Ayer no escribí nada. El motivo es sin duda un gran motivo: mi Elfito ya tiene grupo ebi. Ya está, ya lo he dicho. Ayer estaba yo plácidamente escribiendo en el blog cuando vino para cenar y contarme que le habían cogido. Normal, ¿tenéis idea de lo bien que canta mi Elfo? Enhorabuena, guapísimo, el resto del mundo también tiene derecho a escucharte!.
Tema aparte, no os libráis de lo de ayer. Clase de nuevo con García-Guijarro. No os preocupéis porque ya sólo me queda una clase con este señor, sigh... y luego una de "despedida" para hablar sobre los trabajos que tendremos hechos (esperemos). Bien, por fin hicimos la exposición. Abreviando fue un desastre por parte de los dos, pero el hombre nos dijo que le parecía un gran esfuerzo por nuestra parte y que era imposible que saliera mejor considerando que era la primera vez que lo hacíamos. Después hicimos cada uno un esquema para hablar de otro tema. Tuve suerte y mi tema fue una comparación entre la Cruzada de Jerusalén y la Cruzada contra las herejías, centrándonos en la albigense, pero también hablando un poquito de los cátaros. Al hombre le gustó bastante mi esquema y hombre, a una le hace ilusión. Supongo que mis conclusiones no os interesan en absoluto, pero como esto es para escribir lo que a uno le parece... lamento comunicaros que a mí me parece bien escribirlas (eh, no paso lista, podéis pasar de este post y leeros el de mañana, jeje).
Bien, pues allá vamos... ¿qué similitudes existen entre la primera Cruzada, la de Jerusalen del 1095 y la de los albigenses, cien años después?
En primer lugar deberíamos hablar sobre los cambios que se desarrollan en la Iglesia reformista del siglo XI. Ahí, observamos que en una Iglesia que se inserta en un mundo feudal, el concepto de la guerra empieza a tomar sentido. Si en el siglo X la guerra defensiva era apoyada por la Iglesia, en el XI ese concepto evoluciona. La Iglesia quiere supeditar bajo su poder al Imperio y centralizar todo el poder eclesiástico como si de compromisos feudovasalláticos se tratara. A la cabeza de la Iglesia está el papa, representante de Dios en la Tierra. Su opinión no puede ser discutida ni contrariada, de manera que quien se oponga al papa es contrario a Dios y como tal, considerado infiel.
Como la Iglesia considera que el poder espiritual está por encima del secular, todos los vasallos del Imperio son a la vez vasallos de la Iglesia y le deben un compromiso.
Por otra parte, la Iglesia busca nuevas formas de espiritualidad. Antes, la vida perfecta del creyente era la de la oración contemplativa: el retiro a la vida monástica. Ahora se buscan nuevas formas de cumplir el compromiso con Dios, con la posibilidad de hacer votos monásticos, si se desea y si no, simplemente como cuestión temporal, o como opción a la que volver de cuando en cuando. Así surgen la orden del cister, centrada en el "laboro" además de en el "oro", las órdenes mendicantes, que salen de los monasterios para predicar y las órdenes militares, cuya función es la lucha contra el infiel.
La primera vez en la que esto toma forma es en la primera Cruzada. Por primera vez se plantea la guerra contra el infiel. Los Cruzados hacen un voto religioso y se les concede la redención de sus pecados. Así, los nobles, los que no conocen otra forma de "trabajar" que la guerra, tienen un medio de llevarlo a cabo y al mismo tiempo hacer vida religiosa. Es en este contexto en el que algunos Cruzados quieren llevar este voto más allá y convertirse en clérigos militares. Así surgirán los Templarios. En Jerusalén, una orden de hospitalarios se dedicará también a la guerra. Es la Orden del Hospital de Jerusalén (aún vigente).
Esta nueva Iglesia, sin embargo, no es del gusto de todos los creyentes. Algunos piensan que en este contexto de feudalización y de guerras, se están dejando de lado los verdaderos valores espirituales. Este es el germen de nacimiento de los "herejes", como son los cátaros y los albigenses. Quieren retomar los verdaderos valores que predica el cristianismo.
