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mercredi, septembre 24, 2008

Veintiquatro de settiembre de mildoscientos vint i dos: "Tempus transit gelidum"

Ah, personas de poca fe, que creíais que no ibais a volver a tener noticias mías por aquí, jaja. La verdad es que los últimos meses han sido cuando menos, acelerados. Exceso de trabajo es poco decir para lo que he tenido. Pero todo sea dicho, con estupendo resultado. Pero vienen tiempos diferentes y de momento puedo decir que tengo más tiempo libre. Sólo de momento, claro.

Tenía la impresión de que tras presentar el DEA vendría un parón en la vida académica, como quien dice. Sin embargo, después del lunes, la sensación es completamente la contraria. Expuse mis investigaciones, no me morí de miedo ni se me trabó la lengua e incluso podría decir que durante cierto tiempo (lo largos que llegan a hacerse quince minutos), estuve considerablemente tranquila. No me puse nerviosa cuando sacaron punta a ciertos aspectos del trabajo. A fin de cuentas, sabía que sería así. La labor del tribunal es sacar fallos y coñe, mi tema era mucho más "jugoso" (como quien dice) que los otros, a la hora de opinar. Quien más y quien menos había leído algo acerca de la muerte y tenía cosas que comentar. Pero tampoco fue nada terrible, jaja. Sobre todo porque las sugerencias de uno de los miembros del tribunal (imposibles de incluir en un trabajo para el DEA, porque habría sido inabarcable) son más que interesantes a la hora de hacer tesis. Además, me sopló Carmina que, a puerta cerrada, le comentaron que mis trabajos les habían gustado bastante, así que la celebración posterior en el Kokura fue más que justificada, jajaja.

Hubo más y lo dicho, parece que el DEA supone un parón y de repente resulta parecer todo lo contrario. Más que un "cese de actividades" parece una "presentación en sociedad" al más puro estilo victoriano, jaja. Conocía a Laura, una de las alumnas de Carmina, del "ensayo general", a Paula la conocí ahí mismo y resultó ser también una tipa majísima. Supongo que los nervios unen y tal, pero la verdad es que son las dos un par de tías encantadoras. Recibí felicitaciones de gente que no conocía de nada. Alguien, cuyo libro he leído como tres veces por el doctorado, se me presentó y me dio la enhorabuena además de su tarjeta porque estaba interesada en leer mi trabajo. Otro alguien, que también se me presentó y me felicitó, me ofreció ayuda para todo lo que necesite en cuestión de paleografía o métodos informáticos. Considerando que volvió a insistir en el tema mientras nos almorzábamos unas patatas y unas cervezas por cortesía de Paula, no diré que no tengo plan de tomarle la palabra. Sobre todo porque no se bromea con un tema tan serio como son los índices, jajaja. Hubo más: sólo unas horas después de las celebraciones (las patatas, el japonés y esas cosas), me llamó Carmina toda acelerada desde Alcañiz para quedar conmigo el lunes mismo y que tomáramos un café (Dios mío, quedar con Carmina sin tener toneladas de documentos y texto por revisar, eso sí que es inusitado, jaja) y habláramos de la tesis y de buscar becas, financiación o lo que se ajuste (temas más que interesantes, por cierto).

Y eso no es todo... he decidido tomarme algún tiempo de descanso (un par de meses o asíp) antes de empezar la tesis aunque claro, si hay potra y conseguimos esa financiación... puesssh habrá que ajustarse, jaja. De todas formas no parece muy viable hasta 2009, así que con calma. Lo que no quiere decir "de brazos cruzados". El mes que viene tengo que enviar a los del IEA (mis "encantadores patrocinadores", que los llamo yo), el trabajo, y tengo intención de pegarle una buena revisión. Ya sé que lo revisé antes de entregarlo al tribunal peeero siempre hay cosas que se pueden mejorar, jaja. Por otra parte, considerando que mi beca llega a su fin el mes que viene y que entre septiembre y diciembre es condenadamente difícil encontrar alumnos... (aunque sigo teniendo a Álvaro dos horas al día, es genial), pues el martes empecé nuevo trabajo. De teleoperdora otra vez, pero bueno... mientras no sale nada mejor, ni tan mal. El sitio está bien y las que trabajan ahí son majísimas. No sé si están a la altura de las sitelianas pero está por verse, jeje.

En fin... y ese es el resumen del becario precario. A ver en qué paran las cosas. De momento, toca descansar en la medida de lo posible. Últimamente no paro de leer y ver películas y ufff si cunde el tiempo.

Recomendando té, mucho té. Y un poco de música de los Guardian. Sé que la había recomendado otras veces pero sólo una canción me parece más apropiada que esta para recomendar y resulta bastante difícil de localizar, así que escuchen ustedes "Precious Jerusalem"

mercredi, août 13, 2008

Treçe de agosto de MCCXXII: Requiem Aeternam

Ayer, de forma totalmente casual, me enteré de una noticia que me dejó una amarga sensación: hace más de año y medio que murió José Luis Ochoa de Olza, mi profesor de música medieval. Creo que de la gente con la que trato habitualmente nadie, salvo Cecilia -y está ahora mismo en Edimburgo, así que se lo contaré a su vuelta-, sabe hasta qué punto este vacío es importante. Excelente comunicador, músico excepcional y grandísima persona.

