Pues nada, tenía intención de no volver a mentar el tema de las votaciones después del ascenso y subida a los cielos de Rajoy pero, a lo tonto, unas pocas horas de observación televisiva y en la red dan para pensar en unos cuantas cuestiones que me gustaría comentar (y que os animo a contestar). Se podría hablar sobre temas mucho más trascendentales o de forma mucho más elaborada, pero me limito a comentar aspectos sueltos, observaciones realizadas a las pocas horas de las elecciones que, sin embargo, dejan ver en buena manera qué país tenemos:
1. - El PP ha ganado. Estaba más cantado que la Marsellesa. Era algo que sabía hasta Rubalcaba, por mucha tontería que dijeran de que "aún no se podía saber nada". Sin embargo, una visión más crítica permite observar que más que "el PP ha ganado" es que "el PSOE ha perdido". Ha perdido cuatro millones de votantes, ahí es nada. Cuatro millones de votantes que en buena parte no eran, nunca fueron, votantes del PSOE, ni estuvieron de acuerdo con el partido, ni con su forma de actuar, ni con la política que practican. Eran (éramos, para qué negarlo) gente que, ante todo, no quería que volviera a salir el PP por nada del mundo. Esta vez, cuando nos acercamos a las urnas a votar a Trancas y Barrancas o al partido de la cuchufleta, o cuando nos quedamos en casa hartos de la situación, lo hicimos teniendo claro que nuestra negativa a votar el PSOE tendría la inevitable consecuencia de que el PP ganaría. Preferimos tragar con el PP pero no traicionar (o traicionar menos) nuestras ideologías y apoyar (o no hacerlo) a partidos minoritarios. Muchos opinan que total, a fin de cuentas PP y PSOE son lo mismo. Yo ya comenté en mi post anterior que no lo veo así, que para mí, efectivamente, el PSOE es "menos malo", pero tampoco lo suficiente como para que pudiera volver a votarlos. Sumemos a esto la pésima gestión que han llevado a cabo en los últimos tiempos para que se nos hayan quitado a todos las ganas de darles ese apoyo.
El PP ha obtenido algunos votos más que en las últimas votaciones. Algunos, muchos, según se mire. Sin embargo, no alcanzan la cantidad de votantes que obtuvo el PSOE en las últimas elecciones, y el PSOE no ha gobernado en mayoría absoluta (gobernar en mayoría absoluta debería ser ilegal o algo, es una salvajada). Pero bueno, es lo que hay y por una curiosa cuestión matemática bastada en nuestra ley electoral resulta que el PP gobierna en mayoría absoluta con la friolera cifra de 10.830.693 votos. No tengo una cifra referencial de cuántas personas tienen derecho a votar en este país (y en otros, por cierto, pero ese tema me gustaría tocarlo más tarde), pero según veo por gúguel, parece que esta cifra rondaba los treinta y muchos millones. Desde este punto de vista, en torno a una de cada cuatro personas de este país ha depositado su confianza en el PP. Muchos convencidos porque comparten los "ideales" del partido, algunos porque se quieren quitar de encima a Zapatero. Los muy insensatos piensan que la culpa de la crisis es suya, nada menos.
Una de cada cuatro personas quieren tener al PP en el gobierno, o al menos les parece la opción más decente de las que se le ofertan, o quizá cree que estratégicamente le sale más a cuenta votar al PP que a otro partido de derecha que no vaya a salir. En cualquier caso, tres de cada cuatro personas no confían en el PP y han votado a cualquier otra cosa o se han quedado en sus benditas casas contemplando la lluvia por la ventana (atentos porque por ahí se ha llegado a decir que la lluvia ha sido una causa importante de abstención, ejem). Tres de cuatro personas (al menos, claro) no quieren tener por presidente a Rajoy y el PP ha obtenido una mayoría absoluta contabilizando menos votos de los que sacó el PSOE en las anteriores elecciones. Este dato, que es evidente para ti, para mí y para el de la moto, parece ser irrelevante en los informativos o para quienes celebran con entusiasmo esa victoria. Entiendo que tengan motivos para estar encantadísimos y celebrar que durante cuatro años van a hacer lo que les dé la gana y les dejen la Merkel y Sarkozy, pero de ahí a instituirse el avatar de este país... lo siento, pero no. El PP ha ganado porque no nos hemos puesto de acuerdo en echarlos, simple y llanamente, no porque tenga votos suficientes para encabezar la mayoría absoluta que celebra con tanto entusiasmo. Señor Rajoy, no es usted el adalid ni el salvador de este país en el que tres de cada cuatro personas preferirían tenerlo fuera de la vista.
2. Quizá soy una hippy feliz o algo así, pero no veo que ser esclavos de Europa nos vaya a sacar de la crisis, antes bien todo lo contrario. Sin embargo, a día de hoy, el señor Rajoy ya está plegando sus rodillas ante la Merkel y Sarkozy, haciendo caso al dicho aquel tan castellano de "cuando las barbas del vecino veas pelar...". No estoy diciendo, ni muchísimo menos, que las cosas hubieran sido diferentes si hubiera ganado el PSOE o el PP no gobernara en mayoría absoluta. En este país no hay un partido político con ganas de plantar cara a Europa y si lo hay, no me he enterado, o los habría votado. La CEE se creó con objeto de crear una potencia fuerte frente a EEUU. Es tremendo, para evitar que EEUU nos aplaste, nos dejamos aplastar por Francia y Alemania que, total, están más cerquita y eso.
3. La izquierda nacionalista vasca ha entrado con mucha fuerza en el congreso (gracias, Nacho, por el aviso, qué burra... jajajaja, es lo que tiene no leer), pese a la muy cuestionable gestión de Bildu en los ayuntamientos donde triunfaron en los anteriores comicios (está por verse si hacen algo decente, pero de momento creo que se limitan a estar muy asustados por la situación de las arcas municipales). Nuevamente observamos cómo a ojos de buena parte de la población, no se puede ser de izquierdas, vasco (o navarro) y hablar en euskera sin ser un asesino. Así, terminando el recuento, pude ver a un energúmeno en la 1 asegurando que le parecía "muy preocupante" el ascenso de Amaiur, porque claro, esa gente hacía dos días defendía el uso de las armas. "Esa gente" está compuesta en buena medida por Alternatiba y Aralar, partidos caracterizados precisamente por rechazar la violencia y por buscar la independencia por medios políticos. Añadiré que hace unos cuantos años que conozco a ciertas personas que llevan mucho metidos en Aralar y constato que no es una imagen que quieran dar, es que rechazan de pleno todo uso de violencia.
Ahora mismo, en el telediario de la 1 están comentando que el PP ya ha excluido a Amaiur de la primera ronda de contactos con los partidos. Atentos porque están rechazando directamente hablar con un partido que (gracias a la ley electoral, no olvidemos, si no, andaría por los cinco) tiene siete escaños en el gobierno. Ahí es nada. No olvidemos que ya amenazaron con quitárselos de encima. Cosa que veo altamente complicada y altamente anticonstitucional, por cierto.
Y digo yo... si verdaderamente tienen motivos para llamar a "esta gente" asesinos, estaría bien que los llevaran a juicio, presenten cargos y los metan en la cárcel, que para eso está el sistema judicial. Todo lo demás, en mi tierra se llama difamación, está muy feo y sale caro. Y de verdad os digo que si yo fuera un miembro de Amaiur, sería la primera en hacer listado de personas a las que se puede ir denunciando.
4.- 90.000 Personas no han podido votar por un "desastre administrativo". Llevo días haciendo la coña de que esta vez el partido de la abstención hace alianza con el de los votantes en el extranjero, pero realmente es una cuestión bastante seria. Una cosa es no querer votar, por el motivo que sea y otra es que le quiten a uno el derecho a hacerlo. Estamos hablando de 90.000 personas que han rellenado los papeles necesarios en las fechas indicadas (yo quise votar una vez desde Zaragoza y era semejante pollo que al final no lo hice y fui a Pamplona... no quiero ni pensar cómo debe de ser hacerlo desde el extranjero), han tramitado los papeles y luego han sabido que no podrían votar. Además, habiendo tramitado los papeles para votar desde fuera, no pueden cambiar el asunto para votar desde otro sitio.
Aparte de estos, también se dan casos de personas que, por cuestiones de "no, es que te tenemos censado en Villanueva del Carajo" "oiga, pero yo me empadroné hace un año en Villanueva del Grajo" "ah, pues que no sabíamos nada", pero es cuestión aparte, porque teóricamente deberíamos encargarnos de realizar esos trámites previamente. No me cabe la menor duda de que más de uno habrá querido hacer los arreglos convenientes y tampoco lo habrá conseguido por problemas burocráticos.
Entonces tenemos que preguntarnos... ¿qué mierda de democracia es ésta? Es que ya no es ni la cuestión del recuento de votos, ni la ley d'Hont, ni la cuestión territorial, es que 90.000 personas no han podido votar porque un error administrativo ha impedido que sus votos lleguen a tiempo para ser contabilizados. Por lo visto, no se les ha ocurrido aplazar los resultados definitivos hasta que estas 90.000 personas puedan ejercer su derecho constitucional a votar. Claro, faltaría, habrían aguado las manifestaciones del PP o la alegría y alborozo de los partidos que han logrado más escaños de los que esperaban. Imagínense que esas 90.000 personas cambiaban radicalmente el resultado de las votaciones (por cierto, partidos como Geroa Bai han obtenido un escaño con prácticamente la mitad de esos votos, así que alguna opción a cambiar algún resultado, tenían). Bochornoso.
5. La participación ronda el 70% y se considera un buen porcentaje. Un buen porcentaje es que un 30% de personas de este país prefiera quedarse en casa, teóricamente porque no les interesa la política. Dudo mucho que a esas personas no les importe no tener trabajo, quedarse sin Seguridad Social o no saber a qué colegio llevar a sus hijos para que les enseñen algo. Una de dos... o esta gente piensa que su voto no vale para nada (y han querido protestar quedándose en sus casas) o bien no tienen ni idea de las implicaciones que tiene tener un gobierno u otro. No sé cuál de las cuestiones me parece más preocupante. No entro a juzgar al que ha decidido quedarse en su casa, pero sí al sistema que lleva a que alguien no considere que sea importante su opinión o que su voto no sirve para nada.
Y éstas son las cuestiones que se me plantean. Ahí queda, por supuesto, la cuestión de la reforma electoral y todas esas historias, pero esto ya ha sido comentado con mejores y más sesudas explicaciones en foros, blogs y lugares más apropiados. No nos engañemos, no van a reformar la ley electoral los partidos que se están beneficiando de ella. Y como son los que más escaños tienen... pues a apechugar toca. La otra opción es, como ya suelo decir, la del golpe de Estado, pero no tenemos cuerpo militar decente. Propongo reunir recursos de oro, mercurio, gemas, cristal, etc. para hacer entre todos un ejército en condiciones: a mí me gustan mucho los dragones negros y los titanes. No tengo nada en contra de los dragones rojos, por supuesto. Y van a hacer falta arcángeles. De las criaturas inferiores ya iremos hablando.
Recomiendo un rooibos November Rain como el que me ha regalado Rhiwen, que me lo trajo del Tea Time de Madrid (joooo no he comprado yo ahí ni veces... qué té más rico tienen). Para escuchar... algo de Muse que, cuanto más los escucho, más me gustan. Su versión de "Feeling Good", sin ir más lejos, es tremenda.
mardi, novembre 22, 2011
mercredi, novembre 09, 2011
Dieç de nobienbre de MCCXXV: "Qué votar"
El día 20 de Noviembre, aniversario de la muerte de Franco (ahí queda eso) a la par que mi cumpleaños, se celebran (por así decirlo) las elecciones en este país donde nos ha tocado morar. Manda narices, que hayan utilizado tamaña fecha para celebrar las susodichas, y no lo digo precisamente por mi cumpleaños (o el de Nuria, que también cae por esas fechas). No sé quién habrá sido el artífice de semejante designación de fecha pero, por si alguien no se ha molestado en hacer analogías, es una forma de dejar clarito que en el aniversario de la muerte de un dictador, la derecha más rancia de este país toma posesión del gobierno. Y no es que me de pena que el PSOE abandone el poder, no. Lo cierto es que llevo ya tiempo diciendo que el PSOE lleva una buena temporadita limpiándose el culo con el voto "útil" y sus decepcionados votantes no van a volver a depositar la confianza en ellos. Ni siquiera por ese "al menos que no tengamos al PP", que fue lo que nos llevó a muchos a votarles en las urnas haciendo oídos sordos a nuestra conciencia. Esta vez los va a votar su madre y el de la moto y mucho me temo que el PP entrará en el gobierno con mayoría absoluta.