Como podemos comprender, la Iglesia no los considera así. Además, entre sus filas había una gran profusión de nobles, así que los muchachos eran llamativos. Bien, como podemos imaginar, al oponerse contra la opinión de la Santa Sede, fueron inmediatamente llamados herejes e infieles.
Así, el papa consideró legítima la realización de una Cruzada religiosa (como él mismo denominó) contra los infieles que se oponían a la Iglesia. De esta manera, la ideología que subyace bajo esta Cruzada es la misma que la que vemos en la Cruzada de Jerusalén.
Ya sé que queda todo como muy resumido y esquematizado... qué le vamos a hacer... es que ahí hay tema de sobra para hacer un libro. A mí me han pedido unos cinco folios para la semana que viene, que voy a disfrutar bastante más que con el trabajo de prosopografía, todo sea dicho.
Os recomiendo... uhmmm... sigamos en el mundo de los caballeros justos y nobles y escuchad de mi parte al rey Arturo en "Dragon, Island, Cathedral" de "Once and Future King".
Buenas noches...
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mercredi, mai 18, 2005
lundi, mai 16, 2005
Diez i seys de mayo de mildoscientosdiezynueve: Del charco al cielo
Esta tarde hemos tenido que exponer el tema en clase. Trataba sobre la relación del Imperio con la Iglesia en el siglo XI. Tema interesante donde los haya (que se lo pregunten a Eleder). Pero este no es el tema. Mi compañero de clase tenía que estudiar el tema del concepto de la guerra dentro de la Iglesia y cómo de esto se llega a las Cruzadas. Quizá un tema más interesante aún. Este tampoco es el tema.
El caso es que los dos hemos llegado a la misma situación por diferente camino: a nada. Yo he llegado con un esquema que me habría permitido hablar diez, quince minutos, no más. Tenía que hablar media hora. El motivo es sencillo... todas mis conclusiones apuntaban directas a las mismas causas, de manera que era incapaz de extender más el tema. A mi compañero le ha pasado lo contrario. Sus conclusiones apuntaban a tantas direcciones que le ha resultado completamente imposible tejer un hilo conductor.
Al profesor, sin embargo, en cierta manera le ha parecido estimulante el hecho de que ninguno de los dos hayamos conseguido concluir nuestra labor. ¿Por qué somos incapaces de llevar a cabo una ponencia de media hora? ¿nos falta el conocimiento teórico? Lo dudo. No seremos las mentes más privilegiadas del reino (o quizá sí, esto consistía en lanzarse flores y molarse mucho uno mismo ¿no?), pero tras estas semanas de lecturas acerca del tema y de las estupendas sesiones a cargo de Judith Bronstein puedo asegurar que sobre todo el tema que gira en torno a las Cruzadas, sabemos bastante más que la inmensa mayoría de la población. Nos falta mucho por saber, pero no tanto que nos pueda bloquear a la hora de formarnos una opinión sobre el tema.
¿No nos gusta opinar? Ya lo creo que sí. Ya lo dije ayer. Nos gusta molarnos a nosotros mismos, demostrar que sabemos más que nadie sobre esto o aquello. Satisfacer al mundo demostrando que tenemos una opinión a la que nadie antes ha llegado de forma tan original. Entonces ¿qué es lo que nos frena?. Hemos estado hablando largamente sobre el tema. Perdón, el profesor, don Luis García-Guijarro, ha estado hablando largamente sobre el tema y de vez en cuando nosotros dábamos nuestro punto de vista. Sobretodo porque nos lo pedía, ejem.
El motivo es sencillo... no se nos forma para que podamos opinar en público (y se nos recomienda que tampoco lo hagamos con mucho empeño en privado). No se nos forma siquiera para opinar. Sin embargo, un universitario debe ser ante todo un pensador. No debe ser alguien capaz de resolver preguntas. Para eso ya hay libros y ordenadores que sin lugar a dudas retendrán los datos mucho mejor de lo que nosotros podemos intentar. Estamos acostumbrados a resolver las preguntas que un profesor nos ha formulado. Hacer trabajos conforme a unas directrices que nos han pedido, responder preguntas en los exámenes... En definitiva, abrir los cajetines donde tenemos la información referente a tal tema y volcarla directamente sobre el papel. Algunos nos enorgullecemos (yo entre ellos) de tener un armario mental lleno de cajones con información de muy distinta clase (quizá cajones más pequeños o menos profundos que los de otra gente, pero ante todo un armario multidisciplinar) y de poder mezclar nuestar información antes de volcarla en el examen. Estamos sin lugar a dudas a miles de kilómetros de esos que tiran de un cajón toda su vida... pero tampoco conocemos el verdadero camino.
