Affichage des articles dont le libellé est Costura. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est Costura. Afficher tous les articles

dimanche, juillet 22, 2012

Domingo vint i dos de iulio de MCCXXVI: "¡Todo a punto para el Drachenfest (y lo que se tercie)!"

Después de varios meses de preparativos por fin en unas horas salimos para el Drachenfest. Para quien no sepa de qué hablamos, el tema es que vamos a plantarnos aquí para pasárnoslo como hicieron el año pasado y Yazston narraba a su vuelta por aquí. La diferencia es que el año pasado fueron veinte personas desde estas tierras y este año ya somos sesenta. Las últimas semanas han sido de locura: planificando todo lo que teníamos que llevar, cosiendo, comprando partes varias de atrezzo y útiles (como las polainas, la bota, txapelas...), y con la casa hecha un campamento de guerra. Mientras, Yazston ha metido horas intensivas en preparar unas armas que yo no había visto hasta hoy y la verdad es que son chulísimas. Pena no haber llevado la cámara o el móvil esta tarde, pero la verdad es que tiene una pintaza todo lo que tienen preparado en el local. Se ponen los pelos como escarpias de pensar que vamos a ser un buen montón los que venimos desde aquí, ataviados como tercios y armados con las picas y los arcabuces. No os quepa la menor duda de que habrá fotos en grandes cantidades.

Maleta casi a punto... ¡Nos vamos!

Por lo demás, os podéis imaginar que andamos ultimando todos los preparativos, como siempre a última hora, y héme aquí terminando de poner corchetes o cintas a varias prendas. Afortunadamente, de mejor o peor manera, he conseguido terminar todo lo que me había propuesto excepto una casaca que me hubiera gustado hacerle a Yazston. Lo gracioso es que al final la descarté, no por falta de tiempo, sino por falta de telas decentes en Donosti. La próxima vez haré más compras a telas.es, y que les zurzan a las tiendas de aquí, que son caras, sí, pero lo peor de todo ni siquiera es eso, sino que no tienen nada.

Taller de camisas en casa. "Se puede hacer este tipo de cuello, o éste que es más sencillo... y luego están las mangas que se pueden hacer de varios tipos y... joer, qué montón de camisas hemos organizado" 

Turno de camisas y pantalones. Sí, señores y señoras, tenemos la casa hecha un desastre.

Por mi parte, he constatado que quien mucho abarca, poco aprieta, porque de haber hecho menos cosas, no me cabe la menor duda de que hubiera conseguido mejores resultados. Sin embargo, para mí no tenía absolutamente nada que pudiera utilizar en esta ambientación y son cinco días, así que no me servía de mucho hacerme una camisa chulísima y una cuera ideal de la muerte... a ver qué me ponía el resto de los días. A esto se suma que me da rabia hacerme cosas para mí sola y, aunque Rober tenía una buen suministro de ropa entre la que reaprovechó el año pasado y lo que pude hacerle, he aprovechado para hacerle un par de pantalones y otra camisa. Para mí he conseguido terminar de mejor o peor manera tres camisas, un corset, una falda, una cuera y dos pantalones. Obviamente, si no hubiera estado en paro, supongo que me habría hecho las camisas, un pantalón y contenta.

 Corset y falda que me hice por puro interés investigativo en modalidad "foto tuenti": "porque todas tenemos derecho a tener nuestro momento Ana Bolena", o algo. Hoygan, que me saco fotos a mí misma porque me paso el día sola en casa mientras el Bicho anda hacieno armas ¿qué pasa? jajaja. Pensaba que no tendría mucha excusa para ponerme de largo cuando voy de soldado, pero mira, resulta que han hecho un baile de Máscaras y la que me hizo mi prima para el Makimura me va que ni hecha adrede con este traje. Mola.

Sin embargo, lo de "quien mucho abarca poco aprieta" no parece haber convencido a mi pobre máquina de coser, que se considera altamente abarcada y apretada y a día de hoy, digamos que ya no es la que fue. El viernes por la tarde-noche empezó a coser considerablemente despacio. Al menos ha cumplido con gloria y me ha permitido terminar todo lo que quería. A la vuelta, habrá que practicarle cuidados intensivos.

Y poco más, caballeros, una tiene que terminar la maleta, recoger un poquito la casa y partir hacia Alemania. Nos vemos a la vuelta.


 Recomendando un poco de música de la época, la "March pour la cérémonie des Turcs" de Lully, a cargo de Savall, como debe ser. De beber un colacao y hala, en marcha.

dimanche, avril 29, 2012

Vint i nuebe de avril de MCCXXVI: "Vestir en Tiempos Pasados"

Hace no mucho comentaba Bombur en su blog que, para él, un rol en vivo, una batalla o una recreación son en esencia lo mismo, porque consiste en introducirte en la piel de un personaje. Aunque en este sentido no le falta razón, es cierto que en el rol en vivo o en una batalla se pueden tomar licencias que no deberían tomarse en la recreación y sin embargo, también se llevan a cabo. La diferencia es que quien juega a rol en vivo habitualmente tiene muy claro que lo que está llevando no tiene por qué adecuarse con exactitud a la época que trata. También es verdad que rara vez se ve un rol en vivo de temática completamente historicista. Normalmente la ambientación, aunque sea "de época", tiene bastante de "fantasía". Jugamos en ambientaciones medievales-fantásticas, steam-punk y lo de más allá, de manera que las licencias quedan completamente justificadas. Alguna cosa circula por ahí de temática más "historicista", pero en todo momento se toman licencias y tampoco es especialmente mal visto el jugador que lleva una prenda de vestir que no se llevaba en este periodo (el clásico "no, es que yo tenía esta capa por casa, que no es nada medieval pero que me va a dar calorcito y no pienso prescindir de ella") o sencillamente, que no se ha llevado en ningún periodo.

Sin embargo, se tiende a intentar ser purista cuando se va a una recreación. Diré que no he estado en una "recreación" como tal, nunca. Quizá por eso no me ha venido nadie a contar milongas sobre que mis botones no son de la época o que no se usaban este tipo de remaches, pero más de uno me ha comentado que se lo han dicho en diversas ocasiones. Lo más parecido que me ha pasado a mí fue cuando en Rúnicos vino un tipo a comentarme que mi traje "no era de rusa, sino de americana". Mi respuesta fue sencilla y concisa: "mira majo, esto es una falda que me he hecho en un pis pas y que si la ves por dentro te asustas, con una camisa que compré en Blanco o tienda similar hace años y que cometí el error de lavar con mi túnica de Hogwarts en la lavadora y salió de este color, la gorra me la compré en Bayona y la corbata me la han prestado. Como tú comprenderás, no es que no vaya de rusa, es que no voy de rusa, ni de americana ni de nah, me he hecho cuatro apaños y voy de lo que me parece, hoygan". En cualquier caso, el sujeto habría sido el clásico visitante de Rúnicos con problemas de empatía y ganas de hacer amiguetes sin mucho éxito. En las recraciones, en cambio, el "tu traje no es ruso" suele ir con bastante más mala baba, lo cual tiene mucha gracia porque en este mundo, como en todas partes, hay mucha viga en ojo propio.

