dantzas de la plaza de los Fueros o la farra a la salida de las peñas. A todo trapo aprovechando todo lo que se celebra de día (aunque también hubo farrote nocturno, claro), que es lo que más mola.

Sin embargo y, como digo, desafortunadamente no todo ha sido bueno, aunque dentro de lo que cabe, nos lo hemos tomado con humor y no hemos permitido que nos fastidie la fiesta. El día seis se pretendió, una vez más, recuperar una parte de la fiesta que por desgracia lleva muchos años sin poder llevarse a cabo como debe, que es el Riau Riau. Para los profanos, el Riau Riau viene a ser simplemente el acto de acompañar a la corporación desde el ayuntamiento hasta la iglesia de San Lorenzo, donde van a escuchar la misa de la víspera de San Fermín. Esta tontería tan tremenda pasó, de ser el acto solemne que debió de ser en su día, a la fiesta del milenio, puesto que se les acompaña cantando y bailando, en plena farra total, mientras desfila la banda de música de la Pamplonesa, la comparsa de Gigantes y lo de más allá. Una fiesta bonita en la que van desde el abuelo con el nieto hasta el que lleva empinando el codo desde el almuerzo de por la mañana (a menudo incluso iban juntos los unos con los otros), independientemente de edades, intereses o ideas políticas. Pero hete aquí que por lo visto eso molesta a mucha gente y hace ya varios años que se empezó a suspender por culpa de cuatro imbéciles que impedían la salida de la corporación del ayuntamiento, reventando todo el acto. Dadas las circunstancias, en un momento dado, directamente pasó a ser eliminado del programa. Triste, cuando posiblemente debió de ser uno de los actos más bonitos de las fiestas, pero así de incivilizado es el ser humano.

En los últimos tiempos ha habido varios intentos de recuperación del Riau Riau, primero a cargo de grupos de jubilados y después, además, con la participación de la banda de música en un acto que, se seguía llevando a cabo fuera de programa, por iniciativa popular y sin la participación de la corporación (que iban a la misa en coches y por otro camino). Pues bien, el actual alcalde de Pamplona, el "señor" Maya, dijo ya hace un tiempo que su intención era recuperar el acto. Tristemente, del dicho al hecho...

El seis de julio a las cinco y media de la tarde estaba congregada ahí una cantidad de gente similar a la del txupinazo, con la diferencia de que había un ambiente mucho menos "movidito", hasta el punto de que la gente se animó a ir con abueletes, críos y de todo. La gente estaba cantando como si no hubiera un mañana, había un ambiente impresionante. Cuando salió la banda de la Pamplonesa, la gente cantaba tan fuerte que ni se les oía, así que la banda intentaba seguir la canción cuando la gente la cantaba a su bola. Impresionante, de verdad. Aplausos a la Pamplonesa, muchísimos aplausos a los Gigantes cuando aparecieron... parecía que, a lo mejor, incluso podríamos disfrutar de un acto que hacía mucho que no existía. Pues no, señores, en un momento dado, una panda de imbéciles (porque no se les puede llamar de otra manera), que eran cuatro o cinco, porque no eran más, decidieron arremeter contra el cordón policial que rodeaba a la banda y liarla parda, tirando cosas, a puñetazos y lo de más allá. Y así es como bastan diez minutos para que se vaya todo a tomar vientos. La banda se metió adentro y veinte minutos después, se anunció por megafonía la suspensión del Riau Riau debido a los altercados.

Y ¿qué quieren que les diga? mi cabreo es, sobre todo, para los anormales que decidieron cargarse la fiesta porque les daba la gana, pero no dejaría fuera de castigo al Ayuntamiento de Pamplona. Una vez que la gentuza fue dispersada no hicieron mayor ademán de salir ni por ver qué pasaba. En tiempos se suspendió varias veces, sí, pero al menos intentaban salir tres o cuatro antes de confirmar que no se podría. Y yo creo que el otro día podía haber salido adelante. Por otra parte, han sido muchas las cartas en los periódicos de gente que no entiende cómo se pueden dispersar broncas mucho más gordas en partidos de fútbol y demases y en cambio cuatro imbéciles se pueden cargar una celebración acordonada por policías. Si queremos pensar bien, podemos hablar de falta de previsión. De fíjate, es que no se les había ocurrido que se podía armar bronca. Claro, se montaba con Chourraut, pero con el señor Maya no se iba a montar. Cabe esperar que, a día de hoy, en plena crisis (no en tiempos de bonanza como antaño), con la gente muy descontenta por la pésima gestión del Ayuntamiento de Pamplona, con UPN gobernando en minoría, resulta que a nadie se le iba a pasar por la cabeza liarla. No justifico a los que la liaron, Dios me libre, pero si los señores de protocolo y el señor Maya tienen dos dedos de frente, se les podía haber ocurrido desarrollar una estrategia que impidiera que se reventara la fiesta. Tristemente, esto nos lleva a pensar (pensando mal, sí) que en cierto modo no les parecía tan mal que se interrumpiera el Riau Riau, para poner de manifiesto que en Pamplona sigue habiendo mucho subnormal suelto y erigirse en salvadores del Reyno y todo eso. Por la noche ya se comentaba eso de "a saber si hay más de un policía infiltrado entre los que reventaron el Riau Riau. Yo he de decir que tristemente conozco de tercer oído a uno de los imbéciles que la liaron y no era precisamente policía, sino que ya arrastra varios juicios por kale borroka, además de ser un anormal reconocido en Pamplona. Pero nada de esto quita que poco empeño puso el Ayuntamiento en prevenir altercados y en intentar continuar con la celebración.