¿Qué pasará cuando en lugar de responder a las preguntas que se nos plantean tengamos que ser nosotros quienes las planteemos? No me refiero a otros posibles alumnos. Eso es fácil... consiste en combinar cajones y ofrecer una pregunta lo suficientemente capulla para que también los supuestos alumnos tengan que revolver en sus cajones. Para que piensen de nosotros (posibles futuros profesores) "es un cabrón, pone preguntas jodidas". No, la pregunta es... si nos dedicamos a investigar ¿qué será de nosotros cuando estemos perdidos, junto a un montón de información extraída de cientos de documentos y una hoja, sólo una hoja en blanco frente a nosotros? ¿Qué pregunta escribiremos ahí? ¿cómo sabremos qué pregunta formular a toda esa información objetiva, impersonal, hueca?.
Es el motivo por el que muchas personas directamente no se hacen preguntas: resumen la información y la comunican al mundo. "Es un erudito objetivo". Sí, lo es. Un técnico de la información, más objetivo cuanto menos cribada haya sido su información y más directamente nos la haya ofrecido. Pero ¿qué nos dice con eso? Nada. ¿Qué podremos decir nosotros? Nada. No sabremos qué información sacar si no aprendemos a amueblar primero nuestro pequeño armario con cajones, cerrarlo y tratar de olvidar que está ahí y dejemos de usar las neuronas para combinar conocimiento y las utilicemos para pensar a palo seco.
Puede parecer una reflexión por y para historiadores, pero no. Es para estudiantes en general. ¿Qué es una universidad? Debería ser un centro de debate, un lugar de opinión, de tendencias, de innovación, de oposición al tradicionalismo. Pero no. Una universidad es un lugar pagado por el estado (y papis forrados) para conservar el saber ancestral sin cambiar un ápice. Donde muere la originalidad al servicio de objetivos grises. Sí, seremos capaces de rellenar muchas hojas de preguntas y seremos eficientes trabajadores. Pero ¿seremos también capaces de ser diferentes, de aportar un punto de vista nunca antes observado? ¿De innovar? Quizá aún estemos a tiempo.
Todo se aprende, aunque haya que quemar muchos cajones sucios. Si no lo hacemos, nos limitaremos siempre a responder preguntas y estar orgullosos de nuestra eficiencia. Y discutir con los amigos y escribir blogs donde además demostremos, eso sí, que tenemos capacidad de opinar mejor que nadie.
Recomendando hoy... "Montségur", de Iron Maiden
Buenas noches...
El caso es que los dos hemos llegado a la misma situación por diferente camino: a nada. Yo he llegado con un esquema que me habría permitido hablar diez, quince minutos, no más. Tenía que hablar media hora. El motivo es sencillo... todas mis conclusiones apuntaban directas a las mismas causas, de manera que era incapaz de extender más el tema. A mi compañero le ha pasado lo contrario. Sus conclusiones apuntaban a tantas direcciones que le ha resultado completamente imposible tejer un hilo conductor.
Al profesor, sin embargo, en cierta manera le ha parecido estimulante el hecho de que ninguno de los dos hayamos conseguido concluir nuestra labor. ¿Por qué somos incapaces de llevar a cabo una ponencia de media hora? ¿nos falta el conocimiento teórico? Lo dudo. No seremos las mentes más privilegiadas del reino (o quizá sí, esto consistía en lanzarse flores y molarse mucho uno mismo ¿no?), pero tras estas semanas de lecturas acerca del tema y de las estupendas sesiones a cargo de Judith Bronstein puedo asegurar que sobre todo el tema que gira en torno a las Cruzadas, sabemos bastante más que la inmensa mayoría de la población. Nos falta mucho por saber, pero no tanto que nos pueda bloquear a la hora de formarnos una opinión sobre el tema.