A lo que voy es a que, por mucho que queramos acercarnos y recrear una época, siempre vamos a cojear de muchas partes. Que sí, que me puedes acusar de no usar botones propios de tal o cual época, pero me adapto a lo que me puedo permitir, me resulta cómodo comprar o sencillamente estético poner, pero a fin de cuentas, seguro que has confeccionado tu traje a máquina (o lo has comprado a una empresa que la confecciona a modo industrial), que has comprado las telas fabricadas con métodos actuales y que, maldita sea, seguro que llevas ropa interior actual, por no hablar de que vas más limpio (por guarro que seas) de lo que se estilaba en tal época.

Hay fallos más que comunes en nuestra adaptación a épocas pasadas, principalmente porque por mucho que intentemos emular lo que nos parece y lo hagamos con mejor o peor tiento (siempre se acercará más al estilo de la época el que haya echado un ojo a libros especializados que el que quiera hacerse el traje que sale en tal película), siempre va a haber un problema de adaptación a la mentalidad de la época. Nunca nos vamos a vestir como alguien del siglo XIII porque no podemos meternos en la cabeza de ese alguien del XIII.

En primer lugar, es muy habitual pensar eso de "me voy a hacer un traje de principios del XIII". Bonito, sin lugar a dudas, pero poco realista. Si ahora la moda cambia anualmente, antaño una prenda de vestir era algo que costaba mucho más tiempo elaborar, costaba más dinero y tenía un valor diferente al que tienen para nosotros ahora las camisetas de estrafalarius que compramos hoy y tiramos cuando se deforman en tres meses. La ropa en el medievo (y hasta fechas sorprendentemente recientes), se conservaba, se reutilizaba y hasta se legaba en herencia. La ropa se utilizaba incluso como moneda de cambio y como garantía en los más que abundantes préstamos cotidianos que se llevaban a cabo en la Edad Media. Así, los testamentos refieren habitualmente cómo el testador solicita que se pague tal cantidad a tal o cual persona y que ésta devuelva a cambio "mi camisa", "mi falda", "mi capa". Los listados son tan impresionantes que hasta recuerdo el de un escudero del cual me planteé si se paseaba en gallumbos por la calle, porque había empeñado una cantidad de ropa, armas y piezas de armadura como para caerse de espaldas (y más considerando que luego refiere el resto de ropa que le queda y no es mucha), aunque no debiéramos soprendernos. No recuerdo cuál fue el rey de Aragón cuya coronación trajo serios quebraderos de cabeza a sus asistentes, puesto que tuvieron que recuperar todas las piezas de la corona que estaban empeñadas y no sabían ni dónde.

Volviendo a las ropas, al valor de lo material y a cómo no podemos comprenderlo, por pudiente que fuera la persona, la cantidad de posesiones personales era demencialmente reducida, no hay más que mirar un inventario de bienes (y los hay muy detallados) para verificar que la gente tenía escasísimos bienes materiales. Los pertenecientes a las clases más privilegiadas refieren listados muebles, ropas de cama, prendas de vestir (pocas), algunas joyas, escasos objetos de valor cultural (algún libro, rara vez)
En general apenas refieren los muebles más básicos (una cama, un armario, una silla tal vez) y escasas prendas de ropa especificada con toda suerte de detalles. Estas prendas eran legadas a los descendientes con especificaciones tales como "a mi hija le doy mi falda vieja". Con un par y eso si se podía recuperar del usurero. La falda vieja para la hija ¿por qué no? es una prenda ¿no? sin lugar a dudas la hija la llevó el tiempo que pudo y posiblemente luego la dejó en herencia especificando "y dejo la falda vieja que me legó mi madre".

Teniendo estas cuestiones en cuenta... si en una recreación llevamos un traje impoluto y procedente de una época concreta, sólo podemos ser el hijo de algún duque invitado a la boda real, poco menos, lo cual resulta muy divertido cuando quien lleva estas prendas va vestido de campesino, soldado o mercader. La ropa se llevaría vieja, sucia (no invertían tanto tiempo en higiene, de todos es sabido, y cualquier día de estos podríamos tratar también el tema de "¿a qué huele la Edad Media?") y remendada, además de adaptada al usuario, que bien podía llevar una saya hecha a su medida y sobre ella, un tabardo confeccionado cincuenta años antes, que fue propiedad de su abuelo, el cual tenía los hombros muy anchos. Si queremos ser fieles, por tanto, deberíamos llevar ropas combinadas como buenamente el Altísimo nos dé a entender, que no sean especialmente de nuestra talla, que estén remendadas y arregladas cien veces y que tiendan a estar bastante viejas. ¿No nos gusta ir así? Nos ha fastidiado. Las primeras prendas de ropa que confeccioné fueron para una obra de teatro en la Universidad. El director de la obra dijo que eran muy bonitas, que eran muy adecuadas para la obra ("Divinas Palabras", tenía que ser ropa de aldeanos), pero que con una ropa tan limpia, planchada y conjuntada parecía aquello un Belén y que tuviera a bien ponerme un par de trapos sucios encima de las vestimentas. Razón no le faltaba al hombre.

Abreviando: tendemos a pensar en tiempos pasados de una manera tremendamente dulcificada. No nos paramos a pensar en lo mal que olían, en lo mal que vestían, en la manera en que combinaban sus colores y en el "pequeño" detalle de que el gusto estético ha cambiado enormemente y que combinación de colores que antaño se consideraban de muy buen gusto a día de hoy nos parecen aberrantes. Así, a finales de la Edad Media se consideraba la mar de elegante llevar combinaciones tales como rojo con naranja y similares.

Con esto no diré que tenga la menor intención de envejecer la ropa que voy a llevar al Drachen ni de hacerle unos cuantos agujeros y coserlos a mano. Sencillamente digo que, si nos ponemos tiquis-miquis, no creo que se salve mucha gente en cuanto a purismo. Y esa gente que viste tan adecuadamente, tiene que oler bastante mal.

