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lundi, février 11, 2008

Onze de febbraio de mildoscientos veinte i dos: "Sit tibi terra levis"

Hay abierta en el museo de Navarra una exposición acerca de la muerte. A diferencia de la que estuve viendo hace meses en el Baluarte, en este caso se nota que los que la han organizado no lo hacen por aparentar que gastan bien el dinero de los contribuyentes, sino por mostrar, además de parte del inmenso patrimonio que se encuentra en las excavaciones, una forma diferente de aprender Historia. A fin de cuentas, de restos de cosas están los museos llenos. Resulta mucho más interesante poder ver el encuadre que tienen determinados objetos dentro de un contexto. Este tipo de exposiciones temáticas resultan especialmente interesantes porque aportan perspectiva sobre la Historia.

Por otra parte, si algo no entiendo del Museo de Navarra, es que realicen tan poca variación en su exposición permanente. Llevan anclados en lo mismo que hace treinta años. Siguen enseñando al público como gran joya del museo, un retrato de Goya bastante normalito. Las cosas como son... no tenemos Picassos ni Van Goghs para mostrar en el museo. Ni siquiera Goyas más interesantes. Pero coñe, en Navarra se trabaja mucho en arqueología (siempre la misma gente y con una importante costumbre de abusar del enchufismo... pero eso es otro tema) y material arqueológico hay de sobra. Deberían darle más vida. Pero bueno... al menos de vez en cuando hacen exposiciones temáticas tan interesantes como esta y se salvan un poco.

La exposición trata sobre los ritos en torno a la Muerte desde la Prehistoria hasta la Baja Edad Media. Eso sí, todo sea dicho, no sé si porque lo vimos en visita guiada (otro día haremos visita libre) o porque realmente es así, me dio la impresión de que se extendían mucho más en la parte prehistórica y en la romana y que la medieval quedaba un poco escasa. Quizá es deformación profesional, todo sea dicho. Quizá también por deformación profesional me sentí un poco molesta con algunas de las afirmaciones de la guía. Tengo que reconocer, que a diferencia de otros guías que me resultan incultos y petardos licenciados en turismo (aunque cuando tuve que rechazar un trabajo de guía en vista de lo escaso que pagan, dejé de molestarme por el detalle de que trabajaran en museos y edificios históricos varios), en este caso la mujer había estudiado Historia y se la veía más docta en el tema. Reconocía su ignorancia en tal o cual aspecto, lo que se agradece mucho. Y, tema importante, había hablado con los arqueólogos que habían realizado las excavaciones, para informarse sobre la función de unos y otros elementos. En resumidas cuentas, era una guía excepcional, en comparación con lo que se mueve por ahí.

Sin embargo, hubo un par de cosas que me resultaron molestas. En primer lugar, me resulta completamente estúpida la manía de no hacer estudios multidisciplinares. De nada sirve conocer tal forma de enterramiento y distinguir los diferentes ajuares
si no se investiga qué se pensaba de la muerte en ese momento. Un cadáver enterrado con un óbolo en la boca no tiene el mismo sentido en el siglo III que en el XIII y el hecho de que este señor fuera enterrado con una moneda para pagar a Caronte no quiere decir que no haya realizado testamento y haya encargado un aniversario perpetuo por su alma en la catedral. En algo con tantas lagunas como la Historia, ninguna ciencia o técnica es suficiente para comprender un determinado comportamiento. Hace falta tirar de todos los estudios posibles.

Lo otro que me chirrió de forma terrible fue cuando la guía explicó la primera vitrina diciendo que "al principio, se dejaban los cadáveres tirados, después, como ya empezaron a pensar que había vida después de la muerte, se pusieron a realizar más ritos" ¿¿¿Cómo??? ¿En dónde ponía que habían abandonado el cadáver por ahí porque no sabían que podía tener otra vida? Rellenar huecos con suposiciones es peligroso aunque todos lo utilizamos más de la cuenta, sin embargo, aquí creo que la mujer patinó de mala manera. Si algo caracteriza al ser humano es su actitud frente a la muerte, y de hecho, de algunas culturas sólo conocemos sus ritos en torno a la muerte. El Hombre, desde que empieza a pensar -y por tanto, a ser considerado como tal- ha intentado encontrarle un sentido. Las evidencias son muchas; no sólo las obtenemos a través de los enterramientos, sino también a través de culturas que han sobrevivido hasta tiempo bastante reciente y que han sido estudiadas por antropólogos. No hay cultura que no tenga su propia interpretación de la muerte: espíritus, otra vida, reencarnación... En resumidas cuentas, no creo que nunca haya sido un cadáver abandonado "porque no se piensa que vaya a poder tener otra vida". Además, para más datos, el cadáver en cuestión se encontró enterrado con una pequeña cuchilla de sílex. ¿Para que necesitaría objeto alguno un despojo?.