Lo recordé ayer por la tarde mientras escuchaba el "Viderunt Omnes" de Leonin y me asaltó ese comentario suyo en el que afirmaba que la gente no tiene ni idea de lo qué es la música medieval y por eso ponen esas pseudoimitaciones de las películas, que nunca están a la altura ni tienen nada que ver con la verdadera música de ese tiempo. Fue por eso por lo que decidí buscar en internet qué era de él y me encontré con la triste noticia. Lo recuerdo a menudo, cuando hablaba así refiriéndose al "Llibre Vermell" de Montserrat. Lo recuerdo también cuando decía que no debíamos dejarnos engañar por esos instrumentistas que interpretan obras clásicas a gran velocidad. Solía decir que la música de otros tiempos se hacía para ser escuchada con calma, porque en la Edad Media, en el barroco o en el clasicismo, la gente no vivía con la prisa que vivimos ahora y no tenía reproductores de música, de manera que cuando podían escuchar música, se lo tomaban con toda la calma y atención del mundo.
Es el hombre que nos hizo amar la música gregoriana, tema arduo difícil, porque si mal no recuerdo, yo solía decir que podía gustarme cualquier cosa de música antigua salvo el gregoriano. Bastó una clase con él para que todos los asistentes nos convirtiéramos en devotos. Puedo recordarlo dibujando neumas, puncta y virga en la pizarra, diciéndole a quien le parecía "vamos a cantar "O Virgo", a ver, usted, cante lo que pone en la pizarra", y el pobre chaval decir "no, oiga, que yo lo de cantar...", "empieza, te digo. Tu compañero el de al lado va a empezar cuando yo le de la vez". Nos hizo cantar "O Virgo". Puede parecer poco excepcional, pero lo es, sin lugar a dudas. Hace cincuenta o sesenta años se consideraba que era completamente imposible de interpretar. Había teorías que afirmaban con total convencimiento que era una música hecha para el intelecto, pero no para ser interpretada. Él no quiso creer semejante patraña y fue el primero en este país que lo hizo cantar a un coro. La primera grabación que se registra es suya. Hizo cantar, para una grabación, a las monjas de clausura de las Huelgas -pasándoles el instrumental de grabación para que ellas se encargaran de instalarlo... haciendo mucha paciencia, como ustedes supondrán-, aunque también supo ver que si para las monodías no había mejores voces que las de las monjas, era mejor que de las polifonías se encargaran cantantes educadas. Pero solía referirse al hecho de que en la Edad Media nadie había dado clases de canto lírico. Los monjes y las monjas cantaban como buenamente podían y esa era la forma más pura de interpretación del gregoriano. Fue uno de los pioneros en considerar que hay mucha más música en este país que Granados y Falla. El tiempo de gloria de la música española tiene una fecha muy anterior.
Nos hizo comprender las bases del Ars Antiqua y cómo eran las mismas que justificaban el arte gótico. Nos hizo amar el Ars Nova y la música culta profana. Cecilia quería suplicarle que le diera clases particulares y yo le decía que estaba loca, que Ochoa de Olza era una eminencia y nosotras tristes gusanas. Aunque vayan ustedes a saber, supongo que si no lo consiguió fue porque no puso empeño alguno... a fin de cuentas, a ella le debo mis clases con en gran Sergio Barcellona.

En cierto modo, es difícil explicar por qué tengo esta sensación amarga. No fue un familiar, ni un amigo. No lo tuve como profesor demasiado tiempo, pero aún así, es de esa clase de profesores, de personas que dejan una huella muy marcada. Tanto por sus explicaciones, por lo que nos hizo conocer como por lo que nos hizo amar.

Siento una extraña impotencia al darme cuenta de que hace año y medio ya que falleció. Quizá, como dice Marías, porque no somos capaces de soportar que alguien no está en este mundo sin que nosotros lo sepamos. Porque nos parece horrible creer que alguien esta vivo cuando hace ya tiempo que ha muerto.

No dejo de pensar que a fin de cuentas vivió bien los años que pasó. No llegó a cumplir los ochenta, también es cierto, pero fue amado por mucha gente, tuvo una existencia placentera y consagró todo su trabajo a lo que más deseaba: la música.

Quizá lo que más pesa es la triste sensación de que con su marcha, este mundo merece un poco menos la pena. Gracias por todo, profesor Ochoa de Olza. Espero que allá donde esté, la música le acompañe.

A quien quiera recordarlo, le recomiendo que escuche el
Stella Splendens del Llivre Vermell de Montserrat. Lo escuché por primera vez en una clase suya y pensé que jamás se había escrito nada tan hermoso. Lástima que no haya en youtube una versión más digna... por el Ares, E-mule y demases pueden descargarse la grabación del propio Ochoa de Olza. La de Jordi Savall con Hespèrion XXI, quizá más fácil de localizar, poco tiene que envidiar.