Y poco más ¿A qué viene esto? Supongo que a que estoy haciendo ya de una vez recopilación de material para hacer las ropas para el Drachen. Tengo que coser como una posesa porque quedan tres meses y de todo mi armario creo que sólo se puede utilizar una falda, cogiéndola un poco por los pelos. Afortunadamente Rober ya estuvo el año pasado y tiene ropa suficiente para ir, aunque me gustaría hacerle alguna camisa más y alguna otra cosilla, que siempre mola más tener unas cuantas cosas de quita y pon considerando que son cinco días y encima moviditos. En cualquier caso, para mí no tengo nada de nada y como no soy persona con mucho tiempo libre, voy a ver cómo me organizo para tener unas cuantas cosillas básicas para no tener que ir en vaqueros o algo, jajaja. Como somos un tanto frikazos, desde luego, la idea es que nuestras ropas sean lo más adecuadas a lo que habrían llevado los tercios en Flandes pero, teniendo en cuenta, para empezar, que ni siquiera creo que hubiera una miserable "tercia" por ahí suelta, partimos desde la humildad de saber que adaptaremos las cosas como nos parezca y que vamos para jugar y para pasárnoslo bien, no para ir de punta en blanco clavando el vestuario de la época, porque siempre vamos a estar muy lejos de adaptarlo plenamente. Que si hay que poner aquí una cremallera porque va a quedar mejor que sin ponerla, pues se pone y que si queremos comprar esta tela porque queda chula, no nos vamos a parar mucho a pensar que no existía en este periodo porque existían otras similares y da el pego. La cuera que le hice a Rober el año pasado era de antelina forrada. Obviamente no era válida para combatir y no era una cuera de verdad, pero quedaba bien en las fotos (y él se puso el gambesón debajo para que le sirviera igualmente... aunque de haberlo sabido, se la habría hecho más grande, claro), este año voy a intentar hacer la mía con serraje, a ver qué pasa. Si no me convence el resultado, tendré que apañar con un gambesón y lo que pille para dar el pego.

Y eso es todo. Habrá que ir preparando unos patrones y desempolvando la máquina de coser, que estaba muy tranquilita desde Rúnicos...

Recomendando un buen vino blanco como el Godelia que tomamos ayer (y contrarrecomendando El Casillero del Diablo, hoygan, no beban esa cosa... es peleón de ganas, sólo se nos ocurre a nosotros coger un vino chileno con nombre molón para ver qué pasa), y acompáñenlo de buena música del XVII como  "Les Pleurs" de Sainte Colombe. Déjenlo en manos de Jordi Savall. Quizá no termina de sonar como sonaría en el XVII, a saber cómo sonaban entonces las cosas, pero si alguien puede acercarse a ese sonido, ése es el señor Savall.

mardi, octobre 11, 2011

Qatorçe de Ottubre de MCCXXV: "Torneo de la Dama Sol, 2º parte... diario de costura y atrezzo"

Como ya prometí, tras la entrada sobre la partida, hago una segunda parte sobre vestuario y atrezzo que nos va a interesar a cuatro personas y una de ellas soy yo, así que la escribo aparte para no alargar demasiado la entrada anterior.

Nuevamente y para no perder la costumbre hicimos reparto de tareas entre mi prima y yo. Como suelo decir en estos casos, me gusta desentenderme del tema del atrezzo porque a fin de cuentas ella siempre lo va a hacer mejor. No hay nada como decir "quiero esto y esto otro" y desentenderse del tema. Dos o tres semanas antes del evento empiezo a ver fotos por el foro que utilizamos para estas cosas y hala, me pongo más contenta que unas pascuas. Esta vez le encargué una máscara y un tocado similar al que lleva la reina Kendappa de RGVeda. La máscara terminó por ser bastante similar a la idea que yo tenía al principio (aunque en mis diseños, las flores rellenaban todo el espacio y el dorado sólo era de fondo... ahora que tengo mi máscara creo que queda mucho mejor tal y como ella lo ha hecho), mientras que el tocado ha resultado por tener poca similitud más allá de los cascabeles, las bolas y las cintas a la altura de las orejas. En cualquier caso, una y otro me han encantado. No es lo único que se ha currado esta mujer para el vivo... la máscara de Rober también es impresionante. En color negro, cubre la parte inferior del rostro. Al principio pensó hacerle alguna decoración en rojo, pero terminó por quedar tan bien en negro que se quedó así. Además, hizo una máscara para Diego y otra para ella, ambos iban de PNJs. Las dos máscaras igualmente chulísimas. La de Diego, además, se les rompió en pleno proceso y supo aprovechar las grietas para conseguir un efecto impresionante.

Más información sobre el tocado, las máscaras y las obras
artísticas de mi señora prima, aquí.

Por mi parte, hice un kimono para mí, otro para ella y parte de los trajes de Diego y Yazston. Lo cierto es que es bastante fácil encontrar kimonos muy chulos y a muy buen precio por internet. Ya se sabe... más sencillo, seguramente más económico pero... menos satisfactorio. Tenía ganas de coser unas cuantas cosas y, además, hace una buena temporada que les estoy debiendo a Diego y a Joel unos trajes como está mandado. Lo bueno de hacer kimonos es que es increíblemente sencillo y rápido de hacer. A fin de cuentas, tienen pocas piezas, son rectangulares y ni siquiera tiene que ajustar. El gran secreto consiste en encontrar una buena tela (entiéndase por una tela que quede molona, concretamente esas mismas que, a la hora de coser, son "una mala tela") y en este sentido tuvimos una suerte increíble con los cuatro trajes. La otra opción, mucho más tradicional, sería la de pintar los trajes y tal, pero no tenía intención de ponerme a hacer experimentos de ese tipo, más que nada porque nunca me he puesto a ello y no tengo muy claro cómo me puede quedar. Dadme tiempo y unas telas que no os importe perder de vista para siempre jamás, jajaja.

Para Kurumi, mi Escorpión, quise hacer un traje en rojo/granate con un obi negro, pero me encontré con ese ped
azo de tela rosa a un precio ridículo gracias a los ofertones de fin de verano y, aunque intenté escaquearme, no pude. Con el de Joel, acordé comprar tela en un tono verde oscuro sin mayor complicación, pero cuando vi la suya pensé que quedaría mucho más chulo y que a ella le iría muy bien y la verdad es que así fue. El kimono de Edurne es el típico kimono tradicional japonés. Todo a base de rectángulos, abreviando. Lo único que se me olvidó completamente darle la forma redondeada a la parte exterior de la manga, pero bueno... mal no quedó y en cualquier momento que ella quiera, se lo terminamos. También tuve problemas a la hora de colocar el cuello, porque pensaba hacer como con el mío... cortar al bies la misma tela del kimono y colocarla del revés, pero no sobró tela suficiente. Al final compré una cinta de nylon que hizo las funciones de forma bastante digna. Fue una solución rápida, barata y tremendamente cómoda (mucho más que cortar y colocar la tela al bies, que lleva un ratillo).