Y lo cierto es que tengo mucho miedo al respecto. Miedo de que ahora, que no hay un duro en este país, encima nos quiten los pocos beneficios sociales que puso en marcha el PSOE (becas, matrimonio gay, ley del aborto... etc.). Miedo, de paso, de que la educación se privatice más todavía o miedo de lo que vaya a pasar con la Seguridad Social.
Si nos parece que con unos nos ha ido mal (que nos ha ido mal, pero mal de verdad), que no nos pase nada cuando vengan los otros. Harta me tienen con ese rollo propagandístico comunista que se traen, que sólo les falta la hoz y el martillo, maldita sea, luchando ahí por los derechos de los trabajadores. Lo único que me toca la moral es que aún hay palurdos que se lo creen. Y lo que me reconforta es pensar en el careto que se les va a quedar a esa panda de palurdos cuando vean cómo nos hinchan a impuestos y nos recortan todo lo que llamamos "estado del bienestar". Como dijo aquél, si alguien tiene algo de qué operarse, que lo vaya haciendo ya, que luego igual tiene que salir de su cartera. Yo estoy por operarme de apendicitis por eso de dejarlo hecho.
En fin, chorreridas aparte, que cada cual piense lo que quiera y haga lo que le parezca, pero que a nadie le tomen el pelo. No me canso de decir que la democracia no es justa, porque le dejan votar a cualquiera y cualquiera puede ser cualquier engendro con el cerebro lavado, que es lo que más abunda en este país. Nos hinchan a noticias sobre PP y el PSOE, dejando claro que no hay otra opción política. Lo cierto es que, por lo que a mí respecta, no hay ningún partido que se lleve mi confianza ni cuyo "programa" refleje lo que me gustaría ver en un programa político. Sin embargo, pertenezco a una importante mayoría de ciudadanos (porque, desgraciadamente, somos mayoría... pero como no votamos al mismo partido nuestra opinión cuenta poco menos que nada) que no queremos ni muertos tener a ninguno de los dos partidos como gobernantes, de manera que como suelo decir yo en estos casos... ya que una vez cada cuatro años nos preguntan nuestra opinión (y sólo se tiene en cuenta si la compartimos muchos), lo mínimo que se puede hacer es darla.
Entre quienes buscamos limitar el poder del PSOE y el PP (ya que es impensable mandarlos a tomar vientos) circula mucha falacia sobre qué es mejor: si votar en blanco, votar a partidos minoritarios, votar nulo o directamente no votar. Cada vez se ven más esquemitas y más gráficas por internet (y más ahora que todos participamos en redes sociales), pero todavía hay mucha gente bastante engañada.
Diré que hace unos años yo tampoco tenía el tema nada claro, así que en mis más majos tiempos votaba al primer partido que veía que era inviable que sacara votos, lo que yo llamaba "votar en contra". Posteriormente sí voté a uno u otro partido, dependiendo de las elecciones. En cualquier caso, algún alma benevolente me explicó la diferencia entre votar, no votar, votar nulo, etc. y aunque creo que la mayoría de quienes se pasen por aquí ya conoce esa diferencia, voy a explicarla porque he visto a más de uno dentro de mi entorno que todavía lo lleva un poco pez. Que cada cual vote lo que quiera, sí, pero que nadie vaya engañado:
En este país nuestras elecciones se rigen por la últimamente denostada ley d'Hont. Sin entrar en valoraciones sobre la conveniencia o no de esta ley (en otros países, como Italia, no la tienen y salen perjudicados por el lado contrario), ésta determina que no todos los votos valgan igual, así como que la cantidad de votos necesaria para conseguir un escaño varía según los resultados.
A esto se suma (por una larga explicación matemática que no voy a dar ahora porque no viene al caso y no soy especialmente docta en la materia) la cuestión de la concentración de votos: si un partido consigue muchos votos pero están desperdigados por todo el país tiene menos posibilidades de hacerse con escaños que otro partido que ha sido apoyado exclusivamente en una comunidad. Esto, que en teoría se hace para apoyar a los partidos locales y minoritarios, perjudica a partidos que tienen buen apoyo en el país. El ejemplo habitual para esta cuestión es el de Izquierda Unida. La cantidad de votos que saca en todo el país es muy superior a la de cualquier partido nacionalista, pero como los votantes no se concentran en una comunidad, apenas logra sacar algún escaño.
Para no dar más vueltas voy a entrar en lo que supone emitir un voto u otro y a qué podemos llamar voto útil y voto inútil quienes repudiamos al PSOE y al PP:
- Voto en blanco: Quienes votan en blanco esperan que quede reflejado su descontento en las urnas, ya que no consideran que ningún partido sea digno de su confianza. Sin embargo, al hacer esto consiguen que el número de votantes sea mayor que si no votan. Si hay más votantes, es necesario un mayor número de votos para que un partido consiga un escaño. De esta manera perjudican a los partidos minoritarios, que lo tienen más difícil para alcanzar un escaño. Por eso se dice que el voto en blanco beneficia al PP y al PSOE (y por eso, supongo, no se explica este tema en los programas informativos como debería). El voto en blanco, por tanto, no es un voto de "disconformidad contra el sistema" como piensa una buena parte de los que optan por esta modalidad, sino exactamente lo contrario. Supone conformidad.
- Abstención: Una opción muy digna para quien considera que el sistema es una vergüenza. No les falta razón, pero es un dato que no es apenas tenido en cuenta. Desgraciadamente se considera que "la gente no se molesta en votar porque no tiene interés en política", no "la gente no vota porque está hasta los mismísimos". Pero sí, entre votar en blanco y no votar... no votar sin duda. Yo me he planteado esta opción bastante en los últimos tiempos.
- Voto nulo: Curiosa solución intermedia. Al no computarse el voto no beneficia ni perjudica a ningún partido. Al mismo tiempo, los votos nulos quedan contabilizados y no es lo mismo el "la gente no ha venido a votar" que el "la gente sí ha ido a votar". Aunque también hay una importante diferencia entre el "es que la gente es imbécil y no sabe ni emitir un voto" o el "vaya que sí han ido, de hecho han ido a protestar", que sería lo deseable. Sería curioso probar a emitir una cantidad tremenda de votos nulos con un mensaje similar (VOTO 15M, por ejemplo), simplemente para ver si se comentaría. Muy posiblemente no.
- Voto minoritario: Otra de las opciones que contemplamos los que no estamos conformes con el bipartidismo (no olvidemos que somos una buena cantidad) pero que también entraña un pequeño peligro. Para conseguir un escaño es necesaria una cantidad de votos que varía en función de los votantes, como ya hemos visto. En ese caso ¿qué pasa con los votos que "sobran"? Si pepito necesita 5 votos para conseguir un escaño y tiene 7... ¿los dos restantes se quedan en el limbo? Pues bueno, sería una forma de verlo. Con estos votos sucede lo mismo con el voto en blanco: no le sirven a pepito porque no tiene votos suficientes para otro escaño, pero estos votos se computan igualmente y a más votantes... mayor cantidad de votos necesaria para lograr un escaño.
En resumen, no sirve de nada votar a las independentistas leonesas o al partido del barrio de al lado. O sí, sirve para echarse unas risas y que en el recuento final quede más pomposo, pero a fin de cuentas su validez es la misma que la del voto en blanco, por lo que es mejor votar a un partido que tenga posibilidad de rascar algún escaño. ¿Qué partido? ah, amigos, ahí también está complicado. Como el sistema beneficia a la concentración territorial, nos encontramos con que los partidos que tienen mucho apoyo regional siempre sacan escaños, de ahí la importancia en el gobierno de los nacionalistas vascos y catalanes. Existen también partidos nacionales con suficiente apoyo como para rascar algunos escaños. Partidos que, como comentábamos, sacan más votos que los nacionales, pero los tienen más dispersos. Los más fuertes son IU y UPyD. Así que las opciones son claras... quien quiera el voto minoritario hace bien en plantearse el voto a un partido nacionalista de su interés (a fin de cuentas, como dijo aquel, ya que nos van a guarrear, que al menos haya alguien que barra para mi casa) o a uno de los partidos "de izquierdas" nacionales.
¿Merece la pena votar a un partido minoritario aunque no vaya a gobernar este país? Pues sí. A fin de cuentas no tenemos un gobierno bipartidista y mucho menos unipersonal. Aunque el presidente va a ser Rajoy y nos vamos a morir de la vergüenza por el qué dirán en otros países (pero en esto ya tenemos experiencia y total, los italianos siempre quedan aún peor, los pobres)... el señor Rajoy no va a decidir todo en este país, de la misma manera que el señor Zapatero no toma ahora todas las decisiones con el café de la mañana. El partido político que gana sencillamente tiene más poder en el gobierno. Así, si el PP obtiene mayoría absoluta, va a hacer lo que le dé la santa gana, mientras que si tiene a otros señores en el gobierno va a tener que pactar las decisiones. Quien vota a un partido minoritario sabe de sobra que ese partido no va a ganar, pero sí puede estar en el gobierno y se puede tener que contar con él a la hora de decidir unas cosas u otras. Si queremos que haya alguien que pueda inclinar la balanza hacia nuestros intereses, nos conviene votar. A fin de cuentas, un sólo voto puede hacer que una ley no se ponga en marcha.
A fin de cuentas está muy bien manifestarse y declarar que el bipartidismo es una mierda cuando se convocan eventos, pero de nada sirve manifestarnos si luego no vamos a votar. Para nuestra desgracia, las decisiones en este país las toma el gobierno (bueno, en realidad las multinacionales, la Merkel y Sarkozy, pero ésa ya es otra cuestión que también estaría bien tratar en otro momento), y los políticos actuales difícilmente van a firmar por una reforma electoral cuando les está beneficiando tanto.
Por último, aprovecho (ya que es mi blog y al que no le gusta, que no lo lea) para expresar mi repulsa a UPyD, como hago habitualmente (y muchos amigos míos me miran fatal por ello). No sólo es una trepa aprovechada de las circunstancias (¿si era tan de izquierdas qué hacía tan bien acomodada en el PSOE? ahora encima nos tenemos que creer que le pilló de sorpresa que fueran tan corruptos), sino que además, cada vez que habla sube el pan y de esto creo que los gallegos tienen buen recuerdo. Por otra parte, si estos argumentos no os convencen... vascos, pero sobre todo navarros, tened en cuenta que esta "señora" asegura "quitar los fueros" (los fueros son a un navarro lo que la Pilarica a un maño).
Ains... ya que me han dado un toque por ahí para que añada las recomendaciones de música y té... recomiendo "Cielo! se tu il consenti" de Orlando de Haëndel, que últimamente estoy escuchando bastante. Resulta bastante agresiva, que no está mal para el tema que nos ocupa. De beber... yo me voy a tomar una keler, qué quieren que les digan. No será la mejor cerveza que hay pero sí la que solemos tener en el frigo. Y acompáñenla de unas aceitunillas.
Y lo cierto es que tengo mucho miedo al respecto. Miedo de que ahora, que no hay un duro en este país, encima nos quiten los pocos beneficios sociales que puso en marcha el PSOE (becas, matrimonio gay, ley del aborto... etc.). Miedo, de paso, de que la educación se privatice más todavía o miedo de lo que vaya a pasar con la Seguridad Social.