dimanche, juin 08, 2008

Siete de junio del anyo que se contara de MCCXXII: Diario becario

Pos no me prodigo mucho por aquí, no. Casi se me había olvidado hasta la contraseña, jeje. En fin... dicen que estar ocupado es bueno, aunque me gustaría probar un poco lo contrario, ¡para variar! Estoy en periodo de cuenta atrás para presentar el DEA. En principio la fecha límite es el 15 de junio, pero evidentemente aún quedarán muchas cosas pendientes en ese momento... y es que últimamente no paro de leer, de revisar los testamentos que tengo, de aplazar un más que necesario viaje a Huesca y cada vez salen más y más cosas y estoy muy contenta. Creo que va a quedar un trabajo muy interesante. Aunque siempre van a quedar cabos sueltos de los que habrá que tirar si al final hago la tesis sobre testamentos en Huesca. La verdad es que me gustaría tirar por ahí ahora que la cosa se pone interesante, jaja. Eso sí... me gustaría ampliar el campo y no quedarme sólo en Huesca ciudad (con lo que mola, con sus Gurrea y sus Urriés y esas cosas), sino hacer de toda la provincia. O al menos de la Hoya de Huesca. Y ampliar también el contexto cronológico. La segunda mitad del XV está bien, pero hay documentos desde el XIV y hay que aprovecharlos, jeje.

Me gusta lo que estoy sacando porque es diferente a lo que veo que se ha estudiado en otros sitios. Al principio me costó darme cuenta. Me daba cuenta de que a mis testamentos les faltaban cosas que veía en otros de otros sitios. Apenas se habla del cortejo fúnebre ni de las comidas que se hacían por el alma del muerto. Hay datos, pero justitos, justitos. En cambio, me he ido dando cuenta de que a cambio de eso, tengo bastantes cosas interesantes... sobre todo referidas a las relaciones personales de los testadores con familiares, amigos y algún amante. Y también respecto a las herencias, a las opciones de transmitirlas y a las causas de que algunos decidieran legar todo a una persona mientras otros repartían sus bienes a partes iguales. Ains.. es obsesivo esto, oigan. Me comentó mi tutora que una chica que conozco del departamento de Medieval de la Universidad de Navarra, le dijo hace poco que a ella no le gustaban los testamentos. ¡Me dejó de piedra! Si no hay documento más marujo, por favor... te enteras de cosas morbosísimas (¿verdad Lothi?) y puedes estudiar temas de lo más variado. Ufff algo peor tiene que ser estudiar comandas, ventas o albaranes. Y las bibliotecas están llenas de estudios que se han sacado de esas documentaciones. De hecho hablo en primera persona, porque para terminar la carrera hice un trabajo de créditos (una investigación que se convalidaba por créditos) sobre el vino en Navarra en la Baja Edad Media a partir de ventas, donaciones y demases. Y hombre... los documentos son siempre adictivos, pero no hay color, jajajja.

En fin... la cosa es que el tiempo aprieta y no paro de escribir. Bufff ya llevo 200 páginas de documentos transcritos y unas 100 de trabajo... pero no es suficiente, claro, no debería quedar por debajo de las 500 páginas en total y desde luego, hay información para rato. Lo malo es que readactar un trabajo tan largo se hace inabarcable. Pensar que lo más largo que había escrito hasta ahora rondaba las 50 páginas... Ahora no sé por dónde organizarme. He pensado dividir los capítulos en diferentes archivos pero eso también resulta complicado. Arfs. Y no veáis cómo está mi habitación... una mesa llena de testamentos y la otra llena de ordenador, libros, testamentos, testamentos transcritos, texto impreso, papelitos, post-it, señaladores, hojas en sucio, fotocopias de artículos, guía telefónica de Huesca (es una larga historia y oye, no sabéis lo útil que es), planta carnívora, taza de té vacía y chocolate, mucho chocolate (bendito Montignac que nos ha enseñado a comer chocolate y poder mirar la báscula sin terror, jajajaja). En fin... la cosa saldrá adelante porque tiene que salir, así que bueno... con calma pero sin parar. Eso sí, creo que cuando lo presente me voy a tomar unas laaargas vacaciones mentales, jajaja.

Por lo demás... hago poca vida social últimamente. Quedé con Lameri para tomar un café, quedé con Paula, fuimos a ver Indiana Jones con Alberto y Paula... pero jos, estamos todos hasta arriba de curro y no es fácil apañar horarios. Y eso que tengo ganas de correrme una juerga en condiciones con Rosa y las de Sitel, que ya vale de hablarnos por el messenger y no quedar ni para un café. En fin, cuando pase el día 15 me plantearé muy en serio quedar a tomar como poco dos cafés por semana. Lameri, tronca, que vives aquí al lado, no tenemos perdón de Diooox, jajaja.

Y luego está el trabajo, trabajo. Ese que da de comer, si ustedes me entienden. Dejar sitel fue una de las mejores ideas que he podido tener. No se estaba mal, pero eso de que me timaran dos meses seguidos con la nómina no me terminó de sentar bien, así que bueno... decidí no trabajar de momento y centrarme en el doctorado, con el apoyo de la beca, de Marcos, de las encuestas que algunos tanto conocéis y de intentar dar clases particulares con las academias con las que estuve trabajando antes.