El color le quedaba increíblemente bien a Joel. Pensaba que iría con su pelo rubio y le habría quedado estupendo, aunque con el pelucón negro que se plantó, casi le quedaba mejor. Estaba muy guapa, la maldita.

Mi kimono es un poco más "chino". Me apetecía que tuviera
bastante más vuelo que los kimonos tradicionales. También estreché el principio de la manga, de forma que no salga directamente del cuerpo. Me gustó bastante el resultado, sobre todo por la vaporosidad de la tela que escogí ("ir con este vestido va a ser como ir en pelotas pero tapando las partes pudendas" fue el comentario que dije cuando observé el fresquillo del viernes noche... luego no fue tan grave).

Pues hala, ahí estoy con mi kimono, al final de la partida, posando con todas las participantes del torneo. Bardo me gruñó mucho por ir de rosa pero yo, personalmente, sigo enamorada de esa tela, jajaja. Como ya comenté en mi anterior post... el nivel en vestuario estaba muy alto. Tanto en confecciones caseras como en compras la gente se lo curró bastante y es una gozada ir a una partida en la que la gente se ha currado tan bien su pequeña parte de ambientación.

Para Diego hice en tiempo record dos piezas de kimono. Una chaqueta muy sencilla en color negro (me trajeron ellos las telas y resultó ser casi idéntica a la que yo había elegido para Rober) y otra superpuesta mucho más grande y para llevar abierta (siento la carencia de términos japonésidos para todo esto... internet está plagado, pero como a fin de cuentas hice una adaptación libre de vestimentas porque era Rokugan y no Japón... pues ancho es Edo). Debido a un fallo técnico (se llevaron de vuelta las telas que necesitaba para hacer cinturones y el cuello de la parte interior), no pude terminarlo como quería, aunque al final no quedó nada mal. Compré la misma cinta de nylon en negro para hacer su cuello. La única pena de haber elegido esta cinta es que no está cortada al bies, que habría quedado mejor (los bieses que había en la Casa de las Labores eran demasiado estrechos y, si no tienen ahí, no creo que exista en otra tienda en todo Donosti). En cualquier caso, también quedó muy bien en su chaqueta. Me encantó la tela que eligieron para la parte superior. Más gordita, con mucho peso, sobria pero elegante. Hubiera querido hacerle una hakama pero, debido a la falta de tiempo, no pudo ser. Afortunadamente tenía yo una por casa que no le iba nada mal y que utilizó durante todo el evento (aunque tenía un plan B a modo de faldita).

Modas Azelaïs presenta su colección "El olor de la flor del cerezo en el otoño de Rokugan". Coñas aparte... no tengo ni una puñetera foto de Diego con su traje él solito (y en ésta le falta la chaqueta de por encima), así que ya me estáis pasando alguna, malditos, jajajaja. Es lo que tiene llevar la cámara a ratos y no saber a quién has sacado ni cómo. Gracias a todos los sufridos modelos por dejarse hacer tantas pruebas, escuchar mis farfulladas sobre las películas malas que me ponéis y por confiar en Modas Azelaïs en sus buenos y en sus malos momentos, jajajaja. Poneros guapos a vosotros no tiene mérito.

Por último, puesto que fue el que más trabajo me supuso (en gran parte por la falta de tiempo diario para hacer cosas... que hace que todo se me alargue y parezca que lleve tiempos inmemoriales haciendo lo mismo), está el de Rober. Me pidió que le hiciera una chaquetilla que había sacado del cómic Drifters, de Kohta
Kitano (poner el nombre de este manga, así como el de RGVeda más arriba me reportará una laaaarga serie de guiris que entrarán por aquí a por fotos, es lo que hay, jajaja).

La chaquetilla de Rober es una adaptación libre de la que veis en esta viñeta. Mi intención era hacerle un traje típico de samurái, pero me moló mucho que él prefiriera algo diferente. La idea me gustó mucho desde el principio.

Eligió él una tela muy chula en un rojo muy vistoso. Era una tela gruesa y con mucho cuerpo. Se deshilachaba como si no hubiera un ma
ñana y no había forma de coser y que decidiera quedarse en su sitio. En resumen, habría sido un traje muy sencillo de hacer, pero me dio muchos problemas a la hora de coser la tela, a fin de cuentas, por años que lleve una dándole a la aguja, sigue siendo principianta total. Además, feliz de mí, como compramos mucha cantidad (porque cuando fuimos a comprarla yo no había visto aún lo que él quería y le había entendido algo diferente), decidí forrar la chaqueta con la propia tela, lo cual me trajo problemas adicionales, aunque he de decir que el resultado fue bastante bueno. A fin de cuentas, tiene mucho más cuerpo que si hubiera utilizado un forro de rasete o cualquier otro tipo de tela más fina y no queda tan acartonado como con la entretela. Sin embargo, como la tela me la estaba liando parda en las mangas, al final tuve a bien pasar de todas las piezas para forrarlas, a pesar de que las tenía casi terminadas y colocar en su lugar entretela de la que se pega. También separé las mangas del traje porque me gustaba más el efecto y, aunque en el cómic van abiertas y sueltas, en el mundo real es un poco más difícil que se coloquen místicamente como uno quiere cuando hace viento, tal y pascual, así que puse remaches y cuerdas para colocar correctamente las partes de las mangas. Por cierto, que cuando llevé a la zapatería el traje para remachar (a este paso me terminaré por comprar una remachadora... aunque la verdad es que me gusta mucho cómo se lo curran en donde llevo las cosas aquí, además de que ya me tienen fichada, jajaja), también tuvieron problemas con la condenada tela, se ve que la carga el Demonio.
El resultado final... las mangas son 100% adaptación libre, pero me gusta bastante cómo quedó. En esta foto, además, podéis ver la máscara que le hizo Edurne. Es brutal. Ah, y una vez más... la katana del maestro armero Savo. Faltaría.

