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lundi, août 22, 2011

Veynte i dos de agosto de MCCXXV: "¿Dónde vas, Benedicto XVI?"

El poder temporal en la Tierra está corrupto y al espiritual no le va mucho mejor, por más que les guste dorarse la píldora y creer que la Iglesia Católica funciona mejor que nunca. No hay más que ver las reacciones que ha despertado la última visita del Papa a este país. Las quejas, muy justificadas en unos aspectos y completamente fuera de lugar en otras cuestiones, se han multiplicado de todas las formas habidas y por haber. Y es que, un país que lleva ya una buena temporada rascándose el bolsillo, no tiene mucha gana de ver cómo una buena cantidad de peregrinos se pasean de aquí para allá beneficiándose de ayudas especiales.

Se dice que no se ha utilizado dinero público, pero todos sabemos que las empresas patrocinadoras se van a ahorrar unos buenos dineros a la hora de hacer la declaración del año próximo. Dineros que no van a llegar a las más que mermadas arcas de la Hacienda Pública. Sabemos que han ocupado espacios públicos como colegios o que el ayuntamiento de Madrid se ha utilizado como basílica. ¿Perdón? ¿Acaso no hay suficientes edificios eclesiásticos en todo el país en general y en Madrid en concreto para alojar a los peregrinos y para realizar las funciones eclesiásticas correspondientes?. Y sabemos, también, que han tenido un bonito descuento en el abono para el metro. Descuento que el gobierno se ha sacado de la manga para quedar bien pero que ni siquiera era necesario. Con toda seguridad, toda esa gente que ha llegado a Madrid habría comprado el metro igualmente sin su abono especial. Habría adquirido y abonado la cantidad correspondiente que también habría servido para enriquecer las arcas de este país, más que mermadas. Ojo, porque no estoy hablando de hacer negocio de la visita del Papa, pero sí de que, ya que miles de peregrinos vienen, saturan las calles, inundan ciudades y causan infinidad de molestias a la mayoría de la población a la que ni le va ni le viene que venga el Papa, Obama, el príncipe de Gales o Perico el de los Palotes, que esto suponga al menos un respiro para las arcas de este país. No digo que paguen de más, sino que paguen lo habitual en cuestiones de transporte y que se utilicen espacios eclesiásticos y no públicos para su cobijo. ¿Acaso se ha quejado alguien de la llegada masiva de peregrinos que van a Santiago en los años Xacobeos? He aquí la diferencia entre "no molestar a nadie" y "tocar las narices a todo hijo de vecino".

Que conste que no creo que los peregrinos tengan la culpa de todo esto. Les han ofrecido unos beneficios para su visita y los están aprovechando. Nos han fastidiado. El que no haría lo mismo en su lugar que levante la mano. De hecho ni siquiera creo que Ratzinger tenga demasiada culpa de esto en concreto, por mucha tirria que yo le tenga. La culpa es nuevamente del Gobierno de este país y de todo quien haya posibilitado semejante chapuza.

De ahí a que apoye las manifestaciones de ateos hay un enorme trecho. Si se hubieran manifestado una semana antes lo hubiera considerado correcto. Manifestarse cuando está ya todo montado y están todos los peregrinos en Madrid es ir buscando bronca de la peor manera. De la actuación de la policía en los disturbios no se puede ni hablar porque no hay palabras que lo definan. Me pregunto de qué sirven las pruebas psicológicas que se hacen para seleccionar a semejantes individuos cuya función se supone que es preservar el orden, no liarse a hostias con todo hijo de vecino. ¿Quién vigila al vigilante?

