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lundi, août 22, 2011

Veynte i dos de agosto de MCCXXV: "¿Dónde vas, Benedicto XVI?"

El poder temporal en la Tierra está corrupto y al espiritual no le va mucho mejor, por más que les guste dorarse la píldora y creer que la Iglesia Católica funciona mejor que nunca. No hay más que ver las reacciones que ha despertado la última visita del Papa a este país. Las quejas, muy justificadas en unos aspectos y completamente fuera de lugar en otras cuestiones, se han multiplicado de todas las formas habidas y por haber. Y es que, un país que lleva ya una buena temporada rascándose el bolsillo, no tiene mucha gana de ver cómo una buena cantidad de peregrinos se pasean de aquí para allá beneficiándose de ayudas especiales.

Se dice que no se ha utilizado dinero público, pero todos sabemos que las empresas patrocinadoras se van a ahorrar unos buenos dineros a la hora de hacer la declaración del año próximo. Dineros que no van a llegar a las más que mermadas arcas de la Hacienda Pública. Sabemos que han ocupado espacios públicos como colegios o que el ayuntamiento de Madrid se ha utilizado como basílica. ¿Perdón? ¿Acaso no hay suficientes edificios eclesiásticos en todo el país en general y en Madrid en concreto para alojar a los peregrinos y para realizar las funciones eclesiásticas correspondientes?. Y sabemos, también, que han tenido un bonito descuento en el abono para el metro. Descuento que el gobierno se ha sacado de la manga para quedar bien pero que ni siquiera era necesario. Con toda seguridad, toda esa gente que ha llegado a Madrid habría comprado el metro igualmente sin su abono especial. Habría adquirido y abonado la cantidad correspondiente que también habría servido para enriquecer las arcas de este país, más que mermadas. Ojo, porque no estoy hablando de hacer negocio de la visita del Papa, pero sí de que, ya que miles de peregrinos vienen, saturan las calles, inundan ciudades y causan infinidad de molestias a la mayoría de la población a la que ni le va ni le viene que venga el Papa, Obama, el príncipe de Gales o Perico el de los Palotes, que esto suponga al menos un respiro para las arcas de este país. No digo que paguen de más, sino que paguen lo habitual en cuestiones de transporte y que se utilicen espacios eclesiásticos y no públicos para su cobijo. ¿Acaso se ha quejado alguien de la llegada masiva de peregrinos que van a Santiago en los años Xacobeos? He aquí la diferencia entre "no molestar a nadie" y "tocar las narices a todo hijo de vecino".

Que conste que no creo que los peregrinos tengan la culpa de todo esto. Les han ofrecido unos beneficios para su visita y los están aprovechando. Nos han fastidiado. El que no haría lo mismo en su lugar que levante la mano. De hecho ni siquiera creo que Ratzinger tenga demasiada culpa de esto en concreto, por mucha tirria que yo le tenga. La culpa es nuevamente del Gobierno de este país y de todo quien haya posibilitado semejante chapuza.

De ahí a que apoye las manifestaciones de ateos hay un enorme trecho. Si se hubieran manifestado una semana antes lo hubiera considerado correcto. Manifestarse cuando está ya todo montado y están todos los peregrinos en Madrid es ir buscando bronca de la peor manera. De la actuación de la policía en los disturbios no se puede ni hablar porque no hay palabras que lo definan. Me pregunto de qué sirven las pruebas psicológicas que se hacen para seleccionar a semejantes individuos cuya función se supone que es preservar el orden, no liarse a hostias con todo hijo de vecino. ¿Quién vigila al vigilante?

Un asunto feo y mal montado que supongo que ha deslucido el evento para todo aquel que sencillamente quería ir a ver al Papa. Sin embargo, considero que la Iglesia lo está haciendo mal, pero condenadamente mal, para generar tanto odio en su contra. Y hablo de la cúpula de la Iglesia, por supuesto, no de las parroquias de barrio, las misiones en África o lo de más allá. Hablo del Vaticano y de sus grandes apoyos (donde para mí el más tremendo es el Opus Dei), porque a día de hoy, sintiéndose al parecer amenazada, se está radicalizando cada vez más, alejándose de la sociedad a la que supuestamente tiene que guiar. Hablando del pecado, de la culpabilidad y del sacrificio como si fueran los únicos medios para la vida pía. Entrometiéndose en la vida personal y privada de los fieles. Condenar la homosexualidad está fuera de toda lógica, prohibir el uso del preservativo (salvo, atentos, en caso de prostitución, fascinante) es directamente vergonzoso en un mundo en el que se expanden las enfermedades de transmisión sexual. Y es más ¿de verdad es tan importante para la vida cristiana con quién y de qué manera se acueste uno? porque yo no lo veo de ninguna manera en el Evangelio, por cierto. Y mira que gasta casi 2000 años.