Por lo demás, completé el traje con una chaqueta interior similar a la de Diego. En este caso, eso sí, haciendo el cuello con la misma tela cortada al bies, por lo demás no tiene mayor historia. Eso sí, se me olvidó hacerle un corte en la espalda. No importó mucho porque la llevaba por dentro de la hakama, pero se lo haré cualquier día de estos por si la vuelve a utilizar y la quiere llevar de otra manera. Además de eso, hice un obi con la tela roja infernal (ya le dije que, para eso, le habría bastado con la fajica de San Fermín, jajaja) y poco más. También quise hacerle una hakama, me he quedado con las ganas de hacerla pese a que ya tenía fichado cómo montarla. Al principio me daba un poco de yuyu porque no me quedaba muy claro cómo son, pero en internet hay tutoriales al respecto para parar un carro y tenía fichados algunos con muy buena pinta. No fue necesaria, en cualquier caso, porque la que tenía él quedaba muy bien con el conjunto (no me lo esperaba, antes de verla pensaba que era gris más clara y que podría quedar peor, pero todo lo contrario, ni hecho adrede). En cualquier caso, me quedo con las ganas de hacer hakamas, queda pendiente para otro año. Y ése es mi diario de costura a día de hoy.

Por cierto, que Diego terminó nuestros trajes (los de Joel, el suyo y el mío, que Yazston ya tenía) con unas getas estupendas de fabricación casera. Pena que, aunque quedaban muy chulas en las fotos, eran un poco incómodas de llevar... jus, pero las llevamos mientras pudimos porque eran lo más, jajaja. En cualquier caso, está hecho también un jefe ése cuando se arranca por ahí.

Aprendiendo cada día un poquito más e intentando sacar partido para mí y para toda esta panda, a los que espero que les gustaran los trajes. Como se suele decir, a ver si otra vez hay más tiempo...
Y poco más.

Recomiendo escuchar "When I am lied in earth" de Purcell, de Dido y Eneas, que me tiene obsesionada desde ayer. Si puede ser cantado por Emma Kirkby, mejor que mejor. De beber no sé, estoy sin suministros de té y no hay forma de sacar un hueco para solventar esta cuestión.

dimanche, septembre 11, 2011

Onçe de settiembre de MCCXXV: "Costura y Patrimonio"

Mi última visita a la capital del reino coincidió con la celebración del Privilegio de la Unión. Esto, que conmemora la unión de los tres burgos de Pamplona bajo una misma bandera, fueros y mandato, no es otra cosa que una excusa para montar el típico festejo medieval que se cada vez más se va viendo en todas partes. Os habréis ido percatando de que las fiestas medievales van cundiendo de mala manera en este país. Diré que a mí me parece estupendo, ya que todos conocemos a gente que saca buena parte de sus ingresos de mercadillos y festejos de este tipo. Además, salir a ver puestos y disfrutar de las actuaciones siempre es una buena opción para pasar el día. Puestos y actuaciones que, ya se sabe, no tienen por qué ser medievales ni nada que se le asemeje, pero es fácil hacer la vista gorda aunque se estén ofreciendo patatas cocidas y platillos de vidrio trabajado con métodos actuales, o que los vendedores estén atrezados con vestimentas de corte bastante actual, inspirada en películas y en dibujos de lo que podemos considerar "la Edad Media imaginada", que bien poco tiene que ver con la real. Un año de estos me gustaría hablar largamente sobre lo que se piensa sobre ciertas costumbres y ciertos asuntos relativos a la vida privada en la Edad Media. En cualquier caso, lo dicho, es divertido darse una vuelta y de paso apreciar la labor de ciertos artesanos. Había puestos muy buenos de artículos de cuero o de madera, asuntos en los que me encantaría probar suerte algún año, pero suele suceder, nunca hay tiempo para todo y a estas cosas hay que dedicarles bastante.

Me gustó mucho también ver una exhibición de cetrería. Es
cierto que cada vez más se va incluyendo como espectáculo en estos eventos, pero hasta la fecha no había tenido la suerte de ver a estos bichejos en acción. Los bichos, preciosos, hicieron gala de un buen adiestramiento y se me pusieron los dientes largos, así que he decretado que de mayor quiero un azor y un mochuelo. Si alguien me los quiere regalar, le estaré más que agradecida. Que me los envíe ya educados y con un cuidador experto, por favor, que tampoco ando muy bien de tiempo para ocuparme de estos asuntos, ejem.

No se podía sacar fotos con flash de los bichos, por si se asustaban, así que he sacado varias fotos en las que se les ve en oscurillo mientras que se ve con total claridad a la gente que estaba viéndolos. Es lo que hay. Pero eran tan guapos que no pude menos que sacarles unas cuantas fotos.

Coincidiendo con estos festejos, me comentó mi madre que había estado hacía pocos días en una exposición de trajes y tocados medievales y renacentistas en el Palacio del Condestable. Para quien no se haya paseado por m
is tierras, el Palacio del Condestable era el único palacio del siglo XVI conservado en Pamplona, en pleno centro. Digo "era", porque a día de hoy, y tras una lamentable restauración finalizada en 2008 y prepetrada bajo el beneplácito de Principe de Viana, institución más que controlada por el gobierno de UPN (nuevamente, Barcina, so zorra, te apreciamos mucho, oh sí), se ha convertido en un bonito edificio del otro día. Visto el horrendo estado en el que habían dejado la fachada (una horrorosa pantalla de cemento armado donde antaño hubo sillares), me había negado a entrar hasta la fecha, por miedo más que por otra cosa. Sin embargo, como el tema de la exposición de trajes me interesó bastante, no me quedó otra que poner las patas dentro.

Pues bien... si la fachada ha quedado en un estado lamentable, el interior no os quiero ni contar. Paredes de cemento armado con un estilo del otro día, vigas de madera de factura tan reciente que olían a nuevo... estremecedor. Esta clase de atentados contra el patrimonio deberían ser penados por ley, puesto
que desgraciadamente se trata de daños irreparables. Digustos aparte, diré que la exposición me gustó bastante. No se trata de trajes realizados por modistas actuales basados en diferentes pinturas de época. Son trajes y tocados que datan principalmente del periodo medieval, aunque alguno se escapa hasta el siglo XVII. Se tomaron como modelos vestimentas principalmente navarras, completando la colección con trajes vascos y de Iparralde. Diré que la reproducción del vestuario es muy buena y la factura espectacular. La exposición está además muy bien presentada, con tarjetas informativas de lo que se expone y fotografías de las pinturas originales en las que se basan los modelos. Sencilla, pequeñita pero muy bien realizada. Aviso, eso sí, que no tiene nada que ver con lo que se encuentra alguien que visita un museo del traje. A fin de cuentas, son reproducciones y no modelos originales y, además, apenas es una sala de visita.