¿No nos gusta opinar? Ya lo creo que sí. Ya lo dije ayer. Nos gusta molarnos a nosotros mismos, demostrar que sabemos más que nadie sobre esto o aquello. Satisfacer al mundo demostrando que tenemos una opinión a la que nadie antes ha llegado de forma tan original. Entonces ¿qué es lo que nos frena?. Hemos estado hablando largamente sobre el tema. Perdón, el profesor, don Luis García-Guijarro, ha estado hablando largamente sobre el tema y de vez en cuando nosotros dábamos nuestro punto de vista. Sobretodo porque nos lo pedía, ejem.
El motivo es sencillo... no se nos forma para que podamos opinar en público (y se nos recomienda que tampoco lo hagamos con mucho empeño en privado). No se nos forma siquiera para opinar. Sin embargo, un universitario debe ser ante todo un pensador. No debe ser alguien capaz de resolver preguntas. Para eso ya hay libros y ordenadores que sin lugar a dudas retendrán los datos mucho mejor de lo que nosotros podemos intentar. Estamos acostumbrados a resolver las preguntas que un profesor nos ha formulado. Hacer trabajos conforme a unas directrices que nos han pedido, responder preguntas en los exámenes... En definitiva, abrir los cajetines donde tenemos la información referente a tal tema y volcarla directamente sobre el papel. Algunos nos enorgullecemos (yo entre ellos) de tener un armario mental lleno de cajones con información de muy distinta clase (quizá cajones más pequeños o menos profundos que los de otra gente, pero ante todo un armario multidisciplinar) y de poder mezclar nuestar información antes de volcarla en el examen. Estamos sin lugar a dudas a miles de kilómetros de esos que tiran de un cajón toda su vida... pero tampoco conocemos el verdadero camino.
¿Qué pasará cuando en lugar de responder a las preguntas que se nos plantean tengamos que ser nosotros quienes las planteemos? No me refiero a otros posibles alumnos. Eso es fácil... consiste en combinar cajones y ofrecer una pregunta lo suficientemente capulla para que también los supuestos alumnos tengan que revolver en sus cajones. Para que piensen de nosotros (posibles futuros profesores) "es un cabrón, pone preguntas jodidas". No, la pregunta es... si nos dedicamos a investigar ¿qué será de nosotros cuando estemos perdidos, junto a un montón de información extraída de cientos de documentos y una hoja, sólo una hoja en blanco frente a nosotros? ¿Qué pregunta escribiremos ahí? ¿cómo sabremos qué pregunta formular a toda esa información objetiva, impersonal, hueca?.
Es el motivo por el que muchas personas directamente no se hacen preguntas: resumen la información y la comunican al mundo. "Es un erudito objetivo". Sí, lo es. Un técnico de la información, más objetivo cuanto menos cribada haya sido su información y más directamente nos la haya ofrecido. Pero ¿qué nos dice con eso? Nada. ¿Qué podremos decir nosotros? Nada. No sabremos qué información sacar si no aprendemos a amueblar primero nuestro pequeño armario con cajones, cerrarlo y tratar de olvidar que está ahí y dejemos de usar las neuronas para combinar conocimiento y las utilicemos para pensar a palo seco.
Puede parecer una reflexión por y para historiadores, pero no. Es para estudiantes en general. ¿Qué es una universidad? Debería ser un centro de debate, un lugar de opinión, de tendencias, de innovación, de oposición al tradicionalismo. Pero no. Una universidad es un lugar pagado por el estado (y papis forrados) para conservar el saber ancestral sin cambiar un ápice. Donde muere la originalidad al servicio de objetivos grises. Sí, seremos capaces de rellenar muchas hojas de preguntas y seremos eficientes trabajadores. Pero ¿seremos también capaces de ser diferentes, de aportar un punto de vista nunca antes observado? ¿De innovar? Quizá aún estemos a tiempo.