Si nos parece que con unos nos ha ido mal (que nos ha ido mal, pero mal de verdad), que no nos pase nada cuando vengan los otros. Harta me tienen con ese rollo propagandístico comunista que se traen, que sólo les falta la hoz y el martillo, maldita sea, luchando ahí por los derechos de los trabajadores. Lo único que me toca la moral es que aún hay palurdos que se lo creen. Y lo que me reconforta es pensar en el careto que se les va a quedar a esa panda de palurdos cuando vean cómo nos hinchan a impuestos y nos recortan todo lo que llamamos "estado del bienestar". Como dijo aquél, si alguien tiene algo de qué operarse, que lo vaya haciendo ya, que luego igual tiene que salir de su cartera. Yo estoy por operarme de apendicitis por eso de dejarlo hecho.
En fin, chorreridas aparte, que cada cual piense lo que quiera y haga lo que le parezca, pero que a nadie le tomen el pelo. No me canso de decir que la democracia no es justa, porque le dejan votar a cualquiera y cualquiera puede ser cualquier engendro con el cerebro lavado, que es lo que más abunda en este país. Nos hinchan a noticias sobre PP y el PSOE, dejando claro que no hay otra opción política. Lo cierto es que, por lo que a mí respecta, no hay ningún partido que se lleve mi confianza ni cuyo "programa" refleje lo que me gustaría ver en un programa político. Sin embargo, pertenezco a una importante mayoría de ciudadanos (porque, desgraciadamente, somos mayoría... pero como no votamos al mismo partido nuestra opinión cuenta poco menos que nada) que no queremos ni muertos tener a ninguno de los dos partidos como gobernantes, de manera que como suelo decir yo en estos casos... ya que una vez cada cuatro años nos preguntan nuestra opinión (y sólo se tiene en cuenta si la compartimos muchos), lo mínimo que se puede hacer es darla.
Entre quienes buscamos limitar el poder del PSOE y el PP (ya que es impensable mandarlos a tomar vientos) circula mucha falacia sobre qué es mejor: si votar en blanco, votar a partidos minoritarios, votar nulo o directamente no votar. Cada vez se ven más esquemitas y más gráficas por internet (y más ahora que todos participamos en redes sociales), pero todavía hay mucha gente bastante engañada.
Diré que hace unos años yo tampoco tenía el tema nada claro, así que en mis más majos tiempos votaba al primer partido que veía que era inviable que sacara votos, lo que yo llamaba "votar en contra". Posteriormente sí voté a uno u otro partido, dependiendo de las elecciones. En cualquier caso, algún alma benevolente me explicó la diferencia entre votar, no votar, votar nulo, etc. y aunque creo que la mayoría de quienes se pasen por aquí ya conoce esa diferencia, voy a explicarla porque he visto a más de uno dentro de mi entorno que todavía lo lleva un poco pez. Que cada cual vote lo que quiera, sí, pero que nadie vaya engañado:
En este país nuestras elecciones se rigen por la últimamente denostada ley d'Hont. Sin entrar en valoraciones sobre la conveniencia o no de esta ley (en otros países, como Italia, no la tienen y salen perjudicados por el lado contrario), ésta determina que no todos los votos valgan igual, así como que la cantidad de votos necesaria para conseguir un escaño varía según los resultados.
A esto se suma (por una larga explicación matemática que no voy a dar ahora porque no viene al caso y no soy especialmente docta en la materia) la cuestión de la concentración de votos: si un partido consigue muchos votos pero están desperdigados por todo el país tiene menos posibilidades de hacerse con escaños que otro partido que ha sido apoyado exclusivamente en una comunidad. Esto, que en teoría se hace para apoyar a los partidos locales y minoritarios, perjudica a partidos que tienen buen apoyo en el país. El ejemplo habitual para esta cuestión es el de Izquierda Unida. La cantidad de votos que saca en todo el país es muy superior a la de cualquier partido nacionalista, pero como los votantes no se concentran en una comunidad, apenas logra sacar algún escaño.
Para no dar más vueltas voy a entrar en lo que supone emitir un voto u otro y a qué podemos llamar voto útil y voto inútil quienes repudiamos al PSOE y al PP:
- Voto en blanco: Quienes votan en blanco esperan que quede reflejado su descontento en las urnas, ya que no consideran que ningún partido sea digno de su confianza. Sin embargo, al hacer esto consiguen que el número de votantes sea mayor que si no votan. Si hay más votantes, es necesario un mayor número de votos para que un partido consiga un escaño. De esta manera perjudican a los partidos minoritarios, que lo tienen más difícil para alcanzar un escaño. Por eso se dice que el voto en blanco beneficia al PP y al PSOE (y por eso, supongo, no se explica este tema en los programas informativos como debería). El voto en blanco, por tanto, no es un voto de "disconformidad contra el sistema" como piensa una buena parte de los que optan por esta modalidad, sino exactamente lo contrario. Supone conformidad.
- Abstención: Una opción muy digna para quien considera que el sistema es una vergüenza. No les falta razón, pero es un dato que no es apenas tenido en cuenta. Desgraciadamente se considera que "la gente no se molesta en votar porque no tiene interés en política", no "la gente no vota porque está hasta los mismísimos". Pero sí, entre votar en blanco y no votar... no votar sin duda. Yo me he planteado esta opción bastante en los últimos tiempos.
- Voto nulo: Curiosa solución intermedia. Al no computarse el voto no beneficia ni perjudica a ningún partido. Al mismo tiempo, los votos nulos quedan contabilizados y no es lo mismo el "la gente no ha venido a votar" que el "la gente sí ha ido a votar". Aunque también hay una importante diferencia entre el "es que la gente es imbécil y no sabe ni emitir un voto" o el "vaya que sí han ido, de hecho han ido a protestar", que sería lo deseable. Sería curioso probar a emitir una cantidad tremenda de votos nulos con un mensaje similar (VOTO 15M, por ejemplo), simplemente para ver si se comentaría. Muy posiblemente no.
- Voto minoritario: Otra de las opciones que contemplamos los que no estamos conformes con el bipartidismo (no olvidemos que somos una buena cantidad) pero que también entraña un pequeño peligro. Para conseguir un escaño es necesaria una cantidad de votos que varía en función de los votantes, como ya hemos visto. En ese caso ¿qué pasa con los votos que "sobran"? Si pepito necesita 5 votos para conseguir un escaño y tiene 7... ¿los dos restantes se quedan en el limbo? Pues bueno, sería una forma de verlo. Con estos votos sucede lo mismo con el voto en blanco: no le sirven a pepito porque no tiene votos suficientes para otro escaño, pero estos votos se computan igualmente y a más votantes... mayor cantidad de votos necesaria para lograr un escaño.
En resumen, no sirve de nada votar a las independentistas leonesas o al partido del barrio de al lado. O sí, sirve para echarse unas risas y que en el recuento final quede más pomposo, pero a fin de cuentas su validez es la misma que la del voto en blanco, por lo que es mejor votar a un partido que tenga posibilidad de rascar algún escaño. ¿Qué partido? ah, amigos, ahí también está complicado. Como el sistema beneficia a la concentración territorial, nos encontramos con que los partidos que tienen mucho apoyo regional siempre sacan escaños, de ahí la importancia en el gobierno de los nacionalistas vascos y catalanes. Existen también partidos nacionales con suficiente apoyo como para rascar algunos escaños. Partidos que, como comentábamos, sacan más votos que los nacionales, pero los tienen más dispersos. Los más fuertes son IU y UPyD. Así que las opciones son claras... quien quiera el voto minoritario hace bien en plantearse el voto a un partido nacionalista de su interés (a fin de cuentas, como dijo aquel, ya que nos van a guarrear, que al menos haya alguien que barra para mi casa) o a uno de los partidos "de izquierdas" nacionales.
¿Merece la pena votar a un partido minoritario aunque no vaya a gobernar este país? Pues sí. A fin de cuentas no tenemos un gobierno bipartidista y mucho menos unipersonal. Aunque el presidente va a ser Rajoy y nos vamos a morir de la vergüenza por el qué dirán en otros países (pero en esto ya tenemos experiencia y total, los italianos siempre quedan aún peor, los pobres)... el señor Rajoy no va a decidir todo en este país, de la misma manera que el señor Zapatero no toma ahora todas las decisiones con el café de la mañana. El partido político que gana sencillamente tiene más poder en el gobierno. Así, si el PP obtiene mayoría absoluta, va a hacer lo que le dé la santa gana, mientras que si tiene a otros señores en el gobierno va a tener que pactar las decisiones. Quien vota a un partido minoritario sabe de sobra que ese partido no va a ganar, pero sí puede estar en el gobierno y se puede tener que contar con él a la hora de decidir unas cosas u otras. Si queremos que haya alguien que pueda inclinar la balanza hacia nuestros intereses, nos conviene votar. A fin de cuentas, un sólo voto puede hacer que una ley no se ponga en marcha.
A fin de cuentas está muy bien manifestarse y declarar que el bipartidismo es una mierda cuando se convocan eventos, pero de nada sirve manifestarnos si luego no vamos a votar. Para nuestra desgracia, las decisiones en este país las toma el gobierno (bueno, en realidad las multinacionales, la Merkel y Sarkozy, pero ésa ya es otra cuestión que también estaría bien tratar en otro momento), y los políticos actuales difícilmente van a firmar por una reforma electoral cuando les está beneficiando tanto.
Por último, aprovecho (ya que es mi blog y al que no le gusta, que no lo lea) para expresar mi repulsa a UPyD, como hago habitualmente (y muchos amigos míos me miran fatal por ello). No sólo es una trepa aprovechada de las circunstancias (¿si era tan de izquierdas qué hacía tan bien acomodada en el PSOE? ahora encima nos tenemos que creer que le pilló de sorpresa que fueran tan corruptos), sino que además, cada vez que habla sube el pan y de esto creo que los gallegos tienen buen recuerdo. Por otra parte, si estos argumentos no os convencen... vascos, pero sobre todo navarros, tened en cuenta que esta "señora" asegura "quitar los fueros" (los fueros son a un navarro lo que la Pilarica a un maño).
Ains... ya que me han dado un toque por ahí para que añada las recomendaciones de música y té... recomiendo "Cielo! se tu il consenti" de Orlando de Haëndel, que últimamente estoy escuchando bastante. Resulta bastante agresiva, que no está mal para el tema que nos ocupa. De beber... yo me voy a tomar una keler, qué quieren que les digan. No será la mejor cerveza que hay pero sí la que solemos tener en el frigo. Y acompáñenla de unas aceitunillas.
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dimanche, novembre 06, 2011
Seys de nobiembre de MCCXXV: "El Bosque"
Con motivo de la supuesta celebración de Halloween, varios canales televisivos estuvieron emitiendo en sesión continua películas de terror o de algo que juzgaron que es terror. Por mi parte, y aunque confieso haber salido disfrazada algún año (es lo que tiene, me cuesta muchísimo quedarme en casa cuando me están proponiendo salir disfrazada... aunque sea el peor día del año para hacerlo), detesto hasta límites insospechados celebrar Halloween. ¿Qué mierda es ésa de Halloween? Por Dios, que eso no se ha hecho aquí en la condenada vida. ¿Qué será lo siguiente? ¿el autocine o ser animadora en el equipo del cole con intención de liarnos con el capitán?. Un año de estos hablaré sobre yankis y mi conocida repulsa hacia ellos, pero ésa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.
El caso es que, como en este país somos más tontos que las piedras, ahora se juzga oportuno poner películas de terror los días 31 de octubre y 1 de noviembre, en lugar de celebrar Todos los Santos y ponernos Don Juan Tenorio, que sería mucho más apropiado. Lo cierto es que para mí, la tele es ese bonito aparato que sirve para enchufarle películas del ordenador, básicamente. Sin embargo, cotilleando qué había en los canales antes de jugar al Heroes, leer o hacer cualquier otra cosa, descubrí que ponían Sleepy Hollow y no me quedó otra que dejarla. Seguidamente echaron El Bosque, que volví a tragarme sin contemplaciones. Comentando después con los petardos habituales del messenger y de gmail, descubrí una vez más que al personal no le hace ni condenada gracia la que es una de mis películas favoritas, y me cuesta mil entender por qué no gusta.
