mardi, octobre 02, 2007

Dos de octubre de mildoscientos veinte i uno: Sobreviviendo a la catástrofe

Ya lo decía en el otro blog... llevo unos días que estoy hasta las orejitas de las condenadas fichas que nos quedan de la beca de patrimonio. Lo malo es que no he tenido descanso: en verano estuve hasta arriba de clases, después tuve que preparar la memoria para la beca del I.E.A. y claro... las fichas se acumulaban. Total, que no salgo de casa más que para ir a currar. Vamos: del curro a casa a trabajar más y vuelta a lo mismo, ains. Tenemos que entregar las fichas el viernes y la verdad es que se presenta complicado, porque tenemos un ordenador para las dos y la aplicación de patrimonio ha muerto en el portátil del curro, jurjur. Pero muerto, muerto... ahora mismo el ordenador está siendo intervenido por un tipo desde Huesca. Tiene su gracia. Pero no pasa nada, porque hay mucho curro que todavía podemos hacer en nuestros propios portátiles. Trabajo no falta, sigh.

Pero bueno, en el fondo algo de bueno tiene que tener. Este año me tengo que centrar más en el doctorado. No a este ritmo, claro. También quiero tomar cafés con los amigos, jugar a la wii, leer, dormir, salir los sábados... (brrr que llevo como tres semanas sin salir y ya tengo ganas), pero tengo que ir asumiendo que no todos los días puedo venir a casa a descansar. Por tarde que sea y cansada que esté... más me vale avanzar, porque si no, a mi tutora le da un mal, jajaja. Además, le prometí que este año acababa el DEA o no me vuelvo a matricular.

Así que pese al agobio y la falta de tiempo libre para hacer cosas entretenidas (salvo un par de cervecitas con Lameri para hacer el trasvase del ordenador cual ejecutivas y la cena de cumple de Maya, no saco las narices del ordenador... gracias guapa, me lo pasé genial aunque tuve que volverme pronto para seguir dándole al tema), tampoco está tan mal. Además, poco a poco va llegando el otoño y viene bien. Los dos últimos fines de semana hasta ha llovido ¡en Zaragoza! y tiene su perspectiva romántica esto de estar trabajando con la música a todo volumen mientras miro lo que está cayendo por la ventana. Respecto a la música... estoy redescubriendo el Bara no Seidou, que me pareció muy bueno cuando lo descubrí, pero que lo había dejado de lado a favor de descubrimientos posteriores. Es curioso, viene a ser una mezcla entre Danny Elfman, Bach y unas cuantas películas de miedo, a la japonesa. Aderezadas por la voz de Klaha, que mientras se observa la lluvia fuera, suena curiosamente atemporal y nostálgica. Quizá no sea el mejor cantante del mundo, pero su estilo recuerda de alguna manera a un galán de cine de los años 30. A mí al menos me lo recuerda y combinar la lluvia y el trabajo con este disco ha sido una idea estupenda. No sé cuántas veces he podido escuchar este disco durante este fin de semana y el pasado...

En tiempos tenía música "para escuchar cuando llueve". Estaba el "East of the sun" de A-Ha o las variaciones Goldberg de Bach (tocadas en piano, con clave no resultaba tan acuático, uhmm), la banda sonora de "Entrevista con el vampiro" o las "Gymnopedies" de Satie. Hasta la tenía separada en la estantería de los CDs y hacía mezclas de discos para disfrutar de la lluvia en condiciones. Aquí resulta bastante estúpido tener música para este fin, porque no llueve casi nunca. En cualquier caso, el "Bara no Seidou" de Malice pasa a engrosar las filas de la música lluviosa.

Las horas de trabajo también han servido para dedicarme al culto al cuerpo (haciendo excursiones al if a por mascarillas), jugar con mis gatas (compré una rata enorme de peluche que hace ruido si la mueves, ¡es genial!), que supongo que me echan de menos de normal y pedir pizza... que ya ni me acordaba de que se podía hacer. Y uno se siente curiosamente superior cuando alguien le trae comidita a casa, jaja. Pediría comida japonesa, pero no aceptan pedidos por menos de 20 euros y tampoco es plan de almacenar sushi. O bueno... uhmmm tampoco estaría tan mal. Me lo pensaré para el próximo fin de semana de trabajo.

De momento... recomiendo la penúltima canción del "Bara no Seidou", que me tiene obsesionada: "Shiroi hada ni kuruai to kanashimi no wamai" (ahí queda eso) Mejor con lluvia de fondo y con un té verde recién hecho.