La cosa es que contra todo pronóstico, lo de las clases no va nada mal, hasta el punto de que si la cosa sigue así, este verano no voy a necesitar buscar otra cosa. Principalmente por el tema de las clases (el de las encuestas no creo que lo pueda alargar mucho más tiempo, las cosas como son). Cada vez me salen más alumnos y con mejores precios. Con los que tengo ahora mismo, mi sueldo es mayor al que tenía en sitel habitualmente, además de que lo hago trabajando menos horas y en algo que me gusta. La parte mala es que de los cuatro que tengo, tres terminan el curso en breves y sólo una está para todo el verano (claro, que "una" es de segundo de bachiller y necesita tres clases de hora y media a la semana... lo que equivale a un cuarto del sueldo de ocho horas en sitel, jeje... con tres más así estaría el cupo cubiertísimo), así que a ver qué pasa después. Espero que la cosa vaya bien porque las de las academias están contentas conmigo y están dispuestas a mandarme a más alumnos. Además, estoy ampliando mis posibilidades, jajaja. A los de bachiller sigo dándoles sólo asignaturas de letras, pero aquí donde me veis, he estado dando matemáticas, física o tecnología a chavales de secundaria y primaria. Y oye, que aprueban, jajajaja. ¡Impresionada me hallo!. El objetivo ahora es arrastrar a chavales a darles clase en casa, aprovechando los consejos y la experiencia de Rosa, que tenemos sitio para dar a grupos y que Marcos también se quiere apuntar al carro. La semana que viene empezamos a anunciarnos por ahí.... a ver si hay suerte y nos salen unos cuantos, jeje, porque entonces sí que se acabaron los trabajos de otra clase.

Y eso viene a ser todo... seguiremos informando.

Recomendando... pues yo me estoy tomando un té de varios hierbajos que tenía por ahí. Uhmmm creo que lleva menta, ortiga y no sé qué más. Así que bueno... cualquiera del estilo vale, jajaja. Y de escuchar... "Empty Walls" de Serj Tankian. Pelín gore el vídeo, por así decirlo. Soberbia la canción.

lundi, février 11, 2008

Onze de febbraio de mildoscientos veinte i dos: "Sit tibi terra levis"

Hay abierta en el museo de Navarra una exposición acerca de la muerte. A diferencia de la que estuve viendo hace meses en el Baluarte, en este caso se nota que los que la han organizado no lo hacen por aparentar que gastan bien el dinero de los contribuyentes, sino por mostrar, además de parte del inmenso patrimonio que se encuentra en las excavaciones, una forma diferente de aprender Historia. A fin de cuentas, de restos de cosas están los museos llenos. Resulta mucho más interesante poder ver el encuadre que tienen determinados objetos dentro de un contexto. Este tipo de exposiciones temáticas resultan especialmente interesantes porque aportan perspectiva sobre la Historia.

Por otra parte, si algo no entiendo del Museo de Navarra, es que realicen tan poca variación en su exposición permanente. Llevan anclados en lo mismo que hace treinta años. Siguen enseñando al público como gran joya del museo, un retrato de Goya bastante normalito. Las cosas como son... no tenemos Picassos ni Van Goghs para mostrar en el museo. Ni siquiera Goyas más interesantes. Pero coñe, en Navarra se trabaja mucho en arqueología (siempre la misma gente y con una importante costumbre de abusar del enchufismo... pero eso es otro tema) y material arqueológico hay de sobra. Deberían darle más vida. Pero bueno... al menos de vez en cuando hacen exposiciones temáticas tan interesantes como esta y se salvan un poco.

La exposición trata sobre los ritos en torno a la Muerte desde la Prehistoria hasta la Baja Edad Media. Eso sí, todo sea dicho, no sé si porque lo vimos en visita guiada (otro día haremos visita libre) o porque realmente es así, me dio la impresión de que se extendían mucho más en la parte prehistórica y en la romana y que la medieval quedaba un poco escasa. Quizá es deformación profesional, todo sea dicho. Quizá también por deformación profesional me sentí un poco molesta con algunas de las afirmaciones de la guía. Tengo que reconocer, que a diferencia de otros guías que me resultan incultos y petardos licenciados en turismo (aunque cuando tuve que rechazar un trabajo de guía en vista de lo escaso que pagan, dejé de molestarme por el detalle de que trabajaran en museos y edificios históricos varios), en este caso la mujer había estudiado Historia y se la veía más docta en el tema. Reconocía su ignorancia en tal o cual aspecto, lo que se agradece mucho. Y, tema importante, había hablado con los arqueólogos que habían realizado las excavaciones, para informarse sobre la función de unos y otros elementos. En resumidas cuentas, era una guía excepcional, en comparación con lo que se mueve por ahí.

Sin embargo, hubo un par de cosas que me resultaron molestas. En primer lugar, me resulta completamente estúpida la manía de no hacer estudios multidisciplinares. De nada sirve conocer tal forma de enterramiento y distinguir los diferentes ajuares
si no se investiga qué se pensaba de la muerte en ese momento. Un cadáver enterrado con un óbolo en la boca no tiene el mismo sentido en el siglo III que en el XIII y el hecho de que este señor fuera enterrado con una moneda para pagar a Caronte no quiere decir que no haya realizado testamento y haya encargado un aniversario perpetuo por su alma en la catedral. En algo con tantas lagunas como la Historia, ninguna ciencia o técnica es suficiente para comprender un determinado comportamiento. Hace falta tirar de todos los estudios posibles.

