Pensé publicar este comentario en mi blog para informar a todo posible visitante que, como yo, viva en la parra y no se haya enterado del apagón de mañana, pero increíblemente, esta vez estoy oyendo información por todas partes. Lo cierto es que yo me enteré hace cosa de una semana gracias al blog de Nienna, pero después de eso me ha sorprendido la campaña que he visto en Cuatro (aunque ya que lo apoyan, también se deberían plantear no emitir programación, coñe), así que supongo (espero) que también se habrá prodigado por otras cadenas, radios y periódicos. Y es que esta vez no es la típica propuesta de "apaga las luces cinco minutos por el cambio climático" que nadie sabe de dónde ha venido, sino que es una iniciativa mundial promovida por WWF en la que se espera la colaboración de 1000 millones de personas. Mucho número me parece a mí y como siempre, nunca se sabe si servirá de mucho, pero qué cuernos, es la única forma que tenemos de expresar que nos importa el planeta y que queremos que se lleven a cabo proyectos efectivos para frenar en la medida de lo posible el cambio climático. Para quien quiera más información del evento, que eche un vistazo a la web de WWF, que copio del blog de Nienna.
Así que... en vista de que todos estamos informados, poco más me queda que decir, salvo que este humilde blog también apoya la propuesta y en este humilde élfico hogar mañana estarán todos los aparatos eléctricos desconectados a partir de las 20:30 (y espero que no se me olvide nada en stand-by, que yo para eso soy fina). Os propongo que hagáis lo mismo... que aprovechéis la luz de las velas para reflexionar sobre qué podemos hacer desde nuestros pequeños agujeros para tomarnos en serio un verdadero cambio. Porque son muchas cosas las que tienen que cambiar y no sólo está en las manos de gobernantes y empresarios (aunque sí, ellos tienen en sus manos infinitas posibilidades más de hacer algo efectivo). Pensad en cómo a lo largo del día no paramos de consumir energía innecesaria y de generar residuos. Hacedlo por el planeta y, si creéis que no sirve de nada, al menos para hacerle un agujero este mes a Endesa, que malditos sean cien o doscientas veces.
Y mientras estáis con la luz apagada... os recomiendo que hayáis hecho previamente (de no ser que seáis hábiles haciendo fuego), un genmaicha calentito. Música no sé si recomendar, me da a mí que usar el mp3 con la batería es trampa, jajajaja. Así que cada uno que cante lo que mejor le parezca, jajaja.
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vendredi, mars 27, 2009
samedi, février 03, 2007
Tres de febrero de mildoscientosveinte y uno: El fin del mundo
El informe de la ONU no deja lugar a otras opciones. La conclusión cae como un mazazo: El cambio climático es un hecho irreversible y la acción del hombre es la única culpable de esta situación.
Mientras en Francia los posibles futuros presidentes han firmado un compromiso político mediante el cual la lucha por salvar el planeta se va a convertir en una prioridad para su gobierno, aquí seguimos viéndolas venir. Lo triste es que nuestro miserable país es uno entre los muchos donde ni siquiera la urgencia de la situación hace tomar medidas serias al gobierno.
El cambio climático está en marcha y todos somos conscientes de ello. Pero hasta que no hemos visto que este año se ha retrasado exageradamente el frío no hemos querido tomárnoslo en serio. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando muy posiblemente es demasiado tarde.
Y esta vez no estamos hablando de salvar ballenas ni especies arbóreas al borde de la extinción, si esto sigue el curso que ha tomado, el desastre ecológico es global. Todos salimos perdiendo y el planeta se va a la mierda. ¿Cuánto tardarán los partidos políticos en hacer un compromiso serio? ¿en qué momento del desastre serán capaces de decir: "anda, pues al final es cierto que la cosa estaba muy mal y que el mundo se nos destruye en pedazos"?.
Llevamos toda la vida hablando de cuándo se hundirá San Francisco, de que hay que visitar Venecia antes de que se hunda y de qué futuro le depara al mundo. Pero somos tan anormales que al ver que nuestro pequeño mundo no ha cambiado sustancialmente en los últimos veinte años, todo va a seguir igual. Un poco más cascado, quizá con más polución y tal y mayor necesidad de echarse crema solar al ir a la piscina. Por lo demás, igualito que siempre.
Pero va a resultar que no. Y hasta que no nos han plantado "el año sin frío" en las narices no hemos sido capaces de creérnoslo. ¿Y qué hacemos ahora? Despertar como niños que se han quedado dormidos en el cine indignados de no haber venido a ver la película que querían. No nos han traído la película chupi, nos han traído la que acaba mal. Pero no hacemos nada más porque nos anclamos en la sucia decisión de que no podemos hacer nada.
Desgraciadamente en el mayor de los casos es verdad. ¿Qué podemos hacer nosotros, pobres ciudadanos? Reciclar, gastar la justa cantidad de agua, procurar controlar la cantidad de basuras... Ah, inocentes criaturas, como si nuestra miserable basura pudiera competir con las toneladas de residuos que deja una planta industrial.