Como en su día comenté respecto a El Pacto de los Lobos, El Bosque es una película muy mal vendida. Se mostró como película de terror cuando de terror no tiene absolutamente nada. Ni lo busca, ni lo consigue. Supongo que esto es motivo de que fuera en su día decepcionante cuando el personal, ávido de ver un "Sexto Sentido", se encontró con esto en el cine. Es lo que tiene el cine de Shyamalan... se lo producen en Estados Unidos, porque creen que les puede rentar, pero ni lo entienden ni saben hacer que les rente.
¿Por qué me gusta El Bosque? Porque es una película tremendamente bien hecha, muy cuidada, con un detallismo impresionante, que trata muy bien de temas muy importantes y que consigue un resultado estético perfecto. Es una película hecha con muy buen gusto y esto se deja ver desde el guión, impecable, a la actuación de cada uno de los actores (la elección de éstos es, además, acertadísima), la dirección artística (la elección de los colores) o la escenografía. Me gustan los temas que trata y me gusta la forma en que lo hace.
Aviso que a partir de aquí habrá spoilers y es una película en la que un spoiler puede ser muy dañino, allá cada cual.
Supongo que la primera vez que la vi me pareció una historia de intriga, con sorpresa final, muy bien contada. A base de verla sucesivamente cada vez he ido viendo cómo ahonda en asuntos mucho más interesantes. Trata sobre las relaciones entre las personas. Es bastante evidente. Las conversaciones entre Ivy y Lucius son un ejemplo, cuando hablan de las cosas que no hacemos para que los demás no sepan que queremos hacerlas, en la famosa escena del porche. O peor, cuando Alice y Edward hablan de que Ivy irá a buscar medicinas (escena verdaderamente dura, como relataré más tarde). A Shyamalan le gusta dejar bastante claros los aspectos que quiere tratar, de manera que se mencionan repetidamente: en conversaciones, en gestos, en historias. Se tratan las relaciones entre las diferentes personas del poblado.
Sin embargo, el tema principal es una muy dura crítica sobre el proteccionismo de la sociedad actual, e incluso puntualizaría más, sobre proteccionismo yanki. En esa insistente manía de encerrar a la gente en burbujas "para protegerla". Para que no sepan, no piensen, no actúen. Esto es lo que se refleja en esta película y no otra cosa. Porque son los fundadores del pueblo, los que deciden dejar su vida atrás y trasladarse a vivir al Bosque, los que deciden su propio futuro, pero también el de sus descendientes. Inventan una historia, recrean una época y diseñan una estrategia para que nadie sepa, nadie piense y nadie actúe huyendo del Bosque. La aldea es buena, ahí se vive bien, se mantienen los valores importantes, la ciudad en cambio es una fuente de tragedias. Y lo que es más importante... aunque alguien pensara en algún momento ir a la ciudad, no lo haría por temor a las criaturas. Inventan un componente terrorífico para impedir que la gente salga de su casa y quiera ver mundo. Algo muy habitual en el mundo político yanki ("¿armas nucleares en Irak? es que pensábamos que había... si no, no habríamos ido a destruir el país, claro").
En un momento dado, al principio de la película, se expone la posibilidad de que alguien, Lucius, decida afrontar el peligro para conseguir un beneficio en ir a la ciudad: la búsqueda de medicamentos útiles para el pueblo. Su decisión queda totalmente prohibida por el consejo del pueblo. Consejo que, por supuesto, está formado por todos los adultos, los fundadores del lugar. La situación vuelve a repetirse cuando es Ivy quien decide partir a la ciudad a por penicilina para curar a Lucius. Esta decisión, sin embargo, no se expone en el consejo, porque su propio padre le da permiso para ir, con un par de narices, con la excusa de que "el caso de Lucius es diferente, ha sido víctima de un crimen, no es algo natural", lo que nos lleva a pensar que si hubiera sido un daño "natural", le habría dejado morir. Huelga decir que el resto del consejo desaprueba el asunto y considera fatídico que permita ir a Ivy a la ciudad. Esta actitud recuerda claramente a los testigos de Jehová y esta gente que tiene creencias extrañas y opinan que no se debe operar o utilizar determinada medicación, y dejan que sus hijos se mueran tranquilamente por no permitir que se pongan los medios adecuados.
Edward permite que Ivy vaya a la ciudad, como acto de buena voluntad. Incluso le enseña los disfraces que utilizan para fingir ser los monstruos, "aquellos de los que no hablamos". Sin embargo, con objeto de mantener su historia deja que sea ella, su hija ciega, quien vaya a la ciudad, telita. De todas las personas que viven en el pueblo, la única persona que tiene una limitación seria para ir a la ciudad es ella y su propio padre decide que es buena idea que vaya, diciendo, además, que se maneja mucho mejor que otras personas que no son ciegas. Nos ha fastidiado. Se maneja mucho mejor dentro de la aldea, donde lleva toda su vida moviéndose, pero no sabe salir al exterior, como queda muy claro cuando casi se mata cayéndose al pozo donde después muere Noah. En general, toda la escena en la que ella va por el bosque resulta completamente angustiosa.
¿El motivo de que Edward envíe a Ivy a la ciudad? Según le dice a ella, porque Lucius la necesita: "has entregado tu corazón a un chico que ahora te necesita", muy bonito, pero quizá algo más sórdido, como se refleja cuando cuenta a Alice, la madre de Lucius, que ha enviado a Ivy porque "es lo único que puedo ofrecerte". Abreviando: como no tengo valor para dejar a mi mujer para estar contigo, que es lo que me gustaría y lo que a ti también te gustaría, como no me puedo liar contigo ni nada similar, te ofrezco el sacrificio de mi hija, que tiene que atravesar el bosque para salvar a tu hijo. Si se mata por ahí, mala suerte, yo te la ofrezco igual. Y tras unos momentos condenadamente tensos (esa escena es espectacular), Alice responde "lo acepto": no me ofreces lo que yo quiero, pero acepto que sacrifiques a tu hija para salvar al mío. No tienen las narices de coger sus cosas y partir ellos mismos a la ciudad, a por las condenadas medicinas, no. Ya sabemos que el consejo no lo aprobará, ¿para qué vamos a arriesgarnos a las consecuencias de ir y volver de la ciudad? ¿y si luego nos expulsan del pueblo o algo similar? antes que eso que vaya la ciega, que a ella seguro que se lo perdonan porque total, no va a enterarse de qué hay detrás del muro... Sordidez y egoísmo a partes iguales.
Miedo no, pero momentos tensos hay unos cuantos. Eso y lo bien que sabe combinar Shyamalan lo que quiere mostrar en cada momento, jugando con lo que cree el espectador... ¿y si resulta que realmente hay monstruos en el Bosque de Covington?
Permiten que dos chicos del pueblo acompañen un trecho a Ivy para que no se desnuque y eso, pero no se molestan en comentarles que "aquellos de los que no hablamos" no existen, así que los pobres se mueren de miedo y se vuelven, dejando a Ivy sola y que allá se las componga. Echárselo en cara es complicado porque los tipos van bastante aterrorizados.
Y es por esto por lo que me gusta esta película. Porque me encanta cómo trata los temas que trata. Pero aparte, como comentaba, me encanta cómo está rodada, la dirección artística y la fotografía son impresionantes. Ya cuando la vimos en el cine mi hermano y yo recuerdo que dijimos "¡¡¡Bergman!!!" en la primera escena en que salen hablando Lucius y Alice en su casa. Las escenas dentro de esta casa son preciosas, tanto por el guión como por el tratamiento de la cámara y la imagen. La escena de Alice y Edward, la escena del porche, las escenas de Ivy corriendo por el bosque o la mítica escena en que vienen "aquellos que no nombramos" y todos huyen salvo Ivy, que se queda en la puerta esperando con la mano extendida a que venga Lucius.

Me parecen perfectas las interpretaciones. Qué grande siempre Sigourney Weaver. Qué grande también siempre Joaquin Phoenix, que últimamente no se le ve nada el pelo y es una pena, porque lo cierto es que trabaja muy bien. Tremendo sobre todo Adrien Brody en el papel de Noah, del que también se podría hablar largamente. Es increíble cómo puede actuar también este hombre. Me encanta también Bryce Dallas Howard, perfecta para el papel de Ivy. Llegué a pensar, cuando la vi por primera vez y en algún momento de la película que la tía era ciega de verdad...
Creo que tardé un rato en darme cuenta de que Noah era Adrien Brody. No creo que nadie se sorprenda, con las pintas que nos lleva y lo bien que hace ese papelón. No me canso de decir lo bien elegidos que están todos los actores de esta película y el buen trabajo que llevan a cabo.
Maldita sea, es que es una película muy bonita. De las que más. La he visto ni se sabe las veces y la seguiré viendo otras tantas más. Y ya. Recomendando... un té calentito, que el mundo está haciendo aguas por todas partes (en el sentido metafórico y en el textual, con la que está cayendo) y de fondo pónganse la BSO del Bosque, porque es una de las mejores que conozco.
El caso es que, como en este país somos más tontos que las piedras, ahora se juzga oportuno poner películas de terror los días 31 de octubre y 1 de noviembre, en lugar de celebrar Todos los Santos y ponernos Don Juan Tenorio, que sería mucho más apropiado. Lo cierto es que para mí, la tele es ese bonito aparato que sirve para enchufarle películas del ordenador, básicamente. Sin embargo, cotilleando qué había en los canales antes de jugar al Heroes, leer o hacer cualquier otra cosa, descubrí que ponían Sleepy Hollow y no me quedó otra que dejarla. Seguidamente echaron El Bosque, que volví a tragarme sin contemplaciones. Comentando después con los petardos habituales del messenger y de gmail, descubrí una vez más que al personal no le hace ni condenada gracia la que es una de mis películas favoritas, y me cuesta mil entender por qué no gusta.
Como en su día comenté respecto a El Pacto de los Lobos, El Bosque es una película muy mal vendida. Se mostró como película de terror cuando de terror no tiene absolutamente nada. Ni lo busca, ni lo consigue. Supongo que esto es motivo de que fuera en su día decepcionante cuando el personal, ávido de ver un "Sexto Sentido", se encontró con esto en el cine. Es lo que tiene el cine de Shyamalan... se lo producen en Estados Unidos, porque creen que les puede rentar, pero ni lo entienden ni saben hacer que les rente.
¿Por qué me gusta El Bosque? Porque es una película tremendamente bien hecha, muy cuidada, con un detallismo impresionante, que trata muy bien de temas muy importantes y que consigue un resultado estético perfecto. Es una película hecha con muy buen gusto y esto se deja ver desde el guión, impecable, a la actuación de cada uno de los actores (la elección de éstos es, además, acertadísima), la dirección artística (la elección de los colores) o la escenografía. Me gustan los temas que trata y me gusta la forma en que lo hace.
Aviso que a partir de aquí habrá spoilers y es una película en la que un spoiler puede ser muy dañino, allá cada cual.
Supongo que la primera vez que la vi me pareció una historia de intriga, con sorpresa final, muy bien contada. A base de verla sucesivamente cada vez he ido viendo cómo ahonda en asuntos mucho más interesantes. Trata sobre las relaciones entre las personas. Es bastante evidente. Las conversaciones entre Ivy y Lucius son un ejemplo, cuando hablan de las cosas que no hacemos para que los demás no sepan que queremos hacerlas, en la famosa escena del porche. O peor, cuando Alice y Edward hablan de que Ivy irá a buscar medicinas (escena verdaderamente dura, como relataré más tarde). A Shyamalan le gusta dejar bastante claros los aspectos que quiere tratar, de manera que se mencionan repetidamente: en conversaciones, en gestos, en historias. Se tratan las relaciones entre las diferentes personas del poblado.