Hace pocos días el arzobispo de Granada afirmó en una homilía que "el hombre tiene derecho a abusar de la mujer que aborta". ¿Qué clase de Iglesia está permitiendo que sus principales representantes tengan la tranquilidad de soltar semejantes burradas?. Sólo falta que algún hijo de la grandísima decida hacerle caso. Claro, que Ratzinger asegura que el aborto es más grave que la pena de muerte o una "guerra justificada". Ahí queda eso.

Me cabrea la gente que asegura que "todos los curas son unos pederastas". Me cabrea porque he conocido a muchos, cuando pululaba por la parroquia como todos los críos de mi barrio, cuando cantaba en el coro o cuando fui catequista, y puedo asegurar que ninguno de los muchos sacerdotes con los que tuve la suerte de coincidir era pederasta ni se le pasaba muy lejanamente por su cabeza. Sin embargo, me indigna mucho que la Iglesia no reaccione de manera más contundente en los casos que sí se ven. No creo que haya más curas pederastas que profesores o entrenadores de baloncesto, pero a los sacerdotes los juzga el derecho canónico. ¿Cómo puede el derecho canónico amparar a quien claramente está alejado del camino de Dios?.

Por no hablar de los templos, de las celebraciones, de los lugares "milagrosos". De todo se hace espectáculo y de todo se saca dinero y no necesariamente revierte en obras pías. ¿Cómo puede predicar la pobreza quien vive en la opulencia? ¿En qué momento invadieron los mercaderes el templo del Señor?.

Señor Ratzinger, sólo me queda decir una cosa... no soy precisamente una buena seguidora de mi propia religión. Peco mucho incluso dentro de lo que yo considero pecado. No son pecados graves, ¿sabe?, pero son pecados de palabra, de obra y de omisión. Sin embargo, algo tengo muy claro... mi Dios no es el suyo, sino el del Evangelio.

Recomendando un colacao fresquito, que entra muy bien en estos días de caloraco. Y el Miserere de Allegri, de las pocas cosas buenas que tiene la radicalización de la Iglesia.

mardi, septembre 21, 2010

Veynte y uno de settiembre de MCCXXIIII: "Cuestión de fe"

Hace algunos días, Lothi me mencionó en un feisbúc ajeno, en un hilo de conversación sobre catolicismo. El caso es que la dueña del feisbúc en cuestión borró el hilo porque aquello se fue por derroteros muy diferentes de lo que esperaba cuando abrió el tema, así que, para cuando yo me enteré, ya era tarde para poder contestar. El caso es que me dio pena, porque hay un par de cuestiones que me hubiera gustado comentar. Así que, para no implicar a las personas que no querían continuar esa conversación, las comento por aquí sin mencionarlas, que para eso el blog es mío y esas cosas.

En primer lugar, ya que es la cuestión menos importante, pero no por ello menos curiosa, cierta persona que comentó ahí aseguró que yo no soy una persona cuya opinión deba ser tenida en cuenta puesto que "le consta" que la he criticado sin conocerla de nada. Pues bien, ya que he escrito un mensaje privado a esta persona preguntándole de dónde rayos saca tamaña información y no se ha molestado en contestar, comento por aquí, en público, que no sé de qué cuernos habla y que ya empiezo a estar hartita de comentarios similares. Mentiría si dijera que no me gusta criticar, despellejar y ponerme las botas de hablar mal de determinadas personas. Sí, es cierto. Soy una harpía, una hija de Satanás que encuentra un retorcido placer en estos menesteres. Pero dentro de mi maldad, tengo unos principios, aunque no lo deba de parecer. Para empezar, la gente a la que pongo verde, está perfectamente enterada de que no la trago, así que pueden despellejarme también a su entero placer, y espero que lo disfruten como yo lo disfruto con ellos.

Para seguir, pongo verde a gente que conozco, nunca insulto por deporte a gente con la que no he tenido contacto alguno, más que nada, por falta de datos, qué quieren que les diga. No insulto al personal por lo que me han contado por ahí, sino por lo que he constatado en persona. En este caso en concreto, no pongo ni cara a la ofendida en cuestión, así que ya me dirán qué he podido decir de ella. Yo, por mi parte, no tengo ni idea. Y, lo dicho, empiezo a estar hartita de comentarios similares. No sé si es que el personal se ofende porque critico a sus amigos sí y a ellos no o qué pasa.