Todo se aprende, aunque haya que quemar muchos cajones sucios. Si no lo hacemos, nos limitaremos siempre a responder preguntas y estar orgullosos de nuestra eficiencia. Y discutir con los amigos y escribir blogs donde además demostremos, eso sí, que tenemos capacidad de opinar mejor que nadie.
Recomendando hoy... "Montségur", de Iron Maiden
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vendredi, mai 13, 2005
Treze de mayo de mildoscientosdiecynueve... Lluvia, batallas y templarios
Ha dejado de llover. Me ha venido bien, no diré que no. Al menos he podido tender parte de la ropa. No toda, tenía toda mi ropa fuera de los armarios, yo creo. Debería tomarme esto como una oportunidad de oro para ordenar mi habitación, pero buena voy...
He avanzado bastante con el trabajo de monstruos del arte gótico. El texto está bastante terminado, sólo le faltan las imágenes. Lo malo es que como no tengo escaner era mejor plan bajarlas por internet, y me he tirado media tarde bajando fotos, aunque debo confesar que en gran medida ha sido satisfactorio como no suele ser buscar fotos de arte en internet. Pretendía poner un par de fotografías para demostrarlo pero no consigo hacerlo, así que otro año será.
Por lo demás, he convencido al Elfo para que se haga un blog, jejeje. Y lo peor de todo es que se lo ha hecho tan contento. Estoy enferma y empiezo a contagiar a los que me rodean. Como andaba con prisilla el muchacho no ha llegado a escribir nada, pero en cuanto empiece a usar su blog pondré un enlace desde el mío para que urguéis ahí también.
Y poco más... ayer estuvimos reflexionando más sobre el tema de El Reino de los Cielos. Realmente no me preocupan tanto los anacronismos como determinadas cosas terribles que yo considero fallos de guión. Por ejemplo... ¿en qué cabeza cabe que se deje la defensa de Jerusalén en manos de un herrero? Vamos, hombre. ¿No habría sido más lógico que se quedara Tiberias también en Jerusalén y ordenara la defensa de la ciudad? O ¿por qué un herrero sabe mucho más sobre defensa y estrategia que un caballero, que ha sido educado para serlo?. Tampoco me gusta nada la imagen que se da de los templarios. Nuevamente una imagen influida por la fama. Los templarios tienden a figurar como "los malos" ¿por qué? porque fueron abolidos. Sí, ¿en 1315? No recuerdo la fecha, pero fue a principios del XIV. En cualquier caso y aunque esto no lo he estudiado, juraría que gran parte de las acusaciones que reciben fuern más bien debidas a causas económicas que a lo que realmente se les atribuía.
Bien, si los Templarios eran los malos ¿por qué tras la pérdida de Jerusalén todos los nobles huyen a Europa y sólo quedan en pie las órdenes militares? ¿qué beneficio extraían de permanecer ahí? Pérdidas de vidas, capital (y mucho, por cierto, tuvieron que reconstruir todos sus grandes castillos para defenderse de los musulmanes... y menudos castillos) y lejanía de Europa. Mientras los nobles hacían un compromiso y unos votos temporales de cruzados, los templarios hacían votos de por vida y luchaban por llevarlos a su realización. Jerusalén no volvió a ser recuperada como reino después del 1187. Sí fue recuperada como ciudad a manos de Federico II, pero por cierto, estaba excomulgado y tuvo un escaso apoyo europeo. En cualquier caso no duró 20 años bajo su mando. Durante todo este tiempo y hasta la definitiva expulsión de los cristianos de Tierra Santa las órdenes militares permanecen ahí con la idea fija de reconquistar Jerusalén. Y si sólo era cuestión de tierras, no me cabe la menor duda de que se habrían largado a otro lugar que no fuera santo para tanta gente.