Sin embargo, el tema principal es una muy dura crítica sobre el proteccionismo de la sociedad actual, e incluso puntualizaría más, sobre proteccionismo yanki. En esa insistente manía de encerrar a la gente en burbujas "para protegerla". Para que no sepan, no piensen, no actúen. Esto es lo que se refleja en esta película y no otra cosa. Porque son los fundadores del pueblo, los que deciden dejar su vida atrás y trasladarse a vivir al Bosque, los que deciden su propio futuro, pero también el de sus descendientes. Inventan una historia, recrean una época y diseñan una estrategia para que nadie sepa, nadie piense y nadie actúe huyendo del Bosque. La aldea es buena, ahí se vive bien, se mantienen los valores importantes, la ciudad en cambio es una fuente de tragedias. Y lo que es más importante... aunque alguien pensara en algún momento ir a la ciudad, no lo haría por temor a las criaturas. Inventan un componente terrorífico para impedir que la gente salga de su casa y quiera ver mundo. Algo muy habitual en el mundo político yanki ("¿armas nucleares en Irak? es que pensábamos que había... si no, no habríamos ido a destruir el país, claro").
En un momento dado, al principio de la película, se expone la posibilidad de que alguien, Lucius, decida afrontar el peligro para conseguir un beneficio en ir a la ciudad: la búsqueda de medicamentos útiles para el pueblo. Su decisión queda totalmente prohibida por el consejo del pueblo. Consejo que, por supuesto, está formado por todos los adultos, los fundadores del lugar. La situación vuelve a repetirse cuando es Ivy quien decide partir a la ciudad a por penicilina para curar a Lucius. Esta decisión, sin embargo, no se expone en el consejo, porque su propio padre le da permiso para ir, con un par de narices, con la excusa de que "el caso de Lucius es diferente, ha sido víctima de un crimen, no es algo natural", lo que nos lleva a pensar que si hubiera sido un daño "natural", le habría dejado morir. Huelga decir que el resto del consejo desaprueba el asunto y considera fatídico que permita ir a Ivy a la ciudad. Esta actitud recuerda claramente a los testigos de Jehová y esta gente que tiene creencias extrañas y opinan que no se debe operar o utilizar determinada medicación, y dejan que sus hijos se mueran tranquilamente por no permitir que se pongan los medios adecuados.
Edward permite que Ivy vaya a la ciudad, como acto de buena voluntad. Incluso le enseña los disfraces que utilizan para fingir ser los monstruos, "aquellos de los que no hablamos". Sin embargo, con objeto de mantener su historia deja que sea ella, su hija ciega, quien vaya a la ciudad, telita. De todas las personas que viven en el pueblo, la única persona que tiene una limitación seria para ir a la ciudad es ella y su propio padre decide que es buena idea que vaya, diciendo, además, que se maneja mucho mejor que otras personas que no son ciegas. Nos ha fastidiado. Se maneja mucho mejor dentro de la aldea, donde lleva toda su vida moviéndose, pero no sabe salir al exterior, como queda muy claro cuando casi se mata cayéndose al pozo donde después muere Noah. En general, toda la escena en la que ella va por el bosque resulta completamente angustiosa.
¿El motivo de que Edward envíe a Ivy a la ciudad? Según le dice a ella, porque Lucius la necesita: "has entregado tu corazón a un chico que ahora te necesita", muy bonito, pero quizá algo más sórdido, como se refleja cuando cuenta a Alice, la madre de Lucius, que ha enviado a Ivy porque "es lo único que puedo ofrecerte". Abreviando: como no tengo valor para dejar a mi mujer para estar contigo, que es lo que me gustaría y lo que a ti también te gustaría, como no me puedo liar contigo ni nada similar, te ofrezco el sacrificio de mi hija, que tiene que atravesar el bosque para salvar a tu hijo. Si se mata por ahí, mala suerte, yo te la ofrezco igual. Y tras unos momentos condenadamente tensos (esa escena es espectacular), Alice responde "lo acepto": no me ofreces lo que yo quiero, pero acepto que sacrifiques a tu hija para salvar al mío. No tienen las narices de coger sus cosas y partir ellos mismos a la ciudad, a por las condenadas medicinas, no. Ya sabemos que el consejo no lo aprobará, ¿para qué vamos a arriesgarnos a las consecuencias de ir y volver de la ciudad? ¿y si luego nos expulsan del pueblo o algo similar? antes que eso que vaya la ciega, que a ella seguro que se lo perdonan porque total, no va a enterarse de qué hay detrás del muro... Sordidez y egoísmo a partes iguales.
Miedo no, pero momentos tensos hay unos cuantos. Eso y lo bien que sabe combinar Shyamalan lo que quiere mostrar en cada momento, jugando con lo que cree el espectador... ¿y si resulta que realmente hay monstruos en el Bosque de Covington?Permiten que dos chicos del pueblo acompañen un trecho a Ivy para que no se desnuque y eso, pero no se molestan en comentarles que "aquellos de los que no hablamos" no existen, así que los pobres se mueren de miedo y se vuelven, dejando a Ivy sola y que allá se las componga. Echárselo en cara es complicado porque los tipos van bastante aterrorizados.
Y es por esto por lo que me gusta esta película. Porque me encanta cómo trata los temas que trata. Pero aparte, como comentaba, me encanta cómo está rodada, la dirección artística y la fotografía son impresionantes. Ya cuando la vimos en el cine mi hermano y yo recuerdo que dijimos "¡¡¡Bergman!!!" en la primera escena en que salen hablando Lucius y Alice en su casa. Las escenas dentro de esta casa son preciosas, tanto por el guión como por el tratamiento de la cámara y la imagen. La escena de Alice y Edward, la escena del porche, las escenas de Ivy corriendo por el bosque o la mítica escena en que vienen "aquellos que no nombramos" y todos huyen salvo Ivy, que se queda en la puerta esperando con la mano extendida a que venga Lucius.

Me parecen perfectas las interpretaciones. Qué grande siempre Sigourney Weaver. Qué grande también siempre Joaquin Phoenix, que últimamente no se le ve nada el pelo y es una pena, porque lo cierto es que trabaja muy bien. Tremendo sobre todo Adrien Brody en el papel de Noah, del que también se podría hablar largamente. Es increíble cómo puede actuar también este hombre. Me encanta también Bryce Dallas Howard, perfecta para el papel de Ivy. Llegué a pensar, cuando la vi por primera vez y en algún momento de la película que la tía era ciega de verdad...
Creo que tardé un rato en darme cuenta de que Noah era Adrien Brody. No creo que nadie se sorprenda, con las pintas que nos lleva y lo bien que hace ese papelón. No me canso de decir lo bien elegidos que están todos los actores de esta película y el buen trabajo que llevan a cabo.Maldita sea, es que es una película muy bonita. De las que más. La he visto ni se sabe las veces y la seguiré viendo otras tantas más. Y ya. Recomendando... un té calentito, que el mundo está haciendo aguas por todas partes (en el sentido metafórico y en el textual, con la que está cayendo) y de fondo pónganse la BSO del Bosque, porque es una de las mejores que conozco.
lundi, octobre 31, 2011
Treynta i uno de ottubre de MCCXXV: "Mar en fotos"
El otro día estaba inspirada y fui a ver el mar desde el Paseo Nuevo. A lo tonto, desde que vivo aquí, no había ido a verlo y es una auténtica gozada. Al poco de venir yo a vivir por estas tierras, el Cantábrico decidió estar en abierto desacuerdo con el paseo en cuestión y preparó una estupenda, dejando un escenario digno de grandes clásicos postapocalípticos, pero ya hace unos cuantos meses que lo habían reabierto.
En cualquier caso, hacía tiempo que tenía ganas de darme un paseo por ahí y todavía no lo había hecho. En septiembre cogí gusto a comer en la playa y hacer unas buenas caminatas hasta la hora de volver al trabajo. Ahora, que no termina de hacer tiempo playero (aunque todos sabemos que a mí los "días playeros" no son los que más me gustan), he decidido aprovechar para dar caminatas por otras zonas que tenía en "pendientes" y el Paseo Nuevo fue la de ayer. Quizá la semana que viene vuelva a subir a Urgull, que nos llevó el bicho en verano y se me olvidó la tarjeta de la cámara de fotos (un clásico).
Me obsesiona el mar desde que era una cría. No es nada extraño, ya lo sé. No hace falta tener una sensibilidad especial, ni un ancestro elfo, ni escuchar el sonido de las Nereidas por la noche. El mar le fascina a cualquiera y supongo que más aún a quienes básicamente hemos vivido en interior.
Afortunadamente, mi "interior" es más "exterior" que otros. A fin de cuentas, la playa está a una hora de Pamplona y según cierta regla de tres... si Madrid tiene Vallecas, Pamplona tiene mar, o eso llevo diciendo desde el año de la zambomba. Pamplona no tiene mar, no, pero está lo suficientemente cerca para que todos hiciéramos visitas cuando éramos críos: Donosti, Zarautz... quincenas de vacaciones y visitas a parientes que vivían por aquí. Y luego están las colonias de Fuenterrabía (porque entonces eran de Fuenterrabía y no de Hondarribi), que parecían un campo de entrenamiento militar más que un campamento, pero que inexplicablemente a todo el mundo le encantaban. Se hacían en turnos de "niños" y de "niñas", dormíamos hacinados (hacinadas en mi caso) en habitaciones de 52 niñas y paseábamos en fila de a dos y en uniforme (lo que está bien para los pobres monitores que tenían que tener localizados a la friolera de 26 niños por cabeza, cosa que ahora es bastante ilegal). Nos llevaban a la playa pero sólo nos dejaban bañarnos un cuarto de hora en toda la mañana. Un cuarto de hora siempre que hiciera buen tiempo, hubiera bandera verde y no estuviera la playa plagada de gente. Pero nos lo pasamos bien, maldita sea, yo tengo un desconcertante gran recuerdo de todo aquello. Total, que me fascina el mar y que no es nada sorprendente.
Total, que todo esto es una mera excusa para dar salida al tropollón de fotos que tengo metidas en el ordenador y que ya no es plan de seguir subiendo al feisbúc, porque principalmente me interesan a mí misma. Y a fin de cuentas este es mi blog y me interesa a mí misma. A mí misma, a los cuatro de siempre, al misterioso visitante habitual de Barañáin y a un montón de frikis convenidos de que Geralt de Rivia se llama Gerard o Gerald o de cualquier otra manera. Qué cruz más grande. Ahí os dejo las fotos, espero que os gusten...
Igeldo y Santa Clara desde el Paseo. Como se ve, el día estaba revueltillo, aunque queda en tintero hacer un paseo con una tormenta en condiciones. Aunque casi mejor lo haré un día que no me toque volver al trabajo por la tarde...

En cualquier caso, hacía tiempo que tenía ganas de darme un paseo por ahí y todavía no lo había hecho. En septiembre cogí gusto a comer en la playa y hacer unas buenas caminatas hasta la hora de volver al trabajo. Ahora, que no termina de hacer tiempo playero (aunque todos sabemos que a mí los "días playeros" no son los que más me gustan), he decidido aprovechar para dar caminatas por otras zonas que tenía en "pendientes" y el Paseo Nuevo fue la de ayer. Quizá la semana que viene vuelva a subir a Urgull, que nos llevó el bicho en verano y se me olvidó la tarjeta de la cámara de fotos (un clásico).
Me obsesiona el mar desde que era una cría. No es nada extraño, ya lo sé. No hace falta tener una sensibilidad especial, ni un ancestro elfo, ni escuchar el sonido de las Nereidas por la noche. El mar le fascina a cualquiera y supongo que más aún a quienes básicamente hemos vivido en interior.
