lundi, décembre 11, 2006

Onze de diciembre de mildoscientosveinte: Qué tuvieron de malo los ochenta

A todos nos ha llegado una o mil veces ese mail nostálgico lacrimógeno sobre la gloriosa década de los ochenta y de la generación de los ochenta y tal. De hecho existe un movimiento "revival", como dicen, de recuperación de la dichosa época protagonizado por gente casposa que no sabe avanzar en el tiempo. Reconozco que yo también eché la lagrimilla con ese mail y me conmoví y esas cosas pero, por Loki... ¿de verdad fueron tan buenos los ochenta? ¿estáis seguros? Lo selectiva que es la memoria...

¿Recordáis las modas horteras de los ochenta? Los calentapiernas protagonizados por los fans de Fama (anda que no nos reímos cuando fueron resucitadas por los de UPA), los tupés, las hombreras. Sí, las hombreras, esa cosa horrible que la gente superponía una sobre otra para parecer jugadores de rugby y que se institucionalizaron hasta el punto en el que era imposible comprarte algo sin ellas (y cuando las quitabas se te quedaba todo enorme). ¿Y el fosforito? Se puso tan de moda que incluso había modernitos que osaban llevar anoraks completamente amarillos fosforitos. Ale. Menos mal que ahora se ha quedado reducido a los esquiadores y poco más.

¿Y los jebis ochenteros? Yo siempre he dicho que si algo de bueno hicieron los jebis en los noventa fue conocer el color negro. Extinción de una vez a los ochenteros de elásticos de serpiente, pantalones rojos y pelos cardados con camisetas rotas y tiras colgantes de leopardo hasta de los dientes.

Claro, que los poperos seguidores de la Madonna Betty Boop de "Who's that girl" seran aún muchísimo peores. Esos pelacos teñidos y esa moda "meacabodelevantardelacamaysolotengoropagrandeyrotayminifaldas". Esos que creían que entrarían en una escuela de arte como la de Fama y andaban por la calle con el radiocaset pegado en la oreja. Ahí estuvieron las chapas de acid house, las camisas de cuadros atados a la cintura, los pintalabios rosas que siempre han sido repudiables y ese pelo también cardado. Por cierto, un tío nunca debería llevar el ombligo al aire. ¿Y las faldas globo? ¿y los pantalones bombachos? ¿y las toreras? ¿y la moda de los topos?. Los tutús con calentapiernas, las faldas con deportivas, los zapatos con calcetines blancos y esa horrible moda del estampado. Y las camisas: esas camisas estampadas en general grandes y chillonas, al más puro estilo hawaiano. Aquella moda de las camisas de cachemir (que nunca fueron de Cashemir). Las gafas redondas de colores proliferaban y la ropa en general te tenía que quedar grande y rota. Yo no sé cómo la gente no se quedaba la de sus hermanos y la rompía. Para qué gastar.

La tele, nuestra tan vanagloriada tele de los ochenta, esa que nos hacía disfrutar de La Bola de Cristal (pese a que éramos tan micos que no pillábamos la mitad de lo que decían), esa misma tele estaba plagada de telenovelas de cincuentones millonarios: Falcon Crest, Dinastía o Santa Barbara. Una preciosidad. Claro, las venezolanas que vinieron después aún fueron peores, pero eso no hace que las anteriores tuvieran un ápice de dignidad. Y las series: ¿alguien ha intentado ver de mayor "Los problemas crecen"? Ehmm pues que nadie lo intente. Se emitían series estupendas como "Remington Steel", "M.A.S.H." o "Corrupción en Miami" que, desengáñense ustedes, si no las vuelven a emitir no es por una conspiración televisiva en la que estamos todos inmersos, sino porque eran un auténtico truño. Si algo hicieron de bueno por la generación de la época es que los niños no tuvimos mucho apego a la tele (salvo a los dibujos de mediodía del fin de semana y a los de media tarde entre semana) y jugáramos más, que es más sano.