Lo otro que me chirrió de forma terrible fue cuando la guía explicó la primera vitrina diciendo que "al principio, se dejaban los cadáveres tirados, después, como ya empezaron a pensar que había vida después de la muerte, se pusieron a realizar más ritos" ¿¿¿Cómo??? ¿En dónde ponía que habían abandonado el cadáver por ahí porque no sabían que podía tener otra vida? Rellenar huecos con suposiciones es peligroso aunque todos lo utilizamos más de la cuenta, sin embargo, aquí creo que la mujer patinó de mala manera. Si algo caracteriza al ser humano es su actitud frente a la muerte, y de hecho, de algunas culturas sólo conocemos sus ritos en torno a la muerte. El Hombre, desde que empieza a pensar -y por tanto, a ser considerado como tal- ha intentado encontrarle un sentido. Las evidencias son muchas; no sólo las obtenemos a través de los enterramientos, sino también a través de culturas que han sobrevivido hasta tiempo bastante reciente y que han sido estudiadas por antropólogos. No hay cultura que no tenga su propia interpretación de la muerte: espíritus, otra vida, reencarnación... En resumidas cuentas, no creo que nunca haya sido un cadáver abandonado "porque no se piensa que vaya a poder tener otra vida". Además, para más datos, el cadáver en cuestión se encontró enterrado con una pequeña cuchilla de sílex. ¿Para que necesitaría objeto alguno un despojo?.

En fin... por lo demás... lo dicho. La exposición es estupenda, así que si os pasáis por Pamplona os recomiendo que le echéis un vistazo. Quien quiera más información, aquí tiene el enlace.

Por lo demás, recomiendo un vaso de leche calentita con miel, que es por la mañana y entra de maravilla para templar la voz. Claro, que yo la he perdido del todo... lo que me condena a estar de baja (qué drama, no puedo dormir ni comer). Para escuchar... "Photographic", de Depeche Mode.

vendredi, août 24, 2007

Veinte y quatro de agosto de mildoscientosveinte y uno: de la muert corporal

Volviendo al tema central de este blog... la verdad es que tengo una suerte enorme de estar estudiando un tema como la Muerte y ya de paso de haber encontrado una tutora como la que tengo. Lo digo porque estoy preparando el papeleo para pedir una beca y me doy cuenta de que aunque llevo el tema despacio, he aprendido mucho a lo largo de todos estos años y eso que me queda un mundo por delante. Lo gracioso es que aunque era un tema que siempre me había interesado, no fue mi primera idea al escoger un doctorado acerca de la cultura medieval. El caso es que de repente me encontré haciendo todo el periodo docente como si fuera un estudio multidisciplinar sobre la Muerte: en la música, la imaginería, la representación del infierno o incluso dentro de las cruzadas. Y es que si nos paramos a pensar es fácil, enormemente fácil, encararse con el tema de la Nuerte cuando se estudia la cultura de una determinada sociedad. A fin de cuentas es el tema más constante y reiterativo dentro de todos los modelos culturales.

Sin embargo, decía Ariès acertadamente que se ha convertido en el gran tabú de nuestra época como en otra época lo fue el sexo. Lo realmente divertido es que no somos conscientes de esto y todavía pensamos que el tabú de la sociedad sigue siendo el sexo, qué inocentes somos. A fin de cuentas estamos atestados de publicidad de imágenes sexuales en todas partes y todo el mundo hablamos con total desparpajo del tema, pero ¿alguien habla alguna vez de la Muerte?. La verdad es que yo ni siquiera suelo comentar el tema de mi tesis si no me lo preguntan directamente. El motivo es sencillo, la mayoría de la gente te mira con cara de "qué rara es esta tía" (eso si no habían puesto esa cara ya cuando les dices que estás estudiando doctorado) y te dicen cosas del estilo de "¿no pudiste hacer sobre otro tema mejor?". ¿Mejor? Eso sí que tiene su gracia. No somos conscientes de la manera que afecta a nuestra vida el hecho de que esta tiene un límite y no sabemos realmente qué pasa cuando se supera el límite, independientemente de la fe de cada cuál. Nadie ha vuelto, que se sepa, para contar qué pasa cuando uno muere.

Nos vemos totalmente coaccionados por el tiempo de vida, de tal manera que todos intentamos evitar el paso del tiempo. Intentamos hacer como que el tiempo no pasa, no deja huella. Todos "somos" exactamente iguales que hace diez años y consideramos un ideal de vida aferrarnos a nuestra juventud. Nos pasamos la vida rememorando la infancia y los tiempos pasados, sin tener muchas narices de mirar hacia adelante. Y no digo buscando metas, sino pensando en los malos momentos que quedan por delante: la muerte de nuestros seres queridos y nuestra hora, quizá precedida por una larga agonía. Y lo mejor son los continuos comentarios alusivos a lo limitado del tiempo de vida: "Tenía que haber aprendido a hacer eso de joven, ahora ya es tarde", "ya te va llegando el momento de tener hijos, que se te va a pasar el arroz" (¿?), "una vez cumplidos los treinta ya se ha pasado lo mejor de la vida", etc. etc. Tenemos miedo a que el tiempo pase cada vez más deprisa. Tememos envejecer y tememos encontrarnos con la muerte directamente. En otra época y en otros lugares resulta habital no esperar a envejecer, ya que la Muerte puede llegar en cualquier momento.