Sin embargo, y por encima de todas las cosas, mi cabreo va por esos subnormales que tardaron unos minutos en mandar a tomar vientos una celebración en la que estábamos participando todos, como antaño, independientemente de ideas políticas, edades o posición social, maldita sea. Dejando de un lado odios y tonterías por el mero hecho de pasarlo bien. Que es un día, malditos sean, un miserable día. Que tienen todo el año para manifestarse, dar alaridos o tirar tres tartas a la Porcina, como hicieron aquéllos que fueron tan aplaudidos (y que ahora parece ser que igual van a la cárcel por tan tremendísimo delito). Que una cosa es que aprovechen para gritar mierda contra el ayuntamiento aprovechando las circunstancias, pero de hacer gritos jocosos a entrar en acciones violentas hay un trecho.

Lo que más me revienta de esta gente es que monten ahí su discurso de libertad. De libertad para los presos, para los navarros, para los oprimidos y todas esas mierdas. Anormal, si no sabes respetar la voluntad de tus conciudadanos, si no sabes respetar que a lo mejor hay gente en el mundo que quiere disfrutar de la fiesta de la que, paradójicamente, es la tierra que tanto dices defender, si tienes que imponer tu opinión a costa de todos los demás (de tus amigos, de tu familia, que quizá estaban ahí metidos, con críos y de todo), plantéate cuál es tu concepto de libertad y no nos toques las narices con toda tu mierda.

Añadiré que no he vuelto a ver las fotos y no me fijé en el momento, pero me dijeron que uno de esos cretinos llevaba un blusón de la peña Alegría. Es MUY gore que ostentes el blusón de una de las peñas de esta ciudad a la hora de reventarnos la fiesta. Oí decir el sábado "ójala lo cojan entre todos los de la peña y le den una somanta de hostias". Y chico, no lo harán porque, a diferencia de ese sujeto, afortunadamente, la mayoría de la gente tiene mucho civismo, pero el muy cerdo casi lo pide a gritos.

Lo dicho... aunque el nivel de cabreo a eso de las seis era supremo, afortunadamente, no le dimos muchas vueltas y hoygan, disfrutamos como enanos el resto del tiempo que estuvimos por esas tierras.

En fin... recomendando una buena cerveza (no paguen 10 euros por ella, hagan el favor) y el vals de Astráin, a ver si hay suerte y algún año llegamos a bailarlo durante cuatro o cinco horas a lo largo de todo el recorrido del Riau Riau, como se hacía antes que, por lo visto, la gente era más civilizada o algo.

mardi, juin 12, 2012

Doçe de junnio de MCCXXVI: "Modo Zen"

Hace casi un mes que no asomo por aquí y, ya de paso, hace casi un mes que las cosas han cambiado bastante para una servidora. Ya había comentado más de una vez que estaba muy cansada de mi trabajo, que estaba muy, muy saturada. Que sí, que me vino muy bien cuando llegué aquí y encontré trabajo en dos días, pero a estas alturas estaba hasta las orejas de aguantar la misma porquería a diario. He tenido rachas mejores y rachas peores, claro está. A veces una está tan metida en su rutina y en su día a día que no es consciente de lo asqueada que puede llegar a estar, otras temporadas, en cambio, tenía ganas de mandar todo a la mierda en cero coma. Me solía decir a mí misma que era mejor esperar, que había que estirarlo lo más posible, que sería mejor encontrar algo antes de irme con las manos vacías y al final, solía convencerme. A veces pasaba días mirando ofertas de trabajo a ver si sonaba la flauta por casualidad y caía algo maravilloso de la nada. Porque aquí hay trabajo ¿saben? Hay bastante más que en otros sitios donde he vivido en los últimos tiempos. El problema es que no es el trabajo que nadie queremos tener. No son trabajos bonitos, ni tienen buenas condiciones, ni buenos sueldos, o no son de jornada completa y en estos tiempos que corren, no están las cosas como para trabajar menos horas de la cuenta. A veces me preocupaba llegar un día y encontrarme la empresa cerrada. No por nada, sino porque no he visto a nadie llevar una empresa de peor manera y mira que, a lo tonto, he trabajado en unos cuantos sitios. Mi empresa tiene tal nivel de pérdidas y el jefe tiene tal manera de pasar del tema como si no fuera con él que a veces me llevaba a pensar que sencillamente espera cumplir los requisitos para poder poner un ERE, como ya ha pasado en la delegación que tienen en Zaragoza.

Pero no fue así. Nunca me fui y nunca me encontré la puerta cerrada. Un miércoles por la tarde, en el que mi nivel de aburrimiento era bastante importante y durante el cual había estado comentando con Rhiwen lo harta que estaba, el poco tiempo libre que tenía y que me enviara lo más rápido posible las telas que le habíamos encargado para el Drachen ¡¡¡porque no había tiempo para todo lo que había que coser!!!, me llamaron al despacho y, mientras me sacaban unos cheques y unos papeles para firmar, me comunicaban que ya no tenía que volver al día siguiente. El jefe se deshacía en explicaciones. Que si la empresa va mal, que si ya sabemos todos cómo está el tema, que si no tenían nada en contra de mi trabajo. Mientras, yo miraba los cheques y valoraba el tema de no tener que volver ahí nunca más y qué quieren que les diga, me daban ganas de contestarle "no se preocupe, hombre, si me ha alegrado usted la tarde", pero me pareció como feo decirlo. Eso sí, el tipo se debió de quedar bastante mosqueado con mi actitud de "ah, pues muy bien ¿dónde tengo que firmar? y entonces de momento estoy de vacaciones ¿no? ¿y cuándo vuelvo por el finiquito?" De camino a casa, le comenté a Rhiwen que bueno, que ahora sí tenía tiempo para lo del Drachen y eso... aunque si nos mandaba las telas antes, mejor que después (pobre mujer, se ha ganado el cielo con lo de las telas).