Podemos hacer pequeñas cosas, pero necesitamos concienciación para que se conviertan en grandes soluciones y la mayoría de las personas no la tenemos. O la tenemos un día sí y otro no. Pero se necesita mucha, mucha concienciación. Y aún así, de nada sirven nuestros exiguos esfuerzos si no tenemos un gobierno que respalde un cambio de política medioambiental. Pero en nuestra mano está pedirlo. Y ya no pedirlo, sino exigirlo. Porque esos sujetos que están comiendo estupendamente gracias a nuestros votos tienen el deber de hacer algo, así como nosotros tenemos el deber de exigírselo.
El problema es cómo, por supuesto. Los cinco minutos del 1 de febrero sin luz (mierda, no me enteré, soy lo peor) fueron una forma de protesta, pero nada al lado de lo que debemos hacer hasta conseguir el necesario cambio. Deberíamos manifestarnos, enviar firmas, lo que sea. Pero por favor, que se nos escuche de una vez.
Y como momento ciberactivista os recuerdo que Greenpeace es una de las asociaciones que más duramente está luchando para proteger el medioambiente. Si queréis colaborar mediante voluntariado, cuota, aportación puntual o simplemente leer las noticias que circulan sobre este y otros temas igualmente alarmantes, os recomiendo que miréis su página: www.greenpeace.es. Y si no os convence, que actuéis de otra manera, pero algo hay que hacer y todas las colaboraciones son indispensables.
Y de postre el primer movimiento del requiem de Brahms, del que siempre he dicho que es tan gore que raya el morbo y el mal gusto. Apropiado, vamos. Y un buen vaso de agua, ahora que aún podemos disfrutarla.
Mientras en Francia los posibles futuros presidentes han firmado un compromiso político mediante el cual la lucha por salvar el planeta se va a convertir en una prioridad para su gobierno, aquí seguimos viéndolas venir. Lo triste es que nuestro miserable país es uno entre los muchos donde ni siquiera la urgencia de la situación hace tomar medidas serias al gobierno.
El cambio climático está en marcha y todos somos conscientes de ello. Pero hasta que no hemos visto que este año se ha retrasado exageradamente el frío no hemos querido tomárnoslo en serio. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando muy posiblemente es demasiado tarde.
Y esta vez no estamos hablando de salvar ballenas ni especies arbóreas al borde de la extinción, si esto sigue el curso que ha tomado, el desastre ecológico es global. Todos salimos perdiendo y el planeta se va a la mierda. ¿Cuánto tardarán los partidos políticos en hacer un compromiso serio? ¿en qué momento del desastre serán capaces de decir: "anda, pues al final es cierto que la cosa estaba muy mal y que el mundo se nos destruye en pedazos"?.
Llevamos toda la vida hablando de cuándo se hundirá San Francisco, de que hay que visitar Venecia antes de que se hunda y de qué futuro le depara al mundo. Pero somos tan anormales que al ver que nuestro pequeño mundo no ha cambiado sustancialmente en los últimos veinte años, todo va a seguir igual. Un poco más cascado, quizá con más polución y tal y mayor necesidad de echarse crema solar al ir a la piscina. Por lo demás, igualito que siempre.
Pero va a resultar que no. Y hasta que no nos han plantado "el año sin frío" en las narices no hemos sido capaces de creérnoslo. ¿Y qué hacemos ahora? Despertar como niños que se han quedado dormidos en el cine indignados de no haber venido a ver la película que querían. No nos han traído la película chupi, nos han traído la que acaba mal. Pero no hacemos nada más porque nos anclamos en la sucia decisión de que no podemos hacer nada.
Desgraciadamente en el mayor de los casos es verdad. ¿Qué podemos hacer nosotros, pobres ciudadanos? Reciclar, gastar la justa cantidad de agua, procurar controlar la cantidad de basuras... Ah, inocentes criaturas, como si nuestra miserable basura pudiera competir con las toneladas de residuos que deja una planta industrial.
Podemos hacer pequeñas cosas, pero necesitamos concienciación para que se conviertan en grandes soluciones y la mayoría de las personas no la tenemos. O la tenemos un día sí y otro no. Pero se necesita mucha, mucha concienciación. Y aún así, de nada sirven nuestros exiguos esfuerzos si no tenemos un gobierno que respalde un cambio de política medioambiental. Pero en nuestra mano está pedirlo. Y ya no pedirlo, sino exigirlo. Porque esos sujetos que están comiendo estupendamente gracias a nuestros votos tienen el deber de hacer algo, así como nosotros tenemos el deber de exigírselo.
El problema es cómo, por supuesto. Los cinco minutos del 1 de febrero sin luz (mierda, no me enteré, soy lo peor) fueron una forma de protesta, pero nada al lado de lo que debemos hacer hasta conseguir el necesario cambio. Deberíamos manifestarnos, enviar firmas, lo que sea. Pero por favor, que se nos escuche de una vez.
Y como momento ciberactivista os recuerdo que Greenpeace es una de las asociaciones que más duramente está luchando para proteger el medioambiente. Si queréis colaborar mediante voluntariado, cuota, aportación puntual o simplemente leer las noticias que circulan sobre este y otros temas igualmente alarmantes, os recomiendo que miréis su página: www.greenpeace.es. Y si no os convence, que actuéis de otra manera, pero algo hay que hacer y todas las colaboraciones son indispensables.
Y de postre el primer movimiento del requiem de Brahms, del que siempre he dicho que es tan gore que raya el morbo y el mal gusto. Apropiado, vamos. Y un buen vaso de agua, ahora que aún podemos disfrutarla.
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