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mercredi, juin 08, 2005

Ocho de junio de mildoscientosdiezynueve: De Clio, Erato y Melpómene

Es curioso cómo la selección natural (y artificial, por cierto) de amistades, o símplemente del círculo en que te mueves te lleva a relacionarte con gente que es tan parecida a tí mismo en tantos aspectos. Ahora mismo estoy pensando concretamente en la de gente que me rodea que escribe. Escriben cuentos, poesía, una gran novela (o tres), cómics o micro-relatos. Pero todos ellos consideran escribir una parte esencial de su vida. Y pocas veces me paro a pensar con cuánta gente de la que conozco comparto esa afición en relación a la que conocía antes.

La primera vez que coincidí con un grupo de gente que escribía fue en COU. Estábamos lo que mi amigo Alberto llamaba "la generación del 96". Nos metimos en un aula de literatura y todo y al principio fue una gran experiencia. Principalmente por conocer a gente con nuestra misma afición. Aunque todo sea dicho... lo que empezó muy bien terminó por resultarme cada vez menos interesante. Al principio me proporcionó mucha confianza en lo que escribía (poesía era principalmente lo que llevábamos ahí), pero con el tiempo deja de tener gracia que sólo digan lo bueno que tienen tus poemas y que escuches que digan cosas similares de otros poemas que a tu modo de ver son bastante malos. Reconozco que mejoré bastantes cosas de mi estilo, pero llegó un punto en el que sencillamente me cansó. Además, se empeñaban en que llevara cosas "más explícitas" y lo siento, pero no. La poesía es demasiado personal y no me apetecía nada llevar allí cosas demasiado explícitas sobre mi vida, si ustedes me entienden. Si algo me gusta de escribir poesía es que puedes transmitir sentimientos sin llegar a concretar situaciones.

En cualquier caso... pasando página sobre esa etapa de mi vida, me doy cuenta con qué naturalidad hablo ahora con unos y otros sobre "lo que escribo", "el cuento que ha escrito ese" o "a ver si me enseñas algo de eso que has escrito". Como si fuera lo más normal del mundo y todo hijo de vecino escribiera.

Y me viene a la cabeza hacer un sondeo sobre fuentes de inspiración, porque no dejan de tener su gracia. ¿Cómo escribís? Enga, soltadlo, hombre, que no nos comemos a nadie. En mi caso llevo toda la vida conviviendo con demasiadas personas que viven en mi cabeza. Algunas bastante lamentables, por cierto, ejem. Otras, podrían haber sido unos personajes interesantes, por qué no... pero me harté de lo que escribía y los dejé de lado. Así se quedaron abandonados para siempre Richard Werther y Odette Milhaud, unos señores bailarines que sobrevivieron como pudieron a la Segunda Guerra Mundial. O Théséo, uno de mis personajes favoritos; medio autista pero encantador. O Maitea, una pastorcilla de Aralar que se pasa los días haciendo queso y poco más, de desgraciada que tiene la vida la pobre. Y Adina, quizá uno de los mejores personajes que he creado: neurótica, maniática, inestable y varias cosas más... pero en cierto modo fascinante. Tanto, que me gustaría recuperarla para algo. O el príncipe Iván, nacido en plena época "Guerra y Paz" de mi vida.

Otros, han tenido mejor éxito. La novela más antigua que escribo (de cuando en cuando... porque últimamente está muy aparcada, sigh) es mi novela de vampiros. Comenzó siendo la historia de Azelaïs, mi primer personaje de rol, del que ya os he hablado. Y terminó por ser más una historia de vivos que de no muertos. O quizá todo lo contrario. La vida de Aleiks, el sire de Azelaïs, ha terminado por ser prácticamente toda la trama. Y es que llevo media vida obsesionada con mi propio personaje. Qué pasa. Para eso lo creé ¿no?.

Y me doy cuenta de que gran parte de lo que escribo es metiéndome en la cabeza de mis personajes, para ver cómo pensarían en tal o cuál momento de la historia. Generalmente suele ser cuando me voy a dormir, o cuando paseo por la calle. De repente "yo" soy Azelaïs, voy paseando por la calle y pienso sobre qué voy a hacer al respecto de tal o cual problema que tengo. Supongo que todos haremos algo similar ¿no? No sé... como nunca me he puesto a comentarlo con nadie...

Últimamente estoy más metida en mi novela gráfica. He tenido bastantes buenas ideas, de hecho. Empezó siendo una novelilla típica, típica sobre Elfos, Orcos y demás. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que los personajes no se corresponden demasiado con el concepto de Orcos o Elfos, así que he decidido llamarlos de otra forma. Tampoco invento nada: ahora son Dríades, Nereidas y tal. Pero no sé... ahora que El Señor de los Anillos se ha convertido en bombazo cinematográfico es como si nos hubieran robado una gran parte del patrimonio de lo fantástico y nos hubieran pervertido hasta las palabras. Así que he decidido tomar otras que no son tan frecuentes en el vocabulario "universal". También he inventado algún "bicho" ¿eh?. Mi gran invención son los Srynks (vale, bien, la palabra derivó de Syrinx... pero ellos no podrían pronunciar eso en su lenguaje...).