Sé que no debería alegrarme de quedarme sin trabajo, que este país está hasta arriba de gente que está desesperada buscando trabajar de lo que sea, pero hoygan, es lo que hay. Que la cosa esté mal no quiere decir que tengamos que ser felices con cualquier cosa y yo estaba muy, pero que muy harta de mi trabajo. Nadie trabaja por gusto, pero es muy triste que cada vez que me preguntaran por mi trabajo me pusiera hasta de mala leche de harta que estaba. Supongo que, dentro de unos meses, si no he encontrado nada, me empezará a angustiar más el tema, pero a día de hoy, tengo paro y me puedo permitir, entre comillas, mirar con calma y buscar algo que me guste más, que no es difícil. Lo dicho... el trabajo es trabajo, si fuera bueno no nos pagarían por ello (aunque curiosamente pagan mejor cuanto menos se trabaja)... pero hasta ahora yo siempre me he considerado una persona a la que le gusta sacar el lado bueno de ir cada día a trabajar, que le gusta llevarse bien con los compañeros y hacer su trabajo de la mejor manera posible y en estos últimos meses lo único en lo que pensaba cuando sonaba el despertador por las mañanas era en que llegara el viernes de una vez. Y en que estaba muy cansada.

Y así estamos. De un día para otro me he quedado sin trabajo y no se crean que eso significa que me sobre el tiempo. Me he puesto fina de solucionar todas las cuestiones burocráticas del mundo (declaración de la Renta, papeleos pertinentes del Inem, etc.), he cosido buena parte de mi ropa para el Drachen, mi casa está condenadamente más limpia que los últimos meses. Hago más deporte, como mejor, hasta me levanto de buen humor y ni siquiera lo hago a las mil. Bueno, no al menos todos los días, la mayoría de ellos me levanto medianamente pronto para poder hacer todo lo que quiero. Estoy en modo zen, o algo así. Hasta tengo mejor cara y estoy de mejor humor, así da gusto. Hace unos días, además, me matriculé en el grado superior de Patronaje y Moda, que es algo que tengo ganas infinitas de hacer, de una vez. El único mal en toda esta historia es saber que no me puedo dormir en los laureles, que tarde o temprano tendré que encontrar algo y más me vale que sea antes de que se me termine el paro. De momento hay tiempo y me lo puedo tomar con relativa calma, pero el tiempo pasa condenadamente deprisa. En cualquier caso, mi intención es ponerme más en serio con este tema cuando volvamos del Drachen y aún más en serio a partir de septiembre, que es cuando se suelen mover más las cosas. En el peor de los casos, como ya digo, aquí hay más trabajo que en otros sitios aunque no sea el trabajo que me gustaría tener. Siempre será mejor que el que tenía, así que ya es una mejora... pero esperaré una temporada antes de echar curricula a cualquier porquería donde cojan gente. Ya que nos ponemos, lo hacemos bien.

Me despido con una canción de Last Prophecy. Verlos el otro día en su primer concierto en Pamplona en tantos años fue un lujazo. Recomiendo "Mil Horas" porque me hizo mucha ilusión volver a escucharla en directo después de nada menos que seis o siete años. Y una buena tetera de té verde con champagne y fresas, todo un clásico que no puede faltar.

jeudi, mai 17, 2012

Dieç i siete de maii de MCCXVI: "Last Prophecy y el orgullo de hermana"

Tengo muchos amigos y familiares que se dedican a diversas artes. Los suficientes como para echarme a temblar cuando alguien me dice "escucha mi grupo" o "lee mi novela". Tengo miedo porque que sean amigos no quiere decir que tengan talento alguno. Sin embargo, he de decir que soy muy afortunada, que la gente que me rodea y que invierte tiempo, ilusión y talento en arte, en general, es muy buena en lo que hace. Lo que me da rabia de todo esto es que me da miedo que cuando recomiendo algo, el personal piense que es por amistad y punto.

Cuando mi hermanito montó un grupo musical con Pedro, me alegré con ellos, pero la cosa tampoco parecía ir a tirar mucho. No parecía ir a tirar mucho hasta que lograron dar con gente que tenía talento, como ellos y que tenía intención de dedicar tiempo y ganas al grupo. Y de ahí salió Espíritu de Contradicción, grupo que estarán cansados de ver recomendado por aquí. De nada sirve que diga que me saltaron las lágrimas la primera vez que mi hermano me tocó una de las primeras canciones que estaba escribiendo para el grupo (y cuando me acuerdo, que por algo soy una sentimentalona) o que todavía se me ponen los pelos como escarpias recordando el primer día que me pasó vídeos por youtube de algunos conciertos que estaban haciendo. No sirve, básicamente, porque es mi opinión personal y puede haber algo de orgullo de hermana en todo esto. Sin embargo, no debe de ser sólo eso cuando Espíritu de Contradicción es un grupo tremendamente consolidado en el panorama navarro y con cierto reconocimiento exterior que va creciendo, cuando ganan o consiguen puestos principales en todos los concursos donde se presentan, cuando únicamente reciben muy buenas críticas o cuando músicos reconocidos (como el guitarra de Marea) les han apoyado y ayudado a tirar para adelante.