Un asunto feo y mal montado que supongo que ha deslucido el evento para todo aquel que sencillamente quería ir a ver al Papa. Sin embargo, considero que la Iglesia lo está haciendo mal, pero condenadamente mal, para generar tanto odio en su contra. Y hablo de la cúpula de la Iglesia, por supuesto, no de las parroquias de barrio, las misiones en África o lo de más allá. Hablo del Vaticano y de sus grandes apoyos (donde para mí el más tremendo es el Opus Dei), porque a día de hoy, sintiéndose al parecer amenazada, se está radicalizando cada vez más, alejándose de la sociedad a la que supuestamente tiene que guiar. Hablando del pecado, de la culpabilidad y del sacrificio como si fueran los únicos medios para la vida pía. Entrometiéndose en la vida personal y privada de los fieles. Condenar la homosexualidad está fuera de toda lógica, prohibir el uso del preservativo (salvo, atentos, en caso de prostitución, fascinante) es directamente vergonzoso en un mundo en el que se expanden las enfermedades de transmisión sexual. Y es más ¿de verdad es tan importante para la vida cristiana con quién y de qué manera se acueste uno? porque yo no lo veo de ninguna manera en el Evangelio, por cierto. Y mira que gasta casi 2000 años.

Hace pocos días el arzobispo de Granada afirmó en una homilía que "el hombre tiene derecho a abusar de la mujer que aborta". ¿Qué clase de Iglesia está permitiendo que sus principales representantes tengan la tranquilidad de soltar semejantes burradas?. Sólo falta que algún hijo de la grandísima decida hacerle caso. Claro, que Ratzinger asegura que el aborto es más grave que la pena de muerte o una "guerra justificada". Ahí queda eso.

Me cabrea la gente que asegura que "todos los curas son unos pederastas". Me cabrea porque he conocido a muchos, cuando pululaba por la parroquia como todos los críos de mi barrio, cuando cantaba en el coro o cuando fui catequista, y puedo asegurar que ninguno de los muchos sacerdotes con los que tuve la suerte de coincidir era pederasta ni se le pasaba muy lejanamente por su cabeza. Sin embargo, me indigna mucho que la Iglesia no reaccione de manera más contundente en los casos que sí se ven. No creo que haya más curas pederastas que profesores o entrenadores de baloncesto, pero a los sacerdotes los juzga el derecho canónico. ¿Cómo puede el derecho canónico amparar a quien claramente está alejado del camino de Dios?.

Por no hablar de los templos, de las celebraciones, de los lugares "milagrosos". De todo se hace espectáculo y de todo se saca dinero y no necesariamente revierte en obras pías. ¿Cómo puede predicar la pobreza quien vive en la opulencia? ¿En qué momento invadieron los mercaderes el templo del Señor?.

Señor Ratzinger, sólo me queda decir una cosa... no soy precisamente una buena seguidora de mi propia religión. Peco mucho incluso dentro de lo que yo considero pecado. No son pecados graves, ¿sabe?, pero son pecados de palabra, de obra y de omisión. Sin embargo, algo tengo muy claro... mi Dios no es el suyo, sino el del Evangelio.

Recomendando un colacao fresquito, que entra muy bien en estos días de caloraco. Y el Miserere de Allegri, de las pocas cosas buenas que tiene la radicalización de la Iglesia.

mardi, septembre 21, 2010

Veynte y uno de settiembre de MCCXXIIII: "Cuestión de fe"

Hace algunos días, Lothi me mencionó en un feisbúc ajeno, en un hilo de conversación sobre catolicismo. El caso es que la dueña del feisbúc en cuestión borró el hilo porque aquello se fue por derroteros muy diferentes de lo que esperaba cuando abrió el tema, así que, para cuando yo me enteré, ya era tarde para poder contestar. El caso es que me dio pena, porque hay un par de cuestiones que me hubiera gustado comentar. Así que, para no implicar a las personas que no querían continuar esa conversación, las comento por aquí sin mencionarlas, que para eso el blog es mío y esas cosas.