Afortunadamente, mi "interior" es más "exterior" que otros. A fin de cuentas, la playa está a una hora de Pamplona y según cierta regla de tres... si Madrid tiene Vallecas, Pamplona tiene mar, o eso llevo diciendo desde el año de la zambomba. Pamplona no tiene mar, no, pero está lo suficientemente cerca para que todos hiciéramos visitas cuando éramos críos: Donosti, Zarautz... quincenas de vacaciones y visitas a parientes que vivían por aquí. Y luego están las colonias de Fuenterrabía (porque entonces eran de Fuenterrabía y no de Hondarribi), que parecían un campo de entrenamiento militar más que un campamento, pero que inexplicablemente a todo el mundo le encantaban. Se hacían en turnos de "niños" y de "niñas", dormíamos hacinados (hacinadas en mi caso) en habitaciones de 52 niñas y paseábamos en fila de a dos y en uniforme (lo que está bien para los pobres monitores que tenían que tener localizados a la friolera de 26 niños por cabeza, cosa que ahora es bastante ilegal). Nos llevaban a la playa pero sólo nos dejaban bañarnos un cuarto de hora en toda la mañana. Un cuarto de hora siempre que hiciera buen tiempo, hubiera bandera verde y no estuviera la playa plagada de gente. Pero nos lo pasamos bien, maldita sea, yo tengo un desconcertante gran recuerdo de todo aquello. Total, que me fascina el mar y que no es nada sorprendente.
Total, que todo esto es una mera excusa para dar salida al tropollón de fotos que tengo metidas en el ordenador y que ya no es plan de seguir subiendo al feisbúc, porque principalmente me interesan a mí misma. Y a fin de cuentas este es mi blog y me interesa a mí misma. A mí misma, a los cuatro de siempre, al misterioso visitante habitual de Barañáin y a un montón de frikis convenidos de que Geralt de Rivia se llama Gerard o Gerald o de cualquier otra manera. Qué cruz más grande. Ahí os dejo las fotos, espero que os gusten...
Un año me haré con un trípode. Hasta entonces me tocará confiar en mi buen pulso o algo así. ¿Verdad que impresiona ver sólo el cielo y el mar? Creo que quería hacer estas fotos precisamente por esto. En las playas, con los montes rodeándolas y la isla de Santa Clara delante, da menos respeto...
Mar revuelto
Urgull. ¿Recordáis cuando estudiabais los estratos de la tierra en geología? Pues eso. Me encanta esta foto.
Piedros que intentan impedir que el mar se coma el mundo. Lo tienen complicado.
El mundo desde la Zurriola
El Paseo Nuevo avistado desde la playa de Gros, con el monte al fondo. las pelotillas negras que se ven en el mar son surfistas, que no pierden una. Lo bueno de que no haga sol es que la playa se vacía de gente, pero a los surfistas no se les pierde de vista fácilmente...
Urgull y Santa Clara al amanecer. Cómo me gustan las fotos en sepia.
Amaneciendo en la Concha después de toda una noche de lluvia...
Parecida, pero con color natural. Tampoco desmerece mucho, la verdad.
Amanecer en la Concha y no hay ni un alma...
Y ya que estoy en modo "fondo de pantalla" on, aprovecho para subir otras que hice un amanecer lluvioso que quedaron bastante chulas:
Pues nada, con esto y un bizcocho (un phoskito, de hecho). Me despido. Blogspot me está tocando las narices con los caracteres últimamente. La madre que los trajo. Pues es lo que hay y así se queda.
Dicho esto... recomiendo el "Viens jusqu'à moi" de Élodie Frégé y Michal, que sólo nos gusta a Álvaro y a mí porque es una moñada como un piano, pero que mola. Y de beber, el té negro Irish Cream que estamos desayunando por aquí. Sí, a estas horas.
Dicho esto... recomiendo el "Viens jusqu'à moi" de Élodie Frégé y Michal, que sólo nos gusta a Álvaro y a mí porque es una moñada como un piano, pero que mola. Y de beber, el té negro Irish Cream que estamos desayunando por aquí. Sí, a estas horas.
lundi, octobre 24, 2011
Vint i quatro de ottubre de MCCXXV: "Una noche en la opera"
El pasado sábado fuimos a la opera a ver "L'Elisir d'Amore", opera de Donizetti a la que tenía bastantes ganas. Como no me canso de decir... siempre representan lo mismo. Y no es que "lo mismo" sea malo, pero es que hay cosas que son igualmente buenas y no hay manera de ver. En mi casa hemos escuchado "L'Elisir" hasta la saciedad. Lo hemos escuchado tantas veces que cuando mi hermano se enteró de que íbamos a ver ésa dijo que también le habría gustado, pero hasta la fecha no había tenido la suerte de pillarla. El caso es que allí nos plantamos.
Cartel de la obra. Tiene coña que destaquen la única aria famosilla en el cartel. Debe de ser para asegurarse que llenan el teatro con un título quizá menos conocido que otros. Lo cierto es que prácticamente hicieron lleno en nuestra sesión, en las otras no lo sé, pero generalmente hay que andar listo para no quedarse sin entradas.
Al parecer se hacían dos sesiones con diferente elenco y diferentes precios. Como en mi caso pensamos que sólo podría asistir el sábado, no hubo duda alguna y elegimos la sesión "barata" (la opera cada vez es más cara, dicho sea de paso), puesto que las otras eran el viernes y sábado. Curiosamente, la sesión "barata", la menos pro, es la opera que cada dos años monta la AGAO (Asociación Gayarre de Amigos de la Opera) con los ganadores del concurso bianual Julián Gayarre para cantantes. Como persona que se ha hartado de ir a ese concurso puedo asegurar que el nivel es tremendo y que los que se presentan no son precisamente aficionados. Suelen ser gente que, terminada la carrera, aún anda estudiando y haciendo cursos con tal y con Pascual, pero que ya tiene una carrera musical bastante aplastante. Hasta la fecha, yo siempre he dicho que es una gozada ir a esta representación. Sin embargo, esta vez, por motivos desconocidos, sólo se hace una sesión con los ganadores mientras que las otras dos son con cantantes supuestamente más profesionales (de esos que digo yo siempre que como te salga el tenor malo te dan ganas de pegar a alguien).
Como no vi a los "profesionales", no puedo cuestionar si merecía la pena pagar algo más para asegurar un mejor espectáculo. Sí que he de decir que a menudo he ido a espectáculos que valían un riñón para luego encontrarme con tenores malos y no tiene ni condenada gracia, mientras que generalmente la representación de ganadores siempre tiene buena calidad.
En este caso, como siempre, me eché a temblar en el momento en el que salió el tenor, Miguel Ángel Lobato. Y es que, aunque "L'Elisir" sea una opera buffa, soy fan absoluta de toda frase cantada por Nemorino en esta obra (incluso cuando está borracho, que es tremendo). Se trata de un palurdo de pueblo, pero la partitura que escribió Donizetti para este personaje es muy buena, tanto en las arias como en dúos y tercetos. Acostumbrada a que el tenor sea más malo que pedido de encargo (es lo que hay, Eneko, cuando hay alguien que canta como el pie, siempre es el tenor), pues una ya tiene cierta precaución cuando el susodicho va a abrir la boca. Pues bueno, el muchacho abrió la boca para cantar el "Quanto è bella" y resultó que lo hacía bastante bien. Tanto, que alguna emocionada gritó ya "bravo" nada más terminar el aria. Una voz muy bonita y con muy buena técnica. Eligieron además un tenor lírico-ligero, completamente adecuado para el papel, porque lo mismo te cascan uno dramático y te pegas un susto de tres pares. Me gustó mucho salvo por un detalle: en ocasiones la orquesta y el resto del coro lo tapaban porque no tenía mucha potencia. Comentando con mi tío al día siguiente (que de todo esto sabe un rato más que yo), me dijo que eso también es culpa de la orquesta, que no están tocando a Wagner, maldita sea, que Donizetti tiene una instrumentación bastante normalita. En cualquier caso, también he de decir que este problema fue mayor en el primer acto, no sé si en el segundo alguien le avisó de que más le valía subir el volumen o qué, pero no volví a tener ninguna queja.
La soprano, Elena Sancho, me disgustó algo al principio, me resultó algo chillona en "Benedette queste carte", pero no volví a quejarme al respecto en toda la obra porque mejoró lo suyo. No diré que fuera nada del otro jueves, pero sí correcta y con una voz bonita, así que más contentos que pitita. Más me falló Dulcamara, pero no fue por la técnica vocal, sino por la dicción, me pareció que se aturullaba un poco en algunos pasajes. Todo sea dicho, no tiene que ser nada fácil cantar semejantes parrafadas, cuidando la técnica y además consiguiendo que el público se eche unas risas. No diré que me pareciera malo, pero sí quizá un poco sosete y eso, que no se le entendía muy bien lo que cantaba.
Dándole por saco a Belcore en sus narices, pobre hombre. Aunque la foto está sacada de una noticia sobre esta representación, sospecho que es de archivo y de cualquier otra, a juzgar por las vestimentas. He de decir que la puesta en escena me encantó. El escenario del Gayarre es pequeñito y no da para mucha fiesta, pero en general estaba bien organizado... el vestuario, impecable. Una gozada.
Por lo demás... bien el coro y la orquesta salvo por algún desajuste, sobre todo también en el primer acto. Desajustes que ni mi prima ni mi madre detectaron, así que no debieron de ser muy escandalosos, pero a mí me chirriaron un poco, principalmente en "Andiam Belcore", finalizando el primer acto. Reconozco que soy un poco tiquismiquis porque encima es una opera que me encanta y que me he hinchado a escuchar. Y todos sabemos que cuando has escuchado algo cien veces en la misma versión, la tuya es la buena y todo lo demás es mejor o peor en la medida en que se aproxima a lo que se tiene. Y de ahí el "es que esta parte la han hecho demasiado deprisa" o el "es que han hecho unos gorgoritos al final que se han inventado" (esto es posible, pero también es posible que se los hayan inventado en la grabación propia, porque es un hecho que no nos molestamos en mirar partituras cuando queremos despotricar).
En cualquier caso, lo cierto es que me lo pasé MUY bien el sábado, la valoración en general fue bastante buena y he de decir además que trabajaron bastante la cuestión humorística, así que nos echamos buenas risas con unos y con otros. El libreto de por sí ya da para reírse un rato, pero una buena interpretación ayuda mucho y lo cierto es que trabajaron muy bien.
Momento final de la representación, durante los aplausos y todo eso, concretamente cuando la soprano está sacando al director de orquesta. Aquí podéis apreciar lo que os comentaba sobre las vestimentas... son una preciosidad. Creo que me haré algo así para Alemania el año que viene (porque por los mismísimos que pienso ir).
Por lo demás... siempre digo que hay que ir más a la opera, y de conciertos, y de exposiciones y de... demasiadas cosas. Tantas, que hay que hacer agenda y cotizar en bolsa, y todo no se puede. Pero sí es cierto que yo antes iba mucho más a estas cosas y ahora supongo que no lo hago principalmente porque no me entero de cuando hay algo interesante. Esta vez me comentó mi madre que lo hacían en el Gayarre, le dije que era una obra que me encantaba, y al poco me dijo que había cogido entradas para mi prima y para mí, así que a ella le debemos la velada, jajajaja. Pero lo dicho... cada vez se hacen más cosas en Pamplona y supongo que en Donosti también hay una buena oferta cultural que no solemos aprovechar porque no nos enteramos, no por falta de ganas. Habrá que ponerse al tema.
Con todo esto, me despido para desayunarme un té negro Irish Cream, que compré en Especialité el otro día antes de ir a la opera. No sé si recomendarlo porque todavía no lo he probado y he de decir que no es demasiado aromático, pero como me pirran los tés con aromas alcohólicos, no pude hacer otra que comprarlo. De música... me recomendó mi tío ayer a un tenor nórdico que yo no conocía, Jussi Bjorling. He escuchado varias cositas y la verdad es que me gusta bastante, aunque quizá demasiado "de época" para mis oídos, jajajja. En cualquier caso y ya puestos, aquí os dejo un enlace con "Una furtiva lagrima" cantada por él, ya que nos ponemos con "L'Elisir".