10 commentaires:

Fiondil a dit…

Uf, yo siempre que me pongo las variaciones Goldberg entro en un fase en la cual me vuelvo nostálgico de mis sueños. No sé, es decir, de repente de vuelvo nostálgico de una especie de vida atemporal que nunca he vivido realmente, me entristezco por cosas que no he perdido y me sublimo en una inmensa felicidad extracorporal que no sé de dónde proviene.
En definitiva, que en un momento adecuado, ponerme las variaciones Goldberg es como alcanzar el Cielo :D

Elbereth a dit…

Veo que estás muy ocupada, así que te disculpo por no venir a verme...me hubiese molado ir a la cena, pero tenía un compromiso anterior, también en forma de cena, así que...

Lily a dit…

¿Pedimos sushi cuando vaya a tu casa? ¡Por faaaaaa!

Berúthiel a dit…

Me lo pasé genial en la cena con awelito Fëanor y vos, a ver cuando nos tomamos un té o similar...si, cuando hayas entregado las fichas...;)
A mi cuando llueve me gusta escuchar simplemente la música, pero a veces me pongo sentimental y o pongo Louis Amstrong¿?, o Billy Holliday, Dinah Washington o, no sé porqué, Smetana. Aunque para escuchar a Bach siempre es buen momento, que cerebro, por Eru!

Berúthiel a dit…

Eso de escuchar la música ha quedado muy filosófico, quería decir la lluvia :) que una no es tan poética

Azelaïs de Poitiers a dit…

¿Ves? ¿ves? las variaciones Goldberg y la lluvia se llevan bien. Son como muy nostálgicas. Conozco esa sensación a la que aludes y de hecho comenté algo sobre ella hace muchos post. Es... rara. No tengo muy claro si me gusta o no, porque en parte añoro algo que tiene que haber sido muy bonito pero me frustra mucho no haberlo vivido nunca. En cualquier caso tanto no me debe de desagradar cuando lo practico de cuando en cuando.

Elbereth, guapetona... bufff sí que estoy hasta arriba de curro, a ver si para la semanita que viene ya estoy despejada, aunque no sé si andarás de fiestas de Pilares o algo. En cualquier caso tenemos un café pendiente al que me he autocomprometido, jajaja. Penita que no vinieras a la cena, la verdad. Habrá que suplirlo con esa cena de chicas que siempre estamos preconizando y nunca termina de llegar, jurl.

Lily, guapa... no he podido resistirme y antes hemos pedido comida japonesa el felfo y yo. Aún no he probado el sushi porque me lo he reservado para mañana. Pero nos hemos cenado el gyouza, los rollitos y el oyakodon y bueno... estaba rico, pero en los restaurantes que solemos frecuentar está más bueno. Así que no veo por qué vamos a pedir comida japonesa cuando podemos ir a que nos lo sirvan en el tatami. Mola más ¿no?

Y Berúthiel, guapíchima, el cafecito cuando quieras. A partir de este sábado ya soy una mujer semilibre, jaja. Salvo que trabajo de una a nueve, vamos... pero por la mañana y por la noche estoy libre. Y los fines de semana también.

Azelaïs de Poitiers a dit…

Joer, sus llamo guapas a todas menos a Fiondil. Pues guapetón también, hala

Elbereth a dit…

Pues me parece una gran idea la cena, pa la semana después del pilar...y el café cuando queráis, la que viene mismo, pero no el miércoles! Que creo que todas tenemos un compromiso ineludible y largamente esperado...

Coincido en lo de la lluvia y la nostalgia...pero es agradable, no hay motivos, pero la sensación física...bueno, no es un sentimentalismo desagradable, eso por supuesto, visto que me encanta la lluvia...y yo también prefiero escucharla sin nada más, aunque igual pruebo con Bach, si decís que pega tanto...

Azelaïs de Poitiers a dit…

Prueba, prueba, pero no con cualquier cosa de Bach... con las variaciones Goldberg va estupendamente, pero por ejemplo los Conciertos de Brandemburgo son más apropiados para las mañanas de primavera y tal, jaja. En cambio todo lo de Satie sí pega y los nocturnos y las baladas de Chopin también.

¿qué compromiso tenemos el miércoles? ¿el concierto de Héroes? Pero eso va por la noche. De todas formas, voy a estar más libre de lo que pensaba; creo que me voy a tener que comer unos días de vacaciones que no me apetecía hacer ahora pero que mira, si hay que hacer, se hacen.

Azelaïs de Poitiers a dit…

Por cierto, el sushi y el makisushi del japonés a domicilio sí que estaban estupendérrimos. La próxima vez, invierto los 30 euros en sushi en diferentes versiones y me dejo de tonterías. Total, si en el fondo es lo que más me gusta, jaja (bueno, junto con el gyouza del Sakura y la misteriosa salsa naranja del Kokura, jaja)