En primer lugar, ya que es la cuestión menos importante, pero no por ello menos curiosa, cierta persona que comentó ahí aseguró que yo no soy una persona cuya opinión deba ser tenida en cuenta puesto que "le consta" que la he criticado sin conocerla de nada. Pues bien, ya que he escrito un mensaje privado a esta persona preguntándole de dónde rayos saca tamaña información y no se ha molestado en contestar, comento por aquí, en público, que no sé de qué cuernos habla y que ya empiezo a estar hartita de comentarios similares. Mentiría si dijera que no me gusta criticar, despellejar y ponerme las botas de hablar mal de determinadas personas. Sí, es cierto. Soy una harpía, una hija de Satanás que encuentra un retorcido placer en estos menesteres. Pero dentro de mi maldad, tengo unos principios, aunque no lo deba de parecer. Para empezar, la gente a la que pongo verde, está perfectamente enterada de que no la trago, así que pueden despellejarme también a su entero placer, y espero que lo disfruten como yo lo disfruto con ellos.

Para seguir, pongo verde a gente que conozco, nunca insulto por deporte a gente con la que no he tenido contacto alguno, más que nada, por falta de datos, qué quieren que les diga. No insulto al personal por lo que me han contado por ahí, sino por lo que he constatado en persona. En este caso en concreto, no pongo ni cara a la ofendida en cuestión, así que ya me dirán qué he podido decir de ella. Yo, por mi parte, no tengo ni idea. Y, lo dicho, empiezo a estar hartita de comentarios similares. No sé si es que el personal se ofende porque critico a sus amigos sí y a ellos no o qué pasa.

Sobre el tema que se trataba en el hilo no puedo decir gran cosa, ya que no leí todos los comentarios y no sé si estoy equivocada, pero sí sé que Lothi mencionó que le sonaba haberme oído decir que no se podía ser católico si no se respetan todas las reglas de la Iglesia. Ciertamente, me parece muy curiosa la afición de mucha gente a considerarse "católico pero no conservador" y cosas similares. Señores, la Iglesia Católica, como tal, es una institución conservadora y pertenecer a ella implica conocer y tener fe absoluta e incuestionable en todos y cada uno de sus dogmas y preceptos, además de reconocer al Papa como suma autoridad en cualquier asunto de fe. Quien no esté de acuerdo con esto, que yo sepa, es conocido como hereje.

Allá cada cual con sus creencias y con lo que más contento se sienta. A mí me lo hicieron ver hace varios años, cuando era bastante más inocente y más espiritual, además de católica practicante y catequista. La coordinadora del grupo de monitores al que pertenecía, le dijo a uno de mis compañeros que no podía andar cuestionándose libremente algún tema, como podría ser la necesidad del sacramento de la confesión (no estoy segura de cuál fue el asunto). El caso es que, en primer momento, me sentí bastante indignada y ofendida. No tardé en darme cuenta de que la mujer tenía razón. Esto no es una democracia, ni mucho menos una anarquía y, lo dicho, el que no esté contento con lo que hay, no tiene por qué considerarse católico, no pasa nada. Yo, de hecho, desde esos tiempos me considero cristiana no católica. Bastante afin a herejías varias, por cierto, diferentes según etapas de la vida, pero he tenido bastante simpatía por el arrianismo, el donatismo, el luteranismo en sus inicios (aunque luego se desvió estupendamente) o incluso el catarismo (en lo relativo a las prácticas, porque en lo relativo a la fe, todo es muy bonito, pero si me resulta complicado creer en dogmas del catolicismo, como para creer en el asunto ése de la diadema mística y lo de más allá), pero una cosa es clara, ya que no estoy de acuerdo con muchos asuntos de la Iglesia Católica, no me puedo (ni debo, ni quiero) considerar católica.

Y eso es todo por hoy. Creo que estaba más inspirada ayer, cuando escribí el post por primera vez, pero el amigo gúguel me la jugó y me borró todo el contenido (brrrr). En cualquier caso, el tema da para bastante y seguiremos tirando del hilo, o igual no. Aunque me suena que por ahí tenía post escritos acerca del pecado y demases.