Me gustaría hablaros de ellos y también contar historias como hacéis algunos de vosotros pero... ¿no tenéis un poquito de miedo? Es que... sinceramente... yo sé que quizá no escribo demasiado bien y que muy posiblemente todo lo que escribo nunca saldrá de mi ordenador y seré mi única lectora. Pero aunque no escriba bien... mis ideas son buenas, por todos los demonios. Y me da un poco de mal rollo que algún desaprensivo decida plagiármelas y hacer con ellas algo decente. ¡O peor! algo horrible y que aún así se llegue a publicar. ¡¡¡Y me mancille a mis muchachos!!! Jajajaa... vale, soy celosona de lo mío... pero no puedo evitar tener un cierto temor de que me pase algo así.

En fin... para variar he vuelto a escribir todo lo que me ha pasado por la cabeza sin pararme a pensar que queda un tanto inconexo, ejem. Y releer me da mucha pereza, así que lo siento por la parrafada, jajaja...

Recomendando... la B.S.O. de Conan. Así, toda entera. Porque yo lo valgo. Para acompañar, un té helado con menta (me la han servido antes en una cafetería y estaba de muerte, jejeje).


Buenas noches...

mardi, mai 10, 2005

Diez de mayo de mildoscientos diecinueve, algo más tarde, cuando sueñan los seres azules

Ya le he cambiado el nombre al blog ¿por qué no? el francés siempre me ha caído más simpático que el inglés, rarita que es una... además, es más lógico escribirlo en francés, en Inglaterra no hubo mucho de eso. Me gustaría cambiar unas cuantas cositas más: cambiar los títulos de las cosas, poner algún enlace y esas tonterías que he visto por ahí y joerse, pues me han gustado ¿qué pasa? todos somos susceptibles a hacer el chorra ¿no?. Lo que pasa es que no sé cómo hacerlo, así que tendré que esperar a engañar a alguien para que me enseñe, jajaja.

He leído infinidad de blogs hoy. Es curiosamente adictivo esto. Y es la segunda vez que escribo en el mismo día. No creo que sea buena idea, así que decididamente escribiré sólo por la noche, es más agradable. Lo de agradable es por motivos varios: las mañanas nunca deberían haber sido inventadas, si querían castigar a alguien ¿para qué extendieron el castigo a todos?. Además hace un calor horrible durante el día. Ya empieza la pesadilla, los seis meses de tortura. Odio esta ciudad, su asqueroso clima, lo fea que es, porque mira que es fea y lo mal que huele. Y vivo muy bien aquí, no diré que no, pero es una ciudad asquerosa.

Odio el sol, el verano, el calor y todo lo que conlleva. Además, este año me ha atacado más que nunca y estoy todo el día tirada. Hecha un cisco. Me he comprado vitaminas, pero no tienen ninguna pinta de servir de nada. En fin... le daré la mitad al Elfo, que también está hecho una miseria y lo compartiremos como buenos hermanos. A ver si nos sirve de algo. Pero es verdad, tengo una apatía que no me está haciendo ningún favor con el plan de clases que tengo últimamente. Hoy no he hecho absolutamente nada aparte de la clase de cuatro horas... y tengo que entregar seis trabajos en lo que queda de mes y parte del que viene. Miedo.

El Elfo aún no ha encontrado el blog. Ha estado un ratillo buscando, metiendo algunas palabras y tal, con poco éxito. Tampoco ha tenido mucho tiempo, todo sea dicho y ha hecho el solemne juramento de no buscar en el historial del ordenador, así que lo tiene más complicadillo.

Si alguien más me reconoce que lo diga, anda, que no es cuestión de poner verde al personal y que luego te enteres de que te están leyendo, uhmmm. Ahora que lo pienso, sería elegante poner verde al personal, tendría esto un aire a lo "Historia Interminable".

Volviendo a los libros, a las largas novelas inacabadas... he decidido firmar como Azelaïs de Poitiers. Interesante personaje de "El Unicornio", de Manuel Mújica Láinez. Libro que me gustó tanto en su día que me da miedo volver a leérmelo. Pero si tengo algo claro es que por lo que puedo recordar el señor Manuel Mújica Láinez sabía de qué estaba hablando cuando lo escribía. No como esos que dicen que han investigado y luego escriben falacias multiventas terriblemente malas y equivocadas en el contexto histórico, como son "Los Pilares de la Tierra" o "El Código da Vinci".