Se piensa habitualmente que en la Edad Media había una visión pesimista de la Vida porque la Muerte siempre extendía su sombra sobre el ser humano. Sin embargo, de alguna manera, esa continua presencia de la Muerte en la Vida convertía esta en algo mucho más interesante. El tiempo es limitado, por lo que no se pueden dejar pasar los días como si fueran a repetirse una y otra vez. Qué pocas veces nos damos cuenta de esto y de qué poco nos sirve...

Lo dejo por el momento. No sin un par de recomendaciones... un té de menta y una canción de London After Midnight: "Sacrifice".

Buenas noches...

jeudi, novembre 02, 2006

Dos de noviembre de mildoszientosveinte: Todos los Santos

Cuando era pequeñita todos los años celebrábamos el uno de noviembre. Ahora (lo que son las cosas) celebramos el 31 de octubre, día de difuntos. Antes me negaba a celebrar fiestas yankis, pero he decidido hacer ojos sordos y hacer como que la fiesta es anglosajona y tal, jajajaja. A fin de cuentas, no tengo nada en contra de los británicos, son curiosa gente.

El caso es que no pudimos evitar disfrazarnos (Lameri, nena, quiero esas fotos para colgarlas aquí, que no tienen precio). Mientras todo hijo de vecino iba vestido de drácula y vampiro y tal, nosotros decidimos modificar un poco nuestro vestuario habitual (a fin de cuentas casi todos los sábados salimos de negro y estamos bastante paliduchos... ponernos colmillos nos parecía poco cambio, jajaja) y disfrazarnos de vikingos muertos. Gran invento, de verdad, os lo recomiendo. No tiene precio entrar un montón de gente con cascos con cuernos (universalmente aceptados como vikingos) en un bar lleno de vampiros. Por no hablar de esos grandes momentos cantando "Valhalla" de Blind Guardian empuñando espadas y levantando los cascos con cuernos, las grandes peleas a espadas de gomaespuma y mazas chillonas o momentos del tipo de "eh... ¿y si invadimos el poblado ese vecino?" jejeje.


En fin... cambiando de tercio... siempre me ha hecho mucha gracia lo de la fiesta de "Todos los Santos". Sobre todo porque ¿alguien se ha molestado en celebrar la fiesta de "Todos los santos"? Que yo sepa, cuando de pequeñita celebraba el 1 de noviembre, seguía celebrando la deplorada fiesta de difuntos. Y era un día curiosamente bonito: íbamos al cementerio, dejábamos flores en las tumbas de los parientes y a casa. Tras tomar un vermuth y comprar algún aperitivo para después de comer (tradición). De hecho le tenía tanto cariño a ese día que me planteé ir este año por mi cuenta y riesgo al cementerio de paseíllo. Hasta que me di cuenta de que era una solemne imbecilidad, claro, ya que en Zaragoza que yo sepa no tengo nadie a cuya tumba llevar flores y resulta bastante estúpido sumarse a semejante procesión en solitario para no llevar nada a nadie ¿no? Me imagino que cualquier día es más propicio que el uno de noviembre para pasear por el cementerio. Digo yo. Es curioso, pero en tres años que llevo viviendo aquí nunca me he acercado. Y no sé, tampoco es que frecuente tanto el de Pamplona, pero una vez al siglo sí me gustaba ir. Da una curiosa sensación de calma y tranquilidad... y debe de ser uno de los lugares más silenciosos que conozco. Salvo por algún pájaro y tal, claro.

En fin... sitio curioso el de los cementerios que desgraciadamente no está muy bien conservado en este país. Lo digo por el hecho de que las tumbas "caduquen" en los cementerios ciudadanos. Cuando se cumple un determinado plazo ya ni siquiera se puede seguir pagando por conservar la parcelita y te mandan al difunto a la fosa común. Y la tumba, por mona y musgosa que esté. El resultado es que es imposible que el cementerio en cuestión envejezca como Dios manda. Una lástima. Lo cierto es que, al menos que yo sepa, en este país los únicos cementerios decentes que hay están en pueblos y son pequeñitos. Allá queda el de Génova, que tiene incluso línea interna de autobuses, jajajja.

Pero bueno, si no se conservan los monumentos, como para conservar los cementerios, de los que nadie prefiere acordarse. Y tiene su gracia, porque como ya comentaba en un post hace bastante tiempo, la muerte, que en otro tiempo fue tan tenida en cuenta, ahora se desplaza de la vida normal, no se quiere recordar que existe, pero no podemos evitar que siga presente en nuestras vidas. Y es que a fin de cuentas las actitudes ante la muerte: el miedo, la curiosidad o incluso el morbo, son quizá las cualidades más presentes en el ser humano. Suavícese si se desea con la obsesión con el paso del tiempo, que viene a fin de cuentas a suponer lo mismo: una mezcla de temor y curiosidad a la muerte.

Córtense pues las uñas a tiempo, por lo que pueda suceder. Y quien tenga ganas, que se tome un café calentito que por fin parece que viene el invierno (bendito noviembre, nunca nos decepciona) y que escuche "Valhalla" de los Guardian.

Buenas noches...

jeudi, juin 02, 2005

Dosde junio de mildoscientosdiezynueve: La Muerte a todos nos iguala (de Thanatos II)

Con las narices metidas dentro de mis apuntes sobre la Muerte en la Edad Media, he incluido en el trabajo un apartado que he titulado, como el epitafio, "La Muerte a todos nos Iguala".