Señora roncalesa del siglo XVI. Había que tenerlos muy bien puestos para llevar esos tocados en la cabeza, y ni siquiera es de los peores... El modelito, en cambio, me encantó.

Sin embargo, si tengo que poner alguna pega, será en lo referente a los tejidos utilizados. Aunque algunos trajes sí están confeccionados en linos y otras telas habituales en las diferentes épocas, en algunos el poliéster o el terciopelo chirriaban un poco "a nuevo". Es eso o que una tiene una cierta deformación profesional cuando va a ver esta clase de cosas, reconozco que en todo lo referente a exposiciones de corte medieval soy bastante tiquis-miquis. En cualquier caso, insisto en que es una visita muy recomendable y muy original para los tiempos que corren, siempre que podáis superar el tremendo asco que conlleva ver el estado en el que han dejado el palacio.
Por lo demás y, como podéis imaginar, una friki, y más una que le da a la costura en sus ratos libres, no puede menos que entrar y sacar fotos hasta de los carteles. Entré en modo bershérker y fotografié todo lo que me pareció. No sé si la gente que andaba por ahí de visita me miró mal entonces o fue cuando vi un traje del XV y dije "ahí va, si éste me lo hice yo hace años" y mi madre contestó "huy sí, el otro día se lo comenté a una amiga mía cuando vinimos a ver la exposición". Os podéis imaginar el concepto que tendrá de mí la buena mujer. Aunque, para qué nos vamos a engañar, supongo que es el que tienen los que os rodean de buena parte de los que asomáis por aquí. Poco más.

Recomiendo a los Muse cantando "Feeling Good". Me encanta esa versión. Eso y un té turco de manzana como el que me compré en los puestos y me dejé en Pamplona. Sigh... tendré que esperar a mi próxima escapada por el reino para probarlo.

dimanche, juillet 24, 2011

Vint y quatro de julio de MCCXV: "Calma Total"

Esta mañana, después del trote de los últimos días, me he despedido de toda esta gentuza que se larga de camino a la Drachenfest, gruñendo de envidia. Me he perdido muchos vivos a los que he querido ir y me he pegado grandes curradas preparando jornadas o eventos a los que sí he ido pero, por primera vez en mi vida, llevo meses preparando material para un evento en el que no puedo participar... y es como raro. No es que me haya pegado una currada espectacular, pero sí que se ha extendido a lo largo de semanas... A fin de cuentas, los últimos fines de semana han estado bastante ocupados y entre semana tampoco dispongo de mucho tiempo. A lo tonto llevo como un par de meses o más preparando la ropa para Yazston. Al final he conseguido terminarle una camisa con cuello a la valona y una cuera. Me hubiera gustado hacerle otra camisa algo más sencilla y unos pantalones que tampoco habrían supuesto mucho más tiempo en caso de tener otros horarios, pero tendremos que dejarlo para más adelante. Si el año que viene el plan vuelve a ser ir de tercios, supongo que se los haré.

Yazston pertrechado para la batalla. Creo que él estaba convencido de que no le terminaría el traje, pero estaba todo fríamente calculado, jajaja. Como llevo dos semanas diciéndole... "si es que en realidad no queda nada, si podría montártelo hoy si lo necesitaras mañana, pero ya que lo hacemos, lo hacemos bien", jajajaja. Reconozco que si hubiera tenido dos semanas más, habría seguido haciendo apaños y me hubiera quedado más satisfecha, pero estoy bastante contenta con el resultado. La daga y la ropera, del maestro Savo, ése sí que es un grande.

El caso es que no es la primera vez que paso los días previos al evento cosiendo como una descerebrada y ultimando cosas. Esta vez, como no me he cansado de repetir, hace como dos semanas que estaba todo casi acabado. Sólo quedaba poner el cuello a esto... rematar esto otro... llevar todo a remachar... comprar cordoncillo... cosas tontas de todo tipo pero a las que hay que dedicar un poquito de tiempo. Y, entre unas cosas y otras, nunca se lo dedicaba. Tampoco diré que me haya entretenido en unas cosas y otras por obligación, todo sea dicho... acompañar a Rober a los talleres del maestro Savo, echar un cafecillo con Nuria o unas cervezas en la playa mientras íbamos a un concierto que me interesaba un pie han venido estupendamente para relajar el ambiente pero a lo tonto, llevo como dos o tres semanas con la cabeza pendiente de "tengo que hacer esto y esto otro", haciendo planificaciones de tiempo y tareas mientras estoy en el curro y yendo y viniendo de tienda en tienda. Hoy, de repente, me encuentro con que no tengo nada que hacer y eso es lo raro. Lo normal es pasar estos días de saturación (de mucha mayor saturación, todo sea dicho) y luego coger las cosas, marcharme y volver dos días después reventada y viendo la casa hecha un Cristo. Esta vez me encuentro aquí solita en casa y sin nada que hacer por primera vez en semanas. Es tan raro que llevo todo el día pensando "no debería estar aquí tirada, tendría que hacer... ah, nada, no tengo que hacer nada", jajaja. Admito que sí tengo la casa hecha un Cristo, pero hay tiempo para recogerla, ejem.

Fin de semana largo, porque además aquí Santiago es fiesta (primera fiesta en meses, maldita sea). Dos días completos de relax absoluto, dedicados a ver películas, dormitar, leer, rascar las orejas a mis gatas, marujear por internet y vegetar en términos generales. Son fiestas en Rente y estos gañanes de Atlas se lo están pasando en grande preparando chocolate y bebiendo cerveza hasta las mil, pero la verdad es que por pimera vez en semanas tengo la excusa perfecta para pasar el fin de semana completo haciendo el vago en casa en pijama. Además, ahí fuera está cayendo el Apocalipsis y no vean lo bien que acompaña al té casero y al libro y la mantita (esto SÍ es un verano).