Una de las personas que más insistió en llevar a cabo la batalla de Hattin fue precisamente el gran maestre de la Orden del Temple. ¿Debe ser por eso un tipo guarro y asquerosete calificable como "el malo de la película" junto con Guy de Lusignan?. No. Hattin fue un gran error militar, desde luego, pero me gustaría que se entrara más en el origen de la discusión y en lo que la motivó. No eran unos suicidas en absoluto, la ciudad estaba sentenciada, y la defensa de los Cuernos de Hattin era importante. Más difícil de llevar a cabo que la defensa de Jerusalen, pero igualmente necesaria. Caído Hattin, Jerusalén tenía los días contados. La única diferencia habría sido que no se habrían perdido tantas vidas como se perdieron en Hattin. Pero había un riesgo, y fueron personas que decidieron que eran mejor arriesgarlo todo que perderlo por capítulos.
En fin... y aquí dejo el tema, que si no no termino nunca (y alguien me dijo por ahí que mis post eran demasiado largos, ejem). Recomendación para esta noche: "Sign" del "Human Equation" de Ayreon que tanto le debemos a Celebcita.
Buenas noches...
He avanzado bastante con el trabajo de monstruos del arte gótico. El texto está bastante terminado, sólo le faltan las imágenes. Lo malo es que como no tengo escaner era mejor plan bajarlas por internet, y me he tirado media tarde bajando fotos, aunque debo confesar que en gran medida ha sido satisfactorio como no suele ser buscar fotos de arte en internet. Pretendía poner un par de fotografías para demostrarlo pero no consigo hacerlo, así que otro año será.
Por lo demás, he convencido al Elfo para que se haga un blog, jejeje. Y lo peor de todo es que se lo ha hecho tan contento. Estoy enferma y empiezo a contagiar a los que me rodean. Como andaba con prisilla el muchacho no ha llegado a escribir nada, pero en cuanto empiece a usar su blog pondré un enlace desde el mío para que urguéis ahí también.
Y poco más... ayer estuvimos reflexionando más sobre el tema de El Reino de los Cielos. Realmente no me preocupan tanto los anacronismos como determinadas cosas terribles que yo considero fallos de guión. Por ejemplo... ¿en qué cabeza cabe que se deje la defensa de Jerusalén en manos de un herrero? Vamos, hombre. ¿No habría sido más lógico que se quedara Tiberias también en Jerusalén y ordenara la defensa de la ciudad? O ¿por qué un herrero sabe mucho más sobre defensa y estrategia que un caballero, que ha sido educado para serlo?. Tampoco me gusta nada la imagen que se da de los templarios. Nuevamente una imagen influida por la fama. Los templarios tienden a figurar como "los malos" ¿por qué? porque fueron abolidos. Sí, ¿en 1315? No recuerdo la fecha, pero fue a principios del XIV. En cualquier caso y aunque esto no lo he estudiado, juraría que gran parte de las acusaciones que reciben fuern más bien debidas a causas económicas que a lo que realmente se les atribuía.
Bien, si los Templarios eran los malos ¿por qué tras la pérdida de Jerusalén todos los nobles huyen a Europa y sólo quedan en pie las órdenes militares? ¿qué beneficio extraían de permanecer ahí? Pérdidas de vidas, capital (y mucho, por cierto, tuvieron que reconstruir todos sus grandes castillos para defenderse de los musulmanes... y menudos castillos) y lejanía de Europa. Mientras los nobles hacían un compromiso y unos votos temporales de cruzados, los templarios hacían votos de por vida y luchaban por llevarlos a su realización. Jerusalén no volvió a ser recuperada como reino después del 1187. Sí fue recuperada como ciudad a manos de Federico II, pero por cierto, estaba excomulgado y tuvo un escaso apoyo europeo. En cualquier caso no duró 20 años bajo su mando. Durante todo este tiempo y hasta la definitiva expulsión de los cristianos de Tierra Santa las órdenes militares permanecen ahí con la idea fija de reconquistar Jerusalén. Y si sólo era cuestión de tierras, no me cabe la menor duda de que se habrían largado a otro lugar que no fuera santo para tanta gente.