Sobre el tema que se trataba en el hilo no puedo decir gran cosa, ya que no leí todos los comentarios y no sé si estoy equivocada, pero sí sé que Lothi mencionó que le sonaba haberme oído decir que no se podía ser católico si no se respetan todas las reglas de la Iglesia. Ciertamente, me parece muy curiosa la afición de mucha gente a considerarse "católico pero no conservador" y cosas similares. Señores, la Iglesia Católica, como tal, es una institución conservadora y pertenecer a ella implica conocer y tener fe absoluta e incuestionable en todos y cada uno de sus dogmas y preceptos, además de reconocer al Papa como suma autoridad en cualquier asunto de fe. Quien no esté de acuerdo con esto, que yo sepa, es conocido como hereje.

Allá cada cual con sus creencias y con lo que más contento se sienta. A mí me lo hicieron ver hace varios años, cuando era bastante más inocente y más espiritual, además de católica practicante y catequista. La coordinadora del grupo de monitores al que pertenecía, le dijo a uno de mis compañeros que no podía andar cuestionándose libremente algún tema, como podría ser la necesidad del sacramento de la confesión (no estoy segura de cuál fue el asunto). El caso es que, en primer momento, me sentí bastante indignada y ofendida. No tardé en darme cuenta de que la mujer tenía razón. Esto no es una democracia, ni mucho menos una anarquía y, lo dicho, el que no esté contento con lo que hay, no tiene por qué considerarse católico, no pasa nada. Yo, de hecho, desde esos tiempos me considero cristiana no católica. Bastante afin a herejías varias, por cierto, diferentes según etapas de la vida, pero he tenido bastante simpatía por el arrianismo, el donatismo, el luteranismo en sus inicios (aunque luego se desvió estupendamente) o incluso el catarismo (en lo relativo a las prácticas, porque en lo relativo a la fe, todo es muy bonito, pero si me resulta complicado creer en dogmas del catolicismo, como para creer en el asunto ése de la diadema mística y lo de más allá), pero una cosa es clara, ya que no estoy de acuerdo con muchos asuntos de la Iglesia Católica, no me puedo (ni debo, ni quiero) considerar católica.

Y eso es todo por hoy. Creo que estaba más inspirada ayer, cuando escribí el post por primera vez, pero el amigo gúguel me la jugó y me borró todo el contenido (brrrr). En cualquier caso, el tema da para bastante y seguiremos tirando del hilo, o igual no. Aunque me suena que por ahí tenía post escritos acerca del pecado y demases.

Recomendando... un rooibos con chocolate y naranja. Estoy investigando el rooibos desde que me dijeron por ahí que es antihistamínico natural. Como funcione, lo voy a tomar por cajas. Para escuchar, el "Come to me grief for ever" de William Byrd. Con Michael Chance, por supuesto, como siempre.

lundi, février 23, 2009

Vint i tres de febbrero de MCCXXIII: "Camino"

Soy una de las muchas personas que no supimos de la película "Camino" cuando fue estrenada en el cine, sino bastante más tarde, con objeto de sus nominaciones -y posteriores premios- en la ceremonia de los Goya. En un principio, todo cuanto había leído acerca de la película era que trataba sobre una niña cuya serenidad frente a su propia muerte impresiona a un centro médico. Me pareció una temática considerablemente atractiva y poco común, así que tenía bastante interés en verla. Poco antes de ir al cine me dijeron que la niña era del opus y tal. No me pareció una cuestión relevante, pensaba que el modo de afrontar la muerte era el tema central de la película, lo que no termina de ser cierto. El tema central es, sin lugar a dudas, el opus dei y sus formas de manipular a sus adeptos. Para quien no haya visto la película, aviso que pienso destripar algunas escenas.