Cuando a Mikel le ofrecieron tocar en Last Prophecy me alegré mucho por él y qué leches, me llené también de orgullo. Por supuesto, ser coleguilla de Aitor, el cantante, jugó mucho en su favor, pero Last Prophecy fue un grupo que sonó mucho, que fueron muy reconocidos en el panorama jebi nacional y que tenían un nivel muy superior a la mayoría de los grupos de este estilo en este país. Si ofrecieron a mi hermano tocar en el grupo es porque lo reconocían como muy buen músico, y eso, hoygan, llena de orgullo a una hermana. A fin de cuentas, conocíamos a Last Prophecy porque mi hermano se había comprado sus discos antes de conocerlos en persona, maldita sea, porque eran un grupo muy grande (y todavía recuerdo con cariño haberlos visto en concierto... eran tremendos). Por razones varias el grupo se había disuelto después del "Sin mirar atrás" de 2005 (discazo) y tenían muchas ganas de volver a juntarse, pero tenían alguna vacante en el grupo y fue entonces cuando lo hablaron con mi hermano.

Actual formación de Last Prophecy. Muchas ganas de ver toda esa tralla de nuevo en directo.

Me llenó de orgullo que se lo ofrecieran, pero también que no por ello dejara Espíritu de Contradicción, qué leches. Tocar en un muy buen grupo jebi era condenadamente tentador para mi hermano, pero Espíritu eran su grupo, su proyecto y coñe, sus amigos, y encima no les está yendo nada mal. Total, que ahí tenemos al hermano tocando la guitarra en Espíritu de Contradicción y el bajo en Last Prophecy, un jefazo.


 El nuevo disco, ya a la venta. También se puede escuchar en Spotify.

Esto viene a raíz de que Last Prophecy ha sacado un muy esperado nuevo disco y me fastidiaría mucho, mucho recomendarlo y que alguien piense que se trata de amiguismo. Que no es que necesiten que yo les haga bombo, que es mucha la gente que tiene muchas ganas de volverlos a ver en el escenario y de tener ese disco en sus manos, pero igualmente me gustaría que aquellos que pasen por aquí y no tenían la suerte de conocerlos de antes, dediquen unos minutos a escuchar ese disco que produce semejante orgullo de hermana porque, si los anteriores de la banda ya eran realmente buenos, éste es mucho mejor. Es un disco sólido, grande, cuidado, que respeta el estilo original del grupo pero que muestra una evolución tremenda. Que no sé si es que han pasado estos seis años de paréntesis dándole vueltas a la cabeza a hacer canciones nuevas o qué plan, pero que han superado con mucho sus temas anteriores y ya eran de lo mejorcito que se podía escuchar por esas tierras. A esto se añade que no se han andado con tonterías y no han escatimado a la hora de producir y de grabar y si algo da al oído nada más ponerlo es que no parece "un grupo jebi español", sino que tiene un sonido mucho más trabajado, a la altura de cualquier buen grupo internacional. El disco está ya subido a Spotify, bajo el nombre 2.0.13. Lo he podido escuchar pocas veces entre ayer (que fue cuando lo sacaron) y hoy pero, tras las primeras impresiones, recomiendo escuchar "Reconcilio de Supresión", "Sentencio mis Azares" (¡¡¡no puedo dejar de escucharla!!!) y la canción que han sacado con un videoclip como presentación que podéis clicar aquí mismo: "Hoy Quizá". Aunque, por supuesto, es mucho mejor escuchar el disco de tirón, de principio a fin, porque vaya si compensa.

Acompáñenlo de una Judas, porque se abren tiempos de gloria para el Metal.

vendredi, mai 04, 2012

Quatro de maii de MCCVI: "Whedon"

Últimamente Josh Whedon es el hombre de moda para todo friki que se precie. El motivo no es otro que el estreno de la esperada película de los Vengadores, una semana atrás. Curiosamente el nombre de Josh Whedon a mí no se me queda, o no se me quedaba. Me sonaba, lo veía y decía "a éste lo he visto yo en alguna serie" y cosas así, pero nunca recordaba de qué y nunca me molestaba en mirar. En parte mejor, porque si se me hubiera quedado Whedon grabado en la cabeza como "el tío que hizo Buffy", creo que no me habría molestado en ver las restantes. Llámenme rara (y retírenme el saludo más de uno, que los conozco), pero creo que la serie de Buffy no hay por dónde cogerla. Que sí, que algún capítulo bueno hicieron. Que yo también tengo algún amigo megafan que quiso evangelizarme poniéndome aquel capítulo tan chulo en el que les roban la voz y alguno de calidad similar. La serie tuvo muchas temporadas y las habrá mejores y peores y hay capítulos que merecen la pena mucho, pero en general, me tragué demasiados capítulos por dormitar al lado de Juanki después de Friends y mi conclusión es que en general es un auténtico truñazo. Insulsa, con una trama que no tiene pies ni cabeza, una estética mala de narices y unos actores bastante mediocres. Se suele decir que para gustos hay colores pero, como dice Lothíriel sobre mí, soy yo y mi escala de grises es jodidamente reducida. También dice que me quieren igual pese a todo, así que bien, jajaja.

Me dijeron que el creador de Firefly era el mismo que el de Buffy, así que la descarté prudencialmente de series pendientes. Sin embargo, tiempo después recordaba que me habían dicho que el sujeto había hecho algo chungo pero no conseguía recordar qué, así que me descargué buena parte de la serie y me dispuse a verla. El hecho de que Josh Whedon fuera o no el creador de la serie no fue el motivo de que no consiga pasar del primer capítulo (y eso que lo he visto ya dos o tres veces), es que no puedo con esa estética. Entiendo que con esto me dejarán de saludar varias personas que aún lo harían después de poner a caldo a Buffy, pero es lo que hay... me da una pereza de mil pares ver Firefly. Y eso que el primer capítulo me gusta. El guión es bueno, los actores trabajan muy bien, la dirección es buena, la dirección artística es inmejorable... pero es que no puedo, hoygan, si el western ya me parece un género a eliminar, combinarlo con naves espaciales me parece mal asunto. No descarto echarle ganas y verla algún día de una vez y posiblemente me guste muchísimo, pero es lo que hay, a día de hoy, aún no me he puesto al tema.

