Supongo que con este post me voy a ganar unos cuantos antifans, pero bueno, hace tiempo que no lo hago y eso no puede ser. Me estoy volviendo floja o algo con mis comentarios, jajaja. Nadie se los puede tomar mal ni nada, qué asco, dónde vamos a parar, el mundo está desgobernado y tal.
Mi odio de los últimos tiempos va dirigido letalmente contra lo que yo llamo el "amor made in Hollywood". Y si hace muchos años que le tengo una tirria considerable, últimamente me están llegando noticias o comentarios de personas que por uno u otro motivo están siendo víctimas propiciatorias de algo que se está convirtiendo en un mal endémico en esta sociedad.
Cuando hablo del "amor made in Hollywood" me refiero a todas esas historias de "enamoramientos a primera vista" o de "siempre que nos encontramos tengo mariposas en el estómago" (muerte a las mariposas en el estómago). A esas historias y sensaciones que todo el mundo siente al inicio de una relación (o de un calentón de un día) y pueden durar desde un par de horas a cosa de año y pico. No dura más, es lo que hay. Aunque en el cine se molestan en introducir música de violines y a todo el mundo le parece muy bonito y muy mágico, en realidad, debe de ser la parte del amor que menos magia tiene. Es cuestión química y poco más. Finalizado ese plazo es cuando a media humanidad le da por decir eso de "es que ya no siento lo mismo que antes". Nos ha fastidiado, pues claro que no se siente lo mismo que antes. De hecho, yo no siento lo mismo que antes por mi hermano, ni por mis gatas, ni por mis amigos. Las cosas cambian, las experiencias le cambian a uno y cambian sus relaciones con el entorno.
Cuando dos personas deciden estar juntas, se conocen, se respetan y se comprenden, el amor, necesariamente debe ir a más porque aumentan las experiencias juntos y se han compartido muchas más cosas. No digo que por narices tenga que durar siempre, ni muchísimo menos. De hecho, la experiencia dice que en la mayoría de los casos, tarde o temprano, las cosas se van al cuerno. Hay miles de motivos por los que las cosas pueden estropearse: por problemas de convivencia, por desavenencias en las formas de ver el mundo, por proyectos de vida incompatibles (que pueden ser desde que uno quiera tener hijos y al otro no le haga la menor gracia a que uno sienta la necesidad de largarse a vivir a otra parte y al otro no le apetezca y no se vean posibilidades de seguir), por millones de cosas, pero la mayor sandez es dejar a alguien "porque no se sienten las mariposillas del principio". Me parece de un infantilismo salvaje. ¿Que no se sienten las mariposillas? ¿y qué hay de TODO lo demás?
En cierto modo es un error de la sociedad de los últimos decenios. De la seguridad de poder conseguir fácilmente lo que deseamos aquí y ahora. Se aplica a todos los campos. La gente no quiere estudiar, prefiere aprobados fáciles copiando al de al lado. No se quiere adelgazar comiendo sano, sino con dietas express. No se quiere leer para estar informado, para conocer, sino ver de pasada revistas o magazines televisivos de caca. Se quiere máxima satisfacción al mínimo precio. Desgraciadamente, la satisfacción no es nunca equiparable a la que se consigue con trabajo. Lo que hace unas décadas se consideraba normal, ahora se considera un absurdo. Ya se sabe "los abuelos se quieren porque se han tenido que acostumbrar, tantos años viviendo juntos...", pero la gente no se plantea eso de "los abuelos han tenido sus más y sus menos, pero tenían claro que querían estar juntos y afrontaron todos los problemas que se les presentaron por delante, y aprendieron a quererse" (ojo, que nadie se equivoque, que no hablo de TODOS los abuelos ni alabo la ideología de principios de siglo... que también se podría comentar un buen rato, simplemente alabo la vida que han llevado las personas concretas y que la sociedad ha apoyado).
El problema del amor es que cada cuál otorga ese nombre a algo diferente. Hay quien considera que es el calentón del principio. Otros, de los que también se puede hablar largamente, piensan qué clase de pareja quieren y adaptan la suya a sus deseos. O la manipulan, o viven amargados, que también los hay. Yo soy más afín a la teoría antigua de que es algo que debe construirse día a día, que cuesta lo suyo, que el otro no es un ser perfecto al que se deba idolatrar, sino una persona con las mismas virtudes y defectos que cualquier otra, pero que por el motivo que sea se ha elegido para compartir un tiempo de vida, quién sabe si toda.
Recomendando... un té blanco aromatizado como el que me voy a preparar ahora mismo. Para escuchar prueben con la BSO de "la novia cadáver", que también se las trae. Buenas noches...