Se ha acusado a la película de malversar y manipular verdades pero qué quieren que les diga, refleja perfectamente la realidad de todas y cada una de las personas pertenecientes al opus que he conocido en mi vida. Desde luego, he intentado en todo momento mantenerme al margen de todo contacto con esa gente, pero haber estudiado y trabajado en instituciones del opus creo que me han dejado las ideas bastante claras. Ese control de la madre de Camino sobre las actividades extraescolares de la niña me recordaron más que demasiado cómo cuando yo era catequista los chavales del opus jamás venían a las convivencias que celebrábamos. Ya no digo apuntarse a grupos de teatro y cosas parecidas (fuente de pecado, ya ven), sino convivencias parroquiales. Recuerdo especialmente cuando la madre de Rosario le prohibió terminantemente venir a la celebración de la Pascua (obligatoria para los chavales de confirmación) porque, según nos dijo a los catequistas "ya sabéis a qué colegio va mi hija, su educación religiosa es más que suficiente y no necesita ir a esos sitios". Por su parte, Rosario se moría de ganas por venir, pero no tenía narices de pedírselo a sus padres. De sobra sabía que no le iba a servir de nada.

Cosas peores se reflejan en la película, y si bien la historia de Camino es dura, a fin de cuentas es una niña cuyas creencias religiosas la ayudan a afrontar la muerte con mayor serenidad. Habría muerto más feliz con las cartas de su chico y el vestido de tirantes y falda corta, todo sea dicho, pero aparte de la manipulación que lleva a cabo su madre con la adolescente, la chica muere feliz, que tiene su mérito. Más dura se presenta la perspectiva de la madre -sola, al final de la película- y de un modo más duro la hermana mayor, numeraria. Ser numerario viene a ser algo así como dejar de pensar por cuenta propia y ceder la voluntad de uno en manos de un tutor. No lo digo porque salga en la película, lo digo porque lo he visto. Me recuerda en todo momento a Cristinita y a comentarios del tipo de "a mí no me prohíben hacer nada, pero yo sé que hay cosas que no puedo hacer, como por ejemplo mirar a ningún chico, no vaya a ser que me guste alguno". Me pareció especialmente ilustrativa esa conversación entre la hermana y su tutora en la que ésta le advierte seriamente contra su familia y sus amigos, con comentarios del tipo de "el Diablo te tienta con lo que más quieres, con tu propia familia, así que tienes que asumir que tu familia de verdad somos nosotros". Lamentablemente eso también lo he visto: gente que pierde todo contacto con su familia y con la gente que lo quiere por entrar como numerarios. Huelga decir que cuando necesitan de verdad el apoyo de una familia o de seres queridos, digamos que no lo encuentran.

Visto desde fuera, pueden parecer -o se suelen comparar- con conventos o monasterios que viven integrados en el mundo laico. En teoría, con objeto de poder hacer un mayor servicio para la sociedad. Quien haya tenido la suerte de estar en un monasterio y haya conversado con frailes y monjas y luego haya estado en un colegio mayor de numerarias puede dar fe de que poco tiene que ver lo uno con lo otro. En el primer caso se nota una atmósfera de felicidad absoluta, de gente que ha renunciado a un modo de vida para optar por otro de servicio a Dios que no cabe duda de que les satisface y les llena de serenidad. Por contra, un colegio mayor de numerarias (de numerarios no puedo hablar, obviamente, aunque no creo que haya grandes diferencias, salvo que ellos no limpian ni cocinan, eso que se ahorran), es el lugar donde se puede encontrar mayor número de tensiones sin resolver camufladas por sonrisitas ficticias. Hagan la prueba y tiemblen. Desde luego, no resulta nada cómodo estar ahí y creo que lo pensamos todas las personas que estuvimos en Goroabe y lo comentamos después. Desde luego, no creo que nadie volviéramos a pisar ese antro después de cuatro o cinco visitas.

Esas y otras cosas se reflejan en la película de un modo que al menos yo no había visto jamás en el cine, así que agradezco mucho a Fesser haber llevado a cabo semejante peliculón, que además está narrado de una forma más que brillante, muy bien dirigido y muy bien llevado a cabo por un grupo de actores que realizan un trabajo realmente bueno.

Al llegar a casa, un tanto impactada por lo que había visto, eché un vistazo por internet, a ver qué contaban sobre la película en un sitio y en otro. Aparte de los esperados comentarios en las páginas de la cope y del opus dei (no os recomiendo mirar esa página, pero vosotros mismos... a las tantas de la madrugada se hacen cosas muy raras), terminé por llegar a la web de la niña en la que se había inspirado -que no basado- la película, Alexia González Barros. Aparte de una breve historia sobre la niña donde no se cuenta nada especialmente relevante para excusar la causa de su beatificación (no se dedicó a expulsar demonios por ahí, ni se le apareció la Virgen ni se bilocaba ni se realizó ninguna clase de acciones que hacen santo a uno... esa clase de cosas que ilustra pefectamente Santiago de la Vorágine en la "Leyenda Dorada", lo normal), hay un apartado especialmente llamativo donde se pide dinero "para la causa de la beatificación". Curioso. Ahora, para hacer santo a uno, resulta que hay que pagar. Eso justifica muchas cosas, no crean ustedes, vean si no la canonización express del amigo Escrivá de Balaguer. Eso sí, la compra de cuestiones espirituales con bienes materiales es pecado, de simonía concretamente, que ha sido condenado y practicado reiteradamente por la Iglesia a partes iguales. Miren, si no, los Hechos de los Apóstoles, donde hay una frase bastante ilustrativa al respecto. No es otro que San Pedro quien reprende a Simón el Mago (padre de la simonía, como ustedes supondrán): "Vaya tu dinero a la perdición y tú con él, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero" (Hechos 8, 20).