Cartel de la obra. Tiene coña que destaquen la única aria famosilla en el cartel. Debe de ser para asegurarse que llenan el teatro con un título quizá menos conocido que otros. Lo cierto es que prácticamente hicieron lleno en nuestra sesión, en las otras no lo sé, pero generalmente hay que andar listo para no quedarse sin entradas.Al parecer se hacían dos sesiones con diferente elenco y diferentes precios. Como en mi caso pensamos que sólo podría asistir el sábado, no hubo duda alguna y elegimos la sesión "barata" (la opera cada vez es más cara, dicho sea de paso), puesto que las otras eran el viernes y sábado. Curiosamente, la sesión "barata", la menos pro, es la opera que cada dos años monta la AGAO (Asociación Gayarre de Amigos de la Opera) con los ganadores del concurso bianual Julián Gayarre para cantantes. Como persona que se ha hartado de ir a ese concurso puedo asegurar que el nivel es tremendo y que los que se presentan no son precisamente aficionados. Suelen ser gente que, terminada la carrera, aún anda estudiando y haciendo cursos con tal y con Pascual, pero que ya tiene una carrera musical bastante aplastante. Hasta la fecha, yo siempre he dicho que es una gozada ir a esta representación. Sin embargo, esta vez, por motivos desconocidos, sólo se hace una sesión con los ganadores mientras que las otras dos son con cantantes supuestamente más profesionales (de esos que digo yo siempre que como te salga el tenor malo te dan ganas de pegar a alguien).
Como no vi a los "profesionales", no puedo cuestionar si merecía la pena pagar algo más para asegurar un mejor espectáculo. Sí que he de decir que a menudo he ido a espectáculos que valían un riñón para luego encontrarme con tenores malos y no tiene ni condenada gracia, mientras que generalmente la representación de ganadores siempre tiene buena calidad.
En este caso, como siempre, me eché a temblar en el momento en el que salió el tenor, Miguel Ángel Lobato. Y es que, aunque "L'Elisir" sea una opera buffa, soy fan absoluta de toda frase cantada por Nemorino en esta obra (incluso cuando está borracho, que es tremendo). Se trata de un palurdo de pueblo, pero la partitura que escribió Donizetti para este personaje es muy buena, tanto en las arias como en dúos y tercetos. Acostumbrada a que el tenor sea más malo que pedido de encargo (es lo que hay, Eneko, cuando hay alguien que canta como el pie, siempre es el tenor), pues una ya tiene cierta precaución cuando el susodicho va a abrir la boca. Pues bueno, el muchacho abrió la boca para cantar el "Quanto è bella" y resultó que lo hacía bastante bien. Tanto, que alguna emocionada gritó ya "bravo" nada más terminar el aria. Una voz muy bonita y con muy buena técnica. Eligieron además un tenor lírico-ligero, completamente adecuado para el papel, porque lo mismo te cascan uno dramático y te pegas un susto de tres pares. Me gustó mucho salvo por un detalle: en ocasiones la orquesta y el resto del coro lo tapaban porque no tenía mucha potencia. Comentando con mi tío al día siguiente (que de todo esto sabe un rato más que yo), me dijo que eso también es culpa de la orquesta, que no están tocando a Wagner, maldita sea, que Donizetti tiene una instrumentación bastante normalita. En cualquier caso, también he de decir que este problema fue mayor en el primer acto, no sé si en el segundo alguien le avisó de que más le valía subir el volumen o qué, pero no volví a tener ninguna queja.
La soprano, Elena Sancho, me disgustó algo al principio, me resultó algo chillona en "Benedette queste carte", pero no volví a quejarme al respecto en toda la obra porque mejoró lo suyo. No diré que fuera nada del otro jueves, pero sí correcta y con una voz bonita, así que más contentos que pitita. Más me falló Dulcamara, pero no fue por la técnica vocal, sino por la dicción, me pareció que se aturullaba un poco en algunos pasajes. Todo sea dicho, no tiene que ser nada fácil cantar semejantes parrafadas, cuidando la técnica y además consiguiendo que el público se eche unas risas. No diré que me pareciera malo, pero sí quizá un poco sosete y eso, que no se le entendía muy bien lo que cantaba.
Dándole por saco a Belcore en sus narices, pobre hombre. Aunque la foto está sacada de una noticia sobre esta representación, sospecho que es de archivo y de cualquier otra, a juzgar por las vestimentas. He de decir que la puesta en escena me encantó. El escenario del Gayarre es pequeñito y no da para mucha fiesta, pero en general estaba bien organizado... el vestuario, impecable. Una gozada. Por lo demás... bien el coro y la orquesta salvo por algún desajuste, sobre todo también en el primer acto. Desajustes que ni mi prima ni mi madre detectaron, así que no debieron de ser muy escandalosos, pero a mí me chirriaron un poco, principalmente en "Andiam Belcore", finalizando el primer acto. Reconozco que soy un poco tiquismiquis porque encima es una opera que me encanta y que me he hinchado a escuchar. Y todos sabemos que cuando has escuchado algo cien veces en la misma versión, la tuya es la buena y todo lo demás es mejor o peor en la medida en que se aproxima a lo que se tiene. Y de ahí el "es que esta parte la han hecho demasiado deprisa" o el "es que han hecho unos gorgoritos al final que se han inventado" (esto es posible, pero también es posible que se los hayan inventado en la grabación propia, porque es un hecho que no nos molestamos en mirar partituras cuando queremos despotricar).
En cualquier caso, lo cierto es que me lo pasé MUY bien el sábado, la valoración en general fue bastante buena y he de decir además que trabajaron bastante la cuestión humorística, así que nos echamos buenas risas con unos y con otros. El libreto de por sí ya da para reírse un rato, pero una buena interpretación ayuda mucho y lo cierto es que trabajaron muy bien.
Por lo demás... siempre digo que hay que ir más a la opera, y de conciertos, y de exposiciones y de... demasiadas cosas. Tantas, que hay que hacer agenda y cotizar en bolsa, y todo no se puede. Pero sí es cierto que yo antes iba mucho más a estas cosas y ahora supongo que no lo hago principalmente porque no me entero de cuando hay algo interesante. Esta vez me comentó mi madre que lo hacían en el Gayarre, le dije que era una obra que me encantaba, y al poco me dijo que había cogido entradas para mi prima y para mí, así que a ella le debemos la velada, jajajaja. Pero lo dicho... cada vez se hacen más cosas en Pamplona y supongo que en Donosti también hay una buena oferta cultural que no solemos aprovechar porque no nos enteramos, no por falta de ganas. Habrá que ponerse al tema.
Con todo esto, me despido para desayunarme un té negro Irish Cream, que compré en Especialité el otro día antes de ir a la opera. No sé si recomendarlo porque todavía no lo he probado y he de decir que no es demasiado aromático, pero como me pirran los tés con aromas alcohólicos, no pude hacer otra que comprarlo. De música... me recomendó mi tío ayer a un tenor nórdico que yo no conocía, Jussi Bjorling. He escuchado varias cositas y la verdad es que me gusta bastante, aunque quizá demasiado "de época" para mis oídos, jajajja. En cualquier caso y ya puestos, aquí os dejo un enlace con "Una furtiva lagrima" cantada por él, ya que nos ponemos con "L'Elisir".
mercredi, octobre 19, 2011
Veynte de ottubre de MCCXXV: "César, Bruto, Cicerón y romanos del montón"
Últimamente estamos volviendo a ver Roma. Nos pusimos a verla de la manera más tonta y ya nos quedan un par de capitulillos de la primera temporada que espero que no pasen de hoy o mañana. Curiosamente, los dos hemos caído en la cuenta de que no hemos visto la segunda temporada. Yo la empecé en su día, pero no me acuerdo por qué razón dejé de verla. Me quiere sonar que fue cuando me enganché al "Whitcher" y dejé de tener una vida. En cualquier caso, el asunto es que la hemos retomado con ganas y lo cierto es que, puestos a ver la segunda temporada, no está ma volver a ver la primera, porque es de lo mejorcito que se ha rodado para la tele, y mira que es un título disputado.
Cómo me gusta Roma, qué grandísima obra de arte es. Qué buen acierto tuvieron en querer narrar una de las etapas más importantes de la Historia y qué buen tiento tuvieron al hacerlo retratando a cada uno de los personajes, algunos de los más fascinantes que han existido: Cesar, Augusto, Cleopatra, Cicerón... se han escrito ríos de tinta sobre cada uno de ellos y todavía queda mucho por saberse y por escribirse. Me gusta mucho, pero mucho, cómo han sabido contar esta época, pese a las licencias que son habituales en cualquier serie de corte histórico (y que en este caso son menores que en otras, la verdad). Que sí, que la HBO busca morbo donde no lo hay, que si mucha violencia y mucho sexo para captar público (que luego ni siquiera es tan exagerado como lo pintan), que la fama de la pobre Atia nunca volverá a ser lo mismo después de la víbora que la HBO ha hecho de ella (y qué gran víbora, por cierto... venida a menos, pero zorra y manipuladora como la que más... niñas que vais de zorras y me leéis, a ver si tomáis ejemplo). Sin embargo, también sacan detalles que podrían pasar inadvertidos para cualquiera y son condenadamente fieles a la Historia. Sin ir más lejos, casi pego un bote el otro día cuando, antes de Farsalia, dijo César "aquí sólo se puede vencer o morir" ("aut vincere, aut mori", frase que muchos estudiantes de letras recordarán haber traducido).
Me gusta mucho cómo aparece César. Me gusta que no sea, como sí se le suele ver, un tirano déspota que se ha apropiado de un puesto que no le corresponde. César condenó a la República, pero precisamente porque quería sanarla (la maté porque era mía y todo eso). Que tuviera razón o no la tuviera no es un tema que nos incumba ahora mismo, el caso es que César se creía un instrumento necesario para la salvación de la República, aunque para lograrlo tuviera que gozar de cargos fuera de ley (y adaptar la ley para que esto fuera posible). César no era un cabrón, como se refleja a menudo. Megalómano, quizá, ególatra, sin duda, pero no un cabrón. Era buena gente, muy apreciado por sus seres queridos, enormemente carismático, aclamado (y muy llorado) por el pueblo, para el que concedió algunos beneficios que ya podían poner en práctica los políticos actuales (como ya suelo decir yo habitualmente... mejor sería un tirano bien encaminado que un gobierno constituido por subnormales y elegido por necios).
Fue un estratega invencible en la batalla, pero también en el Senado. Supo mover y manejar todas las herramientas para hacer de sí mismo un líder. Supo delegar elecciones y trabajos importantes a gente competente y supo maniobrar sin mancharse las manos. Con todo, hubo un grupo de nobles que no supieron perdonarle el daño que hizo a la República acumulando en su persona tantos privilegios. No digo que no lo odiaran y envidiaran algunos de ellos, pero desde luego no fue éste el motivo de que decidieran matarlo. Desde luego, no fueron la envidia ni el odio los que movieron a Bruto a asesinar a quien prácticamente había sido su mentor, sino la seguridad de que así estaba salvando a la República.
Augusto, otro grande. Me gusta mucho cómo lo retratan en la película: frío, calculador, estudioso... fue mucho lo que aprendió de César, sólo que Augusto, curiosamente, pasó bastante de la cuestión República y se centró más en el asunto de convertirse en un avatar del Imperio Romano. Obtuvo el poder de la propia República, pero ya nunca más fue devuelto. Augusto, y no César, como la gente de a pie piensa (los que piensan que hubo una República y después un Imperio, claro está), fue el primer emperador de Roma. Reunió poder político y religioso, fue Emperador a la vez que Pontífice Máximo y deificó su propia figura hasta límites insospechados. Siempre habían considerado las familias patricias que provenían de los dioses, a partir de Augusto, quizá con cierto contagio de Oriente, el emperador fue directamente considerado un dios en la tierra. Aunque seamos realistas... a diferencia de Oriente, en Roma tampoco se tenía demasiada veneración por los dioses. Esto es lo que espero ver en la segunda temporada. El ascenso de Augusto, la creación de un mito, de un icono, para una Roma en la que la República ya no era una opción válida en un territorio que se había expandido demasiado (no en vano, tras algunos años buenos con Augusto... el Imperio Romano siempre tuvo serios problemas en cuanto a gobernabilidad).