Y poco más. Viene a ser un previo al mes de vacaciones que se me viene encima después de cuatro días laborales que pasaremos como podamos y en los que intentaremos no matar al jefe ni quemar la empresa. Y van a ser unas vacaciones merecidísimas porque, con tanto cambio de curro y de ciudad el año pasado, llevo sin tener semejante lujo desde 2009 y para éstas tengo la agenda tan saturada que no sé si voy a tener tiempo de hacer todo lo que pretendo. Se pueden imaginar: papeleos burocráticos, búsqueda de un trabajo con mejor horario, leer, ver alguna serie de mi inmensa lista, ver películas también de otra lista igualmente inmensa, jugar por fin a la Xbox, dormir mucho, volver a hacer ejercicio, pasear por la playa... y hacer un par de escapadas que tenemos planificadas (a Salamanca y a Carcassonne) y que tengo muchas ganas de hacer, a falta de un viaje en condiciones. Tengo que coser, también, porque en octubre nos vamos al vivo de la Leyenda que organiza Colesterrol y al que tengo muchísimas ganas de ir. Como no tengo medida, ya he prometido hacer seis kimonos, que no es ninguna broma, así que no puedo tardar mucho en ponerme manos a la obra. Con tiempo libre, ya será otro tema pero, lo dicho... es un mes, que parece mucho, pero que se pasa rápido y más con todo lo que tengo pendiente.

Dicho esto... vuelvo a donde estaba, a seguir leyendo "El espino de plata", que se está poniendo truculento con ganas y últimamente sólo he podido leer en el trayecto del autobús. Me despido recomendando un Earl Grey con leche y un poquito de canela y una canción que me encanta, el "Stirb Nicht Vor Mir" de Rammstein, con la colaboración de Sharleen Spiteri (la de "Texas"), cantante que siempre me ha gustado mucho no, lo siguiente.

vendredi, juin 10, 2011

Dieç de iunnio de MCCXXV: "Tela"

Llevaba mucho tiempo sin ponerme a coser. Concretamente desde Crónicas, que hice un par de apaños y poco más. Desde entonces tenía el costurero muerto de risa y me picaba bastante, porque me regalaron por fin una máquina de coser y tenía muchas ganas de ponerla en uso. Hasta la fecha, creo que yo era la única petarda que seguía haciendo todo a mano. Y no hablo de hacerme una túnica para un vivo, sino, por ejemplo, el vestuario completo para cuatro personas en EFEYL 2009. Una currada importante, síp, pero la peor parte es que invertir tanto tiempo en coser tanta cantidad invalida toda posibilidad de hacer acabados decentes. Por fuera queda todo aparente, pero lo miras por dentro y dan ganas de llorar, jajaja. Así que bueno, al menos ahora no tendré excusa cuando lleve las cosas a medio terminar, que lo haré, como todos bien sabemos.

El caso es que hasta hace bien poco no había encontrado excusa para estrenar la máquina. A fin de cuentas llevo todo el año sin pisar un vivo, sigh. Que conste que esto se va a acabar, como ya dije, iré a la partida de la Leyenda que organiza Colesterrol y también tengo intención de apuntarme a una de Cthulhu que muy posiblemente se va a hacer por aquí en Noviembre.

Por lo demás, es complicadillo tener controladas las tiendas de telas por estos lares, principalmente porque el horario de buena parte coincide con el mío del trabajo, así que sólo queda ir a última hora y probar suerte o aprovechar los sábados, que encima sólo abren por la mañana, sigh. Pero bueno, aprovechando algún sábado y haciendo algún paseíllo de urgencias, ya tengo localizadas varias tiendas majillas (una que me encantó, en Pasaia, pero donde no tenían nada relacionado con lo que buscaba... lo que no quiere decir que no archivara información para futuros eventos). Además, tengo una compi en el curro que también es bastante apañada y cuya madre es costurera, así que últimamente la tengo explotada a preguntas, pero jos... me está viniendo genial.

Lo dicho, tiendas localizadas, además de alguna visita a tiendas pamplonesas más que conocidas... ya me he puesto otra vez en materia y como no ando muy sobrada de tiempo, invierto buena parte en coser. Estrené la máquina apañando unos trapillos para Yazston, para Bardo y para mí, para llevar a Rúnicos, pero la verdad es que fue deprisa y corriendo y no se pudo hacer milagros, aunque sobre todo con el de Yazston me quedé bastante contenta. El de Bardo estaba bien, pero poco original y bastante sencillo y para variar, con el mío corrí más de la cuenta y quedó a medias y mal hecho, jajaja. Además de que no me gustaba mucho la tela para el tipo de traje que quise hacerme pero bueno... considerando que era para hacer un poco el pata, sacarnos cuatro fotos y poco más... tampoco era plan de dejarse la vida.

Poco después me metí en un rollo similar para hacerme un traje para la fiesta de Superhéroes. Tres cuartos de lo mismo... deprisa, corriendo y teniendo en cuenta que lo hacía más por ganas de hacer cositas diferentes que por matarme a currar para una cena. Al final quedó sin terminar, porque lo hice en una noche y una mañana y no pude ni quitarle los hilvanes, pero me gustó bastante cómo quedó. Tengo que aprovechar ese corte para alguna otra cosa.

Chapuzas aparte, ahora tengo la excusa de preparar un poco de vestuario para que Yazston se vaya "a la guerra" el mes que viene. Y es que, para los que no lo sepáis, una buena panda de desarrapados se largan a Alemania a cascarse pertrechados de tercios de Flandes. Aunque el bicho tiene bastante ropa ya, a fin de cuentas se va para unos cuantos días y le viene bien llevarse alguna que otra cosa de más. Por mi parte, es toda una gozada hacer algo diferente a las cosas habituales y una buena excusa para investigar un poco en la vestimenta del XVII, que siempre me ha encantado y nunca la he investigado a fondo. A ver qué tal resulta el experimento. Espero que al menos le quede bastante aparente y cómodo para el vivo. Yo, por mi parte, estoy disfrutando un montón el trabajo. Además, empecé a coser con casi dos meses por delante, cosa que no había hecho en la vida, así que es una gozada saber que hay tiempo para rematar costuras, hacer acabados decentes y hasta quitar hilvanes de sitios recónditos, jajaja.

En resumidas cuentas, que últimamente meto tantas horas dándole a la aguja y a la máquina, que por eso tenía otra vez un poco dejado el blog. Diré que me lo estoy pasando muy bien y que, en cuanto termine esto, me voy a poner con el vestuario de la Leyenda, porque he prometido un kimono a demasiada gente como para andarme por los laureles, ejem. Por cierto, que los que al final venís y contáis con que os haga algo haríais bien en ir pensando cómo queréis vestir a vuestros personajes, que luego si no viene el llorar y el rechinar de dientes. Alguno también haría bien en ir apuntándose, malditos seáis cien veces, jajaja.