Una de las personas que más insistió en llevar a cabo la batalla de Hattin fue precisamente el gran maestre de la Orden del Temple. ¿Debe ser por eso un tipo guarro y asquerosete calificable como "el malo de la película" junto con Guy de Lusignan?. No. Hattin fue un gran error militar, desde luego, pero me gustaría que se entrara más en el origen de la discusión y en lo que la motivó. No eran unos suicidas en absoluto, la ciudad estaba sentenciada, y la defensa de los Cuernos de Hattin era importante. Más difícil de llevar a cabo que la defensa de Jerusalen, pero igualmente necesaria. Caído Hattin, Jerusalén tenía los días contados. La única diferencia habría sido que no se habrían perdido tantas vidas como se perdieron en Hattin. Pero había un riesgo, y fueron personas que decidieron que eran mejor arriesgarlo todo que perderlo por capítulos.
En fin... y aquí dejo el tema, que si no no termino nunca (y alguien me dijo por ahí que mis post eran demasiado largos, ejem). Recomendación para esta noche: "Sign" del "Human Equation" de Ayreon que tanto le debemos a Celebcita.
Buenas noches...
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mercredi, mai 11, 2005
Once de mayo de mil doscientos diecynueve: El Reino de los Cielos
Como ya dije ayer, tocaba ir a verla. Nos lo pidió el profesor, pero no negaré que tenía ganas; el trailer pintaba bien, el tema de las cruzadas me apasiona y los actores me parecían bastante decentes. He ido con el Elfito (la de tiempo que hacía que no íbamos él y yo solitos al cine... de hecho la de tiempo que hacía que no íbamos al cine... lo de ser pobre es muy duro) y la verdad es que dos horas después de haber salido de la película tengo las cosas un poco confusas. Me ha gustado quizá más de lo que esperaba, aunque cuando estábamos ahí la hemos puesto a parir... A favor debemos considerar en primer lugar al personaje de Saladino, muy bien retratado y muy elegante. Y lo visualmente bonitas que resultaban algunas escenas. En contra, esa maldita manía de atribuír a gentes de otra época pensamientos de finales del siglo XX. Y es que no es así, la gente de hace mil años tenía cosas en la cabeza que hacían que funcionaran de forma muy diferente a nosotros. Un tipo de la Edad Media no es un abogado con cota de malla, semper-warrens, que va por ahí a luchar porque sí, con la concepción capitalista de un americano de clase media. No es así. Y admito que quizá atribuir pensamientos tan actuales a el señor guarro en cuestión hace el producto mucho más masticado para toda la gente que va al cine a ver la película, director de cine y guionista incluidos. Y entiendo que traten de acercar el producto a la gente, pero señores ¿a costa de qué?. A veces se pasan un poco de la raya y muestran cosas completamente anacrónicas. En fin... es el sino.
Toda este asunto nos ha dado al Elfo y a mí un debate más que interesante para la vuelta a casa y la cena... y seguiríamos de no ser porque el pobre se me está quedando sobadito ya y no es para menos... es ya la una (¡la una y echándome ya a la cama! con lo que yo he sido... o tempora, o mores). Supongo que nos justifica el hecho de que mañana tenemos que levantarnos a las nueve y más nos vale estar descansados, porque las pastillas de momento no nos están haciendo mucho, por más ging-seng, vitaminas y jalea real que tengan.
¿Recomendación para esta noche? Un producto medieval de los de verdad, a ver si le echáis el guante... la canción se llama "Stella splendens in Monte", del Llibre Vermell. Es una canción de peregrinaje a Santiago, una auténtica maravilla de lo poco que se conserva del siglo XIV. Disfrutadla.
Buenas noches...
Toda este asunto nos ha dado al Elfo y a mí un debate más que interesante para la vuelta a casa y la cena... y seguiríamos de no ser porque el pobre se me está quedando sobadito ya y no es para menos... es ya la una (¡la una y echándome ya a la cama! con lo que yo he sido... o tempora, o mores). Supongo que nos justifica el hecho de que mañana tenemos que levantarnos a las nueve y más nos vale estar descansados, porque las pastillas de momento no nos están haciendo mucho, por más ging-seng, vitaminas y jalea real que tengan.
¿Recomendación para esta noche? Un producto medieval de los de verdad, a ver si le echáis el guante... la canción se llama "Stella splendens in Monte", del Llibre Vermell. Es una canción de peregrinaje a Santiago, una auténtica maravilla de lo poco que se conserva del siglo XIV. Disfrutadla.
Buenas noches...
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