Empecé a ver Dollhouse sin tener ni idea de quién era. Es más, me la descargué sin tener ni idea de que debía de ser algo de culto (también por la mano sacrosanta de Whedon, claro está), lo que me tentó fue un pequeño resumen que vino en Series Yonkis cuando anunciaron que la estrenaban y tal y cual. Empecé a verla hace nada y para cuando he querido darme cuenta, me he pulido las dos temporadas. ¿Merece la pena? No sabría decirles... hay capítulos que son completamente sin más... una fantasmada de acción que se puede ver sin hacer mucho caso y poco más, sin embargo, los capítulos que pertenecen a la trama general son impresionantes. Toda la historia de qué es realmente Dollhouse me parece de lo mejor que he visto, pero en general me parece una serie muy desequilibrada. Mi pregunta es qué hubiera pasado si la Fox hubiera dejado que Whedon hiciera lo que quería pasando de ellos. Cabe esperar que toda la serie hubiera estado a la altura de los capítulos (y las escenas) que molan, pero tengo mis dudas y vienen de que en una entrevista que leí por ahí, el hombre se queja de que la Fox le pedía más intriga y menos sexo. A mí el sexo o no sexo me da un poco igual en la serie, la pregunta es ¿más sexo implica más capítulos autoconclusivos de "yo me alquilo un activo para llevar a cabo mis más turbias fantasías? Quiero creer que no, pero no termino de ver el problema de "la Fox me pedía más intriga". En fin, diré que el último capítulo de cada temporada es sencillamente magistral y que me uno a los que lloriquean porque la tercera no llegó a rodarse.

Vengadores (ojito que es muy posible que aquí haya spoiler). Muchas expectativas puestas y muchas opiniones enfrentadas a la salida de las salas. Les adelanto que, en general y con muy grandiosas excepciones, el cine de superhéroes (y es más, el de cómics), me parece malo de ganas. Se hacen truños como panes y como ir a ver películas de superhéroes es una especie de actividad social de todo friki que se precie (aparte de que yo rara vez digo que no voy a ir al cine cuando me lo proponen), me he tragado más de las que me gustaría (y me he salvado de ver alguna que otra que todavía no sé cómo evité... como por ejemplo esa cosa que llamaron "Thor"). Si a eso le sumamos que hacer una película con tanto personaje gordo no tiene que ser nada fácil, yo no sé ustedes, pero yo fui al cine con el absoluto convencimiento de íbamos a ver una mierda de dimensiones considerables. Sin embargo y, contra todo pronóstico, me gustó y mucho. Es cierto que no tiene una trama complicada (tampoco los cómics la tenían... es Los Vengadores, no Watchmen), que hay actores que no están a la altura de los personajes (¿quién rayos escogió a Thor? ¿no había rubios de plástico musculados que además supieran actuar?) y que algunos personajes pasan a planos tan secundarios que casi pasan desapercibidos (adiós Ojo de Halcón... el actor no me pareció una mala elección, pero al pobre casi no le ponen guión, además de que se pasa media película por ahí de picos pardos). No me gusta nada la idea que tienen de Loki, porque poco tiene que ver con la mía y diría que tampoco tiene mucho que ver con el del cómic. Me gusta cómo lo hace el tío, no diré que no, pero creo que en algunos planos queda sobreactuado y no creo que la culpa sea del actor. No hablaré de su pelo aceitoso (ducha ya para Loki) ni de las pintacas que sale con su traje de feria (con razón dice Iron Man lo de si saben sus madres que se ponen sus trajes...), pero me parece que quien diseñó el vestuario y la estética del personaje se merece tortura eterna. Que sí, que en el cómic también sale con sus cuernos y unas pintas similares, pero coñe, es que es plasticacho del malo!!! que es un puñetero traje de carnaval. Con respecto a la actuación, no le faltó razón a Yazston cuando dijo que le hacen parecer un niñato con rabieta. Y Loki, señores, no era precisamente un niñato con rabieta. Con razón cuando apareció y dijeron "es Loki" dije yo "no" (y por cierto, que pensé mientras... "en cambio se da un aire a Landarion..."

Es cierto que la película tarda en entrar, también es cierto que vete y presenta a todos esos personajes. Porque sí, nosotros los conocemos de sobra, pero las películas, por mucho que nos duela a los frikis, son para todos los públicos, también para los que no leen cómics. Es cierto que Furia no fuma, Bardo, maldita sea, son yankis, ya nadie fuma en las películas. Todavía estoy asustada con los de Mad Men, que no tienen ningún empacho. Es cierto que no dicen "Vengadores reuníos" ¿tanto les costaba? Hubo un momento en el que creí que el Capitán estaba a punto de decirlo y... no. Y se puede decir "Hulk aplasta", pero Hulk no aplasta, Hulk MACHACA.

Con todo y pese a todo, es una película tremendamente divertida. Es entretenida, presenta a la panda de cafres que son los Vengadores a fin de cuentas, cómo están en todo momento a punto de cruncharse vivos hasta que viene otro de fuera al que crunchar. Hay escenas muy buenas. Me encantan las entradas de algunos de los personajes. Ese Iron Man entrando a ritmo de AC/DC o ese Thor que llega y se encarama con cara de mala leche (maldita sea, es la única escena buena que tiene). Es una película en la que la mitad son hostias y pese a todo no pude quitar ojo de la pantalla (y eso tiene mérito, porque generalmente en películas de ese palo una servidora desconecta y no se entera de nada)... y es que eran hostias muy buenas, es lo que hay. Hulk. Ese condenado Hulk que no tiene escena mala. Que es bueno como Bruce Banner (porque, de hecho, me encanta cómo lo hace el tipo, esa pinta de derrotado no tiene precio), pero es tremendo (en todos los sentidos) como Hulk. Sólo por ver cómo escacharra a Loki cuando éste le iba a dar el sermón mereció la pena pagar por sentarse en la butaca.

