dimanche, mai 15, 2005

Quinze de mayo de mildoscientosdiecynueve: A mil kilómetros del cielo y varios más del mar

En primer lugar, en el avance de noticias, os cuento que ya funciona el link al blog del Elfito, que ya está inaugurado, así que supongo que le echaréis un vistazo, jeje.

Por lo demás, que gracias a Ricardo ya he solucionado el tema del trabajo y que no consigo avanzar con la ponencia que tengo que prepararme para mañana. Miedooooo.... y es que sabría contestar a la pregunta, pero... ¿estar hablando media hora? ¡Imposible!.

He escrito un laaargo post que no ha llegado a ver la luz del día (agonizante ya, por cierto) por un pequeño fallo manual. Odio escribir varias veces las mismas cosas. Lo odio. Cuando se me borra sin querer un mensaje del móvil, o un mail... o cuando tengo que repetir veinte cosas lo mismo o... Vamos, que ya lo siento, porque el post era considerablemente más interesante que lo que voy a escribir ahora, pero seguiré estirando el tema un poco más...

Es sobre la necesitad imperiosa de sentirnos escuchados. De demostrar que somos interesantes, ingeniosos, especiales. De decir al mundo que estamos vivos y que nos conozcan y reconozcan. De esa necesidad intrínseca al ser humano (al sociable, por supuesto y al que como yo, le gusta tener su cascarón, su habitáculo y mazmorra), consciente o inconscientemente, reconocida o profundamente negada. Pero esta ahí o al menos debe estarlo, porque si no ¿qué diablos hacemos escribiendo largas líneas por internet? ¿De verdad no nos importa ser o no ser leídos? Entonces ¿por qué damos la dirección del blog a nuestros amigos? ¿por qué les pedimos que enlacen nuestro blog en sus links? ¿por qué al rato de haber escrito un post miramos a ver si hay comentarios?. La verdad es que esto, aunque suene como un grito desesperado, no lo es, realmente. Es el fruto de haber leído muchos blogs en poco tiempo y las conclusiones a las que he llegado.

He leído muchos y variados. Desde el que se mola a si mismo y nos quiere enseñar lo guay que es su vida al melancólico que quiere desnudarse por dentro pero sin que se note, así que lo hace en modo lírico. Junto con el escritor frustrado y el no tan frustrado (ahí está el estupendo blog de Neil Gaiman), el cínico que se considera transmisor de su peculiar visión de la sociedad en tono de monólogo digno del "Club de la Comedia". El que no tiene nada que contar, pero quiere que le conteste alguien y el que cuenta cada día su vida y obras.

¿Por qué todo esto? Quizá no somos capaces de contar todo esto, de sacar lo que tenemos dentro y demostrarlo a esa gente que queremos que nos valore. Quizá no queremos asumir que queremos ser valorados. Desde luego, yo no suelo asumirlo, prefiero pensar que soy independiente y que no necesito la aprobación de nadie. Pero ¿hasta qué punto es cierto? En cierto modo todos tenemos un vínculo de dependencia con la sociedad que no somos capaces de admitir.

Pero lo dicho, esto no es un grito desesperado, sino un conjunto de reflexiones puestos en la pantalla. Para que lo lea alguien. Para que diga que no está de acuerdo y me de el placer de rebatirle. Para que otros piensen que mis pensamientos son muy elevados. Para entretenerme un rato.

Escuchando... "Mariam Matrem" del Llibre Vermell de Montserrat, con Jordi Savall como director y Hespèrion XX como intérpretes. Viendo... la última luz del día.

Hoy ha sido un día gris claro con tintes de azul.