Recomendando... un rooibos con chocolate y naranja. Estoy investigando el rooibos desde que me dijeron por ahí que es antihistamínico natural. Como funcione, lo voy a tomar por cajas. Para escuchar, el "Come to me grief for ever" de William Byrd. Con Michael Chance, por supuesto, como siempre.

jeudi, juin 23, 2005

Veinte i Tres de Junio de mildoscientos diezynueve

No me había dado cuenta de que hoy era San Juan hasta que me lo ha dicho Celeb, qué penita... con el cariño que le tenía yo de siempre a la noche de San Juan... Me acuerdo cuando era pequeñita y me llevaban a ver las hogueras (el barrio en el que he vivido toda la vida se llama San Juan y era el barrio donde más se celebraban... eran fiestas y todo... desafortunadas, por cierto, porque siempre tocaban en exámenes y acabada la EGB no pudimos disfrutarlas mucho nunca más, sigh).

Curioso tema el de la fiesta de San Juan. El tema del solsticio de verano debió de ser muy atrayente en todas las religiones antiguas, porque prácticamente todas celebraban rituales diversos con motivo del solsticio. En muchas culturas se decía que en el solsticio el Sol combatía con la noche y era derrotado, porque a partir de este momento las noches eran más cortas. Se solía decir que el reino de la noche derrotaba al Sol y por eso se liberaban todas las criaturas temidas por el Hombre: las hadas, los duendes, los demonios... (un día os amargaré la existencia contándoos cómo las criaturas fantásticas en gran medida se gestan por el miedo a la Muerte y el deseo de explicar la existencia de otros mundos, buenos y malos). Es así que se convirtió en tradición repetir lo que los celtas celebraban en la noche de Beltaine (el 1 de mayo), que consistía en purificar sus espíritus mediante hogueras que tenían que atravesar (los que se atrevían, claro). Lo que era la fiesta de las Puertas del Verano en muchos lugares pasó a celebrarse en la noche del solsticio (aunque se este era la noche del 21, no la del 23).

Bien, si tuvo un acierto claro el cristianismo al propagarse fue que los primeros evangelizadores comprendieron que no podrían cambiar unas tradiciones que se habían desarrollado durante siglos. Si la gente celebraba los solsticios, por mucho que les dijeran que era una fiesta pagana, seguirían teniendo miedo de los espíritus y de toda su familia, así que seguirían realizando las fiestas a escondidas. En consecuencia, la religión cristiana aprovecha los dioses y las festividades paganas superponiendo otras con similares características y simbología cristiana. Los dioses celtas pasan a ser santos, como es el caso de Santa Brígida, cuyas características encajan con las de la diosa madre Dana. De la misma manera, las festividades pasan a tener un significado cristiano. El solsticio de verano pagano pasa a ser la fiesta de San Juan, de la misma maera que el de invierno se convierte en Navidad (por cierto, particularmente acertada y bella esta superposición, porque si para los celtas y demás paganos de a pie el solsticio de invierno simbolizaba el triunfo del Sol que vencía a la noche, el nacimiento de Cristo venía a simbolizar la llegada de la Luz que vencería a Satán).

Me acuerdo cuando muchos años más tarde tuve una racha de obsesión Shakespeariana y cogí de la biblioteca con gran mosqueo por mi parte "Un sueño en la Noche de San Juan". En aquel día me pareció terrible que se pusiera ese título y no el clásico "Sueño de una Noche de Verano" (bueno, lo cierto es que no ha dejado de parecerme terrible, como en aquel Hamlet en el que leí "existir o no existir, ese es el problema" o en ese "Lo que el Viento se llevó que en lugar de terminar con el "Francamente querida, no me importa" el traductor inspirado decidió acabar con "De verdad, cariño, me importa un frijol", graciosillo el chaval, léete 1000 páginas para llegar a eso, brrrr). Concretamente me pareció terrible lo de "Un Sueño en la Noche de San Juan" porque los protagonistas de la obra; hadas, duendes y griegos (y ese gran señor Oberon) poco interés podían tener por la noche de San Juan, que para ellos no existía aún. Sin embargo, la razón que daba el traductor era que no era una noche cualquiera de verano, sino la de San Juan, por lo que se entendía la presencia de los duendes y las hadas en la obra. Y de hecho en el título en inglés se incide en este hecho, pues se titula "A Midsummer Night's Dream", no "A Summer Night's Dream". Eso sí, el erudito traductor habría hecho un favor al mundo y a su editorial titulándolo "Un Sueño en el Solsticio de Verano", que queda más pagano y tal. Aunque ahora que lo pienso era un libro bastante cascadillo, seguramente publicado en pleno franquismo... y no sé yo si esas alusiones paganas quedaban muy elegantes en los títulos, jajaja.