¿Hasta qué punto es falsa esa frase? Desde luego, a todos los niveles, así es. Del mismo modo que no tenemos derecho a vivir los unos igual que los otros (entiéndase esto a todos los niveles... el económico, el entorno familiar, el sanitario...). En la Edad Media, que (¡sorpresa!) es la época donde tengo más dominado este tema (y como dije el otro día, una época especialmente destacable, puesto que el lugar que ocupaba la Muerte en la vida cotidiana era privilegiado), la diferencia sanitaria era importante: el noble generalmente podía optar a la asistencia de un médico que residía en su propia casa, junto a sus familiares. Personas menos favorecidas no podían permitirse este lujo y se conformaban con la atención de sus familiares, que estaban aleccionados para percibir los síntomas de la muerte (esto no es ninguna tontería, por cierto, en más de un caso se enterraron personas, principalmente niños, que todavía no habían muerto, aunque en el caso de estos últimos, posiblemente no estaban tan equivocados al enterrarlos, jeje). Los más desfavorecidos, en el mejor de los casos, podían aspirar a la atención llevada a cabo por las instituciones benéficas destinadas al cuidado de los moribundos y preparación de exequias para estos. Véase el punto hasta el cual la Muerte cobra suma importancia en la Edad Media. Se consideraba que no había peor cristiano que el que dejaba morir a su hermano sin proporcionarle los debidos rituales (confesión y comunión a poder ser, entierro en lugar sagrado si era posible y si no en tierra, con las debidas oraciones), puesto que no estaba destruyendo el cuerpo mortal de el hermano, sino contribuyendo a la muerte del alma. Casi nada.

Pasemos al tema económico: el noble tenía derecho a ser enterrado en un lugar interesante. Según su categoría de nobleza, más interesante o no. Así, el rey se podía permitir su sepulcrillo en el altar de una catedral, mientras el pobre era enterrado fuera de la Iglesia. Sin losa ni nada, con tierra apelmazada encima, con las consecuencias que esto supone... muy a menudo, la tierra pisoteada era removida hasta el punto de que a menudo asomaban huesos de los sepultados. A nadie parecía importarle demasiado, puesto que el llamado azylum circam ecclesiam era utilizado como "plaza del pueblo". Vamos... de mercado, lugar de reunión, sede de fiestas y demás.

El aspecto más importante es el de la salvación del alma. En todo testamento medieval observamos un reparto de bienes del finado entre sus familiares y ser queridos. No sólo esto: toda la primera parte del testamento (que no era poca cosa, porque los hay de laaaargas páginas) estaba destinado al reparto de bienes monetarios para obras eclesiásticas (caritativas, militares... etc.) y para el reparto de dinero a determinada Iglesia donde desea que se organicen misas por la salvación de su alma. Huelga decir que cuanto más acaudalado hubiera sido el fallecido, mayor era su inversión eclesiástica, podía permitirse mayor número de misas y por lo tanto, hete aquí que su alma tenía un mayor número de posibilidades de ser salvada.

El asunto no queda ahí... el Nuevo Testamento nos enseña a "dejar tus bienes para seguir a Cristo". Bien, las propias órdenes mendicantes medievales predicaban cómo esto no era necesario hasta el momento de la Muerte. Esto es: uno podía disponer de sus bienes en vida como le apeteciera, siempre que al terminar sus días los repartiera entre la Iglesia. Ahí queda eso.

El rico tenía más sencillo el acceso al Cielo que el pobre. Claro, que los pobres se consolaban con la idea de que tenían el Cielo ganado por su condición de pobres (y los ricos se aprovechaban de este pequeño detalle para no permitir que dejaran de ser pobres... qué caritativos).

Terminada esta reflexión medieval... vuelvo a lo mío (otro día os torturaré con los ritos que se realizaban en torno a la Muerte, porque los hay apasionantes. Como adelanto os cuento que los cátaros guardaban el cabello y las uñas del difunto para que no se los llevara el diablo. Miedooo).

Como recomendación, hoy toca Therion, de quienes os recomiendo "Flesh of the Gods", donde además de todos esos señores, canta un invitado muy simpático, jeje.


Buenas noches...

mercredi, mai 25, 2005

Veinte y cinco de mayo de mildoscientosdiezynueve: de Thanatos, parte I

Muy posiblemente terminaré por hacer una tesis sobre la Muerte. La Muerte a finales de la Edad Media, La Muerte en las Cruzadas (mira, ese me encantaría), testamentos, simbología en torno a la Muerte, la Muerte y el arte, sepulcros... no sé... llevo todo un año reflexionando sobre lo uno y lo otro. Cuando por fin me he puesto con un trabajo que directamente trata sobre la representación y el concepto de la Muerte en la Edad Media me doy cuenta de que apenas tengo que mirar muchos libros... podría escribir tantas páginas sin consultar nada antes... De hecho estoy descartando muchos apartados porque creo que se me van del tema. O no se van, pero no es cuestión de hacer un trabajo de 100 páginas. Ya he entregado uno de casi cincuenta y creo yo que ya basta.