8 commentaires:

Lily Maid a dit…

Hmmm...estoy totalmente de acuerdo contigo.
Yo no sé donde me meterías en tus clasificaciones (yo sí sé donde me meto yo XDDD pero bueno...), pero puedo hacer una abstracción de bastante gente que conozco y que leo con hmmm diría deleite, pero más de dos y más de tres lo leo con lo que mi Fiorella diría "mock".
Anyway, que me disperso.
La gente necesita aprobación, o que le hagan caso. ¿Por qué? Pues porque este mundo es un asquito.
A mí, sinceramente, me da igual que me lean. Me consta que me lee (o lo hacían) algunos elementos (debería casi decir elementas) peculiares que ambas conocemos, me da igual que lo hagan, que me enlacen o que comenten que cada post que suelto es un paso más en mi largo camino por el patetismo crónico. Escribo para mí misma, para no olvidarme de las cosas que siento o para dejarlas salir, porque me es más sencillo escribirlas que contarlas. Además, muchas veces no tengo a quien dar la plasta, y...
Me gusta, eso sí, que alguno de los posts más inspirados me los reconozcan, me los comenten. Desgraciadamente, suelen comentar la parte que menos contenido tiene para mí. XDDDD

Lily Maid a dit…

Vaya pedazo de rollo te he soltado, cielo. XDDD

Ardaleth a dit…

Pero cuantísima razón tienes! Y eso que el mío al principio no se lo di a nadie, que me lo quería guardar como repositorio privado de rayadas, un autorretrato mental de tal y como soy ahora (es algo que me gusta hacer), pero ahora admito que cuando me llega un comentario al correo me alegro una barbaridad. Desde luego escribo porque algunas cosas no sería capaz de decirlas en voz alta. Para darle a la gente la capacidad de elegir si quiere oír lo que tengo que decir (no me gusta forzarlo) Admito a mi pesar mi vínculo con la sociedad :p Por cierto, yo tampoco sé dónde me meterías en tu esquema, pero podré vivir con la incógnita jaja.
Miqui!

Bicho a dit…

Creo que lo que acabas de hacer es un metapost, es decir, un post sobre los post... y la verdad, parece que en tu recorrido has visto poco que merezca la pena... un detalle, te ha faltado decirnos en qué lugar ubicas tu propio blog... si me lo permites, te diré que no debemos confundir independencia con solipsismo... Tú no necesitarás a nadie para que te diga lo que consideras digno, pero es humano e irrenunciable compartirlo con alguien.
Un fuerte saludo de...
¿un escritor frustrado, de un melancólico, de un buscador de aprobación...? En fin de Bicho.

Eleder a dit…

El problema que comentas es metaliterario, más que "metabloguístico" :)

Y es el de ¿escribe el poeta para sí mismo o para otros? Y no creo que nadie haya dado una respuesta satisfactoria. Yo tengo claro que, cuando escribo algo, incluso si me lo guardo en mi casa y no lo doy a leer a nadie, tengo una "secreta ambición", consciente o inconsciente en su momento, de que sea leído (y entendido, aun cuando esté escrito con mis claves personales).

No puedo hablar por otros. Pero, sinceramente, dudo tanto de la "motivación social" como único fundamento de la literatura, como de la imagen del arte como "expresión personal de los sentimientos sin otra intención que expresarlos". La verdad estará "somewhere in the middle" :) (aiya, Ardaleth, por cierto :D)

Azelaïs de Poitiers a dit…

Mmmmm me habéis hecho pensar más aún, capullos... en un par de días reflexionaré sobre vuestros comentarios y sobre el que ha puesto el Elfo en su blog y seguiré dándole al tema. Si será por rayar...

Eowyn Zirbêth a dit…

Misma curiosidad, dónde meterás mi blog y rl tuyo propio. Estoy con Eleder y, es más, lo digo claramente. Cierto exhibicionismo impregna mi blog, deseo que me lean, que me comenten está bien, de vez en cuando, pero me gusta escribir, desde siempre, y escribir y que me lean. Ya lo dije alguna vez. Jamás he llevado un diario, lo que me mantiene día a día atada al vicio del blog es que se que me leen. Aunque haya también de todo lo demás que mencionas en el post y que subrayan los comentaristas. Un saludo.

Anonyme a dit…

Cool blog, interesting information... Keep it UP » »