Supongo que a estas alturas procuraré recordar el nombre de Whedon. No todo lo que toca me gusta, como sí le pasa a más de uno por ahí... pero tiene cosas buenas y ante todo, tiene cosas mínimamente arriesgadas. Que salgan bien o salgan mal o que salgan conforme a lo que uno espera, es otra cuestión.

Me largo sin releer, perdonen ustedes las incorrecciones múltiples, que llego tarde al curro.

Tómensé una cervecita como estoy haciendo yo, que es viernes, qué leches. Y pónganse el "You could be mine" de los Guns and Roses a todo volumen. Lo he visto en el feisbuc de Nimrodel esta mañana y lleva todo el día sonando en mi cabeza... y eso que no lo he podido escuchar porque estaba en el curro. Háganlo por mí, jajaja.

dimanche, avril 29, 2012

Vint i nuebe de avril de MCCXXVI: "Vestir en Tiempos Pasados"

Hace no mucho comentaba Bombur en su blog que, para él, un rol en vivo, una batalla o una recreación son en esencia lo mismo, porque consiste en introducirte en la piel de un personaje. Aunque en este sentido no le falta razón, es cierto que en el rol en vivo o en una batalla se pueden tomar licencias que no deberían tomarse en la recreación y sin embargo, también se llevan a cabo. La diferencia es que quien juega a rol en vivo habitualmente tiene muy claro que lo que está llevando no tiene por qué adecuarse con exactitud a la época que trata. También es verdad que rara vez se ve un rol en vivo de temática completamente historicista. Normalmente la ambientación, aunque sea "de época", tiene bastante de "fantasía". Jugamos en ambientaciones medievales-fantásticas, steam-punk y lo de más allá, de manera que las licencias quedan completamente justificadas. Alguna cosa circula por ahí de temática más "historicista", pero en todo momento se toman licencias y tampoco es especialmente mal visto el jugador que lleva una prenda de vestir que no se llevaba en este periodo (el clásico "no, es que yo tenía esta capa por casa, que no es nada medieval pero que me va a dar calorcito y no pienso prescindir de ella") o sencillamente, que no se ha llevado en ningún periodo.

Sin embargo, se tiende a intentar ser purista cuando se va a una recreación. Diré que no he estado en una "recreación" como tal, nunca. Quizá por eso no me ha venido nadie a contar milongas sobre que mis botones no son de la época o que no se usaban este tipo de remaches, pero más de uno me ha comentado que se lo han dicho en diversas ocasiones. Lo más parecido que me ha pasado a mí fue cuando en Rúnicos vino un tipo a comentarme que mi traje "no era de rusa, sino de americana". Mi respuesta fue sencilla y concisa: "mira majo, esto es una falda que me he hecho en un pis pas y que si la ves por dentro te asustas, con una camisa que compré en Blanco o tienda similar hace años y que cometí el error de lavar con mi túnica de Hogwarts en la lavadora y salió de este color, la gorra me la compré en Bayona y la corbata me la han prestado. Como tú comprenderás, no es que no vaya de rusa, es que no voy de rusa, ni de americana ni de nah, me he hecho cuatro apaños y voy de lo que me parece, hoygan". En cualquier caso, el sujeto habría sido el clásico visitante de Rúnicos con problemas de empatía y ganas de hacer amiguetes sin mucho éxito. En las recraciones, en cambio, el "tu traje no es ruso" suele ir con bastante más mala baba, lo cual tiene mucha gracia porque en este mundo, como en todas partes, hay mucha viga en ojo propio.

A lo que voy es a que, por mucho que queramos acercarnos y recrear una época, siempre vamos a cojear de muchas partes. Que sí, que me puedes acusar de no usar botones propios de tal o cual época, pero me adapto a lo que me puedo permitir, me resulta cómodo comprar o sencillamente estético poner, pero a fin de cuentas, seguro que has confeccionado tu traje a máquina (o lo has comprado a una empresa que la confecciona a modo industrial), que has comprado las telas fabricadas con métodos actuales y que, maldita sea, seguro que llevas ropa interior actual, por no hablar de que vas más limpio (por guarro que seas) de lo que se estilaba en tal época.

Hay fallos más que comunes en nuestra adaptación a épocas pasadas, principalmente porque por mucho que intentemos emular lo que nos parece y lo hagamos con mejor o peor tiento (siempre se acercará más al estilo de la época el que haya echado un ojo a libros especializados que el que quiera hacerse el traje que sale en tal película), siempre va a haber un problema de adaptación a la mentalidad de la época. Nunca nos vamos a vestir como alguien del siglo XIII porque no podemos meternos en la cabeza de ese alguien del XIII.