Se podría hablar de esto durante bastante más tiempo, pero ya es bastante largo y tampoco es plan de seguir... quien tenga ganas, que se deleite con un "ponche nórdico" del tea shop, que no se merecen la propaganda que les hago. Para escuchar, recomiendo "Scheherezade", de Rimskiy Korsakov. Buenas noches...

mardi, juillet 04, 2006

Quatro de Julio de mildoscientosveinte: Paguen y vean

Desde luego, no soy yo quién para criticar dónde se gasta la gente sus estipendios. A fin de cuentas mis obras piadosas son más bien reducidas. Por varios motivos: el primero de ellos, es que nunca he cobrado un sueldo digno, que ya es triste. El segundo es que efectivamente, soy una maldita consumista como el 99,9% de la gente que conozco. No especialmente consumista ni terriblemente consumista (y no digo que no me gustaría serlo, sino que con mi sueldo tampoco me puedo permitir darme al consumismo con pasión y entrega más allá de un par de días al mes). Es más, cuando tengo dinero incluso suelo invitar a los colegas y esas cosas. Soy maja y tal. Pero no generosa y menos caritativa. Al menos no más allá de mi entorno.

¿Sería más generosa si tuviera más dinero? No lo sé. O mejor dicho ¿cuánto dinero tendría que ganar yo para que me chirriara la conciencia y decidiera donar una parte a alguna asociación?. Tampoco lo sé. Sinceramente, reconozco que tiene que ser bastante, porque también tengo que reconocer que si ganara más dinero sería más consumista, para qué lo vamos a negar.

Eso sí, no entiendo de ninguna de las maneras que a alguien le sobren 12000 euros (ahí es nada, yo con eso podría vivir estupendamente todo un año) y decida gastárselos en una semana en un pisito con vistas al super-altar de diseño que le han hecho al señor Ratzinger-Z. ¿Estamos locos? ¿Qué clase de valores cristianos lleva inculcados esa gente? ¿Cuántos negritos del Congo se pueden salvar con 12000 euros? ¿Por qué no se junta toda esa gente para poner sus 12000 euros en un saco y ayudar al desarrollo de Nueva Guinea?.

Reconozco que mis sentimientos hacia Ratzinger (Z) distan mucho de cualquier tipo de valor cristiano (sí, por Dios, no lo puedo ver ni en pintura... cada día menos... y es más... bendito el día en que me di cuenta que de católica no tenía un pelo y que me quedaba en cristiana porque desde entonces me he ahorrado muchos disgustos), pero aunque estuviera plenamente de acuerdo con su doctrina y su forma de ver la vida, consideraría totalmente deplorable y contrario a todos los valores cristianos que al menos a mí me han enseñado, pagar semejantes cantidades que se están pagando para ver al papa. Aborrecible.


Dedicando... el "Dies irae" del Requiem de Mozart, jeje. ¿Qué?

lundi, mai 16, 2005

Diez i seys de mayo de mildoscientosdiezynueve: Del charco al cielo

Esta tarde hemos tenido que exponer el tema en clase. Trataba sobre la relación del Imperio con la Iglesia en el siglo XI. Tema interesante donde los haya (que se lo pregunten a Eleder). Pero este no es el tema. Mi compañero de clase tenía que estudiar el tema del concepto de la guerra dentro de la Iglesia y cómo de esto se llega a las Cruzadas. Quizá un tema más interesante aún. Este tampoco es el tema.

El caso es que los dos hemos llegado a la misma situación por diferente camino: a nada. Yo he llegado con un esquema que me habría permitido hablar diez, quince minutos, no más. Tenía que hablar media hora. El motivo es sencillo... todas mis conclusiones apuntaban directas a las mismas causas, de manera que era incapaz de extender más el tema. A mi compañero le ha pasado lo contrario. Sus conclusiones apuntaban a tantas direcciones que le ha resultado completamente imposible tejer un hilo conductor.