¿Y por qué había tantos grupos de negros discotequeros que vestían de fosforito y colores brillantes metalizados? ¿y por qué todavía fue peor cuando apareció McHammer con la famosa canción aquella mala de ganas que nos introdujo en el fantabuloso mundo del rap? ¿Y por qué también McHammer vestía con hombreras y llevaba todo brillante y dañino para la vista?. Claro, que nada superó a Locomía: fantásticas coreografías, modernas vestimentas (con hombreras, claro) y aún existían las tías que osaban decir que estaban buenos. La vertiente romanticona tu punto clave en Glenn Medeiros y Eros Ramazzoti, que a estas alturas sigue cantando con la nariz. Del Medeiros nunca más se supo.

En España nos relamemos pensando en la "movida madrileña". Es muy gracioso porque se trata de gente que se abanderó con la palabra "hortera". Gente que cantaba fatal canciones muy malas y con letras espantosas. Y a eso le llamaban juventud rebelde. Más bien eran dejados de la vida que no tenían puñetera idea de lo qué era hacer música. Algunos, como Alaska y otra gente tenían su punto gracioso. Al menos tenían algo que decir. Pero el resto... ufff. ¿Recordáis las primeras canciones de Mecano y tenéis la poca vergüenza de decir que son buenas? "Hoy no me puedo levantar", "Hawai Bombay"... En fin. La Torroja nunca cantó bien y entonces ni siquiera se molestaba por hacerlo. Y luego están los nostálgico-petardos de los Secretos y compañía. Canciones feas, aburridas y repetitivas. Otros que triunfaron nadie sabe cómo son Gabinete Cagal... digo Caligari y Radio Carroz.. digo Futura. Unos y otros eran más malos que la tiña e inexplicablemente vendían como locos. ¿Os acordáis de la canción del "veneno en la piel"? ¿y la del "corazón de tiza"? ¿Y Danza Invisible? Recuerdo con pavor una canción que se titulaba "En la laguna de churros". Una cosa hortera, aburrida y completamente sinsentido. La canción del verano siempre ha sido un mal invento, y la canción del verano española se lleva la palma. Aquí queda para el recuerdo el "Aquí no hay playa" de Los Refrescos. Aún habrá algún cretino que se compró el disco y todo.

Y ese tema truculento y especialmente doloroso para todos: los dibujos animados. Los recordáis con cariño ¿eh?. Banner y Flappy, la abeja Maya, o Las Aventuras del Bosque Verde. Si alguien tiene las narices de bajárselo por internet que se prepare para el disgusto: dibujos descoloridos sin ninguna trama más allá de "soy una marmota que corre por el bosque perseguida por un condor". Eso durante media hora más o menos. Los dibujos de la Warner eran una caca hasta que conocimos a Speedy González y al Correcaminos. Piolín ya estaba de antes, creo. Pero ¿alguien aguantaba a Bugs Bunny y al Pato Lucas? Venga hombre. Y el oso Yogui, que nos hizo creer a todos los niños que los osos vivían en el parque de Yellowstone. Y los dibujos de Hanna Barbera en general, que no sé cómo no hicieron que todos los niños acabáramos diciendo cosas como "saca los emparedados de la parte trasera del autooo". Y por último y más escabroso tema: los osos amorosos. Sin comentarios.

El cine tampoco nos hizo tan felices como creíamos. Fuimos atestados por el cine bailongo: Dirty Dancing! eks. Y aquella recuperación terrible que hubo de Grease que hizo las delicias de muchos festivales navideños del cole. Los niños se dividían entre hacer coreografías de Grease y de Laikaprayer de Madonna. El cine se pobló de miles de películas malérrimas de adolescentes, como Teen Wolf y tantas otras. Tom Cruise alcanzó la fama con Top Gun y Coctail, a cual más mala. Pero el auténtico enigma del cine de la época es por qué Rob Lowe alcanzó la fama. ¿Hizo alguna película decente? ¿realmente estaba la mitad de lo bueno que decían las chicas de mi clase? Falso, todo falso.

Claro, que antes, como ahora, los gustos de las adolescentes estaban interesadamente controlado por dos grandes organismos de conspiración: Los 40 Principales con un Joaquín Luqui que te informaba de qué iba a ser famoso con cinco meses de antelación (será el tiempo que adelantaban el dinero las discográficas para hacer famoso al personal) y la Super Pop, con sus portadas de los chicos de diseño: Jason Donovan, Kirk Cameron o Big Fun y sus regalos chachi guais que siempre te ponían al día con la moda hortera: las chapas de Acid House, gafas horteras, péndulos para prácticar esoterismo casero (verídico) o aquellas míticas carpetas de cartulina con colores fosforescentes que hacían que las adolescentes de turno hicieran alarde de su pasión por todos aquellos sujetos diseñados según la moda del momento: "ahora tocan rubios y que den botes en el escenario", "ahora actores que bailen con el pecho al aire", "ahora la moda latina"... lo de siempre pero en fosforito, claro, jajajaa.