En fin, esta lúgubre ciudad ha decidido celebrar la noche mágica de San Juan con una señora tormenta, mucha lluvia, relámpagos, truenos y todas esas cosas que aquí son más raras que encontrarte a Elvis por la calle y un cambio de tiempo a un agradable fresquito que no me creo que vaya a durar... sigh... lástima. Y ayer tuvimos ese pedazo de Luna tan grande que vamos a tardar eones en volver a ver. Para que luego digan que no hay magia en la noche de San Juan.

En fin... respecto al concurso de canciones... no me acertáis nadie, jejeje, iba a ganar Dream Theater (tengo mucho cariño a esa canción, sigh), pero weno, yo considero que tengo voto doble y no triple, así que vale, me ganáis... gana Blind Guardian... total, también la recomendé yo, así que también me gusta mucho, jajaja).

Canción dedicada de hoy... "The Phantom of the Opera", de Nightwish. Acompáñese con una buena ración de tarta al whisky. ¿Qué? Es el cumple de nuestro apañero de piso y nos ha invitado, así que hala, os lo recomiendo también (la tarta, no al compañero. Bueno, que si queréis el teléfono del apañero os lo paso con su consentimiento ¿eh? juaz).

Buenas noches...

lundi, mai 16, 2005

Diez i seys de mayo de mildoscientosdiezynueve: Del charco al cielo

Esta tarde hemos tenido que exponer el tema en clase. Trataba sobre la relación del Imperio con la Iglesia en el siglo XI. Tema interesante donde los haya (que se lo pregunten a Eleder). Pero este no es el tema. Mi compañero de clase tenía que estudiar el tema del concepto de la guerra dentro de la Iglesia y cómo de esto se llega a las Cruzadas. Quizá un tema más interesante aún. Este tampoco es el tema.

El caso es que los dos hemos llegado a la misma situación por diferente camino: a nada. Yo he llegado con un esquema que me habría permitido hablar diez, quince minutos, no más. Tenía que hablar media hora. El motivo es sencillo... todas mis conclusiones apuntaban directas a las mismas causas, de manera que era incapaz de extender más el tema. A mi compañero le ha pasado lo contrario. Sus conclusiones apuntaban a tantas direcciones que le ha resultado completamente imposible tejer un hilo conductor.

Al profesor, sin embargo, en cierta manera le ha parecido estimulante el hecho de que ninguno de los dos hayamos conseguido concluir nuestra labor. ¿Por qué somos incapaces de llevar a cabo una ponencia de media hora? ¿nos falta el conocimiento teórico? Lo dudo. No seremos las mentes más privilegiadas del reino (o quizá sí, esto consistía en lanzarse flores y molarse mucho uno mismo ¿no?), pero tras estas semanas de lecturas acerca del tema y de las estupendas sesiones a cargo de Judith Bronstein puedo asegurar que sobre todo el tema que gira en torno a las Cruzadas, sabemos bastante más que la inmensa mayoría de la población. Nos falta mucho por saber, pero no tanto que nos pueda bloquear a la hora de formarnos una opinión sobre el tema.