Y poco más. Como esta noche me quedo solita en el cubil, voy a ver si me bajo un par de películas de época para sacar ideas (por cierto, que el finde pasado se me ocurrió volver a ver la del Alatriste y madre mía si es mala... peor de lo que la recordaba) y le doy un ratillo a la aguja antes de irme al sobre, que no sé por qué, esta semana llevo un cansancio arrastrado que parezco un alma en pena.

Y con todo esto y un buen té negro con vainilla y caramelo, me despido, y recomiendo que quien tenga ganas escuche el "Tears of the Dragon" de Bruce Dickinson.

vendredi, février 27, 2009

Veinte y siet de febrero de MCCXXIII: "Ludopatía in extremo"

Suavizando un poco el tono del blog (y batiendo un montón de records personales en publicación de entradas por mes)... hablemos un poco de ludopatía. Son las seis de la mañana, acabo de volver de casa del abuelo Fëanor después de batirnos durante largas horas con el felfo, Nando y Clara en una gran batalla por dominar Italia. No había jugado nunca al Machiavelli (de hecho, de los cinco participantes, sólo Fëanor había jugado) y puedo asegurar que hacía la tira que no disfrutaba tanto con un juego de estos "tipo risk". De los muchos tipos de juegos de mapas que circulan, éste es de los que permiten periodo de diplomacia con los demás jugadores. Ya saben: pactos, alianzas, puñaladas traperas... esas cosas. El juego ofrece posibilidades de invasiones, diferentes tipos de ejércitos, guarniciones y perrerías varias a la hora de operar: se puede conspirar y sobornar a los ejércitos del enemigo. Se pueden pedir préstamos a la banca (malditos judíos usureros) y quedar completamente endeudado (y sufrir las consecuencias). Si a esto sumamos que prácticamente no hay tiradas de dados, el juego resulta muy original, porque las alianzas con otros jugadores resultan imprescindibles. Y claro, ningún jugador puede ser fiel a todos sus pactos, jajaja. Eso sí, habré de decir que la más trapera de la noche he sido yo, que he vendido a Clara de la peor de las maneras y encima, por un error de desconocimiento de reglas, me he metido con ella en unas guerras terroríficas que siempre quedaban en tablas, jajajaja. La próxima vez haré la puñeta mejor.

La cosa ha gustado, pese a que el desconocimiento de reglas nos ha llevado a todos a cometer gloriosas meteduras de pata. Sabiendo jugar, tiene que ser impresionante. El caso es que, como el juego ha triunfado, hemos decidido comenzar un
a partida por e-mail. Con juegos tan largos como este, la verdad es que jugar por correo puede ser más que interesante. En modo presencial es realmente chungo terminar sacar tiempo para terminar una partida, porque se pueden eternizar más que mucho. La de hoy ha tenido que ser abortada porque teníamos la cabeza ya espesísima. Nunca he jugado una partida de estrategia por mail, así que a ver si de verdad la llevamos a cabo, que como somos unos merluzos... o nos ponemos ya, mañana mismo o así, o no sé si llegará a buen puerto. ¡Espero que sí!

Como ya dije hace un par de post, últimamente la ludopatía friki puede conmigo. Sola o acompañada, igual da. El finde pasado vinieron Diego y Banune y volvimos a repetir el mismo esquema de siempre: viernes juerga, sábado Ikea por la tarde (¡por la mañana estuve con la guapetonísima de Altáriel!) y noche de juegos que tampoco estuvo nada mal. Aparte de una partida de zombies que no nos hizo mucho chiste a ninguno, el resto de la noche (y gran parte del domingo) fue invertido en jugar a un infierno llamado "Jungle Speed" que trajeron estos. Un maléfico y terriblemente adictivo juego de cartas de estos de velocidad y concentración que casi termina con nosotros. De hecho, juraría que se nos pegaron varios tics, jajaja. Si cae en vuestras manos, os lo recomiendo más que mucho. Nosotros tenemos plan de comprarlo en nada.

Pero como no siempre se disfruta de tan gratas compañías, descargo mis ansias ludópatas por otros lados y ahora mismo el que más tiempo me está haciendo invertir es el "Castlevania: Dawn of Sorrow" de la DS. Menuda gozada. No disfrutaba de un juego de arcade de semejante forma desde que nos hartamos de la Sega y me dediqué completamente a los juegos de aventura gráfica, rol o estrategia. Merece la pena un montón recuperar el género, la verdad, y es que los Castlevanias siempre han sido juegos de calidad asegurada.

Por lo demás, no paro
de ver películas últimamente, me estoy poniendo al día con un montón que tenía pendientes. Aunque la verdad es que esta vez mi adicción peliculera viene de la mano de la necesidad (real y psicológica) de hacer punto como una abuela. Por Dios, no hacía punto desde que era criaja. De hecho ni me acordaba de cómo se hacía, pero nada, en un ratillo que me explicó mi madre las cuatro tonterías necesarias en Pamplona, ya me hice mis apaños y una semana después ya tenía terminada mi primera bufanda, jajaja. No veáis qué satisfacción y qué orgullo. Es mullidita, acolchadita y calentita. Me ha quedado majísima, así que la he estrenado y la he llevado unas cuantas veces. Es la mar de "ponible", como dice Sûl, jeje. Por supuesto, no se me habría pasado por la cabeza ponerme al tema de no ser porque necesitaba una bufanda Slytherin para el vivo de Hogwarts (así que sí, lo habéis adivinado, la bufanda es a franjas grises y verdes). Pero oye, resulta que hacer punto es toda una adicción y que por lo visto no se me da nada mal, así que, como he pactado también hacer las bufandas de Diego y Álvaro, tengo trabajo para rato (aunque no por mucho tiempo, la de Diego ya tiene unas cuantas franjas). Cuando termine con esto y con las túnicas que también les dije a Diego y Edurne que les haría (no, no soy tan solidaria, no creáis, a ver si pensáis que me voy a hacer yo la varita y el caldero, jeje), es posible que me plantee sacarle partido a mi recién descubierta habilidad y me plantee hacerme una chaqueta o algo. También es posible que no vuelva a coger unas agujas en la vida, que todos sabemos que vivo en la parra, pero bueno, ahístá la posibilidad.

Y dicho esto, me voy a la camita, que no he puesto la calefacción al llegar y estoy empezando a tener bastante freshko y tal. Y sueño, todo sea dicho. Recomiendo un buen traguillo de aguardiente de hierbas, como el que nos ha ofrecido el patriarca (y vive Dios que ha hecho falta para acompañar ciertos "amargos tragos", ejem) y de música la "Marcia alla turca" de Mozart, que también ha sonado y me he puesto tierna. Buenas noches...