Y por poder, podríamos seguir hasta la saciedad... los ochenta no fueron tan dorados como los pintan. Fueron ¡¡¡FOSFORESCENTES Y CON HOMBRERAS!!! así que alegrémonos de vivir ahora (¿cómo lo llamaremos? ¿los dosmil? ¿la década del cero delante?) y ya la pondremos verde dentro de unos años. En la próxima entrega... los noventa, que también tuvieron su punto de pánico.

Y dedicado para todo el mundo y muy especialmente a Lameri y al Elfo, que me han ayudado a recordar cosas escabrosas ochenteras... "Sun always shine on T.V." de A-ha, que fueron ochenteros como nadie, pero los más mejores de todos, jajajja.

10 commentaires:

Adûnaphel a dit…

XDDDD
Muy bueno, aunque tenemos distintos grados de tolerancia hacia muchas cosas XDDD.

¿Realmente llegaste a usar hombreras alguna vez? :S Siempre siempre me negué. Es la peor de las pesadillas XDDD.

En los noventa tienes la moda de las chicas colegialas, trencitas, faldas de cuadros cortas y calcetines altos, como ves hay cosas peores que los ochenta :P

Eleder a dit…

De acuerdo con la Nazguita ;) Los ochenta fueron como los vivió cada uno. Yo puedo asegurar que no sufrí el noventa y nueve por ciento de las cosas que criticas.

Y, sin embargo, disfruté de Kortatu e Itoiz; de la época gloriosa de Radio 3; de futbolines en casi todos los bares; de las dos ligas del Athletic XD y las kalejiras con los de la Real por los respectivos Cascos Viejos...

No sé vosotros, pero al menos yo no tengo casi nada de lo que reprocharme de mis ochenta. Es lo que tiene ser selectivo, supongo ;D

En cualquier caso, un post muy bueno, que merecería distribuirse en inseparable pack con el otro ;)

Azelaïs de Poitiers a dit…

Eh, eh, claro que no usé hombreras. Siempre me negué. Yo era de las que llevaban los hombros de la ropa enormes porque le había quitado las hombreras, jajaja.

Los noventa también fueron terribles, por supuesto, de hecho tuvimos que cribar mucha información porque muchas de las cosas que queríamos poner verdes resultaron ser de los noventa, jajajaja.

De todas formas en realidad es un mail protesta por la supermoda ochentera que está saliendo. Por todas partes quieren hacer musicales de los ochenta y recuperación de moda ochentera y todo eso. Supongo que a fin de cuentas y como todo, la gente que en los ochenta se veía joven (yo personalmente era una tierna infante, que mucho presumimos de ochenteros y realmente éramos criaturillas, jajaa) quiere recuperar la juventud perdida aun tirando el criterio a la basura.

Y por supuesto, Eleder, mis ochenta también estuvieron muy bien, pero si quieres que te diga la verdad, vistos por la sociedad creo que fuimos marginados de los ochenta, jajaja. Claro que no participamos de todas esas modas (y gracias a eso y a que tuve una época iconoclasta en la que repudié las fotos puedo acordarme de los ochenta con dignidad, jajaja)de los calentapiernas o los pintalabios rosas (Dios nos asista, jajaja) pero realmente era lo que se veía alrededor en el cole. Y peor... en la tele. No hay más que ver cualquier película de la época para ver lo que era en su día estar a la moda.