¿No nos gusta opinar? Ya lo creo que sí. Ya lo dije ayer. Nos gusta molarnos a nosotros mismos, demostrar que sabemos más que nadie sobre esto o aquello. Satisfacer al mundo demostrando que tenemos una opinión a la que nadie antes ha llegado de forma tan original. Entonces ¿qué es lo que nos frena?. Hemos estado hablando largamente sobre el tema. Perdón, el profesor, don Luis García-Guijarro, ha estado hablando largamente sobre el tema y de vez en cuando nosotros dábamos nuestro punto de vista. Sobretodo porque nos lo pedía, ejem.

El motivo es sencillo... no se nos forma para que podamos opinar en público (y se nos recomienda que tampoco lo hagamos con mucho empeño en privado). No se nos forma siquiera para opinar. Sin embargo, un universitario debe ser ante todo un pensador. No debe ser alguien capaz de resolver preguntas. Para eso ya hay libros y ordenadores que sin lugar a dudas retendrán los datos mucho mejor de lo que nosotros podemos intentar. Estamos acostumbrados a resolver las preguntas que un profesor nos ha formulado. Hacer trabajos conforme a unas directrices que nos han pedido, responder preguntas en los exámenes... En definitiva, abrir los cajetines donde tenemos la información referente a tal tema y volcarla directamente sobre el papel. Algunos nos enorgullecemos (yo entre ellos) de tener un armario mental lleno de cajones con información de muy distinta clase (quizá cajones más pequeños o menos profundos que los de otra gente, pero ante todo un armario multidisciplinar) y de poder mezclar nuestar información antes de volcarla en el examen. Estamos sin lugar a dudas a miles de kilómetros de esos que tiran de un cajón toda su vida... pero tampoco conocemos el verdadero camino.

¿Qué pasará cuando en lugar de responder a las preguntas que se nos plantean tengamos que ser nosotros quienes las planteemos? No me refiero a otros posibles alumnos. Eso es fácil... consiste en combinar cajones y ofrecer una pregunta lo suficientemente capulla para que también los supuestos alumnos tengan que revolver en sus cajones. Para que piensen de nosotros (posibles futuros profesores) "es un cabrón, pone preguntas jodidas". No, la pregunta es... si nos dedicamos a investigar ¿qué será de nosotros cuando estemos perdidos, junto a un montón de información extraída de cientos de documentos y una hoja, sólo una hoja en blanco frente a nosotros? ¿Qué pregunta escribiremos ahí? ¿cómo sabremos qué pregunta formular a toda esa información objetiva, impersonal, hueca?.

Es el motivo por el que muchas personas directamente no se hacen preguntas: resumen la información y la comunican al mundo. "Es un erudito objetivo". Sí, lo es. Un técnico de la información, más objetivo cuanto menos cribada haya sido su información y más directamente nos la haya ofrecido. Pero ¿qué nos dice con eso? Nada. ¿Qué podremos decir nosotros? Nada. No sabremos qué información sacar si no aprendemos a amueblar primero nuestro pequeño armario con cajones, cerrarlo y tratar de olvidar que está ahí y dejemos de usar las neuronas para combinar conocimiento y las utilicemos para pensar a palo seco.

Puede parecer una reflexión por y para historiadores, pero no. Es para estudiantes en general. ¿Qué es una universidad? Debería ser un centro de debate, un lugar de opinión, de tendencias, de innovación, de oposición al tradicionalismo. Pero no. Una universidad es un lugar pagado por el estado (y papis forrados) para conservar el saber ancestral sin cambiar un ápice. Donde muere la originalidad al servicio de objetivos grises. Sí, seremos capaces de rellenar muchas hojas de preguntas y seremos eficientes trabajadores. Pero ¿seremos también capaces de ser diferentes, de aportar un punto de vista nunca antes observado? ¿De innovar? Quizá aún estemos a tiempo.

Todo se aprende, aunque haya que quemar muchos cajones sucios. Si no lo hacemos, nos limitaremos siempre a responder preguntas y estar orgullosos de nuestra eficiencia. Y discutir con los amigos y escribir blogs donde además demostremos, eso sí, que tenemos capacidad de opinar mejor que nadie.

Recomendando hoy... "Montségur", de Iron Maiden

Buenas noches...