¿Por qué la Muerte? El primer día que dije que quería hacer un trabajo sobre la Muerte en un curso (concretamente el trabajo que estoy escribiendo ahora, tras mucho haber leído), de repente todo el mundo se quedó en silencio, se dieron la vuelta y me miraron. Ahí, al fondo de la clase (llegué con el tiempo justo y no había sitios adelante), sóla, vestida de negro, con el pelo negro, la cara blanca... abreviando, me catalogaron como la "chunga" de la clase. Y no me lo propuse, lo juro. Tengo mucha ropa negra, también tengo mucha de otros colores y no me había propuesto vestirme así.

Es indiferente... ¿sabéis de qué querían hacer trabajos todos esos que me miraron mal? No lo recuerdo... sólo sé que una chica quería hacerlo sobre las Navidades en Zaragoza (¿¿¿¿?????) y otra sobre Soria (¿¿¿¿????). Y nadie les miró mal. Pero a mí sí, porque dije que lo quería hacer sobre la Muerte y casualmente iba de negro.

Y es que parece que es algún desacato nombrar sólo la Muerte. Está "feo" estudiar algo con esas connotaciones "macabras" y "lúgubres". Parece mentira hasta qué punto hemos llegado a hacer un tabú de lo que a fin de cuentas es un acontecimiento perfectamente cotidiano, o al menos así deberíamos considerarlo.

Hay un libro muy bueno de Philipe Ariès (gran historiador) en el que habla sobre cómo en la Edad Media la Muerte era prácticamente una ceremonia pública donde el oficiante era el agonizante. Se celebraba en su casa, cómodamente tendido en su cama. Tenía derecho a saber que estaba al borde de la Muerte, tenía derecho a convocar a sus familiares, despedirse de ellos, dejar atados todos los cabos que no quería dejar sueltos y finalmente moría. Entre los siglos XV y XVI se escribieron incluso libros sobre "El Arte de Morir", los "Ars Moriendi". Obras en las que se describía que lo correcto era morir en la cama, atar todos los cabos posibles y esperar la Muerte, porque más valía estar descansado. Cuando uno moría, su habitación se llenaba de los cortejos celestiales e infernales y San Miguel se disponía a pesar su alma. Toda clase de explicaciones para estar preparado cuando llegara el momento. No había nada más terrible que morir sin preparación previa (y si no, que se lo pregunten al padre de Hamlet).

Actualmente en cambio uno muere mucho tiempo después de haber muerto. Lo enchufan a una máquina y hasta que el corazón deje de latir, aunque el cerebro lo haya hecho hace mucho tiempo, lo haya deseado o no y lo hayan deseado sus familiares o no. Y no hablemos de desenchufar esa máquina (que tanto descanso daría a la familia), porque eso es "pecado", o "éticamente incorrecto", según el gusto y creencia de cada cual. Si sigue consciente se le niega el derecho a saber que va a morir. Ariès decía que esa persona es arrebatada de su propia custodia, que pasa a sus familiares, que se encargan de contarle la verdad sobre su estado. No puedo estar más de acuerdo.

Nadie habla de la Muerte de nadie. Se supone que por respeto a los familiares y eso, pero ¿qué respeto? No me parece que ignorar el hecho de que a alguien se le haya muerto un ser querido le ayude especialmente.

Y luego hay otro rasgo de comportamiento bastante habitual. Cuando se muere alguien cercano a tí, necesariamente tienes que sentirte muy mal, llorar y todas esas cosas. Pero ¿cómo rayos te vas a sentir destrozado por la Muerte de alguien que lleva tres meses muerto y conectado a una máquina? Nos han robado el duelo por la Muerte de las personas. Alargan tanto su agonía que ya no somos capaces de desear nada más allá de que todo termine. Y luego nos sentimos descolocados, porque sabemos que tenemos que llorar por la Muerte del pariente de turno y nos sentimos traidores porque no nos salen las lágrimas.

No he escogido el tema de la Muerte porque sea macabra, ni me guste dar mal rollo ni que me miren mal. Lo elegí porque considero que es un tema que siempre ha estado integrado en la vida del Hombre, desde el inicio de los tiempos. El modo de morir viene determinado por el modo de vivir, por las creencias de la sociedad. Y es tan misterioso para el Hombre, que las manifestaciones más originales en todos los campos van directamente dirigidas a la explicación de la Muerte. El Elfo dice que Freud explicaba que a fin de cuentas todos los sentimientos del ser humano se derivan del Amor y de la Muerte. Y que lo que se destina a la Muerte no es más que un Eros, un apego desesperado a la vida. Es eso lo que me apasiona de la Muerte. Está ahí pero la ignoramos. No queremos saber nada de entregarnos a ella, hasta el punto de inventar toda clase de sucesos para explicar que la vida prosigue. El Hombre está obsesionado con la Muerte, con escapar a ella, con vivir más años, con saber qué hay después... ¿Os habéis parado a analizar cuánto se ha escrito sobre la Muerte? Desde El Libro de los Muertos de los Egipcios hasta un artículo de Reverte que leí el otro día. ¿Os habéis parado a pensar en cuántas obras de arte se han destinado a monumentos funerarios? ¿cuántos poemas sobre la Muerte? ¿Cuánta música? ¿Por qué eludir un tema que está en la base intelectual y social del Hombre a lo largo de toda su Historia?.

Volveré sin duda sobre este tema.

De momento me entretengo en recomendaros "Crucify your Love" de Icon and the Black Roses.

Buenas noches...