Al profesor, sin embargo, en cierta manera le ha parecido estimulante el hecho de que ninguno de los dos hayamos conseguido concluir nuestra labor. ¿Por qué somos incapaces de llevar a cabo una ponencia de media hora? ¿nos falta el conocimiento teórico? Lo dudo. No seremos las mentes más privilegiadas del reino (o quizá sí, esto consistía en lanzarse flores y molarse mucho uno mismo ¿no?), pero tras estas semanas de lecturas acerca del tema y de las estupendas sesiones a cargo de Judith Bronstein puedo asegurar que sobre todo el tema que gira en torno a las Cruzadas, sabemos bastante más que la inmensa mayoría de la población. Nos falta mucho por saber, pero no tanto que nos pueda bloquear a la hora de formarnos una opinión sobre el tema.

¿No nos gusta opinar? Ya lo creo que sí. Ya lo dije ayer. Nos gusta molarnos a nosotros mismos, demostrar que sabemos más que nadie sobre esto o aquello. Satisfacer al mundo demostrando que tenemos una opinión a la que nadie antes ha llegado de forma tan original. Entonces ¿qué es lo que nos frena?. Hemos estado hablando largamente sobre el tema. Perdón, el profesor, don Luis García-Guijarro, ha estado hablando largamente sobre el tema y de vez en cuando nosotros dábamos nuestro punto de vista. Sobretodo porque nos lo pedía, ejem.

El motivo es sencillo... no se nos forma para que podamos opinar en público (y se nos recomienda que tampoco lo hagamos con mucho empeño en privado). No se nos forma siquiera para opinar. Sin embargo, un universitario debe ser ante todo un pensador. No debe ser alguien capaz de resolver preguntas. Para eso ya hay libros y ordenadores que sin lugar a dudas retendrán los datos mucho mejor de lo que nosotros podemos intentar. Estamos acostumbrados a resolver las preguntas que un profesor nos ha formulado. Hacer trabajos conforme a unas directrices que nos han pedido, responder preguntas en los exámenes... En definitiva, abrir los cajetines donde tenemos la información referente a tal tema y volcarla directamente sobre el papel. Algunos nos enorgullecemos (yo entre ellos) de tener un armario mental lleno de cajones con información de muy distinta clase (quizá cajones más pequeños o menos profundos que los de otra gente, pero ante todo un armario multidisciplinar) y de poder mezclar nuestar información antes de volcarla en el examen. Estamos sin lugar a dudas a miles de kilómetros de esos que tiran de un cajón toda su vida... pero tampoco conocemos el verdadero camino.

¿Qué pasará cuando en lugar de responder a las preguntas que se nos plantean tengamos que ser nosotros quienes las planteemos? No me refiero a otros posibles alumnos. Eso es fácil... consiste en combinar cajones y ofrecer una pregunta lo suficientemente capulla para que también los supuestos alumnos tengan que revolver en sus cajones. Para que piensen de nosotros (posibles futuros profesores) "es un cabrón, pone preguntas jodidas". No, la pregunta es... si nos dedicamos a investigar ¿qué será de nosotros cuando estemos perdidos, junto a un montón de información extraída de cientos de documentos y una hoja, sólo una hoja en blanco frente a nosotros? ¿Qué pregunta escribiremos ahí? ¿cómo sabremos qué pregunta formular a toda esa información objetiva, impersonal, hueca?.

Es el motivo por el que muchas personas directamente no se hacen preguntas: resumen la información y la comunican al mundo. "Es un erudito objetivo". Sí, lo es. Un técnico de la información, más objetivo cuanto menos cribada haya sido su información y más directamente nos la haya ofrecido. Pero ¿qué nos dice con eso? Nada. ¿Qué podremos decir nosotros? Nada. No sabremos qué información sacar si no aprendemos a amueblar primero nuestro pequeño armario con cajones, cerrarlo y tratar de olvidar que está ahí y dejemos de usar las neuronas para combinar conocimiento y las utilicemos para pensar a palo seco.

Puede parecer una reflexión por y para historiadores, pero no. Es para estudiantes en general. ¿Qué es una universidad? Debería ser un centro de debate, un lugar de opinión, de tendencias, de innovación, de oposición al tradicionalismo. Pero no. Una universidad es un lugar pagado por el estado (y papis forrados) para conservar el saber ancestral sin cambiar un ápice. Donde muere la originalidad al servicio de objetivos grises. Sí, seremos capaces de rellenar muchas hojas de preguntas y seremos eficientes trabajadores. Pero ¿seremos también capaces de ser diferentes, de aportar un punto de vista nunca antes observado? ¿De innovar? Quizá aún estemos a tiempo.