El otro día en la Fnac vi a una cretinilla diciendo que se quería leer "El Código da Vinci" porque le habían dicho que era muy bueno. Su amiga (con más criterio, al parecer), le dijo que era entretenido pero que no le había gustado mucho. La cretinilla le preguntó "¿se mete con la Iglesia?" y la otra contestó "sí", "ah, pues entonces seguro que me gusta". En fin... ¿y qué le habrá hecho a ella la Iglesia? digo yo. Porque la Iglesia tiene millones y trillones de cosas con la que se puede uno cebar sin inventarse nada, pero de ahí a que te hagan algo... pues no sé. Un reflejo más de la incultura de la sociedad. Resulta que uno es progre porque no le gusta la Iglesia Cristiana. El judaísmo sí, contra eso no tiene nada, ni contra el Budismo, o la Iglesia Ortodoxa, contra el Islam sí, que parece que da peor rollo y con la Iglesia Cristiana hay que estar en pugna constante. En fin... Será por eso que se venden esos libros, tienen un público amante de los tópicos y deseoso de verlos confirmados. Pues hala, hala, los verdaderos amantes de la historia seguiremos buscando novelas históricas que sirvan de algo... como "Fuego del Paraíso" de Mary Renault o "Yo, Claudio"de Robert Graves y por supuesto "Sinohué el Egipcio". Eso sí que es categoría.

No iba a hablar de esto. No tenía el día despotricante, o eso creía yo. Quería hablar más bien del nombre de Azelaïs. Azelaïs es mi vampira, mi nena, esa chica que utilicé durante laaarrrrgos y aprovechados años de vampiro in illo tempore, mi primer personaje de rol, y personaje de una de mis grandes novelas impublicadas e impublicables. Personaje casi protagonista. Es curioso... de todas mis grandes novelas han sobrevivido tres. Algún día las acabaré, posiblemente, porque sigo retocando cosillas o cambiando las anteriores, que es mucho más entretenido y uno de los motivos por los que no hay forma de avanzar. El caso es que en los tres hay una protagonista femenina de bastante importancia. Azelaïs en la novela de vampiros... Arianne y Aleiks son bastante más importantes en la trama, pero Azelaïs es la narradora, la que cuenta la historia doscientos años después. Cualquier día de estos meteré unos cuantos pensamientos de su parte, creo que es más imaginativa que yo.

En la historia medieval la narradora es Alda. Narradora y también semi-protagonista. Me suelo dar a las obras corales, qué pasa, queda como más in y eso, jajajaja. Alda. La pobre ha pasado de ser noble a burguesa venida a menos. Eso sí, la novela será mala, pero no atenta contra la historia de forma tan descarada. Me confundiré en cosas, pero no de forma tan directa como en los innombrables antes pronunciados.

La otra es una novela gráfica, supongo. Sobretodo porque no puedo desligar lo que escribo de las imágenes que tengo de ello. Un año de estos hablaré de dónde saco lo que pinto y parte de lo que escribo, es largo y complicado y realmente una solemne tontería, pero me gustaría saber cuánta gente tiene esa curiosa costumbre. En esa la protagonista ha cambiado tantas veces de nombre y de nombre de su raza y de la raza por la que se hace pasar que no tengo muy claro con qué se quedará. De todas formas creo que es la que más futuro tiene. Se lo conté al Elfo y se emocionó mucho, dijo que le parecía muy original. No sé si su opinión es objetiva o no, pero leñe, hace ilusión que te lo digan ¿no? En cualquier caso sé que la idea es muy buena, lo que no sé es desarrollarla y con grandes ideas se han escrito grandes bazofias. En cualquier caso tampoco busco publicar nada, pero sí me gustaría terminar algo. No sé, planté muchos árboles de pequeñaja... al menos enterramos un montón de bellotas y digo yo que algún proyecto de roble ya estará en marcha. Y si acabo un par de novelas igual me convalidan lo del hijo, porque de momento el instinto maternal lo tengo algo desviado. Desviado hacia todo lo contrario, claro está, cuando veo un niño gritón y mocoso tengo ganas de torturar, invocar a Herodes o buscar el mail del Flautista de Hammeling, ese gran personaje altruista e incomprendido.

En fin, que hablo mucho (¡decidme que me calle!) y quería recoger un poco mis aposentos antes de meterme en la camita. Me ha dicho el Elfo que iba a venir a hacerme algún mimito antes de irse a su casa, pero me da que se le ha olvidado o algo, o no ha conseguido llegar hasta aquí, jajaja (aún no tiene las vitaminas)... en fin... me gustaría verlo antes de irme a la camita, pero si no, qué le vamos a hacer, mañana será otro día. La verdad es que andamos tan agobiados últimamente que ya ni tenemos tiempo de disfrutar un poco juntos. ¡¡¡¡¡¡¡Quiero que se acabe el fin de curso!!!!!! (y sí, acaba de empezar el final).

Hoy recomiendo una tranquilita: "The Lady of Shalott", de Loreena McKennitt. Disfrutadla.


Buenas noches...