lundi, mars 06, 2006

Seys de março de mildoscientosveinte: De malitia

El post anterior, el de los enemigos, nos ha llevado a largas jornadas de reflexión. Me he dado cuenta de que el concepto que tengo yo de odio, el que uso como tal, debe de ser un concepto demasiado elevado, jejeje.

A lo que me refiero es a que quizá mucha gente emplea como odio lo que yo considero ira. En este sentido, podemos considerar la existencia de dos tipos de odio. El primero es el odio-ira, un sentimiento mucho más habitual y en cierto modo más animal. La mala hostia, vamos. La que como bien dice el elfo, experimento yo con alegre entusiasmo, pero no dejo que me destruya (de hecho me desahogo bastante con ella, jajajaja). La otra es el odio más humano. El odio literario, vamos. El que se siente por el contrario y todo eso. Mucho más bonito y elaborado cuando hay maldad suficiente para llevarlo a cabo.

Pensar en esto me ha hecho pensar en algo que siempre me ha causado un enorme interés: el increíble atractivo que ejerce el mal sobre el ser humano.

¿Os habéis planteado por qué siempre lo "malo" tiene mucho más interés que lo "bueno"?.

Hay momentos en los que ese interés por lo malo llega a ser incluso cutre. Siempre me ha hecho gracia la trascendencia que han tenido dos personajes de la Biblia: Caín y Judas. Una birria de malos (el otro es el Demonio, pero ese trae más tela). ¿Os dais cuenta de que su triunfo literario se basa sólo en que hacen algo malo?. Venga, pero si Judas hasta se arrepiente después, el pobre (ver Jesucristo Superstar, que ofrece una interesante visión del personaje, mucho más humana que la tradicional) Y Caín ¿qué hace? Mata a su hermano, bien. Pero ¿acaso tiene una personalidad interesante? Joerse si simplemente es un tío que se cabrea y el tema se le va de las manos. De perverso conspirador tiene poco tema. Y encima sale tan escarmentado que no vuelve a hacer experimentos.

Pero son los malos y eso tiene cierto interés.

Lo realmente curioso es que literariamente los malos siempre se presentan como gente chunguísima. Pero luego se le acaba sacando gusto y se convierten en seres de enorme atractivo. Lo gracioso es que su atractivo viene ligado a una maldad muy superior que la que les fue otorgada en principio. Y aún así nos gustan más.

Un caso evidente es la figura de los vampiros. El Dracula de Stoker es un monstruo, directamente. Un ser monstruoso del tipo primigenio. Vamos: mata porque vive de ello.

Los vampiros que han conquistado la fama, los que nos molan a todos resulta que son mucho más malos. Pero son malos por malignidad, no únicamente por supervivencia. Véase Lestat, la viva imagen del personaje malo de narices que a todos nos encanta. Consideremos pues que tiene una maldad "secundaria". El del malo que reflexiona.

Vamos, el que es malo sabiendo lo que se hace. Con conocimiento de causa, vamos. No es malo porque tiene un arrebato, ni por necesidad. Sino porque conoce el bien y el mal y opta por el segundo porque le gusta más.

¿Y por qué releches nos tienen que gustar especialmente los personajes que tienen esa curiosa tendencia? Mira que está chungo lo de hacer el mal. Anda que no ponían portadas horribles con calderos y monstruos en la Edad Media en las paredes (y en los libros) y la gente sigue ahí, dale que te pego. En la propia Edad Media de hecho se quemaban cientos de supuestas brujas mientras que la gente que realmente se dedicaba a "artes oscuras" de cualquier índole era precisamente de alta clase social (y a esos no los quemaba nadie). Las brujas de a pie eran curanderas cutroncillas. O pícaras que oye, se hacían pasar por brujas por echarse unas monedas al bolsillo.

En fin, no me extiendo porque se me acaba el saldo, pero supongo que en definitiva este interés por el reverso tenebroso y tal se relaciona con el mito del niño y la caja cerrada, jajaja. El "nene, caca" y el nene se lanza como loco en cuanto lo dejan sólo. En fin. Nos enseñan mal y el mal es tentador siempre.

Y hasta aquí por hoy. Recomiendo... "Sleeping Sun" de Nightwish.

Y un vaso de leche y a dormir, que es sano.

9 commentaires:

keleb-dûr a dit…

Creo que en el fondo de esa admiración está la creencia de que con nosotros se portarían bien XDDD Como si pudiéramos redimirlos. Porque realmente ¿qué atractivo puede tener un psicópata? Los malos de la vida real no nos gustan, porque nos pueden hacer pupa. A los literarios los dominamos. A parte de que, como digo siempre, estéticamente el mal es mucho más molón ¡dónde va a parar!!

Hildegarda de Bingen (que tenía su punto cabroncilla, pues era martillo de herejes y coleguita de Santo Domingo "fundador" de lo que sería la Inquisición).

Amaia a dit…

si, si, amigos hasta en el infierna y a poder se muchos, jejeje.
Pero si los más malos son los buenos, quién es malo la bruja que es quemada o todo aquel que disfruta viendo como arde????!!!!! si nos molan los malos porque nunca acaban bien los pobres, anda que una no se tragaba "El correcaminos" por si en ese episodio el coyote se comía de una vez a puto bicho ese. Jajajaja.

Te apunto la dires pa que la tengas por algún lado.

Ukyo a dit…

..Jeje. No mintáis. Muchas veces la atracción por los malotes no es tontería. Hablo de la atracción por las "chicas malas" y por los "cabrones". Y si queréis un día hablamos de causas y consecuencias, pero negar el hecho estaría feo feo...

Ulmo Vailimo a dit…

Ay , el atractivo de la fruta prohibida...si ya hasta en la naturaleza viene implicito , lo mas colorido y hermoso suele ser lo mas dañino..xD. Lo bueno es soso y pasa desapercibido.

Azelaïs de Poitiers a dit…

Jajajaja, a mí me da que es eso, que el mal es más molón, jajaja.

Eleder a dit…

El mal es más molón... porque llamamos "mal" a cosas muy poco "malvadas".

Conozco a mucha gente que siente atracción hacia Fëanor; pero aún no he conocido a nadie sano que sintiera atracción hacia Hitler. El día que alguien me reconozca "Hitler es más molón", creeré lo de la "fascinación por el mal" real.

De todos modos, es uno de los temas que tengo pendientes comentar. Si recordáis, escribí algo parecido en Soctolkien una vez :D

Azelaïs de Poitiers a dit…

Bueno, es que también es verdad que Hitler tenía poca clase. Nos molan los malos con categoría. Hitler, entre el bigotito y tal era poco interesante.

Eowyn Zirbêth a dit…

Yo creo que los malos literarios nos molan porque los buenos literarios rara vez pasan de ser tíos buenos que hablan poco pero demuestran valor en la batalla y cosas así. Y lo mismo en el cine. Que alguien me explique, por favor, qué demonios ve Isilda en el Tristan de la peli, si no habl, leñe, o en Neo, que va con cara de esto no va conmigo. ¿Qué son valientes? Pues puede ser, pero contenido cerebral: cero. Y es que Lestat, por ejemplo, le da al coco mucho, y como él, tantos otros malos litearios.

Azelaïs de Poitiers a dit…

Y yo que aún no me he atrevido a ver Tristán e Isolda... Y las cosas como son, concretamente a ese sí me lo imagino bastante interesante. Además, tampoco es tan bueno, ahí, levantándole la esposa al rey, jajaja.