En fin... por lo demás... lo dicho. La exposición es estupenda, así que si os pasáis por Pamplona os recomiendo que le echéis un vistazo. Quien quiera más información, aquí tiene el enlace.

Por lo demás, recomiendo un vaso de leche calentita con miel, que es por la mañana y entra de maravilla para templar la voz. Claro, que yo la he perdido del todo... lo que me condena a estar de baja (qué drama, no puedo dormir ni comer). Para escuchar... "Photographic", de Depeche Mode.

vendredi, avril 21, 2006

Vente y uno de avril de mildoscientosveinte: La Edad de un Reyno

En mi vegetar por Pamplona a causa del postoperatorio de los ojillos, mi madre, mi tía y yo fuimos por fin a la exposición sobre el Reino de Navarra que lleva desde enero y por una cosa o por otra jamás podemos ir.

Ahí estábamos. Tres horas de exposición, nada menos, porque ya que te pones a ir, lo haces en serio, para qué andarte con tonterías. Además, la exposición era como para pararse a verla con detalle. Si podéis acercaros, os la recomiendo sin lugar a dudas, aunque todo cielo nublado tiene sus claros (ehmmm... a mí es que el Sol no me gusta) y me explico: Además de cosas que cualquiera puede ver sin moverse demasiado de Pamplona, exponen cosas que son dificilillas de ver. Lo típico: fondos privados, fondos del archivo de Pamplona... Y luego cosas realmente interesantes traidas de otros museos y archivos: de Amiens, de Augsburgo... una gozada. Y se trata de piezas realmente buenas.

Sin embargo, ahora llega la parte mala. Por alguna condenada razón la mayoría de las cosas patrocinadas por el gobierno de Navarra tienden a pecar de lo mismo. Esto es: se gastan un dineral en aportar los últimos avances en tal y cual, de manera que se arruinan en el envoltorio para no prestar atención alguna al contenido. Vayamos por partes : nada más entrar nos encontramos con una presentación audiovisual con seis pantallas en las que hacen un breve resumen de la historia de Navarra (muchas luces, altavoces y una sala con dos miserables hileras de asientos, de manera que mucha gente estaba de pie y otros nos animamos a sentarnos en el suelo). Y breve habría estado bien, pero más que breve la cosa fue inconexa y sin las explicaciones necesarias. Como comprobación, al salir pregunté a mi madre y a mi tía qué les había parecido. A las dos les había gustado mucho. Pero a la pregunta de "¿y qué os ha parecido lo que decían?" las respuestas de "bueno... estaba un poco confuso", "con tantas pantallas no me he enterado mucho, pero las imágenes y la música eran bonitas" y cosas similares. Por las preguntas que me hicieron después ("¿y quién era Sancho el Mayor?") me quedó claro que no se habían enterado absolutamente de nada.

Comenzada la exposición, nos encontramos con el auténtico desastre del tema: miles de pantallas, audiovisuales, explicaciones y demás. La luz... inexistente. Cuando todo museógrafo tiene claro que la luz sobre las obras debe ser indirecta y clara, aquí no se habían enterado. Al lado de cada objeto había una especie de minifoquillo con una luz miserable que deslumbraba, se reflejaba y no iluminaba el documento. Lo irónico era que determinadas obras que tenías en tus narices acababas viéndolas en la pantalla porque el ejemplar era imposible de ver. En resumidas cuentas, si en vez de tanto gasto y tanta tontería (que habrían sido muy de agradecer, por cierto, si lo realmente importante hubiera tenido similar trato) se hubieran esmerado en contratar gente que entienda de lo que se le pone delante... la exposición habría sido impresionante. De hecho, una de las mejores exposiciones temporales que he visto en tema medieval. Pero ya se sabe, cada cual valora lo que le parece. En Navarra se valora la cultura como un negocio. Es decir: se sabe que hay mucho y muy bueno por explotar. El problema es que los que pueden invierten dinero y tratan la materia como si fuera un cultivo: hala, a sacar rendimiento al gasto. Y sí, rendimiento hay que sacar, pero por favor, con un poco de clase. Que contraten a alguien que sepa un poquito de museos, hombre. Y no me refiero a los señores de turismo (carrera de la que me encanta despotricar, por cierto), sino museólogos, museógrafos o historiadores entendidos, leñe.

Recomendando... "Locust" de A-Ha (¿es que sólo Zipo y yo pensamos que es un gran grupo? incultos, más que incultos). Y un café con nata montada (no lo llamemos capuccino, que eso es otra cosa). Buenas noches...