Todo se aprende, aunque haya que quemar muchos cajones sucios. Si no lo hacemos, nos limitaremos siempre a responder preguntas y estar orgullosos de nuestra eficiencia. Y discutir con los amigos y escribir blogs donde además demostremos, eso sí, que tenemos capacidad de opinar mejor que nadie.

Recomendando hoy... "Montségur", de Iron Maiden

Buenas noches...

mardi, mai 10, 2005

Diez de mayo de mildoscientos diecinueve, algo más tarde, cuando sueñan los seres azules

Ya le he cambiado el nombre al blog ¿por qué no? el francés siempre me ha caído más simpático que el inglés, rarita que es una... además, es más lógico escribirlo en francés, en Inglaterra no hubo mucho de eso. Me gustaría cambiar unas cuantas cositas más: cambiar los títulos de las cosas, poner algún enlace y esas tonterías que he visto por ahí y joerse, pues me han gustado ¿qué pasa? todos somos susceptibles a hacer el chorra ¿no?. Lo que pasa es que no sé cómo hacerlo, así que tendré que esperar a engañar a alguien para que me enseñe, jajaja.

He leído infinidad de blogs hoy. Es curiosamente adictivo esto. Y es la segunda vez que escribo en el mismo día. No creo que sea buena idea, así que decididamente escribiré sólo por la noche, es más agradable. Lo de agradable es por motivos varios: las mañanas nunca deberían haber sido inventadas, si querían castigar a alguien ¿para qué extendieron el castigo a todos?. Además hace un calor horrible durante el día. Ya empieza la pesadilla, los seis meses de tortura. Odio esta ciudad, su asqueroso clima, lo fea que es, porque mira que es fea y lo mal que huele. Y vivo muy bien aquí, no diré que no, pero es una ciudad asquerosa.

Odio el sol, el verano, el calor y todo lo que conlleva. Además, este año me ha atacado más que nunca y estoy todo el día tirada. Hecha un cisco. Me he comprado vitaminas, pero no tienen ninguna pinta de servir de nada. En fin... le daré la mitad al Elfo, que también está hecho una miseria y lo compartiremos como buenos hermanos. A ver si nos sirve de algo. Pero es verdad, tengo una apatía que no me está haciendo ningún favor con el plan de clases que tengo últimamente. Hoy no he hecho absolutamente nada aparte de la clase de cuatro horas... y tengo que entregar seis trabajos en lo que queda de mes y parte del que viene. Miedo.

El Elfo aún no ha encontrado el blog. Ha estado un ratillo buscando, metiendo algunas palabras y tal, con poco éxito. Tampoco ha tenido mucho tiempo, todo sea dicho y ha hecho el solemne juramento de no buscar en el historial del ordenador, así que lo tiene más complicadillo.

Si alguien más me reconoce que lo diga, anda, que no es cuestión de poner verde al personal y que luego te enteres de que te están leyendo, uhmmm. Ahora que lo pienso, sería elegante poner verde al personal, tendría esto un aire a lo "Historia Interminable".

Volviendo a los libros, a las largas novelas inacabadas... he decidido firmar como Azelaïs de Poitiers. Interesante personaje de "El Unicornio", de Manuel Mújica Láinez. Libro que me gustó tanto en su día que me da miedo volver a leérmelo. Pero si tengo algo claro es que por lo que puedo recordar el señor Manuel Mújica Láinez sabía de qué estaba hablando cuando lo escribía. No como esos que dicen que han investigado y luego escriben falacias multiventas terriblemente malas y equivocadas en el contexto histórico, como son "Los Pilares de la Tierra" o "El Código da Vinci".