Me han dicho que la segunda temporada no está a la altura de la primera, pero probaremos suerte. Si se refleja lo que espero ver, estaré más que agradecida a los guionistas que hacen posible este pedazo de serie.
He de decir que en la primera temporada veo un muy buen retrato del Augusto niño. Calculador, estudioso y con un cierto asperger o algo similar. Aún no se había gastado ningún Px en carisma ni en habilidades sociales varias, pero todo estaba por llegar... Me gusta mucho el retrato que hacen de él, pero curiosamente no es la imagen que Roma tuvo del Octavio niño. Principalmente porque no se tuvo mucha idea de Augusto hasta que César lo nombró heredero político. Si bien era sobrino suyo y había tenido cierta dedicación hacia él... lo cierto es que este nombramiento desconcertó a no pocos y cuando se habla del origen de Augusto siempre se habla de un origen bastante oscuro y misterioso. Resumiendo... me gusta el Augusto que sale, pero quizá sería mejor que no saliera, que se lo reservaran para soltarlo por las buenas, así como hizo el Augusto de verdad. En cualquier caso, la tele es la tele y cascar a un personaje bueno por gracia divina en la segunda temporada cuando te has cargado a uno muy grande en la primera puede funcionar o puede salir desastroso... así que bueno, no está mal que presenten a Augusto y a Octavia, porque ambos fueron lo que fueron en años posteriores.
Cleopatra, otro gran personaje muy bien representado, aunque tampoco la tocan demasiado. Es lo que hay... la serie es "Roma" y no "Egipto" y aunque se podría sacar mucho de la última grande entre los egipcios, no entran al trapo. Pena, porque me hubiera gustado verla en Roma, cuando tiene que salir por patas tras la muerte de César. En cualquier caso, me gusta la imagen que hacen de ella, lejos de las Cleopatras petardas y manipuladoras que el cine se ha cansado de retratar. Cleopatra fue manipulada, más que manipuladora. Hija de diferentes culturas, receptora de una formación impresionante, buena política, estratega, con un bagaje cultural aplastante, preparada para ser una diosa en su tierra, no fue más que una marioneta en manos de Roma. Del Egipto de los faraones no quedaba más que el recuerdo y los Ptolomeos tenían escasa sangre egipcia en vena... el pueblo egipcio, el granero de Roma, poco recordaba ya de su paseo glorioso. César apoyó a Cleopatra para asegurarse el servilismo de Egipto y aún así, Cleopatra consiguió recoger en su persona la larga tradición del Egipto de los faraones. No en vano es uno de los personajes más conocidos del antiguo Egipto, aunque su imagen popular está distorsionada, trasladándola a una época muy anterior.

Con todo esto, no quiero dejar de lado a Tito Pullo y a Lucio Voreno, ese dúo cómico (son como Astérix y Obélix, según Yazston) para el que se concede toda clase de licencias históricas pero que, a la vez, consiguen transmitir una idea bastante cercana de lo que era la vida en el ejército, al principio y la vida cotidiana, posteriormente. Una idea muy acertada la de meter a estos dos como elementos aglutinantes de la serie, además de que los personajes son de traca. Aquí, como en todas partes, somos fans declarados de Pullo, por si había dudas, jajaja.
Y poco más... hablaría más. Hablaría de Cicerón (tremendo, aunque apenas lo saquen al pobre), o de la relación entre Cleopatra y Dido, pero para eso tendría que estar más inspirada y no termino de hallarme, jajaja. Así que recomiendo... uhmm una sopita caliente, que ya llega el invierno. Y para escuchar... el "Tranquille sommeil" de Persée de Lully.
Cómo me gusta Roma, qué grandísima obra de arte es. Qué buen acierto tuvieron en querer narrar una de las etapas más importantes de la Historia y qué buen tiento tuvieron al hacerlo retratando a cada uno de los personajes, algunos de los más fascinantes que han existido: Cesar, Augusto, Cleopatra, Cicerón... se han escrito ríos de tinta sobre cada uno de ellos y todavía queda mucho por saberse y por escribirse. Me gusta mucho, pero mucho, cómo han sabido contar esta época, pese a las licencias que son habituales en cualquier serie de corte histórico (y que en este caso son menores que en otras, la verdad). Que sí, que la HBO busca morbo donde no lo hay, que si mucha violencia y mucho sexo para captar público (que luego ni siquiera es tan exagerado como lo pintan), que la fama de la pobre Atia nunca volverá a ser lo mismo después de la víbora que la HBO ha hecho de ella (y qué gran víbora, por cierto... venida a menos, pero zorra y manipuladora como la que más... niñas que vais de zorras y me leéis, a ver si tomáis ejemplo). Sin embargo, también sacan detalles que podrían pasar inadvertidos para cualquiera y son condenadamente fieles a la Historia. Sin ir más lejos, casi pego un bote el otro día cuando, antes de Farsalia, dijo César "aquí sólo se puede vencer o morir" ("aut vincere, aut mori", frase que muchos estudiantes de letras recordarán haber traducido).
Me gusta mucho cómo aparece César. Me gusta que no sea, como sí se le suele ver, un tirano déspota que se ha apropiado de un puesto que no le corresponde. César condenó a la República, pero precisamente porque quería sanarla (la maté porque era mía y todo eso). Que tuviera razón o no la tuviera no es un tema que nos incumba ahora mismo, el caso es que César se creía un instrumento necesario para la salvación de la República, aunque para lograrlo tuviera que gozar de cargos fuera de ley (y adaptar la ley para que esto fuera posible). César no era un cabrón, como se refleja a menudo. Megalómano, quizá, ególatra, sin duda, pero no un cabrón. Era buena gente, muy apreciado por sus seres queridos, enormemente carismático, aclamado (y muy llorado) por el pueblo, para el que concedió algunos beneficios que ya podían poner en práctica los políticos actuales (como ya suelo decir yo habitualmente... mejor sería un tirano bien encaminado que un gobierno constituido por subnormales y elegido por necios).
Fue un estratega invencible en la batalla, pero también en el Senado. Supo mover y manejar todas las herramientas para hacer de sí mismo un líder. Supo delegar elecciones y trabajos importantes a gente competente y supo maniobrar sin mancharse las manos. Con todo, hubo un grupo de nobles que no supieron perdonarle el daño que hizo a la República acumulando en su persona tantos privilegios. No digo que no lo odiaran y envidiaran algunos de ellos, pero desde luego no fue éste el motivo de que decidieran matarlo. Desde luego, no fueron la envidia ni el odio los que movieron a Bruto a asesinar a quien prácticamente había sido su mentor, sino la seguridad de que así estaba salvando a la República.
Augusto, otro grande. Me gusta mucho cómo lo retratan en la película: frío, calculador, estudioso... fue mucho lo que aprendió de César, sólo que Augusto, curiosamente, pasó bastante de la cuestión República y se centró más en el asunto de convertirse en un avatar del Imperio Romano. Obtuvo el poder de la propia República, pero ya nunca más fue devuelto. Augusto, y no César, como la gente de a pie piensa (los que piensan que hubo una República y después un Imperio, claro está), fue el primer emperador de Roma. Reunió poder político y religioso, fue Emperador a la vez que Pontífice Máximo y deificó su propia figura hasta límites insospechados. Siempre habían considerado las familias patricias que provenían de los dioses, a partir de Augusto, quizá con cierto contagio de Oriente, el emperador fue directamente considerado un dios en la tierra. Aunque seamos realistas... a diferencia de Oriente, en Roma tampoco se tenía demasiada veneración por los dioses. Esto es lo que espero ver en la segunda temporada. El ascenso de Augusto, la creación de un mito, de un icono, para una Roma en la que la República ya no era una opción válida en un territorio que se había expandido demasiado (no en vano, tras algunos años buenos con Augusto... el Imperio Romano siempre tuvo serios problemas en cuanto a gobernabilidad).
Me han dicho que la segunda temporada no está a la altura de la primera, pero probaremos suerte. Si se refleja lo que espero ver, estaré más que agradecida a los guionistas que hacen posible este pedazo de serie.
He de decir que en la primera temporada veo un muy buen retrato del Augusto niño. Calculador, estudioso y con un cierto asperger o algo similar. Aún no se había gastado ningún Px en carisma ni en habilidades sociales varias, pero todo estaba por llegar... Me gusta mucho el retrato que hacen de él, pero curiosamente no es la imagen que Roma tuvo del Octavio niño. Principalmente porque no se tuvo mucha idea de Augusto hasta que César lo nombró heredero político. Si bien era sobrino suyo y había tenido cierta dedicación hacia él... lo cierto es que este nombramiento desconcertó a no pocos y cuando se habla del origen de Augusto siempre se habla de un origen bastante oscuro y misterioso. Resumiendo... me gusta el Augusto que sale, pero quizá sería mejor que no saliera, que se lo reservaran para soltarlo por las buenas, así como hizo el Augusto de verdad. En cualquier caso, la tele es la tele y cascar a un personaje bueno por gracia divina en la segunda temporada cuando te has cargado a uno muy grande en la primera puede funcionar o puede salir desastroso... así que bueno, no está mal que presenten a Augusto y a Octavia, porque ambos fueron lo que fueron en años posteriores.
Cleopatra, otro gran personaje muy bien representado, aunque tampoco la tocan demasiado. Es lo que hay... la serie es "Roma" y no "Egipto" y aunque se podría sacar mucho de la última grande entre los egipcios, no entran al trapo. Pena, porque me hubiera gustado verla en Roma, cuando tiene que salir por patas tras la muerte de César. En cualquier caso, me gusta la imagen que hacen de ella, lejos de las Cleopatras petardas y manipuladoras que el cine se ha cansado de retratar. Cleopatra fue manipulada, más que manipuladora. Hija de diferentes culturas, receptora de una formación impresionante, buena política, estratega, con un bagaje cultural aplastante, preparada para ser una diosa en su tierra, no fue más que una marioneta en manos de Roma. Del Egipto de los faraones no quedaba más que el recuerdo y los Ptolomeos tenían escasa sangre egipcia en vena... el pueblo egipcio, el granero de Roma, poco recordaba ya de su paseo glorioso. César apoyó a Cleopatra para asegurarse el servilismo de Egipto y aún así, Cleopatra consiguió recoger en su persona la larga tradición del Egipto de los faraones. No en vano es uno de los personajes más conocidos del antiguo Egipto, aunque su imagen popular está distorsionada, trasladándola a una época muy anterior.

Con todo esto, no quiero dejar de lado a Tito Pullo y a Lucio Voreno, ese dúo cómico (son como Astérix y Obélix, según Yazston) para el que se concede toda clase de licencias históricas pero que, a la vez, consiguen transmitir una idea bastante cercana de lo que era la vida en el ejército, al principio y la vida cotidiana, posteriormente. Una idea muy acertada la de meter a estos dos como elementos aglutinantes de la serie, además de que los personajes son de traca. Aquí, como en todas partes, somos fans declarados de Pullo, por si había dudas, jajaja.
Y poco más... hablaría más. Hablaría de Cicerón (tremendo, aunque apenas lo saquen al pobre), o de la relación entre Cleopatra y Dido, pero para eso tendría que estar más inspirada y no termino de hallarme, jajaja. Así que recomiendo... uhmm una sopita caliente, que ya llega el invierno. Y para escuchar... el "Tranquille sommeil" de Persée de Lully.
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