keleb-dûr a dit…

ala!! te has metido con M.A.S.H. y con el Pato Lucas ¡tonta, tonta! ;P XDDD


jeje, pero pienso lo mismo. Ayer sin ir más lejos, mientras estaba en el curro, en la tele anunciaron unos CD recopilatorios del pop españó de los 80 y no pude evitar comentar ¿por qué? Lo unico bueno de los 80 era que por lo menos te ponían videos musicales decentes en la tele en horario prime time (que entonces no se llamaba asín pq éramos menos chorras) como Depeche Mode, Pet Shop Boys o The Cure...y Alaska y La Bola que era lo más mejor porque Alaska es una diosa y ya está

y en los 80 se veían más jevis por la calle (aunque fueran más horteras) XDDD

yo tuve la suerte de tener una adolescencia en la que pasé de la moda y de actorzuelos y cantantes así que puedo mirar mis fotos de la época sin avergonzarme en demasía (total iba siempre con pelo corto camisetas y vaqueros...aunque...sí, tuve camisetas fosforitas)


por cierto ¿qué tal os viene el último finde de enero(26, 27 y 28) para esa visita al Prado? el anterior (20 y 21)también podría
pero me viene peor

bsots

olatz

Lily Maid a dit…

Visitas al Prado o al Thyssen, me apunto.

celebrinlas a dit…

Bueno... Lo del Heavy ochentero bastante de acuerdo, pero puntualizando. Siempre hubo muchos heavies y grupos que en los ochenta iban de negro y cuero (lo hortera se reducía básicamente a una parte del Hard Rock). Y también hay que decir que había grupos hardrockeros la mar de elegantes en aquella época (y tengo fotos para atestiguarlo, que yo viví todo eso).
Y luego se puede llevar leopardo y serpiente y ser elegante. A Laura y a mí remito, jajaja! ;)

¡Besos!

Azelaïs de Poitiers a dit…

Uy, yo no puedo ir a Madrid en esas fechas, me toca currar los findes de enero. Además, tengo que hacer recuperación económica, que mal. En enero les toca vacuna a mis nenas, jajajaa. Qué ruina.

Y Celeb, habría jebis elegantes, pero estaban muy escondidos, por Dios. En ese vídeo de Trooper no sale NADIE elegante, nos guste o no Bruce y tu calle, la cumbre del jebi pamplonés estaba plagada de jebis de elásticos y camisetas muy feas gigantescas, que me acuerdo yo, que solía ir a la Sebas a por material vario que esconder en clase (véase revistas y chuches, jajajaja). Tenían mejor pinta que los pijos de la época pero tampoco los miraríamos con buenos ojos ahora. Como tampoco miraremos lo de ahora con buenos ojos después, jejeje.

Menos mal que siempre estaremos los que pasamos de la moda y a los que el único motivo que nos convence para no ponernos aquella chaqueta tan mona de hace quince años es que se pudrió de vieja, jeje.

Lureia a dit…

Coincido con Keleb, mira que meterte con el Pato lucas, tía, que se le daba la vuelta el pico, eso es la hostia! jajaja.
Pues sí que había mucha moda cutre, como en lso 90, y ahora. Pero nosotras nos podemos meter muy a gusto porque no estamos a la última entonces. Claro que tengo que confesar que sí, yo sí llevé hombreras, porque mi madre me hacía camisas y les ponía las jodías hombreras, por mucho que le dijera yo que no. Que es verdad, a mí no me gustaban, además para correr por ahí, y jugar al bote-bote, pues no era plan. Aún hoy se empeña, "y si te pongo unas hombrericas que dará mejor". parece ser que ha ella le marcaron más que a mí los 80, jajajaja.
A pesar de todo, soy bastante ochentera, qué le voy a hacer, nací así (ya sé que eso no es una excusa válida, pero qué!).
Por cierto, ¿habeis visto de mayores Pippi Calzaslargas!!!??? es una niña de lo más repelente y estúpida, con lo que me gustaba de pequeña.... Esas cosas es mejor que se queden en la memoria porque suele pasar que te desencantas. Y con bastante parte de la música también.
Este post es como para ir mandándolo por ahí, como se ha mandao más de uno de qué bella era la infancia en los 80, que no?

Azelaïs de Poitiers a dit…

Jajajaja ¿a que al final lo envío por ahí?

Anonyme a dit…

Y no te olvides del fenomeno del hard rock y aor que tuvo su epicentro en california con sus playas,chicas y coches descapotables. howiwood,guns n'roses, motley crue etc etc aunque en españa no pego demasiado fue la autentica moda que impero en la mayor parte de los ochenta. solo hay q visionar la mayoria de las peliculas y fijarse en la musica.