En primer lugar, es muy habitual pensar eso de "me voy a hacer un traje de principios del XIII". Bonito, sin lugar a dudas, pero poco realista. Si ahora la moda cambia anualmente, antaño una prenda de vestir era algo que costaba mucho más tiempo elaborar, costaba más dinero y tenía un valor diferente al que tienen para nosotros ahora las camisetas de estrafalarius que compramos hoy y tiramos cuando se deforman en tres meses. La ropa en el medievo (y hasta fechas sorprendentemente recientes), se conservaba, se reutilizaba y hasta se legaba en herencia. La ropa se utilizaba incluso como moneda de cambio y como garantía en los más que abundantes préstamos cotidianos que se llevaban a cabo en la Edad Media. Así, los testamentos refieren habitualmente cómo el testador solicita que se pague tal cantidad a tal o cual persona y que ésta devuelva a cambio "mi camisa", "mi falda", "mi capa". Los listados son tan impresionantes que hasta recuerdo el de un escudero del cual me planteé si se paseaba en gallumbos por la calle, porque había empeñado una cantidad de ropa, armas y piezas de armadura como para caerse de espaldas (y más considerando que luego refiere el resto de ropa que le queda y no es mucha), aunque no debiéramos soprendernos. No recuerdo cuál fue el rey de Aragón cuya coronación trajo serios quebraderos de cabeza a sus asistentes, puesto que tuvieron que recuperar todas las piezas de la corona que estaban empeñadas y no sabían ni dónde.

Volviendo a las ropas, al valor de lo material y a cómo no podemos comprenderlo, por pudiente que fuera la persona, la cantidad de posesiones personales era demencialmente reducida, no hay más que mirar un inventario de bienes (y los hay muy detallados) para verificar que la gente tenía escasísimos bienes materiales. Los pertenecientes a las clases más privilegiadas refieren listados muebles, ropas de cama, prendas de vestir (pocas), algunas joyas, escasos objetos de valor cultural (algún libro, rara vez)
En general apenas refieren los muebles más básicos (una cama, un armario, una silla tal vez) y escasas prendas de ropa especificada con toda suerte de detalles. Estas prendas eran legadas a los descendientes con especificaciones tales como "a mi hija le doy mi falda vieja". Con un par y eso si se podía recuperar del usurero. La falda vieja para la hija ¿por qué no? es una prenda ¿no? sin lugar a dudas la hija la llevó el tiempo que pudo y posiblemente luego la dejó en herencia especificando "y dejo la falda vieja que me legó mi madre".

Teniendo estas cuestiones en cuenta... si en una recreación llevamos un traje impoluto y procedente de una época concreta, sólo podemos ser el hijo de algún duque invitado a la boda real, poco menos, lo cual resulta muy divertido cuando quien lleva estas prendas va vestido de campesino, soldado o mercader. La ropa se llevaría vieja, sucia (no invertían tanto tiempo en higiene, de todos es sabido, y cualquier día de estos podríamos tratar también el tema de "¿a qué huele la Edad Media?") y remendada, además de adaptada al usuario, que bien podía llevar una saya hecha a su medida y sobre ella, un tabardo confeccionado cincuenta años antes, que fue propiedad de su abuelo, el cual tenía los hombros muy anchos. Si queremos ser fieles, por tanto, deberíamos llevar ropas combinadas como buenamente el Altísimo nos dé a entender, que no sean especialmente de nuestra talla, que estén remendadas y arregladas cien veces y que tiendan a estar bastante viejas. ¿No nos gusta ir así? Nos ha fastidiado. Las primeras prendas de ropa que confeccioné fueron para una obra de teatro en la Universidad. El director de la obra dijo que eran muy bonitas, que eran muy adecuadas para la obra ("Divinas Palabras", tenía que ser ropa de aldeanos), pero que con una ropa tan limpia, planchada y conjuntada parecía aquello un Belén y que tuviera a bien ponerme un par de trapos sucios encima de las vestimentas. Razón no le faltaba al hombre.

Abreviando: tendemos a pensar en tiempos pasados de una manera tremendamente dulcificada. No nos paramos a pensar en lo mal que olían, en lo mal que vestían, en la manera en que combinaban sus colores y en el "pequeño" detalle de que el gusto estético ha cambiado enormemente y que combinación de colores que antaño se consideraban de muy buen gusto a día de hoy nos parecen aberrantes. Así, a finales de la Edad Media se consideraba la mar de elegante llevar combinaciones tales como rojo con naranja y similares.

Con esto no diré que tenga la menor intención de envejecer la ropa que voy a llevar al Drachen ni de hacerle unos cuantos agujeros y coserlos a mano. Sencillamente digo que, si nos ponemos tiquis-miquis, no creo que se salve mucha gente en cuanto a purismo. Y esa gente que viste tan adecuadamente, tiene que oler bastante mal.

Y poco más ¿A qué viene esto? Supongo que a que estoy haciendo ya de una vez recopilación de material para hacer las ropas para el Drachen. Tengo que coser como una posesa porque quedan tres meses y de todo mi armario creo que sólo se puede utilizar una falda, cogiéndola un poco por los pelos. Afortunadamente Rober ya estuvo el año pasado y tiene ropa suficiente para ir, aunque me gustaría hacerle alguna camisa más y alguna otra cosilla, que siempre mola más tener unas cuantas cosas de quita y pon considerando que son cinco días y encima moviditos. En cualquier caso, para mí no tengo nada de nada y como no soy persona con mucho tiempo libre, voy a ver cómo me organizo para tener unas cuantas cosillas básicas para no tener que ir en vaqueros o algo, jajaja. Como somos un tanto frikazos, desde luego, la idea es que nuestras ropas sean lo más adecuadas a lo que habrían llevado los tercios en Flandes pero, teniendo en cuenta, para empezar, que ni siquiera creo que hubiera una miserable "tercia" por ahí suelta, partimos desde la humildad de saber que adaptaremos las cosas como nos parezca y que vamos para jugar y para pasárnoslo bien, no para ir de punta en blanco clavando el vestuario de la época, porque siempre vamos a estar muy lejos de adaptarlo plenamente. Que si hay que poner aquí una cremallera porque va a quedar mejor que sin ponerla, pues se pone y que si queremos comprar esta tela porque queda chula, no nos vamos a parar mucho a pensar que no existía en este periodo porque existían otras similares y da el pego. La cuera que le hice a Rober el año pasado era de antelina forrada. Obviamente no era válida para combatir y no era una cuera de verdad, pero quedaba bien en las fotos (y él se puso el gambesón debajo para que le sirviera igualmente... aunque de haberlo sabido, se la habría hecho más grande, claro), este año voy a intentar hacer la mía con serraje, a ver qué pasa. Si no me convence el resultado, tendré que apañar con un gambesón y lo que pille para dar el pego.