El otro día en la Fnac vi a una cretinilla diciendo que se quería leer "El Código da Vinci" porque le habían dicho que era muy bueno. Su amiga (con más criterio, al parecer), le dijo que era entretenido pero que no le había gustado mucho. La cretinilla le preguntó "¿se mete con la Iglesia?" y la otra contestó "sí", "ah, pues entonces seguro que me gusta". En fin... ¿y qué le habrá hecho a ella la Iglesia? digo yo. Porque la Iglesia tiene millones y trillones de cosas con la que se puede uno cebar sin inventarse nada, pero de ahí a que te hagan algo... pues no sé. Un reflejo más de la incultura de la sociedad. Resulta que uno es progre porque no le gusta la Iglesia Cristiana. El judaísmo sí, contra eso no tiene nada, ni contra el Budismo, o la Iglesia Ortodoxa, contra el Islam sí, que parece que da peor rollo y con la Iglesia Cristiana hay que estar en pugna constante. En fin... Será por eso que se venden esos libros, tienen un público amante de los tópicos y deseoso de verlos confirmados. Pues hala, hala, los verdaderos amantes de la historia seguiremos buscando novelas históricas que sirvan de algo... como "Fuego del Paraíso" de Mary Renault o "Yo, Claudio"de Robert Graves y por supuesto "Sinohué el Egipcio". Eso sí que es categoría.

No iba a hablar de esto. No tenía el día despotricante, o eso creía yo. Quería hablar más bien del nombre de Azelaïs. Azelaïs es mi vampira, mi nena, esa chica que utilicé durante laaarrrrgos y aprovechados años de vampiro in illo tempore, mi primer personaje de rol, y personaje de una de mis grandes novelas impublicadas e impublicables. Personaje casi protagonista. Es curioso... de todas mis grandes novelas han sobrevivido tres. Algún día las acabaré, posiblemente, porque sigo retocando cosillas o cambiando las anteriores, que es mucho más entretenido y uno de los motivos por los que no hay forma de avanzar. El caso es que en los tres hay una protagonista femenina de bastante importancia. Azelaïs en la novela de vampiros... Arianne y Aleiks son bastante más importantes en la trama, pero Azelaïs es la narradora, la que cuenta la historia doscientos años después. Cualquier día de estos meteré unos cuantos pensamientos de su parte, creo que es más imaginativa que yo.

En la historia medieval la narradora es Alda. Narradora y también semi-protagonista. Me suelo dar a las obras corales, qué pasa, queda como más in y eso, jajajaja. Alda. La pobre ha pasado de ser noble a burguesa venida a menos. Eso sí, la novela será mala, pero no atenta contra la historia de forma tan descarada. Me confundiré en cosas, pero no de forma tan directa como en los innombrables antes pronunciados.

La otra es una novela gráfica, supongo. Sobretodo porque no puedo desligar lo que escribo de las imágenes que tengo de ello. Un año de estos hablaré de dónde saco lo que pinto y parte de lo que escribo, es largo y complicado y realmente una solemne tontería, pero me gustaría saber cuánta gente tiene esa curiosa costumbre. En esa la protagonista ha cambiado tantas veces de nombre y de nombre de su raza y de la raza por la que se hace pasar que no tengo muy claro con qué se quedará. De todas formas creo que es la que más futuro tiene. Se lo conté al Elfo y se emocionó mucho, dijo que le parecía muy original. No sé si su opinión es objetiva o no, pero leñe, hace ilusión que te lo digan ¿no? En cualquier caso sé que la idea es muy buena, lo que no sé es desarrollarla y con grandes ideas se han escrito grandes bazofias. En cualquier caso tampoco busco publicar nada, pero sí me gustaría terminar algo. No sé, planté muchos árboles de pequeñaja... al menos enterramos un montón de bellotas y digo yo que algún proyecto de roble ya estará en marcha. Y si acabo un par de novelas igual me convalidan lo del hijo, porque de momento el instinto maternal lo tengo algo desviado. Desviado hacia todo lo contrario, claro está, cuando veo un niño gritón y mocoso tengo ganas de torturar, invocar a Herodes o buscar el mail del Flautista de Hammeling, ese gran personaje altruista e incomprendido.

En fin, que hablo mucho (¡decidme que me calle!) y quería recoger un poco mis aposentos antes de meterme en la camita. Me ha dicho el Elfo que iba a venir a hacerme algún mimito antes de irse a su casa, pero me da que se le ha olvidado o algo, o no ha conseguido llegar hasta aquí, jajaja (aún no tiene las vitaminas)... en fin... me gustaría verlo antes de irme a la camita, pero si no, qué le vamos a hacer, mañana será otro día. La verdad es que andamos tan agobiados últimamente que ya ni tenemos tiempo de disfrutar un poco juntos. ¡¡¡¡¡¡¡Quiero que se acabe el fin de curso!!!!!! (y sí, acaba de empezar el final).

Hoy recomiendo una tranquilita: "The Lady of Shalott", de Loreena McKennitt. Disfrutadla.


Buenas noches...