Y eso es todo. Habrá que ir preparando unos patrones y desempolvando la máquina de coser, que estaba muy tranquilita desde Rúnicos...

Recomendando un buen vino blanco como el Godelia que tomamos ayer (y contrarrecomendando El Casillero del Diablo, hoygan, no beban esa cosa... es peleón de ganas, sólo se nos ocurre a nosotros coger un vino chileno con nombre molón para ver qué pasa), y acompáñenlo de buena música del XVII como  "Les Pleurs" de Sainte Colombe. Déjenlo en manos de Jordi Savall. Quizá no termina de sonar como sonaría en el XVII, a saber cómo sonaban entonces las cosas, pero si alguien puede acercarse a ese sonido, ése es el señor Savall.

vendredi, avril 20, 2012

Veynte de avril de MCCXXVI: "No con mis impuestos"

Hagan una sencilla evaluación: miren su nómina (considerando que todavía tengan trabajo, en los tiempos que corren no está muy claro si es un lujazo o un nuevo modelo de esclavitud), observen lo que cobran en bruto y lo que cobran en neto. Es posible que su empresa sea tan amable y cortés como la mía y su nómina incluya un apartado que especifica el coste que suponen para su empresa (el motivo por el que mi empresa pone eso es oscuro... no está muy claro si es una amenaza para que tengamos en cuenta lo caros que les salimos o una súplica para que les ayudemos a salvar la empresa ya que les salimos por un dinero... a mí una u otra me causan el mismo efecto: que les zurzan, hoygan, no es mi empresa y yo hago mi trabajo y me voy a mi casa, ya sólo me faltaba tener que preocuparme por sus cuentas). Si tienen acceso a ese misterioso dato o saben ustedes algo de contabilidad y nóminas (no es mi caso), observarán que la diferencia entre lo que su empresa apoquina y lo que aparece en su cuenta bancaria es bastante impresionante.

Obviamente no estoy diciendo nada que sorprenda a nadie. Todos sabemos que si trabajamos por vía legal, una buena parte de "lo que cobramos" va directamente a la Hacienda estatal, a la Inseguridad Social y a lo de más allá. Todo correcto porque, según se nos ha dicho, ese dinero que no aparece en nuestra cartilla pero sí paga nuestra empresa asegura que tengamos una jubilación, derecho a atención médica, descuento en los medicamentos, derecho a que nuestros hijos tengan una educación adecuada, derecho a... ¿perdón? No sé cómo lo ven ustedes, pero yo sólo veo que a mí cada vez se me retiene más dinero y no se me explica a dónde rayos va a pagar. Se me está reteniendo un dinero pero no se me asegura que vaya a tener una jubilación (de hecho, todo apunta a que no), ni que la Inseguridad Social siga siendo gratuita (¿cuánto falta para que funcionemos con seguros como los yankis?), se me va a cobrar más por mis medicamentos, se me sube el precio de la electricidad y del gas y encima empeoran mis condiciones laborales. Mientras, tengo que ver cómo el rey caza elefantes, los eurodiputados se niegan a que sólo se les abone el viaje en segunda, Bono pague 82.000 euros por un retrato, Patxi López una pasta salvaje por "aprender euskera" y Camps sea declarado inocente de todos sus cargos (y encima parece ser que ahora hay que "restituirle su dignidad"). Y digo yo... ¿somos imbéciles o qué?

A día de hoy, miro mi nómina, hago la resta entre lo que mi empresa paga y lo que yo cobro (con una retención bastante normalita) y pienso que si me pusiera esa cantidad mensualmente en una hucha (no en un banco, no cometan ese error), podría permitirme un seguro médico privado como el que debe de tener Rajoy, un plan de pensiones y hasta un colegio de señoritos para mis hijos si es que alguna vez me puedo permitir tenerlos y creo que me sobraría para hipotecarme y hasta hacer vacaciones como está mandado. Teniendo esto en cuenta, mi pregunta es por qué rayos no cobramos en negro. Si estuviera en mi mano, lo haría a partir de la próxima nómina y si puedo conseguir un trabajo en el que pueda cobrar todo o buena parte de mi sueldo en negro, lo cojo sin pestañear. Y creo que lo haré por beneficio, pero sólo por principios, que estoy harta en deslomarme de lunes a viernes para pagar las vacaciones de la Familia Real y el sueldo del obispo que dice que "la homosexualidad se puede curar".

En cualquier caso... ya lo ven: máxima rentabilidad, mínimo riesgo. Recuerden que, además, si amasan una pequeña fortuna en las Maldivas, no tendrán ningún problema en blanquear ese dinero legalmente por un mísero 10% y un par de palmaditas en la espalda. Todo son ventajas.

Este post va dedicado a Nuria y Edu, para que no se quejen de que escribo demasiado, jajajaja.

Por lo demás... me voy a tomar un austero sencha ahora mismo, con unas onzas de chocolate de lacasitos. ¿Música? Prueben con el Fallen Leaves de Billy Talent. De lo más original que he descubierto en los últimos tiempos.